﻿{"id":4529,"date":"2014-06-30T14:24:18","date_gmt":"2014-06-30T19:24:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4529"},"modified":"2026-05-07T22:10:13","modified_gmt":"2026-05-08T04:10:13","slug":"el-cupo-el-juez-y-el-capitan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cupo-el-juez-y-el-capitan\/","title":{"rendered":"El cupo, el juez y el capit\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Rosal\u00eda Martha P\u00e9rez Ram\u00edrez<br \/>\nInstituto Alfonso V\u00e9lez Pliego, BUAP<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 23.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ba9d6;\"><strong>En la Puebla de 1837, la disposici\u00f3n del gobernador de completar el personal que se necesitaba en el ej\u00e9rcito, era un dolor de cabeza para los jueces. \u00bfCon qui\u00e9nes podr\u00edan completar la cuota que se ped\u00eda?<\/strong><\/span><\/h3>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23791\" aria-describedby=\"caption-attachment-23791\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23791 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_029.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"610\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_029.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_029-300x229.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_029-768x586.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23791\" class=\"wp-caption-text\">Vista de la Catedral de Puebla, litograf\u00eda; en M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos, T. 3, Imprenta Ballesc\u00e1, 1887-1889.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D<\/strong>esde el cuartel menor de la calle de Herreros donde se hallaba el juzgado de paz, don Tom\u00e1s Axotla caminaba diligentemente hacia la esquina de Mercaderes una tarde de primavera de 1837. Contaba con el tiempo preciso para encontrarse con sus colegas en el taller de don Manuel Zincuneguin, que por esos a\u00f1os era el sastre m\u00e1s reconocido entre las esferas poblanas. Lo mortificaba la idea de llegar tarde a la cita pero \u00a1qu\u00e9 le iba a hacer!\u00b8 los empleados del juzgado le hab\u00edan hecho una despedida esa ma\u00f1ana; pero m\u00e1s lo perturbaba que su bondad natural, tan reconocida en dicho acto, se encontrara precisa- mente a prueba. \u00bfCu\u00e1l era la causa? Pues nada menos que la orden de la presidencia de la Rep\u00fablica para que jueces, fiscales, ministros y dem\u00e1s personal de la administraci\u00f3n de justicia se metieran en gastos, por la imperiosa necesidad, porque era imperiosa, de adquirir uniformes nuevos. Don Tom\u00e1s estaba enfurru\u00f1ado, renegaba de la disposici\u00f3n del se\u00f1or presidente, que por segunda ocasi\u00f3n en el pa\u00eds era don Anastasio Bustamante, y aunque hab\u00eda argumentado que por no ser ministro del tribunal superior a \u00e9l no le tocaba, la orden los alcanzaba a todos. \u00a1D\u00edas de protocolos y besamanos!, aunque de muy poca liquidez en las n\u00f3minas de las dependencias. Sudando un poco logr\u00f3 entrar al taller de sastrer\u00eda atr\u00e1s de sus colegas, quienes lo saludaron amablemente, disimulando su extra\u00f1eza al verlo llevar una gallina bajo el brazo, obsequio de sus empleados que as\u00ed le agradecieron sus bondades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma tarde calurosa sub\u00edan por la calle de la Aduana, que ahora se conoce como de la Aduana Vieja, varios muchachos, empuj\u00e1ndose y bromeando entre s\u00ed con toda la alegr\u00eda de la edad, encaminados hacia el mismo local. Bien mirado, ya no estaban tan j\u00f3venes como para alborotar tanto, andaban por los 17 a\u00f1os de edad desbordando energ\u00eda. El m\u00e1s alegre de ellos, Melchorito Barreda y Nurieta, tra\u00eda bajo el brazo un atado de figurines que hab\u00eda estado hojeando esos \u00faltimos d\u00edas, para ajustarse a los dictados de la \u00faltima moda que llegaba de Francia. Los dos grupos entraron casi al mismo tiempo al espacioso taller, en donde el personal tuvo la atenci\u00f3n de recibirlos y rogarles un momento de espera. Por un lado, los muchachos, ante espejos muy grandes que enmarcaban su as- pecto juvenil (uno de estos espejos puede a\u00fan admirarse en la dulcer\u00eda El Lirio, de la calle de Santa Clara), y en otra sala, los jueces y dem\u00e1s