﻿{"id":5480,"date":"2015-03-03T14:00:12","date_gmt":"2015-03-03T20:00:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5480"},"modified":"2026-05-11T02:37:40","modified_gmt":"2026-05-11T08:37:40","slug":"relatos-de-un-monarquista-mexicano-desde-el-castillo-de-maximiliano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/relatos-de-un-monarquista-mexicano-desde-el-castillo-de-maximiliano\/","title":{"rendered":"Relatos de un monarquista mexicano desde el castillo de Maximiliano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Norberto Nava Bonilla<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 25.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800080;\">En octubre de 1863, una comisi\u00f3n mexicana se present\u00f3 en Trieste ante el archiduque de Habsburgo para convencerlo de que encabezara una monarqu\u00eda. Uno de aquellos enviados, el padre Francisco Miranda, da cuenta en una carta publicada despu\u00e9s de la reuni\u00f3n acerca de las vivencias de la estad\u00eda de varios d\u00edas, su admiraci\u00f3n por los anfitriones y el castillo de Miramar, as\u00ed como los lujos de la nobleza.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Javier Miranda y Morfi fue un sacerdote poblano que tuvo una participaci\u00f3n prol\u00edfica durante la dictadura de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, la Guerra de Reforma y la intervenci\u00f3n francesa, siempre desde las trincheras del Partido Conservador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doctor en sagrados c\u00e1nones, pol\u00edtico, ide\u00f3logo y algunas veces guerrillero, Miranda fue un ac\u00e9rrimo opositor de las reformas liberales, en especial de las que desamortizaron y nacionalizaron conventos, monasterios y tierras agr\u00edcolas de la Iglesia. Siempre se neg\u00f3 a llegar a cualquier arreglo con el Partido Liberal; opinaba que la lucha iniciada desde 1854 \u2013con la revoluci\u00f3n de Ayutla\u2013 era una <i>guerra santa <\/i>y, por tanto, solo deb\u00eda sobrevivir un combatiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Panchito<\/i>, como le dec\u00edan sus amigos, hab\u00eda nacido en Puebla el 2 de diciembre de 1816 y estudi\u00f3 teolog\u00eda en el colegio Palafoxiano, orden\u00e1ndose como sacerdote en 1840. A partir de esa fecha comenz\u00f3 a escribir en algunos diarios de la Ciudad de M\u00e9xico y en Puebla, llamando la atenci\u00f3n de Lucas Alam\u00e1n, quien lo invit\u00f3 a participar en el peri\u00f3dico <i>El Tiempo<\/i>, espacio donde se hac\u00edan los primeros se\u00f1alamientos de la monarqu\u00eda como sistema de gobierno para M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junto con Alam\u00e1n, el padre Miranda fue de los fundadores del Partido Conservador en 1848, plataforma que lo ayud\u00f3 a ingresar a la pol\u00edtica y a ocupar algunos puestos p\u00fablicos. Apoy\u00f3 el regreso de Santa Anna en 1853 y form\u00f3 parte de su Consejo de Estado. Al finalizar la dictadura, se le desterr\u00f3 con lujo de violencia a Nueva Orleans.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regres\u00f3 disfrazado a M\u00e9xico y se mantuvo activo en las conspiraciones en contra del gobierno de Ignacio Comonfort. Cuando los conservadores se hicieron del poder en enero de 1858, regres\u00f3 al escenario pol\u00edtico como ministro de Justicia y Negocios Eclesi\u00e1sticos para el gobierno de F\u00e9lix Mar\u00eda Zuloaga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrotado nuevamente el Partido Conservador en diciembre de 1860, el padre Miranda cruz\u00f3 el Atl\u00e1ntico para entrevistarse con el grupo de mexicanos que llevaban tiempo trabajando en Europa para la entronizaci\u00f3n de un monarca que dirigiera M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, en M\u00e9xico, el gobierno liberal de Benito Ju\u00e1rez decidi\u00f3 suspender el pago de la deuda p\u00fablica debido a la bancarrota que presentaban las arcas nacionales. Esta decisi\u00f3n motiv\u00f3 que los gobiernos de