﻿{"id":4492,"date":"2014-06-30T12:00:54","date_gmt":"2014-06-30T17:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4492"},"modified":"2026-05-07T22:09:40","modified_gmt":"2026-05-08T04:09:40","slug":"que-quiere-usted-soy-mexicano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/que-quiere-usted-soy-mexicano\/","title":{"rendered":"&#8220;Qu\u00e9 quiere usted: Soy mexicano&#8221;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">Arturo D. R\u00edos<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 23.<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5ab9d6;\">En mayo de 1895 regresaba desde La Habana Leonardo M\u00e1rquez, el exiliado lugarteniente de Maximiliano. Su presencia en el pa\u00eds gener\u00f3 protestas y apoyos. El periodista \u00c1ngel Pola lo acompa\u00f1\u00f3 en el tren que lo trajo a la ciudad de M\u00e9xico desde Veracruz. Recuperamos aqu\u00ed el relato del viaje y presentamos una r\u00e1pida biograf\u00eda del general a quien se acusaba por las <i>matanzas de Tacubaya <\/i>y los fusilamientos de liberales.<\/span><\/h3>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23781\" aria-describedby=\"caption-attachment-23781\" style=\"width: 638px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23781 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_018.jpg\" alt=\"\" width=\"638\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_018.jpg 638w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_018-239x300.jpg 239w\" sizes=\"(max-width: 638px) 100vw, 638px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23781\" class=\"wp-caption-text\">Leonardo M\u00e1rquez regresa del exilio en El hijo del Ahuizote, M\u00e9xico, 16 de junio de 1895.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El militar de mayor grado que defendi\u00f3 al imperio y pudo escapar de la justicia republicana fue Leonardo M\u00e1rquez, lugarteniente de Maximiliano que, a diferencia de otros jefes como Tom\u00e1s Mej\u00eda o Miguel Miram\u00f3n \u2013por no hablar del mismo emperador\u2013, a quienes com\u00fanmente se consider\u00f3 errados en lo pol\u00edtico, pero dignos en lo personal, arrastraba una reputaci\u00f3n dolorosa. Inspiraba, casi con unanimidad, los peores conceptos. Aunque \u00e9l siempre lo neg\u00f3, la mayor parte de la opini\u00f3n p\u00fablica lo responsabilizaba por <i>las matanzas de Tacubaya <\/i>(1859), suceso en el que civiles y m\u00e9dicos fueron pasados por las armas. As\u00ed mismo, se le atribu\u00eda la orden \u2013que tampoco reconoci\u00f3 jam\u00e1s\u2013 por la cual se fusil\u00f3, fuera de toda ley, a Melchor Ocampo (1861). Los liberales tampoco olvidar\u00edan que ese mismo a\u00f1o hab\u00eda mandado a fusilar a Leandro Valle y abatido a Jos\u00e9 Santos Degollado, <i>el h\u00e9roe de las derrotas<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Una vez que Maximiliano y sus generales fueron aprehendidos en Quer\u00e9taro, la ciudad de M\u00e9xico se convirti\u00f3 en la \u00faltima ciudad de un imperio ya pr\u00e1cticamente inexistente. Al frente de la defensa se encontraba M\u00e1rquez. El 19 de junio de 1867, d\u00eda en que Maximiliano, Miram\u00f3n y Mej\u00eda fueron fusilados en el Cerro de las Campanas, M\u00e1rquez entreg\u00f3 el mando al general Ram\u00f3n Tavera para que efectuara la capitulaci\u00f3n. \u00c9l mismo no pod\u00eda hacerlo porque, seg\u00fan las leyes republicanas expedidas en tiempo de guerra y los rencores acumulados en su contra, era varias veces acreedor a la pena de muerte.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23783\" aria-describedby=\"caption-attachment-23783\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23783 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_020.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_020.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_020-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23783\" class=\"wp-caption-text\">Primitivo Miranda y S. Hern\u00e1ndez\u00a0 M\u00e1rtires de Tacubaya, litograf\u00eda a color; en V. Riva Palacio y M. Payno El Libro Rojo, M\u00e9xico, Imprenta de D\u00edaz de Le\u00f3n, 1870.