empleados de los juzgados, a quienes tambi\u00e9n, se les rog\u00f3 esperar. La colecci\u00f3n de figurines parisinos pasaba de mano en mano entre los amigos de Melchor, todos ellos vecinos de la traza espa\u00f1ola de la Puebla, que so\u00f1aban con lucir el pantal\u00f3n de estribos, chaleco de terciopelo afelpado, de cuadros o de sedas de aguas con bot\u00f3n de seda, un poquito m\u00e1s largos de lo acostumbrado. Los grabados mostraban pantalones de casimir de cuadros, de medios colores, con pialera y m\u00e1s bien anchos; corbatas de chal de colores oscuros salpicadas de blanco, con nudo a la <i>neglig\u00e9e <\/i>y un peque\u00f1o prendedor; y para rematar, sombreros negros de ala ancha y copa alta, terminan- do el atuendo con un bast\u00f3n delgado con cabecita de marfil, guante blanco,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Vaya! esta moda los hac\u00eda imaginarse bajo el balc\u00f3n de alguna moza recit\u00e1ndole aquellos versos de\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era notorio el contraste entre los dos grupos, mas no se pod\u00eda decir, ni mucho menos, que los jueces tuvieran el paso cansado, ya que a pesar de contar con tres o cuatro lustros m\u00e1s de edad, montar a caballo los manten\u00eda en forma, y bueno, de vez en cuando se presentaban en el teatro para darse gusto con las cantantes extranjeras que pasaban por la ciudad. Lo cierto es que en esos a\u00f1os, a la judicatura le preocupaban muchas cosas y entre ellas una en particular oprim\u00eda a los jueces hasta provocarles dolores de cabeza: las disposiciones dadas a\u00f1os atr\u00e1s por el gobernador Juan Jos\u00e9 Andrade, consistentes en llenar <i>el cupo<\/i>, o dicho de otro modo, completar el personal que se necesitaba en el ej\u00e9rcito \u00a1Y no era para tomarse a la ligera! Los papeles que se pegaron en los lugares de costumbre, anunciaban: <i>El gobierno del departamento fijar\u00e1 a los alcaldes t\u00e9rmino prudente para que remitan el cupo conforme a las leyes, imponi\u00e9ndose a quienes no lo cumplan multas de hasta 400 pesos o prisi\u00f3n de seis meses<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues no, no era para tomarlo a chiste, porque si ya en el a\u00f1o 1832 se anunciaba castigo a los alcaldes, pronto la normativa alcanz\u00f3 tambi\u00e9n a los jueces. Por otra parte, desde tiempos del gobernador Patricio Furlong el gobierno central hab\u00eda reducido la edad para el alistamiento a las milicias c\u00edvicas de 22 a 18 a\u00f1os, y la disposici\u00f3n, que se extendi\u00f3 a todos los cuerpos, pronto iba a incluir a muchos j\u00f3venes como Barredita y condisc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volvamos al decreto que motivaba la reuni\u00f3n de Axotla y sus colegas en el taller de Zincuneguin esa tarde que ya iba refrescando. Le hab\u00eda tocado a don Juan Gonz\u00e1lez Cabofranco, por ser entonces gobernador de Puebla, transmitir a los juzgados la orden de modificar los uniformes del personal, d\u00e1ndoles un toque de elegancia y lujo, orden que la judicatura recibi\u00f3 con preocupaci\u00f3n porque hac\u00eda cinco a\u00f1os que la paga se hab\u00eda vuelto irregular. El comedido sastre circulaba entre todos obsequiosamente, oyendo las especificaciones que le daban sus notables clientes y tom\u00e1ndoles medidas, asegurando que empezar\u00eda los trabajos en cuanto tuviera los materiales necesarios. As\u00ed se enter\u00f3 que el atuendo de los jueces ser\u00eda muy parecido al de los ministros y el fiscal de la Suprema Corte de Justicia, que ya le eran conocidos. Su asistente principal, flaco como un silbido, tomaba las notas para la confecci\u00f3n del uniforme se\u00f1alado como <i>grande<\/i>, consistente en casaca de pa\u00f1o azul oscuro, con solapa, pu\u00f1o y faldones de espalda, carteras bordadas, el derredor de los filos de la casa- ca con el mismo bordado que las carteras y bot\u00f3n de oro con el \u00e1guila nacional. Se usar\u00eda con el centro de casimir blanco compuesto de chupa y calz\u00f3n corto. El sombrero iba montado, sin gal\u00f3n, guarnecido de pluma blanca en lo interior, con presilla de oro y escarapela nacional, y para terminar, una espada con guarnici\u00f3n de oro. Hab\u00eda otro atuendo m\u00e1s sencillo, pero ese d\u00eda no fue encargado. Algunos oficiales y escribientes hab\u00edan acompa\u00f1ado