﻿{"id":5282,"date":"2015-01-14T14:48:23","date_gmt":"2015-01-14T20:48:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5282"},"modified":"2021-05-04T09:49:00","modified_gmt":"2021-05-04T14:49:00","slug":"mariposas-al-vuelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/mariposas-al-vuelo\/","title":{"rendered":"Mariposas al vuelo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Gloria Mar\u00eda Fulladosa Morales<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 24.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #808000;\">En medio del escenario, la voz no se apaga. La solista queda en el centro de una esfera opresora, sujeta a los arbitrios de sus \u00edntimas extra\u00f1ezas. Siente que pierde su chaqueta y se le estruja el coraz\u00f3n. Cree escuchar los sollozos de la muchedumbre. La funci\u00f3n est\u00e1 por terminar..<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Gran evento musical tuvo lugar en Lecumberri. Extraordinaria funci\u00f3n \u00fanica a cargo de Guillermo Ferrer Clav\u00e9, director del Orfeo Catal\u00e1.<\/em><br \/>\nEl Imparcial<em>, septiembre de 1910.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_5283\" aria-describedby=\"caption-attachment-5283\" style=\"width: 407px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/fotografia-de-moda-en-Teatros-en-MAi??xico-1910-1911-Ed.-Ernesto-Chavero-Mexico-Artes-y-Letras-1911-ca-407x640.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5283 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/fotografia-de-moda-en-Teatros-en-M\u00e9xico-1910-1911-Ed.-Ernesto-Chavero-Mexico-Artes-y-Letras-1911-ca-407x640.jpg\" alt=\"fotografia de moda  en Teatros en MAi??xico 1910-1911 Ed. Ernesto Chavero , Mexico Artes y Letras, 1911 ca (407x640)\" width=\"407\" height=\"640\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5283\" class=\"wp-caption-text\">Moda de los teatros a principios del siglo xx, en Ernesto Chavero, Teatros en M\u00e9xico 1910-1911,<br \/>M\u00e9xico, Artes y Letras, 1911.<br \/>Biblioteca \u201cErnesto de la Torre Villar\u201d- Instituto Mora<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sylvia lamenta ser tan pelirroja y llamativa. Preferir\u00eda desaparecer como aquella muchacha que la asombr\u00f3 hace algunos a\u00f1os en el escenario del <em>Teatre Principal de Barcelona<\/em>, al evaporarse de la escena milagrosamente entre antorchas y fogonazos, mientras el ilusionista sonre\u00eda diab\u00f3lico y profesional. Ahora esto no es posible, est\u00e1 obligada a permanecer al frente del improvisado escenario porque no solamente forma parte de las primeras voces del coro, sino que tambi\u00e9n es una de las solistas; debe actuar para esa audiencia deformada y trastornada por el encierro. El desasosiego atrapa a la joven, debilita sus rodillas, siente los \u00e1vidos ojos que desmenuzan su cuerpo y recuerda la constante burla de sus hermanas: <i>\u00a1Ay, Sylvia! \u00bfQu\u00e9 se siente ser tan vanidosa? \u00a1Eres la presunci\u00f3n andando, hermanita! <\/i>Sonr\u00ede un poquito, muy poquito y de lado. Ya les contar\u00e1, ya les platicar\u00e1 lo que se siente entrar al Palacio Negro. La verdad es que hoy quisiera con toda su alma no ser como es. Se esconde detr\u00e1s de un muro imaginario, permanece con la mirada baja, ni siquiera se atreve a sonre\u00edr. Durante el concierto, el volumen de su voz descender\u00eda provocando la mirada interrogante de Guillem Ferrer Clav\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran las diez de la ma\u00f1ana cuando los carros que trasladaban a los artistas disminuyeron la marcha al desembocar por la ancha avenida polvorienta, para estacionarse frente a la sobria construcci\u00f3n circundada por llanos y pastizales secos. Despu\u00e9s de traspasar la muralla almenada, les esperaba un gran <i>mezzanine <\/i>y a la derecha una puerta que daba acceso\u00a0 al penal. Los artistas caminaban uno detr\u00e1s de otro y eran revisados por guardias que ve\u00edan los pases y escudri\u00f1aban sus rostros, el de ella en especial.\u00a0 <a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Penitenciaria-En-MAi??xico-su-evoluciA?n-social-MAi??xico-J-Basllesca-y-CompaAi??Ai??a-1902-640x158.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"158\" class=\"alignright  wp-image-5284\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Penitenciaria-En-M\u00e9xico-su-evoluci\u00f3n-social-M\u00e9xico-J-Basllesca-y-Compa\u00f1\u00eda-1902-640x158.jpg\" alt=\"Penitenciaria, En MAi??xico su evoluciA?n social, MAi??xico, J, Basllesca y CompaAi??Ai??a 1902 (640x158)\" \/><\/a>Las pecas, la cabellera\u00a0 rojiza que apenas pod\u00eda dominar con un chongo, el cuerpo como figur\u00edn de revista y los grandes ojos color miel deslumbraron al \u00faltimo de ellos, un hombre cuyo uniforme ten\u00eda un tono menos oscuro que el resto. La salud\u00f3 inclinando la cabeza. Ella, orgullosa, abanicando las pesta\u00f1as, levant\u00f3 el ment\u00f3n para que su nariz respingada luciera mejor y desvi\u00f3 la mirada hacia otro lado con arrogancia, mientras avanzaba en fila como hab\u00edan ordenado los oficiales de polic\u00eda. El guardia no se desanim\u00f3 y decidi\u00f3 ocupar el lugar del empleado que prend\u00eda unos distintivos especiales en la ropa de cada uno de los visitantes. Eran artesan\u00edas realizadas con papel de china.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gloria Mar\u00eda Fulladosa Morales En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 24. En medio del escenario, la voz no se apaga. La solista queda en el centro de una esfera opresora, sujeta a los arbitrios de sus \u00edntimas extra\u00f1ezas. Siente que pierde su chaqueta y se le estruja el coraz\u00f3n. Cree escuchar los sollozos de la muchedumbre. La funci\u00f3n est\u00e1 por terminar.. Gran evento musical tuvo lugar en Lecumberri. Extraordinaria funci\u00f3n \u00fanica a cargo de Guillermo Ferrer Clav\u00e9, director del Orfeo Catal\u00e1. El Imparcial, septiembre de 1910. Sylvia lamenta ser tan pelirroja y llamativa. Preferir\u00eda desaparecer como aquella muchacha que la asombr\u00f3 hace algunos a\u00f1os en el escenario del Teatre Principal de Barcelona, al evaporarse de la escena milagrosamente entre antorchas y fogonazos, mientras el ilusionista sonre\u00eda diab\u00f3lico y profesional. 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