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Permaneci\u00f3 escondido durante seis meses en el coraz\u00f3n de la ciudad, seguramente ayudado por familiares y amigos de mucha confianza. Al fin, un d\u00eda sali\u00f3 de su refugio vestido de arriero. Tom\u00f3 caminos perdidos para llegar a Veracruz donde, gracias a Victoria Tornel de Segura, Jorge de la Serna y el doctor Adolfo Hegewish, pudo permanecer quince d\u00edas oculto en la casa de este \u00faltimo hasta que pudieron arreglar su partida en un barco algodonero procedente de Nueva Orleans, cuyo capit\u00e1n les cobr\u00f3 1000 pesos en oro americano a cambio de llevarse al <i>perseguido pol\u00edtico<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">De esta manera, el general iniciar\u00eda un largo y solitario exilio de 28 a\u00f1os en La Habana. Al parecer nunca abandon\u00f3 la ilusi\u00f3n de redimirse frente a la historia, ya que espor\u00e1dicamente public\u00f3 <i>manifiestos <\/i>en los que negaba las culpas que se le imputaban y los <i>instintos sanguinarios <\/i>que se le atribu\u00edan. Asimismo, comerciantes mexicanos que visitaban continuamente Cuba \u2013en especial yucatecos y campechanos\u2013, recordar\u00edan que era com\u00fan observar a M\u00e1rquez en el puerto y los hoteles en los que se hospedaban, repartiendo panfletos que contaban su versi\u00f3n de la historia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de 1894, cuando todos aquellos que ten\u00edan una opini\u00f3n pol\u00edtica pensaban \u2013satisfechos o decepcionados, dependiendo el caso\u2013 que el r\u00e9gimen encabezado por Porfirio D\u00edaz hab\u00eda logrado una gran concentraci\u00f3n de atribuciones, circul\u00f3 por las calles una noticia que parec\u00eda venir de otro tiempo: Leonardo M\u00e1rquez ofrec\u00eda su espada al gobierno mexicano en caso de que estallara una improbable guerra con Guatemala (ambos pa\u00edses sosten\u00edan conflictos fronterizos). Salvo algunas expresiones de alarma m\u00e1s bien aisladas, nadie pareci\u00f3 tomar demasiado en serio la posibilidad de que M\u00e1rquez, de casi 75 a\u00f1os, olvidado cuando no escarnecido, volviera para luchar en ninguna guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Unos meses despu\u00e9s, sin embargo, tom\u00f3 fuerza el rumor de que el gobierno le hab\u00eda concedido permiso para volver, no como soldado sino como un viejo que deseaba morir en su patria. Un sector de la prensa liberal encabezado por <i>El Monitor Republicano <\/i>repudi\u00f3 la decisi\u00f3n y lanz\u00f3 cr\u00edticas furibundas con la esperanza de que el gobierno diera marcha atr\u00e1s, pues <i>Leonardo M\u00e1rquez <\/i>\u2013dijo\u2013 no ten\u00eda derecho al perd\u00f3n ni a pisar el suelo que hab\u00eda enrojecido con sangre de h\u00e9roes. Adem\u00e1s \u2013se advirti\u00f3\u2013, su figura pod\u00eda insolentar al viejo partido conservador, siempre al acecho de las instituciones republicanas. No tuvo \u00e9xito, pues el 28 de mayo de 1895 el denostado general desembarc\u00f3 en el puerto de Veracruz.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23780\" aria-describedby=\"caption-attachment-23780\" style=\"width: 591px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23780 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_017.jpg\" alt=\"\" width=\"591\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_017.jpg 591w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_017-222x300.jpg 222w\" sizes=\"(max-width: 591px) 100vw, 591px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23780\" class=\"wp-caption-text\">Leonardo M\u00e1rquez regresa del exilio en El hijo del Ahuizote, M\u00e9xico, 16 de junio de 1895.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudiantes, particularmente los de la Escuela Nacional Preparatoria, hicieron eco de las protestas y, una vez que supieron que M\u00e1rquez se acercaba a la ciudad de M\u00e9xico, acudieron a la estaci\u00f3n del tren de Buenavista para manifestarse contra su presencia. Unos d\u00edas despu\u00e9s, y a manera de reclamo, organizaron un mitin para conmemorar la muerte de Ocampo, el cual finaliz\u00f3 con la aprehensi\u00f3n de algunos de ellos. Finalmente, enviaron una carta al embajador de Estados Unidos para advertirle que el alojamiento de M\u00e1rquez en el Hotel Washington era una afrenta contra el h\u00e9roe estadunidense y ped\u00edan