a los jueces; su uniforme deber\u00eda llevar una franja angosta bordada de oro en el cuello y vueltas de la casaca de pa\u00f1o azul obscuro, cosa que les preocupaba, porque a ellos tambi\u00e9n se les pagaba cuando el gobierno pod\u00eda, y eso no era muy frecuente. Para todos los jueces era reglamentario el bast\u00f3n con pu\u00f1o de oro, trencilla y borlas de seda negra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00a1Esto es mucho, mucho trabajo!, pensaba\u00a0Zincuneguin, pero se animaba al calcular que el trabajo les traer\u00eda buenas cuentas. Despu\u00e9s de un buen rato de opinar, aconsejar, medir y hacer c\u00e1lculos, se disolvieron los dos grupos, y\u00e9ndose cada qui\u00e9n por su lado. Una de esas casualidades de la historia acababa de consumarse: el juez\u00a0Axotla\u00a0y el joven Barreda se hab\u00edan saludado, y el capit\u00e1n Jos\u00e9 Barreda, padre de\u00a0Melchorito, que esperaba a su hijo en la puerta, tambi\u00e9n cruz\u00f3 saludos con el juez. Pronto volver\u00edan a encontrarse, pero en muy distintas circunstancias.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">De vuelta en sus oficinas, la gran preocupaci\u00f3n de los jueces era cumplir con la disposici\u00f3n de llenar el cupo del ej\u00e9rcito y evitar las multas y castigos que no s\u00f3lo les parec\u00edan excesivos, sino que en verdad lo eran. Hasta cierto punto, el a\u00f1o del se\u00f1or de 1837 en que estos acontecimientos sucedieron, la\u00a0ciudad de Puebla se estaba reponiendo gracias a los intentos de modernizaci\u00f3n de la industria textil; los artesanos estaban regresando y repoblando los barrios, pero no era f\u00e1cil suplir las numerosas p\u00e9rdidas humanas cobradas por las andancias o epidemias de la fiebre amarilla, la viruela y el c\u00f3lera, que hab\u00edan llenado\u00a0los camposantos cuando los j\u00f3venes de ahora eran unos chamacos. Las muertes y los desplazamientos por diferentes causas motivaban que hubiera menos hombres en edad militar y, lo que est\u00e1 en el meollo de esta asombrosa coincidencia de personajes y destinos, es que hab\u00eda un mayor requerimiento de hombres para llenar los batallones. El cupo se nutr\u00eda principalmente de desertores que vagaban por los caminos, cuando \u00e9stos eran atrapados y enrolados de nuevo, y de los desocupados, seg\u00fan la ley de vagos. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1820 una buena parte de la poblaci\u00f3n andaba desplazada como consecuencia de los pronunciamientos, la expulsi\u00f3n de espa\u00f1oles, las movilizaciones por el intento espa\u00f1ol de reconquista, la multiplicaci\u00f3n de tropas federalistas y centralistas o las deserciones en masa de los cuerpos derrotados. Eso era un gran caldero, que alguien hab\u00eda llamado\u00a0\u201cEl caldero del diablo\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese a todo, el mundo era menos angustiante para los j\u00f3venes que hab\u00edan nacido con la crisis y la ve\u00edan como algo cotidiano. Puebla segu\u00eda siendo un poderoso centro burocr\u00e1tico civil y religioso con una gran oferta escolar, artesanal y comercial. Las madrugadas se iban calentando al ritmo de sus campanarios y el paso de las recuas y los piquetes de la polic\u00eda. Y lo que no hemos dicho por estar de curiosos con los uniformes de los jueces, es que a Barredita le hab\u00eda dado por ir a recitar bajo el balc\u00f3n de una muchachuela que le ten\u00eda sorbido el seso, unos p\u00e1rrafos aparecidos en un mensual, como le dec\u00edan entonces al peri\u00f3dico, que le cayeron muy a tono para declararle sus desvelos:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los morteros de tus ojos han arrojado la bomba de amor que cay\u00f3 en la plazuela de mi coraz\u00f3n, levantando en ella la polvareda que me ha\u00a0cegado. Sus compa\u00f1eros lo tomaban a broma, leyendo a su vez \u00bfQu\u00e9 dir\u00e1 vuestra merced de una fortaleza que se rinde a la primera bomba? \u00a1Ah!, si el padre de Barredita, conocido por su car\u00e1cter recio, se hubiera imaginado el V\u00eda Crucis que iba a desatar el paseo que su v\u00e1stago planeaba hacer a la casa de la muchacha lo habr\u00eda encerrado con doble candado por lo menos; porque si hasta aqu\u00ed lo hemos tomado a broma, las cosas eran en realidad graves y muy serias.