Francia, Inglaterra y Espa\u00f1a celebraran una convenci\u00f3n en Londres en la que se acord\u00f3 enviar ej\u00e9rcitos de las tres naciones para exigir el pago de dicha deuda. Esta coyuntura fue aprovechada por el emperador franc\u00e9s Napole\u00f3n III, quien envi\u00f3 un fuerte contingente armado para tomar la capital del pa\u00eds e instalar la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno que se asent\u00f3 en la capital de M\u00e9xico en junio de 1863, sostenido por las armas francesas, decidi\u00f3 formar una comisi\u00f3n que viajar\u00eda hasta el castillo de Miramar, en la costa de Trieste (Italia) para ofrecer formalmente la <i>corona mexicana <\/i>a Maximiliano de Habsburgo. El padre Miranda fue uno de sus integrantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carta que presentamos a continuaci\u00f3n \u2013publicada en el peri\u00f3dico <i>La Sociedad <\/i>el 18 de noviembre de 1863\u2013 fue escrita por \u00e9l cuando se encontraba en esta misi\u00f3n diplom\u00e1tica. En ella se narran los momentos en que la comisi\u00f3n se present\u00f3 ante el archiduque y le ofreci\u00f3 la corona. El texto incluye interesantes descripciones del castillo de Miramar y de los asistentes en el acto, as\u00ed como comentarios y opiniones respecto a la nobleza, los liberales y su propia vida.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23828 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_014.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"612\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_014.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_014-300x230.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_014-768x588.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre Miranda finaliz\u00f3 su carta con la esperanza de que Maximiliano de Habsburgo fuera el gobernador que M\u00e9xico necesitaba para iniciar una etapa de reconstrucci\u00f3n y paz. Sin embargo, m\u00e1s adelante se decepcionar\u00eda por el car\u00e1cter ligero del futuro emperador y de sus ideas liberales. No pudo confirmar sus sospechas porque falleci\u00f3 d\u00edas antes de que el monarca arribara a Veracruz en mayo de 1864.<\/p>\n<hr \/>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\">Paquete franc\u00e9s &#8211; La Diputaci\u00f3n Mexicana<\/span><\/h3>\n<address>\n<figure id=\"attachment_23838\" aria-describedby=\"caption-attachment-23838\" style=\"width: 605px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23838\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_024.jpg\" alt=\"\" width=\"605\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_024.jpg 605w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_024-227x300.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23838\" class=\"wp-caption-text\">El padre Francisco Javier Miranda, retrato, 1863. Fondo Cruces y Campa, inv. 454084. SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<\/address>\n<address style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed la interesante carta del Sr. Dr. D. Francisco J. Miranda, que ayer ofrecimos publicar:<\/address>\n<address style=\"text-align: justify;\">Par\u00eds, octubre 15 de 1863.<\/address>\n<address style=\"text-align: justify;\">Mi estimado amigo: No hab\u00eda escrito a usted despu\u00e9s de mi salida de esa capital, porque empleado el tiempo en viajar, y no habiendo asunto importante que comunicarle, no ha habido necesidad de tomar la pluma. Ahora lo verifico, suponiendo a usted lleno de ansiedad por saber los pormenores de nuestra misi\u00f3n, <span class=\"TextRun SCXW149716207 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun ContextualSpellingAndGrammarErrorV2Themed SCXW149716207 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"BiC_07_Parrafo_2\">que<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW149716207 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"BiC_07_Parrafo_2\"> por referirse a un asunto de tanta cuant\u00eda, deben de ser de mucho inter\u00e9s para usted y para todos los buenos mexicanos, como que todos creer\u00e1n descubrir en esos pormenores los anuncios de nuestra futura suerte.