﻿{"id":4852,"date":"2014-10-15T13:17:02","date_gmt":"2014-10-15T18:17:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4852"},"modified":"2021-05-04T09:49:22","modified_gmt":"2021-05-04T14:49:22","slug":"solo-una-idea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/solo-una-idea\/","title":{"rendered":"S&oacute;lo una idea"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ana Su\u00e1rez &#8211; Instituto Mora.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico \/\u00a0<\/em><em>Durango, 4<\/em><em>50 a\u00f1os de historia<\/em>, edici\u00f3n especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #e17b10;\"><strong>La guerra ya se huele. Casi se palpita. El pa\u00eds puede desaparecer. Qu\u00e9 hacer para impedirla. Hay que desatar antes de romper, dice alguien en tono diplom\u00e1tico. \u00bfUna carta que en su ambig\u00fcedad ayude a ganar tiempo?<\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_4853\" aria-describedby=\"caption-attachment-4853\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/L.-Garc\u00e9s-Palacio-Nacional-c.-1855-col.-RAA-800x530.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-4853 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/L.-Garc\u00e9s-Palacio-Nacional-c.-1855-col.-RAA-800x530.jpg\" alt=\"L. Garc\u00e9s, Palacio Nacional, ca. 1855. Col. RAA.\" width=\"640\" height=\"424\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4853\" class=\"wp-caption-text\">L. Garc\u00e9s, Palacio Nacional, ca. 1855. Col. RAA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong>rista se pregunta si destapa la jaula, pero piensa que mejor no, apenas pasan de las seis y, aunque haya llegado abril, el canarito puede coger fr\u00edo. Por su parte es in\u00fatil que se acueste de nuevo, como suele decirse nom\u00e1s dar\u00eda vueltas y todo lo ver\u00eda peor. Y si por suerte lograra conciliar el sue\u00f1o sentir\u00eda otra vez la angustia de la derrota, no de cualquier derrota, sino de la \u00faltima, la final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice que no es posible seguir de esa manera, tiene que hacer algo, organizar sus ideas, tomar decisiones, s\u00f3lo as\u00ed recuperar\u00eda el sosiego. Y reniega: <em>Si por m\u00ed fuera carajo ya me encontrar\u00eda yo en Minatitl\u00e1n, listo para combatir y caer junto a los defensores del fuerte.<\/em> Pero no, su posici\u00f3n se lo impide, se ha convertido en el primer prisionero de la naci\u00f3n y no le resta m\u00e1s que permanecer en palacio y aguardar all\u00ed las noticias que logren remitir quienes est\u00e1n al cargo. Respira profundo y murmura: <em>Debo calmarme, el pa\u00eds contin\u00faa en paz, mientras yo viva, algo podr\u00e9 hacer.<\/em> Ordena que le lleven el traje de general, con todas sus medallas y hasta la banda de presidente. Sacar\u00e1 fuerzas de donde sea, y el rango y las condecoraciones le ayudar\u00e1n, son suyas despu\u00e9s de todo, sudor, y sangre, e incluso l\u00e1grimas sellaron su posesi\u00f3n, y en este mundo y en el otro son muchos quienes pueden dar testimonio de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de arreglarse con cuidado, Arista da un trago al caf\u00e9 que le acaban de poner sobre la mesilla de noche, elige un bizcocho del cesto colocado junto a la taza, lo muerde, es in\u00fatil, no pasa bocado, y murmura \u00a1<em>puta madre, yo nunca he dejado de comer!<\/em> Acaso es porque que en esta ocasi\u00f3n a \u00e9l le corresponde el principal deber. No queda m\u00e1s que enfrentar el problema, pero resuelve sacar antes la jaula del cuarto y, con ella en brazos, poco a poco para no asustar a su hu\u00e9sped, recorre galer\u00edas y pasillos guardados por soldados y, ya en su despacho, la cuelga de otra percha, all\u00ed, junto a la ventana, a donde m\u00e1s tarde pegar\u00e1 el sol.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4857\" aria-describedby=\"caption-attachment-4857\" style=\"width: 245px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/jose-fernando-ramirez.-Mil-personajes-en-el-M\u00e9xico-del-siglo-XIX-1840-1870-Editorial-Extinta-453x640.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-4857 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/jose-fernando-ramirez.-Mil-personajes-en-el-M\u00e9xico-del-siglo-XIX-1840-1870-Editorial-Extinta-453x640.jpg\" alt=\"jose fernando ramirez. Mil personajes en el M\u00e9xico del siglo XIX, 1840-1870-Editorial Extinta (453x640)\" width=\"245\" height=\"346\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4857\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Fernando Ram\u00edrez (1804-1871).<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se arrellana en seguida en una butaca, reclina la cabeza contra el respaldo y ahora s\u00ed da espacio a sus reflexiones. Es claro que no hay remedio, la c\u00e1mara dio su dictamen, en verdad que \u00e9l podr\u00eda anular el decreto y contentar de esa manera a los gringos de mierda, pero no, no quiere, no va a actuar como un dictador. Una cosa es que en el pasado hiciera sus negocitos, todos extraen ventajas de sus puestos y \u00e9l tambi\u00e9n ha tenido sus necesidades, otra dar un golpe de Estado, eso s\u00ed ser\u00eda demasiado. No importa que los pinches diputados hayan metido la pata, tuvieron que haber pospuesto el rechazo del tratado para permitirle ganar tiempo, pues lo que quisieron impedir suceder\u00e1 de todas maneras, y por la mala: los americanos van a ocupar el istmo en cuanto se enteren de que la votaci\u00f3n fue en su contra, y construir\u00e1n sin tardar el ferrocarril transoce\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Su\u00e1rez &#8211; Instituto Mora. En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico \/\u00a0Durango, 450 a\u00f1os de historia, edici\u00f3n especial. La guerra ya se huele. 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