﻿{"id":5363,"date":"2015-02-23T16:25:51","date_gmt":"2015-02-23T22:25:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5363"},"modified":"2026-03-27T00:06:16","modified_gmt":"2026-03-27T06:06:16","slug":"editorial-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-25\/","title":{"rendered":"Editorial #25"},"content":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">Revista<em> Bicentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 25.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/BiCentenario25-Imprenta-Final-Forros_Page_1-467x640.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5365 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/BiCentenario25-Imprenta-Final-Forros_Page_1-467x640.jpg\" alt=\"BiCentenario25-Imprenta Final Forros_Page_1 (467x640)\" width=\"308\" height=\"422\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios del siglo XIX, el ferrocarril arrastrado por locomotoras de vapor comenzaba sus primeras pruebas en Inglaterra. La tecnolog\u00eda le daba la mano al incipiente desarrollo industrial que necesitaba trasladar mercanc\u00edas por tierra en grandes vol\u00famenes de una manera m\u00e1s eficiente y r\u00e1pida. Su desarrollo fue creciendo a lo largo de las d\u00e9cadas siguientes hasta que, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, la creaci\u00f3n de carreteras y autopistas frenaron sus a\u00f1os dorados, especialmente para el transporte de pasajeros. Hoy parece revivir en M\u00e9xico de la mano de algunos proyectos e iniciativas concentrados en el Distrito Federal y sus v\u00ednculos con ciudades cercanas. Pero los trenes mexicanos forman parte de las postales de un rico esplendor del pa\u00eds hace ya m\u00e1s de un siglo. Las im\u00e1genes de la revoluci\u00f3n mexicana y el valor que ten\u00eda por entonces el ferrocarril han recorrido el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El M\u00e9xico independiente del siglo XIX hab\u00eda querido entrar con fuerza en el progreso siguiendo el espejo europeo. Y el ferrocarril, lo supo Benito Ju\u00e1rez como tambi\u00e9n antes Maximiliano de Habsburgo, era un arma imprescindible. Impulsar la conexi\u00f3n de la capital con el puerto de Veracruz resultaba estrat\u00e9gica para insertar al pa\u00eds en el mundo. Ju\u00e1rez lo hubiera hecho realidad, pero la muerte se lo impidi\u00f3 y quien se llevar\u00eda los oropeles en 1873 ser\u00eda el gobierno de Lerdo de Tejada, al inaugurar el servicio. Llevarlo a cabo tuvo como protagonista a un ingl\u00e9s desconocido que lleg\u00f3 a M\u00e9xico casi por casualidad y termin\u00f3 por ser un puente para las deterioradas relaciones diplom\u00e1ticas del pa\u00eds con Inglaterra. Joseph Hucks Gibbs, uno de los hermanos de la familia propietaria de la compa\u00f1\u00eda inglesa encargada de la construcci\u00f3n de la l\u00ednea ferroviaria, logr\u00f3 con su empuje e integraci\u00f3n con M\u00e9xico que aquel proyecto con m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de buenas intenciones se concretara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ese paso de cerca de seis a\u00f1os de Hucks Gibbs por tierras mexicanas nos da cuenta la portada elegida para esta edici\u00f3n 25 de <i>BiCentenario<\/i>. El joven director era un buen jugador de cricket que se supo relacionar con los hombres de poder en el pa\u00eds \u2013hablaba un espa\u00f1ol fluido\u2013 para hacer negocios. Concret\u00f3 el primer trazado ferroviario, pero tambi\u00e9n instal\u00f3 con otra de sus compa\u00f1\u00edas los primeros faroles de gas en la Ciudad de M\u00e9xico. Cuando tuvo que dejar M\u00e9xico por una enfermedad, ya poco se supo de \u00e9l, pero en su legado queda el aporte que brind\u00f3 a la entrada del pa\u00eds en el progreso de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distintos personajes que contribuyeron a darle identidad y vida a M\u00e9xico se van integrando, como en cada nueva edici\u00f3n, a estas p\u00e1ginas de la revista. Fray Melchor de Talamantes es un hombre que, nacido en Per\u00fa y poco recordado en la gestaci\u00f3n de la independencia de Nueva Espa\u00f1a, lleg\u00f3 aqu\u00ed para participar decididamente con ideas y documentos embrionarios. Si