\u00a0<\/span><\/span><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Nuestro viaje, aunque un poco tard\u00edo, fue feliz, y no ofreci\u00f3 ning\u00fan incidente digno de contarse. El d\u00eda 19 del pr\u00f3ximo pasado, llegamos a esta capital.\u00a0Encontr\u00e1base\u00a0ausente el presidente de la Comisi\u00f3n y tuvimos que esperarle dos d\u00edas. El emperador [Napole\u00f3n III] se encontraba en Biarritz, y se consult\u00f3 si deber\u00edamos ir primero a este punto a presentar a Su Majestad el voto de gracia de la Asamblea de Notables, o ir en derechura a Miramar. Por expresa voluntad del emperador se dispuso lo segundo; y el d\u00eda 27 toda la Comisi\u00f3n reunida se puso en camino para Trieste, donde llegamos felizmente la noche del 1\u00b0 del presente. En la estaci\u00f3n del camino de fierro esperaban a la Comisi\u00f3n dos\u00a0gentiles-hombres\u00a0de Su Alteza el Archiduque, el conde de\u00a0Bombelles\u00a0y el marqu\u00e9s\u00a0Corio; j\u00f3venes que pudieran presentarse como el verdadero tipo de la finura y caballerosidad. Estos personajes condujeron a la diputaci\u00f3n al<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0H\u00f4tel\u00a0de la\u00a0Ville<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, donde con anterioridad se hab\u00eda preparado, para alojarla convenientemente, todo el primer piso,\u00a0en raz\u00f3n de\u00a0que el palacio de Miramar, por espacioso que sea, no estando a\u00fan concluido, no presentaba la comodidad que era necesaria para hospedar a diez o m\u00e1s personas con sus respectivos sirvientes. Advertir\u00e9 de paso; las mismas personas que recibieron a la diputaci\u00f3n, la siguieron cortejando y atendi\u00e9ndola todo el tiempo que permaneci\u00f3 en Trieste. Nada dir\u00e9 sobre el servicio y dem\u00e1s atenciones que la Comisi\u00f3n recibi\u00f3, que fueron de lo m\u00e1s cumplidas que pudieran imaginarse, previniendo hasta los m\u00e1s insignificantes deseos que se pudieran tener.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Determin\u00f3 Su Alteza que el d\u00eda 2 descansase la Comisi\u00f3n y que el d\u00eda 3 fuese la recepci\u00f3n. El castillo de Miramar dista de Trieste poco m\u00e1s de\u00a0una legua, y por esto, debiendo ser la recepci\u00f3n a las doce, una hora antes sali\u00f3 la Comisi\u00f3n de la ciudad, coloc\u00e1ndose los individuos que la formaban de dos en dos en cada coche, siguiendo el orden de su categor\u00eda. Como ocho o diez minutos antes de la hora lleg\u00f3 la comitiva al p\u00f3rtico del castillo, y all\u00ed fue recibida por los\u00a0gentiles-hombres\u00a0y toda la numerosa servidumbre del archiduque, que aparec\u00eda formada en dos alas, presidida de dos alabarderos de gigantesca estatura, gallarda presencia y primorosamente vestidos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Mientras llegaba la hora se\u00f1alada, se detuvo la diputaci\u00f3n en un gabinete de recepci\u00f3n, y a las doce en punto se abrieron todas las puertas de las habitaciones del palacio, que la Comisi\u00f3n atraves\u00f3 hasta llegar a un gabinete sencillo, pero gustosamente amueblado. En dos de cuyos \u00e1ngulos estaban colocados los retratos al natural del emperador y la emperatriz de los franceses, en donde asimismo se ve\u00edan otros retratos de las familias de los archiduques. All\u00ed fue donde Su Alteza, vestido de frac azul y llevando sobre el cuello el tois\u00f3n de oro y la gran cruz de San Esteban, esperaba en pie a la diputaci\u00f3n. Cuando esta hubo entrado, se retiraron los\u00a0gentiles-hombres\u00a0de servicio, se cerraron las puertas del gabinete, y el archiduque qued\u00f3 enteramente solo con los comisionados. Ley\u00f3 el presidente su discurso, que fue contestado por el archiduque con voz firme y sonora. Instruy\u00f3 reproducir ambas piezas, que aparecen ya publicadas en todos los peri\u00f3dicos. Cuando se concluy\u00f3 la lectura, Su Alteza el archiduque se acerc\u00f3 a saludar a uno por uno de los miembros de la Comisi\u00f3n, y cuando termin\u00f3 se dign\u00f3 presentar a la archiduquesa que sali\u00f3 acompa\u00f1ada de la princesa\u00a0d\u2019Auersperg\u00a0dama de honor, y de la condesa de\u00a0L\u00fctzon. Como el archiduque lo hab\u00eda hecho, tambi\u00e9n su digna esposa se fue acercando a cada individuo, dirigi\u00e9ndoles la palabra en muy buen castellano; y con una gracia y discreci\u00f3n admirables fue tratando con cada cual seg\u00fan su condici\u00f3n particular.