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23792\" aria-describedby=\"caption-attachment-23792\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23792 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_030.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"548\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_030.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_030-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_030-768x526.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23792\" class=\"wp-caption-text\">Trajes de nuestra ni\u00f1ez, ca. 1823; en Bernardo Olivares, Apuntes art\u00edsticos sobre la historia de la pintura en la ciudad de Puebla, M\u00e9xico, Tipograf\u00eda Escalerillas, 1874.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y es que en esos momentos en que el juez\u00a0Axotla\u00a0y sus colegas rend\u00edan informes cuya sola lectura bastar\u00eda para empezar a tronarnos los dedos, Barredita acordaba con uno de sus amigos ir esa noche a pasearle la calle a la chiquilla de sus ensue\u00f1os, la cual viv\u00eda por el rumbo del Carmen que era, como si dij\u00e9ramos, el otro extremo de la Puebla. Entre los \u00faltimos informes enviados por\u00a0Axotla\u00a0al gobernador hab\u00eda uno que dec\u00eda:\u00a0\u201cDe todos los recursos que est\u00e1n a mi alcance me valgo, como lo acreditar\u00e1n en la c\u00e1rcel: que a todas horas de la noche encierro gente; puede vs (su se\u00f1or\u00eda) confiar en que estoy pendiente del cargo que me\u00a0ha conferido\u201d, agregando una \u00faltima observaci\u00f3n que ten\u00eda por objeto ablandarlo un poco:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A pesar de que hay vagos como efectivamente los hay\u2026solo quedan unos dos o tres que aparecen casados y con familia y que la ley est\u00e1 a favor y defensa. Pero ustedes, lectores, como yo, se estremecer\u00e1n con lo que sigue\u2026 Hasta la fecha tengo entregados cuarenta hombres\u2026con tres que hoy mismo he calificado, cogidos por m\u00ed en las rondas que en desempe\u00f1o de mi obligaci\u00f3n he hecho, por lo que pienso no quedar comprendido en la multa de 50 pesos que me amenaza.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00a1Nadie pod\u00eda negar que el juez estaba haciendo su trabajo! Pero para nosotros es motivo de preocupaci\u00f3n pues, esa tarde,\u00a0Axotla\u00a0hab\u00eda recibido un oficio del ayuntamiento solicitando su ayuda con urgencia:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Como regidor perteneciente a esta vaca (l\u00e9ase empleo), y con arreglo al bando y al oficio del se\u00f1or gobernador relativo a los 36 hombres que se requieren con urgencia para el Batall\u00f3n Activo de esta capital y cupo del ej\u00e9rcito, he de merecer de usted, con la eficacia que acostumbra, salga de ronda para auxiliarme a hacer este completo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u00bfHabr\u00eda desistido\u00a0Melchorito\u00a0Barreda de salir esa noche, con los rumores de que estaban agarrando al que anduviera por la calle? \u00a1Pues no!, quitado de la pena tom\u00f3 la espada de su padre, creemos que a sabiendas de que estaba castigada la portaci\u00f3n de armas \u00a1Vaya!, es in\u00fatil que alguien trate de advertirle, \u00a1no piensa en el peligro!, \u00a1no escucha! Y por eso no es de extra\u00f1ar\u00a0que\u00a0a la ma\u00f1ana siguiente, 28 de mayo de 1837, se hubiera iniciado en el juzgado 3\u00ba de la Puebla el expediente 12 841 en donde se dec\u00eda\u2026 En traje de paisano (por haber pasado toda la noche buscando a su muchacho) se present\u00f3 el capit\u00e1n don Jos\u00e9 Barreda acompa\u00f1ado del teniente coronel Juan Dosamantes a solicitar la libertad de su hijo Melchor. El juez\u00a0Axotla\u00a0enfrent\u00f3 la furia del padre, tratando de que entendiera, pero por toda respuesta recibi\u00f3 una andanada de insultos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2212\u00a1La juventud de mi hijo le impide a usted la villan\u00eda que!\u2026 no dec\u00eda, sino tronaba y daba voces que todos escuchaban, para reclamar a su muchacho que la noche anterior hab\u00eda sido pillado por los polic\u00edas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2212La espada que bland\u00eda frente a los gendarmes me da autorizaci\u00f3n! respond\u00eda el juez que no tron\u00f3 de la misma manera, sino moder\u00f3 la voz haciendo para ello una mueca que le cambiaba de lugar un lunar indiscreto, mal disimulando el disgusto.