﻿{"id":4696,"date":"2014-09-23T10:26:50","date_gmt":"2014-09-23T15:26:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4696"},"modified":"2021-05-04T14:04:17","modified_gmt":"2021-05-04T19:04:17","slug":"guadalupe-victoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/guadalupe-victoria\/","title":{"rendered":"Guadalupe Victoria"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Laura Su\u00e1rez de la Torre &#8211; Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico\u00a0<\/em><em>Durango,\u00a0<\/em><em>450 a\u00f1os de historia<\/em>, edici\u00f3n especial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #e17b10;\"><strong>Naci\u00f3 como Jos\u00e9 Miguel Ram\u00f3n Adaucto Fern\u00e1ndez y Feliz en un poblado en la monta\u00f1a que hoy es territorio durangue\u00f1o. La lectura de textos jesuitas lo fue formando y luego sus propias aspiraciones libertarias robustecieron la figura que se convertir\u00eda en el primer presidente mexicano.<\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_4704\" aria-describedby=\"caption-attachment-4704\" style=\"width: 413px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Guadalupe-Victoria-2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4704  \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Guadalupe-Victoria-2.jpg\" alt=\"Guadalupe Victoria (2)\" width=\"413\" height=\"530\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4704\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, Guadalupe Victoria presidente en traje de civil, A?leo, ca. 1825. Cuadro muy poco conocido, cortes\u00eda de Armando Victoria Santamar\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>n el Colegio de San Ildefonso de la ciudad de M\u00e9xico se llev\u00f3 a cabo un certamen cient\u00edfico en 1825 dedicado a su antiguo alumno el ciudadano Guadalupe Victoria, primer presidente de los Estados Unidos Mexicanos. En ese acto, <em>el retrato de S. E., ejecutado con la mayor propiedad por uno de los antiguos alumnos del colegio, se coloc\u00f3 a la derecha de la c\u00e1tedra en el lugar que ocupaba el de uno de los reyes espa\u00f1oles, y se previno una escogida orquesta que en los intermedios de la lectura alternase con las mejores piezas de m\u00fasica<\/em>. Este era uno de los tantos reconocimientos que tendr\u00eda Victoria como mandatario; era un acto para reconocer al antiguo alumno, pero ante todo al nuevo ciudadano que encabezaba por primera vez la rep\u00fablica, con el cargo de presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guadalupe Victoria hab\u00eda sido el escogido para dirigir los destinos de M\u00e9xico en su nueva organizaci\u00f3n pol\u00edtica. No era menor la empresa que le encomendaban pues representaba un gran reto. Nueva Espa\u00f1a hab\u00eda dejado de pertenecer a Espa\u00f1a para convertirse en un nuevo pa\u00eds independiente y no ser\u00eda f\u00e1cil construirlo. Su designaci\u00f3n al frente de la presidencia de la primera rep\u00fablica se debi\u00f3 al ascendiente que ten\u00eda entre los nuevos mexicanos. Su empe\u00f1o por defender el ideal independiente lo mostr\u00f3 en su actuar como insurgente. Primero al incorporarse al regimiento de Morelos, despu\u00e9s cuando se mantuvo oculto debido a las circunstancias que prevalec\u00edan en la Nueva Espa\u00f1a. Su actividad guerrillera incomod\u00f3 a las fuerzas realistas y le llevaron a mantener la lucha insurgente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hijo de padres espa\u00f1oles, naci\u00f3 en 1786 en el llamado <em>a\u00f1o del hambre,<\/em> en la villa de Tamazula, hoy estado de Durango, donde las minas de plata atrajeron a la poblaci\u00f3n hispana. Fue en la iglesia jesuita de San Ignacio de Loyola, construida con la piedra caliza del cerro de las Garzas, donde lo bautizaron con el nombre de Jos\u00e9 Miguel Ram\u00f3n Adaucto Fern\u00e1ndez y Feliz, nombre que cambiar\u00eda por el simb\u00f3lico de Guadalupe Victoria.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4703\" aria-describedby=\"caption-attachment-4703\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/P\u00e1ginas-desdegri_mexicopintor02rive-640x423.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4703 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/P\u00e1ginas-desdegri_mexicopintor02rive-640x423.jpg\" alt=\"Antiguo Colegio de San Ildefonso en Manuel Rivera Cambas, M\u00e9xico pintoresco, art\u00edstico y monumental, M\u00e9xico, Imprenta de la Reforma, 1882.\" width=\"640\" height=\"423\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4703\" class=\"wp-caption-text\">Antiguo Colegio de San Ildefonso en Manuel Rivera Cambas, M\u00e9xico pintoresco, art\u00edstico y monumental, M\u00e9xico, Imprenta de la Reforma, 1882.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Tamazula recibi\u00f3 las primeras letras. Seguramente aprendi\u00f3 los rudimentos de la religi\u00f3n y de la escritura y lectura, de un t\u00edo p\u00e1rroco, quien qued\u00f3 como su tutor, pues los padres murieron cuando apenas contaba con cinco a\u00f1os. Hasta los 19 a\u00f1os permaneci\u00f3 en la peque\u00f1a villa en medio del paisaje monta\u00f1oso, los r\u00edos y las haciendas, los ranchos y el real de minas llamado Plomosas que marcaban distintos planos en la mirada del chiquillo. De all\u00ed se march\u00f3 a la ciudad de Durango en 1805. Lleg\u00f3 despu\u00e9s de transitar malos caminos por la sierra, pasando por las profundas quebradas, bajo un sol inclemente y un cielo azul zafir. De inmediato, sus ojos se posaron en la fachada barroca de la catedral, en la Plaza de Armas y en las grandes casonas que engalanaban y daban categor\u00eda a la ciudad. Recorri\u00f3 sus calles y comprendi\u00f3 lo que era una capital y sede de obispado. Lleg\u00f3 all\u00ed con la ilusi\u00f3n del joven que quiere abrirse camino en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"A?Anda suscrAi??bete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Su\u00e1rez de la Torre &#8211; Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico\u00a0Durango,\u00a0450 a\u00f1os de historia, edici\u00f3n especial. Naci\u00f3 como Jos\u00e9 Miguel Ram\u00f3n Adaucto Fern\u00e1ndez y Feliz en un poblado en la monta\u00f1a que hoy es territorio durangue\u00f1o. La lectura de textos jesuitas lo fue formando y luego sus propias aspiraciones libertarias robustecieron la figura que se convertir\u00eda en el primer presidente mexicano. En el Colegio de San Ildefonso de la ciudad de M\u00e9xico se llev\u00f3 a cabo un certamen cient\u00edfico en 1825 dedicado a su antiguo alumno el ciudadano Guadalupe Victoria, primer presidente de los Estados Unidos Mexicanos. En ese acto, el retrato de S. E., ejecutado con la mayor propiedad por uno de los antiguos alumnos del colegio, se coloc\u00f3 a la derecha de la c\u00e1tedra en el lugar que ocupaba el de uno de los reyes espa\u00f1oles, y se previno una escogida orquesta que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1249],"tags":[1250,1251],"class_list":{"0":"post-4696","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-durango","8":"tag-guadalupe-victoria","9":"tag-san-ildefonso"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4696"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15917,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4696\/revisions\/15917"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}