\u00a0Retir\u00e1ronse\u00a0luego los archiduques, y los gentiles hombres que ya conoc\u00edan a los comisionados, los presentaron a los dem\u00e1s que a\u00fan no conoc\u00edan. Regres\u00f3 la Comisi\u00f3n a su alojamiento, para volver al mismo palacio a las seis de la tarde, al banquete para el que hab\u00eda sido invitada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">He aqu\u00ed la sencilla relaci\u00f3n del acto de presentaci\u00f3n; he aqu\u00ed lo \u00fanico que se puede describir, porque lo dem\u00e1s que hemos visto, sentido y admirado es ciertamente indescriptible.\u00a0Por mi parte, amigo, me siento muy d\u00e9bil y sin palabras para retratar las emociones que sent\u00ed. Quiz\u00e1s ser\u00e1 porque no he vivido entre pr\u00edncipes ni en palacios, que por eso hirieran tan fuertemente mi imaginaci\u00f3n la vista del palacio de Miramar, y m\u00e1s todav\u00eda los pr\u00edncipes que all\u00ed he conocido y tratado, formando sus nobil\u00edsimos caracteres llenos de amabilidad y dulzura, notable contraste con las glorias que su alcurnia, la magnificencia con la que viven, y con\u00a0todas las grandezas y consideraciones que les rodean. Quiz\u00e1 ser\u00e1 porque desde que nac\u00ed s\u00f3lo he puesto l\u00e1grimas en los ojos y dolores en el coraz\u00f3n: s\u00f3lo he sido testigo de grandes miserias y bastardas pasiones en los que han tomado a su cargo gobernarnos, conduci\u00e9ndonos hasta la ruina, que por esto me hubieran cautivado los grandes y heroicos sentimientos que los archiduques, cuando se han resuelto en aceptar por patria la nuestra, cambiando su actual ventura por un porvenir que no ha de estar exento de vicisitudes y aflicciones, y que aunque s\u00f3lo fueran las de ir a reparar ruinas y a calmar enconos, eran por s\u00ed solas suficientes para hacer desmayar el \u00e1nimo mejor templado; quiz\u00e1s, porque viniendo de M\u00e9xico con la memoria cargada de cuadros de horror y desolaci\u00f3n, de cr\u00edmenes y esc\u00e1ndalos, que traen consigo necesariamente sentimientos de humillaci\u00f3n; por esto, digo, que me hab\u00edan cautivado los generosos deseos, de los que para regenerarnos, poni\u00e9ndose a la cabeza de nuestra sociedad, tienen que sacrificar su reposo, su alt\u00edsima posici\u00f3n en Europa, sus arraigadas afecciones y hasta su familia. Esto s\u00f3lo puede hacerse por obra del Alt\u00edsimo. Jam\u00e1s olvidar\u00e9, que habl\u00e1ndole a la Archiduquesa en lo privado del sacrificio que ten\u00eda que hacer al ir a M\u00e9xico, la emoci\u00f3n dolorosa que debi\u00f3 sentir su alma noble, procur\u00f3 ocultarla bajo los colores de la felicidad que para el pueblo ve\u00eda en perspectiva.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23851 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_037.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_037.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_037-300x240.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_037-768x615.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Menos podr\u00e9 pintar los caracteres particulares de los pr\u00edncipes.