﻿{"id":484,"date":"2010-05-04T20:23:54","date_gmt":"2010-05-05T01:23:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/?p=484"},"modified":"2021-05-04T16:08:02","modified_gmt":"2021-05-04T21:08:02","slug":"vacuna-cataplasmas-y-vasijas-de-agua-hirviendo-enfermedades-y-remedios-en-el-yucatan-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/vacuna-cataplasmas-y-vasijas-de-agua-hirviendo-enfermedades-y-remedios-en-el-yucatan-del-siglo-xix\/","title":{"rendered":"VACUNA, CATAPLASMAS Y VASIJAS DE AGUA HIRVIENDO: ENFERMEDADES Y REMEDIOS EN EL YUCAT&Aacute;N DEL SIGLO XIX"},"content":{"rendered":"<address style=\"text-align: justify;\"><strong>Carlos Alcal\u00e1 Ferr\u00edez \/ Universidad Aut\u00f3noma de Yucat\u00e1n<\/strong><\/address>\n<address style=\"text-align: justify;\">Revista BiCentenario #8<\/address>\n<address style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/Kapotsi-p\u00fastulas-B-8.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2460 alignleft\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/Kapotsi-p\u00fastulas-B-8.png\" alt=\"Kapotsi p\u00fastulas B-8\" width=\"199\" height=\"347\" \/><\/a>Cuando en 1826 aparecieron casos de viruela en el hospital provisional de varones de la ciudad de M\u00e9rida, las autoridades pidieron que se apartara a los enfermos infectados y solicitaron a los sacerdotes que abreviar\u00e1n los entierros para evitar el riesgo de contagio. No obstante, la mortandad causada por esta enfermedad hab\u00eda disminuido desde que, a principios del siglo XIX, el gobierno espa\u00f1ol instruy\u00f3 a una expedici\u00f3n mar\u00edtima para que llevara a todos los dominios de ultramar la vacuna descubierta por el ingl\u00e9s Edward Jenneren 1796 y probada con \u00e9xito en la pen\u00ednsula. La reaparici\u00f3n de la viruela se deb\u00eda, en gran medida, a que la poblaci\u00f3n se resist\u00eda a recibir la vacuna, lo que sigui\u00f3 pasando y dio lugar a que se presentara, aproximadamente, cada 20 a\u00f1os. Por lo dem\u00e1s, la situaci\u00f3n se complicaba porque, en ocasiones, los brotes epid\u00e9micos iban acompa\u00f1ados de crisis de subsistencia, determinadas por las lluvias, sequ\u00edas o plagas de langosta y aun por las guerras o las revueltas. Los m\u00e9dicos y el gobierno del estado pugnaron una y otra vez para que la inoculaci\u00f3n fuera aceptada. Reiteraban que su aplicaci\u00f3n era sencilla. As\u00ed, en un oficio dirigido al gobierno en el ano de 1842,el Dr. Manuel Campos, originario de Campeche, describ\u00eda el procedimiento:<\/address>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p><em>Se usa una lanceta fina y bien afilada, con \u00e9sta se hacen dos peque\u00f1as cortadas en cada brazo bien superficiales; las costras se introducen al fluido vacuno con la misma lanceta, cuidando que se sequen bien las cisuras antes de separarse el paciente del practicante. El mejor pus es lo que sacan del grano al tiempo de usarlo, sin embargo el pus conservado en vidrio bien cerrado sirve muy bien humedecido con un poco de agua fresca al tiempo de usarlo. La \u00e9poca m\u00e1s apropiada para sacar el pus del grano es desde el noveno hasta el duod\u00e9cimo d\u00eda, teniendo el grano un color de perla.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su lado, el gobierno reprend\u00eda a los reacios y, al mismo tiempo, les recordaba las ventajas:<\/p>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Que el l\u00edquido se ha perdido en \u00e9sta es causa de la poca inoculaci\u00f3n, casi nula en el \u00faltimo mes, por el insignificante n\u00famero de ni\u00f1os que han participado de su beneficio. Esto proviene por desgracia del poco conocimiento que el pueblo tiene de inoculaciones tan ben\u00e9ficas y sabias como las de la vacuna. Ignorante del bien que le puede resultar y de los infinitos males que [ah\u00ed] le pueden sobrevenir a \u00e9l y a sus semejantes. Los gobiernos cuando son paternales como el del Excelent\u00edsimo Sr. Gobernador y palpan esos males, procuran ponerles remedio, obligando por la fuerza ya que la persuasi\u00f3n no sirve a aceptar las felicidades.<\/em><\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/Tratado-vacula-B-8.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2461 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/Tratado-vacula-B-8.png\" alt=\"Tratado vacula B-8\" width=\"504\" height=\"388\" \/><\/a><\/em><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-style: normal;\">PARA LEER ESTE ARTICULO COMPLETO, <a href=\"..\/?page_id=10\">SUSCR\u00cdBASE A BICENTENARIO<\/a>.<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1826 aparecieron casos de viruela en el hospital provisional de varones de la ciudad de MAi??rida, las autoridades pidieron que se apartara a los enfermos infectados y solicitaron a los sacerdotes que abreviaran los entierros para evitar el riesgo de contagio. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,208],"tags":[212,87,213,2265],"class_list":{"0":"post-484","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-8","8":"tag-enfermedad","9":"tag-salud","10":"tag-vacuna","11":"tag-yucatan"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=484"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16071,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484\/revisions\/16071"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}