﻿{"id":5465,"date":"2015-02-27T12:00:39","date_gmt":"2015-02-27T18:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5465"},"modified":"2026-05-11T02:14:42","modified_gmt":"2026-05-11T08:14:42","slug":"mas-vale-paso-que-dure-y-no-trote-que-canse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/mas-vale-paso-que-dure-y-no-trote-que-canse\/","title":{"rendered":"M\u00e1s vale paso que dure y no trote que canse"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Regina Hern\u00e1ndez Franyuti<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 25.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800080;\">Primero fue una estatua de madera y estuco inaugurada en diciembre de 1796, que alcanzar\u00eda el dorado del bronce en 1803. El Caballito tuvo sus mudanzas dentro de la ciudad, hoy espera la definitiva restauraci\u00f3n.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00edtulo de este art\u00edculo refleja muy bien los avatares de la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida popularmente como <i>El Caballito<\/i>. El refr\u00e1n popular alude a que se deben tomar las cosas con calma y hacerlas bien, y no que salgan mal, como sucedi\u00f3 con la restauraci\u00f3n hecha en 2013 cuando, sin autorizaci\u00f3n del INAH, se intervino el monumento para su limpieza. Desgraciadamente, se aplic\u00f3 un m\u00e9todo que, por agresivo, ha ca\u00eddo en desuso, y el cual consisti\u00f3 en aplicar \u00e1cido n\u00edtrico al 30%, afectando el bronce y la p\u00e1tina de la escultura.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23859 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_045.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_045.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_045-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_045-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 20 de septiembre de 2013, el INAH suspendi\u00f3 la restauraci\u00f3n. Fue un trote r\u00e1pido, alocado, que no correspond\u00eda al paso lento en la historia de la escultura, que hoy en d\u00eda espera pacientemente su destino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que el virrey Miguel de la Gr\u00faa Talamanca (1794-1798), marqu\u00e9s de Branciforte, propuso al rey Carlos IV erigirle una estatua con el \u00fanico fin de congraciarse por su mala reputaci\u00f3n, su paso fue al trote, pues en menos de cuatro meses, el 15 de marzo de 1796, el rey contest\u00f3 aprobando la obra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la realizaci\u00f3n del proyecto tuvo un paso lento, pero seguro, a cargo del director de Escultura de la Academia de San Carlos, Manuel Tols\u00e1, quien propuso hacer una estatua ecuestre como la del emperador romano Marco Aurelio; la magnitud de la obra tendr\u00eda un costo de 18 700 pesos, cantidad que ser\u00eda pagada por el mismo virrey. Una vez que el rey acept\u00f3 la propuesta, el virrey nombr\u00f3 a Tols\u00e1 coordinador de la monumental escultura y a Juan Antonio Gonz\u00e1lez Vel\u00e1zquez director de la Real Academia de San Carlos para que se encargara de la remodelaci\u00f3n de la plaza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23827\" aria-describedby=\"caption-attachment-23827\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23827 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_013.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"531\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_013.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_013-300x199.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_013-768x510.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23827\" class=\"wp-caption-text\">Monumento a Carlos IV en paseo de la Reforma y avenida Ju\u00e1rez, vista a\u00e9rea, fotograf\u00eda, ca. 1940. Archivo Casasola, inv. 86658. SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al trote, para obtener los recursos, el virrey organiz\u00f3 una serie de corridas de toros y de aportaciones que le permitieron reunir una mayor cantidad de la presupuestada en el proyecto. As\u00ed, el 18 de julio de 1796, inaugur\u00f3, con bombos y platillos, el pedestal donde se colocar\u00eda la estatua, pero debido a que reunir los m\u00e1s de 500 quintales de bronce no era una tarea f\u00e1cil, se construy\u00f3 una estatua provisional hecha de madera, estuco y placas doradas que, ante el regocijo popular, las salvas de artiller\u00eda y el repique de campanas, fue colocada el 9 de diciembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso, la obtenci\u00f3n del metal fue muy lenta, tanto que el virrey no pudo ver concluida la escultura, ya que fue retirado del cargo en 1798. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, Tols\u00e1, tomando como modelo un caballo percher\u00f3n llamado Tambor, propiedad del marqu\u00e9s del Jaral y Berrio, termin\u00f3 el molde. El 2 de agosto de 1802, en las huertas del colegio de San Gregorio, se inici\u00f3 el fundido del metal en dos hornos con grandes crisoles cada uno; dos d\u00edas despu\u00e9s se hizo el vaciado y, \u00a1por fin!, el d\u00eda 9 pudo retirarse el molde y qued\u00f3 a la vista una espl\u00e9ndida escultura. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o trabaj\u00f3 Tols\u00e1 en cortar, limar, cincelar, pulir y alcanzar la p\u00e1tina deseada. El resultado fue una escultura de bronce que med\u00eda 4.88 metros de alto, 1.78 metros de ancho, 5.40 metros de largo, con un peso de aproximadamente seis toneladas. Se necesit\u00f3 un carro con ruedas de bronce y cuatro d\u00edas para trasladarla al pedestal de la plaza. El 9 de diciembre de 1803, el virrey Jos\u00e9 de Iturrigaray inaugur\u00f3 la estatua y dio paso a los tres d\u00edas de festejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando a\u00fan se escuchaba el clamor independentista, se propuso que la escultura, a pesar de su valor est\u00e9tico, fuera fundida para construir ca\u00f1ones y monedas, m\u00e1s necesarios que la imagen de un rey desconocido. Sin embargo, priv\u00f3 la cordura y la estatua fue llevada en 1823 al claustro de la Pontificia y Nacional Universidad de M\u00e9xico. All\u00ed estar\u00eda m\u00e1s de 29 a\u00f1os cuando, en 1852, se decidi\u00f3 trasladarla al poniente de la ciudad, en el sitio, cruce de la avenida Bucareli y el camino a Chapultepec, que marcaba el inicio del proceso de expansi\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23858\" aria-describedby=\"caption-attachment-23858\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23858 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_044.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_044.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_044-300x176.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_25_044-768x449.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23858\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Acto de la ejecuci\u00f3n de los cinco reos condenados a muerte, litograf\u00eda, ca. 1858. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lorenzo de la Hidalga fue el encargado de programar y hacer el traslado, que dur\u00f3 21 d\u00edas. El 24 de septiembre qued\u00f3 instalada y all\u00ed permanecer\u00eda hasta que el 27 de mayo de 1979 fue nuevamente trasladada a la remodelada plaza, llamada Manuel Tols\u00e1, ubicada entre el Palacio de Comunicaciones y el Palacio de Miner\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, la magn\u00edfica escultura se encuentra cubierta, en espera de que sanen sus heridas. Esperamos que, para la restauraci\u00f3n, como en la historia de <i>El Caballito<\/i>, m\u00e1s vale paso que dure y no trote que canse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Regina Hern\u00e1ndez Franyuti Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 25. Primero fue una estatua de madera y estuco inaugurada en diciembre de 1796, que alcanzar\u00eda el dorado del bronce en 1803. El Caballito tuvo sus mudanzas dentro de la ciudad, hoy espera la definitiva restauraci\u00f3n. El t\u00edtulo de este art\u00edculo refleja muy bien los avatares de la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida popularmente como El Caballito. El refr\u00e1n popular alude a que se deben tomar las cosas con calma y hacerlas bien, y no que salgan mal, como sucedi\u00f3 con la restauraci\u00f3n hecha en 2013 cuando, sin autorizaci\u00f3n del INAH, se intervino el monumento para su limpieza. Desgraciadamente, se aplic\u00f3 un m\u00e9todo que, por agresivo, ha ca\u00eddo en desuso, y el cual consisti\u00f3 en aplicar \u00e1cido n\u00edtrico al 30%, afectando el bronce y la p\u00e1tina de la escultura. 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