\u00a0Hab\u00edame\u00a0sucedido elocuentemente en mi vida, que la grandeza de los hombres, que entre nosotros eran respetadas notabilidades, siempre la hab\u00eda visto bajarse ante mis ojos en los momentos mismos de conocerlos de cerca y de tratarlos. Mi imaginaci\u00f3n siempre me hab\u00eda hecho formarme fantasmas, que se hab\u00edan desvanecido a la luz de la realidad; pero confieso a usted\u00a0que\u00a0por la primera vez en mi vida en Miramar, la realidad ha superado a la imaginaci\u00f3n. Yo ten\u00eda formado de los pr\u00edncipes un alto concepto, debido a la voz p\u00fablica y a los informes de los amigos; pero ese concepto no fue precisamente justo, es preciso conocerlos, es preciso hablarles, es preciso descubrir sus tesoros de virtud, de magnanimidad, de discreci\u00f3n, de delicadeza y de cuantas buenas cualidades se pueden desear para apreciar dignamente al pr\u00edncipe y a la princesa. No se me tenga por exagerado; yo refiero la composici\u00f3n de mis asertos al juicio de las buenas personas que ya est\u00e1n en M\u00e9xico, y no han tenido la dicha de conocer a los Archiduques; me refiero a lo que los ojos de todos han de ver. Disimule usted mis digresiones, ya continuar\u00e9 la relaci\u00f3n hist\u00f3rica que dej\u00e9 pendiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A las siete de la noche del mismo d\u00eda 3, la Comisi\u00f3n estaba otra vez en el castillo de Miramar, fue recibida como por la ma\u00f1ana, y dirigi\u00e9ndose al gabinete de recepci\u00f3n se encontr\u00f3 all\u00ed con la princesa de\u00a0Auersperg,\u00a0que\u00a0en pie, seg\u00fan costumbres de las cortes, deb\u00eda cumplimentarla\u00a0mientras se presentaban los archiduques. Llegaron a poco, sorprendiendo la vista de todos la majestad con que se present\u00f3 la archiduquesa, vestida lujos\u00edsimamente y adornada con innumerables, exquisitos y valios\u00edsimos brillantes: desde la cintura hasta el peinado, puede decirse que todo era un viv\u00edsimo reverbero. F\u00e1ltame el talento descriptivo, y no conozco siquiera la tecnolog\u00eda de los vestidos;\u00a0que\u00a0de otra suerte, grato me ser\u00eda referir a usted todas las menudencias, colores y cortes del que llevaba la archiduquesa.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23831\" aria-describedby=\"caption-attachment-23831\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23831\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_017.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"568\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_017.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_017-300x213.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_017-768x545.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23831\" class=\"wp-caption-text\">Comisi\u00f3n que viaj\u00f3 a Miramar, fotograf\u00eda, 1863. Fondo Felipe Teixidor, inv. 451694. SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El archiduque tom\u00f3 del brazo a su esposa, y los dem\u00e1s les seguimos a la mesa, a la que asistieron, adem\u00e1s de las personas que ya tengo mencionadas en esta carta, Mr. Schertzenlechner y Mr. el bar\u00f3n de Pont, consejeros de su alteza; monse\u00f1or Rachich, abad mitrado, prelado dom\u00e9stico de su santidad y capell\u00e1n de Miramar; Mr. Radonetz, ayuda de campo de su alteza y capit\u00e1n de fragata; Mr. Herzfeld, capit\u00e1n de fragata; Mr. Schaffer, teniente de nav\u00edo y comandante del yacht <\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Fantas\u00eda<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">; Mr.\u00a0Ilek, m\u00e9dico de sus altezas; el Sr.\u00a0Arrangoiz\u00a0y el caballero L.\u00a0Debrauz\u00a0de\u00a0Saldape\u00f1a, que tambi\u00e9n fueron convidados. El servicio riqu\u00edsimo, todo de plata, los manjares exquisitos, la servidumbre numerosa, en la mayor parte compuesta de marineros, y de otros sirvientes vestidos con libreas fant\u00e1sticas, el alumbrado, el orden que reinaba en todo; todo, amigo, presentaba, una magnificencia regia. Durante toda la comida toc\u00f3, seg\u00fan tengo entendido, una m\u00fasica militar de marina, exquisitas piezas: no hubo, gracias a Dios, ning\u00fan brindis, cuya costumbre aplaudo que se vaya aboliendo; pues no es nada grato en cambio de un trago de vino, o\u00edr tantas tonteras, como generalmente se dicen en estos casos. Terminada la comida, pasamos a un saloncito en el que hab\u00eda un piano, en cuyo instrumento solo, y acompa\u00f1ado con el viol\u00edn, ejecutaron varias piezas dos famosos profesores.