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2212S\u00ed se\u00f1or, anoche a las diez y media lo aprend\u00ed con una espada en una calle de las que dan salida a las huertas del Carmen de esta ciudad\u00a0\u00a1C\u00f3mo voy a darle la libertad contra las \u00f3rdenes expresas que rigen contra los vagos y mal ocupados!<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En la tarde del mismo d\u00eda, el juez\u00a0Axotla\u00a0dict\u00f3 a su\u00a0escribano\u00a0un informe dirigido al se\u00f1or gobernador, quien hab\u00eda tenido que intervenir en virtud de las solicitudes de varios amigos del capit\u00e1n.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El capit\u00e1n Barreda se exalt\u00f3 en t\u00e9rminos contra los respetos debidos a mi persona como un juez, diciendo que era un tal carajo; que no me conoc\u00eda por juez, por pertenecer a un gobierno electo por facciosos, y estos insultos se repitieron en el portal, y de ellos son testigos Ch\u00e1vez, Arenas, el oficial de guardia, el ayudante de plaza Larra\u00f1aga y los regidores D\u00e1vila y Arbide,<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">quienes le prometieron dar su testimonio cuando fuera preciso. Terminaba diciendo:\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Todo lo pongo en conocimiento de vs para que se sirva escarmentar a este insolente, no haci\u00e9ndolo yo para evitar una competencia con la jurisdicci\u00f3n militar, y la cr\u00edtica de que me exalt\u00e9 como agraviado, aludiendo al disgusto que el capit\u00e1n Barreda hab\u00eda venido a darle a su oficina \u00bfFue Melchor Barreda enlistado en el ej\u00e9rcito? Los documentos no lo dicen, pero es probable que eso haya sucedido, a pesar de que a\u00fan no cumpl\u00eda los 18 a\u00f1os.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:709,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"\uf0b7\" data-font=\"Symbol\" data-listid=\"2\" data-list-defn-props=\"{&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Symbol&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;\uf0b7&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Visitar en el centro hist\u00f3rico de la ciudad de Puebla la dulcer\u00eda El Lirio, el edificio de la Aduana Vieja o el edificio\u00a0Presno, y pasear por el Jard\u00edn del Carmen.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559685&quot;:714,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240,&quot;335559991&quot;:357}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosal\u00eda Martha P\u00e9rez Ram\u00edrez Instituto Alfonso V\u00e9lez Pliego, BUAP En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 23. En la Puebla de 1837, la disposici\u00f3n del gobernador de completar el personal que se necesitaba en el ej\u00e9rcito, era un dolor de cabeza para los jueces. \u00bfCon qui\u00e9nes podr\u00edan completar la cuota que se ped\u00eda? Desde el cuartel menor de la calle de Herreros donde se hallaba el juzgado de paz, don Tom\u00e1s Axotla caminaba diligentemente hacia la esquina de Mercaderes una tarde de primavera de 1837. Contaba con el tiempo preciso para encontrarse con sus colegas en el taller de don Manuel Zincuneguin, que por esos a\u00f1os era el sastre m\u00e1s reconocido entre las esferas poblanas. Lo mortificaba la idea de llegar tarde a la cita pero \u00a1qu\u00e9 le iba a hacer!\u00b8 los empleados del juzgado le hab\u00edan hecho una despedida esa ma\u00f1ana; pero m\u00e1s lo perturbaba que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1228,5],"tags":[2255,2292],"class_list":{"0":"post-4529","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-23","7":"category-cuento","8":"tag-cuento","9":"tag-puebla"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4529","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4529"}],"version-history":[{"count":23,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4529\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23941,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4529\/revisions\/23941"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4529"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4529"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4529"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}