﻿{"id":5238,"date":"2015-01-09T13:43:12","date_gmt":"2015-01-09T19:43:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=5238"},"modified":"2021-05-04T13:57:57","modified_gmt":"2021-05-04T18:57:57","slug":"porfiriato-a-la-carta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/porfiriato-a-la-carta\/","title":{"rendered":"Porfiriato a la carta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Donaj\u00ed Morales P\u00e9rez<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 24.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800080;\">Disfrutar de una buena mesa fue una de las maneras en que se establec\u00edan v\u00ednculos y se decid\u00eda en pol\u00edtica. El despliegue culinario que se dio a lo largo del gobierno de Porfirio D\u00edaz nos ofrece un claro ejemplo de la intencionalidad pol\u00edtica de estos encuentros.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_5243\" aria-describedby=\"caption-attachment-5243\" style=\"width: 756px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/34444-800x576.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-5243  \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/34444-800x576.jpg\" alt=\"34444 (800x576)\" width=\"756\" height=\"491\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5243\" class=\"wp-caption-text\">Banquete por la inauguraci\u00f3n del camino a Iguala, Chilpancingo, mayo de 1909, Archivo Casasola, inv. 34444. SINAFO, CONACULTA-INAH-M\u00c9X. Reproducci\u00f3n autorizada por el Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los banquetes, m\u00e1s que una ocasi\u00f3n, son el pretexto, un momento breve para festejar, conmemorar, halagar y sin duda para discutir y conspirar. Un espacio muchas veces vinculado a la pol\u00edtica en el que se busca complacer para velar pretensiones y donde la buena comida termina por ser parte de lo que <i>se ofrece<\/i>. Conocidos o muy escuchados son aquellos que tuvieron lugar en la \u00e9poca de don Porfirio D\u00edaz, al igual que la manera en que este \u00faltimo fue olvidando sus principios de sobriedad y de no reelecci\u00f3n. En este sentido, el prop\u00f3sito de este art\u00edculo es mostrar c\u00f3mo la prensa, con un lenguaje culinario-gastron\u00f3mico, revela, desde el comienzo de la dictadura, que los banquetes fueron un elemento inherente a la pol\u00edtica, y c\u00f3mo han influido en la forma en que hoy es posible construir una imagen del periodo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5246\" aria-describedby=\"caption-attachment-5246\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Plato-de-la-vajilla-de-Porfirio-Diaz-fotografAi??a-de-Guadalupe-Villenave-col-800x780.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-5246   \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Plato-de-la-vajilla-de-Porfirio-Diaz-fotograf\u00eda-de-Guadalupe-Villenave-col-800x780.jpg\" alt=\"Plato de la vajilla de Porfirio Diaz  fotografAi??a de Guadalupe Villenave col (800x780)\" width=\"800\" height=\"780\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-5246\" class=\"wp-caption-text\">Plato de la vajilla de Porfrio D\u00edaz, fotograf\u00eda de Guadalupe Villenave.<br \/>Colecci\u00f3n particular de la familia Villenave<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, para dar la noticia de un banquete que fue ofrecido en su nombre en la Casa de Moneda, apenas unos d\u00edas despu\u00e9s de haberse convertido en presidente de M\u00e9xico, el semanario <i>La Linterna <\/i>(21 de mayo de 1877) anot\u00f3: \u201c<i>Ir <\/i><i>a los banquetes es malo, porque el recargo de alimentos entorpece la digesti\u00f3n<\/i>\u201d<i>; esto exclamaba el general Porfirio cuando corr\u00eda con la velocidad del rayo en Icamole. <\/i>\u201c<i>Los<\/i><i> Presidentes de M\u00e9xico \u2013continuaba\u2013 deben morirse de hambre, comer es tiranizar al pueblo, la gastronom\u00eda es el escollo de las libertades<\/i>\u201d. <i>Porfirio triunf\u00f3 porque los tuxtepecanos deb\u00edan encontrar en M\u00e9xico las comidas, y olvid\u00f3 desde luego sus rigurosos principios de sobriedad. Procur\u00f3 recompensar sus trabajos en la Sierra y se entreg\u00f3 a gozar de las convivialidades y de los paseos. Los tuxtepecanos ten\u00edan un argumento sumamente original: Lerdo era refinado en sus manjares, luego era un tirano. Ahora el general D\u00edaz, aunque con menos gusto y menos elegancia que el Sr. Lerdo, ve con entusiasmo los placeres de la mesa, y a ning\u00fan<\/i> <i>general se le ocurre calificarlo de d\u00e9spota. Cuesti\u00f3n de situaciones. A un ni\u00f1o no se le puede hacer comprender que se pueden levantar con la mano algunas arrobas, y un tuxtepecano, flaco y d\u00e9bil en 1876 no conceb\u00eda del triunfo que un hombre pudiera comer todos los d\u00edas<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz del tiempo, esta cr\u00edtica que hizo <i>La Linterna <\/i>se transform\u00f3 en presagio. Justo en la misma publicaci\u00f3n en la que Francisco Bulnes hab\u00eda escrito poco antes un art\u00edculo con el t\u00edtulo \u201c\u00bfA d\u00f3nde iremos?\u201d (23 de abril de 1877), se se\u00f1alaba:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El partido tuxtepecano se ha desgarrado en tres fracciones para dar una prueba m\u00e1s de su constante tendencia a la uni\u00f3n del partido liberal. Devorado el primer servicio, los netos ven llegar al fest\u00edn gente con pretensiones de convidados, y<\/i> <i>cubren precipitadamente los manjares escapados a las aventuras de la digesti\u00f3n. Los menos netos comienzan a espantarse infiltrados por la amargura de las decepciones. El nombre de los que se quieren llamar es terriblemente significativo: \u00a1senadores! He aqu\u00ed una palabra que debe producir los efectos de una solitaria, en est\u00f3magos que hab\u00edan encontrado un especial consuelo en las partidas del presupuesto de egresos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Banquete-a-Porfirio-DAi??az-640x321.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"321\" class=\" wp-image-5247  aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/Banquete-a-Porfirio-D\u00edaz-640x321.jpg\" alt=\"Banquete a Porfirio DAi??az (640x321)\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista <em>BiCentenario<\/em>.<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Donaj\u00ed Morales P\u00e9rez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 24. 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