\u00a0A las diez de la noche regresaron los convidados a Trieste sintiendo abandonar el sitio encantador, donde hab\u00edan recibido tan gratas impresiones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El d\u00eda 4, algunos individuos de la Comisi\u00f3n fueron al castillo llamados por sus altezas a hablar en privado largamente, y por la tarde fueron los que no hab\u00edan ido por la ma\u00f1ana; todos volvieron a las siete a la segunda comida, que es por dem\u00e1s decir que fue tan espl\u00e9ndida como la anterior, s\u00f3lo que la Archiduquesa llevaba otros aderezos distintos de la de la v\u00edspera, pero tan soberbios como aquellos. Esa noche fuimos privados de gozar un espect\u00e1culo magn\u00edfico. Se ten\u00eda expuesto un paseo en el mar, estando iluminadas todas las embarcaciones; y el yacht <\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Fantas\u00eda<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, con la m\u00fasica de guerra a bordo, hubiera iluminado el golfo con fuegos de bengala; pero el viento fuerte que sopl\u00f3 esa noche nos priv\u00f3 del espect\u00e1culo. La mayor parte de los miembros de la Comisi\u00f3n quedaron esa misma noche despedidos de sus altezas; y al d\u00eda siguiente fueron todos invitados a otra comida que se sirvi\u00f3 darnos en su soberbio\u00a0palacio el banquero\u00a0Revoltella. En Trieste se hab\u00edan preparado algunas diversiones con que obsequiar a la diputaci\u00f3n mexicana; pero su alteza tuvo a bien que se suspendieran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El d\u00eda 6, algunos de los individuos de la Comisi\u00f3n se dirigieron a Par\u00eds por Italia; otros regresaron por Alemania, y s\u00f3lo quedaron al lado del archiduque los Sres. Guti\u00e9rrez, Vel\u00e1zquez, Aguilar e Hidalgo, para seguir tratando nuestros negocios. Hoy se encuentra la Comisi\u00f3n otra vez reunida en esta ciudad, esperando el d\u00eda en que deba presentarse al emperador. Probablemente los Sres. Aguilar y Vel\u00e1zquez se quedar\u00e1n con el archiduque, y los dem\u00e1s tomar\u00e1n su camino por d\u00f3nde y c\u00f3mo les parezca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">He visto llegar aqu\u00ed una carta de otros de mis compa\u00f1eros, que refiere lo mismo que yo, usted sabr\u00e1 d\u00f3nde debe encontrar esa carta que con m\u00e1s finura que la m\u00eda, pinta al natural lo que yo no he acortado hacer. Bueno es que se vea el juicio general de todos. Yo bien s\u00e9 que si esta carta llegase a manos de alguno de nuestros dem\u00f3cratas se reir\u00eda de nosotros, porque nos dejamos impresionar de la grandeza: nosotros tambi\u00e9n a su vez nos re\u00edremos de ellos, que predican la igualdad mientras no se hacen superiores a los dem\u00e1s; que declaman contra las grandezas del mundo, mientras no pueden erigir palacios, y que se burlan de las condecoraciones mientras no se adornan con ellas. Me ocurre decir esto, porque me ha ca\u00eddo en gracia que algunos de los h\u00e9roes de Puebla, que cayeron prisioneros anden por aqu\u00ed procur\u00e1ndose cruces. \u00a1Este es el mundo!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 sobre la contestaci\u00f3n dada por el archiduque, que era la parte m\u00e1s importante de nuestra misi\u00f3n? Ustedes y nosotros hubi\u00e9ramos deseado que sin condici\u00f3n de ning\u00fan g\u00e9nero hubiera aceptado su alteza, y que al momento se hubiera puesto en camino; pero esto no ha sido posible y tenemos que esperar unos d\u00edas m\u00e1s. Pero ustedes comprender\u00e1n c\u00f3mo lo ha comprendido toda la prensa de Europa, incluso la de Inglaterra, que la cuesti\u00f3n de M\u00e9xico est\u00e1 decidida; que las condiciones puestas por el archiduque eran las que naturalmente deb\u00edan esperarse, y que la sustancia es que ya se ha abierto para nuestra desgraciada patria una nueva era de gloria y felicidad. Miramar y el 3 de octubre de 1863 quedar\u00e1n desde hoy indelebles en nuestra historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Javier Miranda.