bien se ha dado cuenta de las actividades de Francisco Primo de Verdad y Juan Francisco Azc\u00e1rate y Ledezma, poco se sabe de este orador influyente, de ideas revolucionarias para entonces y al cual el activismo le termin\u00f3 por costar la p\u00e9rdida de su libertad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sus ant\u00edpodas, otra figura destacada de la Iglesia, el padre Francisco Javier Miranda y Morfi, ligado al Partido Conservador y en sus inicios pol\u00edticos al dictador Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, fue un prominente impulsor del intervencionismo franc\u00e9s. En una carta de 1863 enviada a la prensa, y que aqu\u00ed recuperamos, relata su viaje a Trieste junto a una comisi\u00f3n de monarquistas para solicitar a Maximiliano de Habsburgo, que gobernara M\u00e9xico. El texto, que describe la vida en palacio del archiduque y su admiraci\u00f3n por \u00e9l, relata tambi\u00e9n el trato que recibieron en el castillo de Miramar y hace una encendida defensa pol\u00edtica frente a los cr\u00edticos de aquel viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La corta infancia de Justo Sierra M\u00e9ndez en Campeche nutre tambi\u00e9n estas p\u00e1ginas de <i>BiCentenario<\/i>, al igual que la influencia que aport\u00f3 entre los pintores mexicanos el espa\u00f1ol Joaqu\u00edn Sorolla al cumplirse el centenario de la independencia del pa\u00eds. La publicidad, tan invasiva en la actualidad, tuvo un interesante antecedente que aqu\u00ed retratamos all\u00e1 por fines del siglo XIX cuando firmas francesas y estadunidenses se insertaban en el mercado local con la promoci\u00f3n de productos destinados a sostener un alto umbral de belleza tanto para mujeres como para hombres. Entre los aportes cient\u00edficos, rescatamos el trabajo de Joaqu\u00edn Gallo y un grupo de investigadores que se prepararon durante seis a\u00f1os para observar y obtener conclusiones de los escasos tres minutos y medio que dur\u00f3 el eclipse solar de 1923.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revoluci\u00f3n mexicana tambi\u00e9n est\u00e1 presente en este n\u00famero de la publicaci\u00f3n con un an\u00e1lisis de las distintas monedas y billetes que Francisco Villa acu\u00f1\u00f3 e imprimi\u00f3 durante su gobierno en Chihuahua y un corto tiempo del conflicto armado. Algunas de aquellas monedas a\u00fan quedan, para regocijo de coleccionistas. El jefe revolucionario tambi\u00e9n se encuentra presente en las vivencias que relata Regino Hern\u00e1ndez Llergo de una entrevista que le realizara durante diez d\u00edas, donde descubre una personalidad diferente a la imagen negativa de Villa que se relataba por entonces. El testimonio del periodista, que describe tambi\u00e9n las dificultades de sus charlas con los generales Plutarco El\u00edas Calles y L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, nos revela una figura inquieta y destacada para comprender al periodismo del siglo pasado en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros textos ilustran el \u00faltimo n\u00famero del a\u00f1o de <i>BiCentenario<\/i>. Quedan para el descubrimiento de los lectores.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz Revista Bicentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 25. &nbsp; &nbsp; A principios del siglo XIX, el ferrocarril arrastrado por locomotoras de vapor comenzaba sus primeras pruebas en Inglaterra. La tecnolog\u00eda le daba la mano al incipiente desarrollo industrial que necesitaba trasladar mercanc\u00edas por tierra en grandes vol\u00famenes de una manera m\u00e1s eficiente y r\u00e1pida. Su desarrollo fue creciendo a lo largo de las d\u00e9cadas siguientes hasta que, despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, la creaci\u00f3n de carreteras y autopistas frenaron sus a\u00f1os dorados, especialmente para el transporte de pasajeros. Hoy parece revivir en M\u00e9xico de la mano de algunos proyectos e iniciativas concentrados en el Distrito Federal y sus v\u00ednculos con ciudades cercanas. Pero los trenes mexicanos forman parte de las postales de un rico esplendor del pa\u00eds hace ya m\u00e1s de un siglo. 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