﻿{"id":4878,"date":"2014-10-15T14:53:35","date_gmt":"2014-10-15T19:53:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4878"},"modified":"2021-05-04T14:00:59","modified_gmt":"2021-05-04T19:00:59","slug":"el-bello-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-bello-sexo\/","title":{"rendered":"El Bello Sexo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dar\u00edo Fritz &#8211; Revista BiCentenario.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico \/\u00a0<\/em><em>Durango,\u00a0<\/em><em>450 a\u00f1os de historia<\/em>, edici\u00f3n especial.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4882\" aria-describedby=\"caption-attachment-4882\" style=\"width: 770px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/IV-exposici\u00f3n-de-Durango-1024x7381.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4882 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/IV-exposiciA?n-de-Durango-1024x7381.jpg\" alt=\"Festejos durante la IV exposici\u00f3n regional de la ciudad de Durango, 1908. Col. Francisco Dur\u00e1n.\" width=\"770\" height=\"538\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4882\" class=\"wp-caption-text\">Festejos durante la IV exposici\u00f3n regional de la ciudad de Durango, 1908. Col. Francisco Dur\u00e1n.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S<\/strong>e puede decir que esta es una foto de usurpadores. Y me refiero a los hombres, que deber\u00edan haber quedado fuera de la imagen. Porque era un d\u00eda <em>dedicado al culto y entusiasta bello sexo<\/em>, seg\u00fan relata una cr\u00f3nica de la \u00e9poca. En mayo de 1908 los duranguenses tiraron la casa por la ventana. Todo el mes fue de exhibici\u00f3n y tambi\u00e9n de fiesta. Sus orgullosos 26 000 habitantes mostraban sobre mesas, estantes y vitrinas desde lo m\u00e1s com\u00fan a lo m\u00e1s ex\u00f3tico de la producci\u00f3n estatal: aguas minerales, coches carruajes, art\u00edculos de cuero, las vacas m\u00e1s redondas y los caballos m\u00e1s lustrosos, los trajes locales que copiaban la moda en Par\u00eds o Nueva York, el oro de las minas de Tamazula y la plata de Santiago Papasquiaro. A mitad de mes, el d\u00eda 16, <em>las se\u00f1oritas de la mejor sociedad<\/em> se dedicaron a ofrecer las bebidas elaboradas en el estado, as\u00ed como flores, dulces y confetis. Tuvieron su d\u00eda especial dentro de aquella IV Exposici\u00f3n Regional de Durango, realizada dentro del edificio a\u00fan en construcci\u00f3n del futuro Hospital Civil de la ciudad. Claro que las damas no estaban solas. Los miembros de la junta organizadora se sumaban a sus esposas, hijas o familiares en la atenci\u00f3n a los asistentes. Aquellos hombres, encabezados por Ignacio G\u00f3mez Palacio y Francisco As\u00fansolo hab\u00edan convencido desde ochos meses atr\u00e1s al gobernador Esteban Fern\u00e1ndez, de la necesidad de la exposici\u00f3n y de que las mujeres no pod\u00edan quedar fuera. De all\u00ed, el lugar que finalmente se ganaron para la foto. Muy serias, aunque felices, las damas exhib\u00edan la mejor moda de esos a\u00f1os. Sus sombreros remarcan la ubicaci\u00f3n social de cada una de ellas. Ellos, con su levita, a tono con el estilo franc\u00e9s porfiriano. Aquel d\u00eda dedicado al <em>culto<\/em> y <em>entusiasta bello sexo<\/em>\u00a0&#8211;eufemismo que podr\u00eda hacer referencia a ellos, \u00bfpor qu\u00e9 no?&#8211;se cerr\u00f3 con una kerm\u00e9s de cuatro horas donde una orquesta y una banda le regalaron su d\u00eda a se\u00f1oras y se\u00f1oritas. Por supuesto hubo lluvia de serpentinas y confetis que como queda claro cayeron sobre aquellos atildados integrantes de la alta sociedad duranguense.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz &#8211; Revista BiCentenario. En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico \/\u00a0Durango,\u00a0450 a\u00f1os de historia, edici\u00f3n especial. Se puede decir que esta es una foto de usurpadores. Y me refiero a los hombres, que deber\u00edan haber quedado fuera de la imagen. Porque era un d\u00eda dedicado al culto y entusiasta bello sexo, seg\u00fan relata una cr\u00f3nica de la \u00e9poca. En mayo de 1908 los duranguenses tiraron la casa por la ventana. Todo el mes fue de exhibici\u00f3n y tambi\u00e9n de fiesta. Sus orgullosos 26 000 habitantes mostraban sobre mesas, estantes y vitrinas desde lo m\u00e1s com\u00fan a lo m\u00e1s ex\u00f3tico de la producci\u00f3n estatal: aguas minerales, coches carruajes, art\u00edculos de cuero, las vacas m\u00e1s redondas y los caballos m\u00e1s lustrosos, los trajes locales que copiaban la moda en Par\u00eds o Nueva York, el oro de las minas de Tamazula y la plata de Santiago Papasquiaro. A mitad de<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1249,1209],"tags":[2267,1534],"class_list":{"0":"post-4878","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-durango","7":"category-sepia","8":"tag-durango","9":"tag-exposician"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4878","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4878"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4878\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15908,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4878\/revisions\/15908"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4878"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4878"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4878"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}