<\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Nava, Norberto,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Dr. Francisco Javier Miranda, representante del partido ultraconservador de M\u00e9xico<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, <a href=\"https:\/\/ru.dgb.unam.mx\/server\/api\/core\/bitstreams\/7f682d50-e0a5-434c-bcea-e7e59d6fb98f\/content\">https:\/\/ru.dgb.unam.mx\/server\/api\/core\/bitstreams\/7f682d50-e0a5-434c-bcea-e7e59d6fb98f\/content <\/a><\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Villavicencio, V\u00edctor, \u201cPreludio del segundo imperio\u201d,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">BiCentenario. El Ayer y Hoy de M\u00e9xico<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, vol. 2, n\u00fam. 7, enero-marzo de 2010.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><i><span data-contrast=\"auto\">Advenimiento de sus majestades Maximiliano y Carlota al trono de M\u00e9xico<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, versi\u00f3n electr\u00f3nica,<a href=\"https:\/\/archive.org\/details\/advenimientodess00unse\"> https:\/\/archive.org\/details\/advenimientodess00unse<\/a><\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: left;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"4\" data-aria-level=\"1\"><i><span data-contrast=\"auto\">Conferencia: Maximiliano, \u00bfPr\u00edncipe liberal? <\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">Impartida por \u00c9rika Pani.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li style=\"text-align: left;\" aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"5\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Visitar el Museo Nacional de las Intervenciones, Sala de la Intervenci\u00f3n Francesa de 1862 a 1867.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Norberto Nava Bonilla Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 25. En octubre de 1863, una comisi\u00f3n mexicana se present\u00f3 en Trieste ante el archiduque de Habsburgo para convencerlo de que encabezara una monarqu\u00eda. Uno de aquellos enviados, el padre Francisco Miranda, da cuenta en una carta publicada despu\u00e9s de la reuni\u00f3n acerca de las vivencias de la estad\u00eda de varios d\u00edas, su admiraci\u00f3n por los anfitriones y el castillo de Miramar, as\u00ed como los lujos de la nobleza. Francisco Javier Miranda y Morfi fue un sacerdote poblano que tuvo una participaci\u00f3n prol\u00edfica durante la dictadura de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, la Guerra de Reforma y la intervenci\u00f3n francesa, siempre desde las trincheras del Partido Conservador. Doctor en sagrados c\u00e1nones, pol\u00edtico, ide\u00f3logo y algunas veces guerrillero, Miranda fue un ac\u00e9rrimo opositor de las reformas liberales, en especial de las que desamortizaron y nacionalizaron conventos,<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1288,773],"tags":[652,1299,1298],"class_list":{"0":"post-5480","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-25","7":"category-testimonios-2","8":"tag-maximiliano-de-habsburgo","9":"tag-miramar","10":"tag-padre-miranda"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5480","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5480"}],"version-history":[{"count":29,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5480\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23952,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5480\/revisions\/23952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5480"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5480"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5480"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}