mudar el nombre del edificio por el de <i>Hotel de la Traici\u00f3n<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Otra parte del p\u00fablico y la prensa, sin embargo, apoy\u00f3 el regreso del general o se declar\u00f3 indiferente ante un asunto que, dadas las condiciones del pa\u00eds y del personaje en cuesti\u00f3n, ya no era pol\u00edtico sino personal: un anciano al que no pod\u00edan quedarle muchos a\u00f1os de vida \u2013nadie pod\u00eda imaginar que a\u00fan vivir\u00eda otros 18\u2013, enjuto y nost\u00e1lgico, quer\u00eda morir en su pa\u00eds. Nada m\u00e1s. Quienes as\u00ed opinaban no reconoc\u00edan en \u00e9l <i>al tigre de Tacubaya <\/i>sino a un viejo con el que era indigno ensa\u00f1arse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">En este contexto <i>El Noticioso <\/i>y <i>El Universal<\/i>, m\u00e1s all\u00e1 de sus opiniones (el primero en contra y el segundo a favor de su regreso), enviaron reporteros a cubrir la llegada de M\u00e1rquez. Respectivamente, \u00c1ngel Pola y Enrique Beteta M\u00e9ndez. Este \u00faltimo era un redactor y reportero que ocupaba un lugar secundario en su peri\u00f3dico. Por esto, por la animadversi\u00f3n que <i>El Universal <\/i>produc\u00eda entre muchos colegas y porque el mismo M\u00e1rquez lo desminti\u00f3 respecto a algunos datos, su texto no tuvo tanto \u00e9xito como el aparecido en <i>El Noticioso<\/i>, que es el que aqu\u00ed presentamos. Hubo otra raz\u00f3n: Pola era reconocido para entonces como uno de los reporteros m\u00e1s sagaces de la capital.\u00a0A estas cualidades se sumaba el inter\u00e9s que siempre manifest\u00f3 por la historia reciente del pa\u00eds. As\u00ed, fue casi natural que a \u00e9l le tocara narrar los pormenores del regreso que M\u00e1rquez emprendi\u00f3 desde Veracruz hacia la ciudad de M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Antes de topar al general, Pola se dio tiempo para visitar Puebla y asistir a la nueva ihhumaci\u00f3n de los restos de Miguel Miram\u00f3n que, por iniciativa de Concepci\u00f3n Lombardo de Miram\u00f3n, descansar\u00edan en la catedral de dicha ciudad. Como se\u00f1al\u00f3 un diario, era una <i>extra\u00f1a coincidencia <\/i>observar a Miram\u00f3n <i>resurgiendo de la tumba <\/i>al tiempo que M\u00e1rquez volv\u00eda del exilio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Debido al encono o curiosidad que hab\u00eda suscitado el arribo del exiliado, diversos peri\u00f3dicos se apresuraron a reproducir \u00edntegro o en parte el reportaje de Pola, que as\u00ed se anotaba un \u00e9xito m\u00e1s en su carrera. Cabe decir que Pola, con algunas modificaciones y a\u00f1adidos merced al tiempo transcurrido, volvi\u00f3 a publicar este texto a manera de introducci\u00f3n al libro <i>Manifiestos<\/i>. <i>El imperio y los imperiales <\/i>(1904). En \u00e9l, reuni\u00f3 y anot\u00f3 con cierta profusi\u00f3n varios de los manifiestos que M\u00e1rquez publicara para defender su actuaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_23784\" aria-describedby=\"caption-attachment-23784\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23784 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_021.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_021.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_021-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23784\" class=\"wp-caption-text\">Primitivo Miranda y S. Hern\u00e1ndez\u00a0 Muerte de Santos Degollado, litograf\u00eda a color; en V. Riva Palacio y M. Payno El Libro Rojo, M\u00e9xico, Imprenta de D\u00edaz de Le\u00f3n, 1870.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Una \u00faltima nota: M\u00e1rquez no morir\u00eda en M\u00e9xico. Probablemente en 1911, con casi 90 a\u00f1os a cuestas y viviendo una \u00e9poca que en definitiva no era la suya, emprendi\u00f3, esta vez por voluntad propia, un \u00faltimo exilio en La Habana, donde fallecer\u00eda dos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>Llegada a M\u00e9xico del General Leonardo M\u00e1rquez<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Por \u00c1ngel Pola<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">(<i>El Noticioso<\/i>, 30 de mayo de 1895)<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<figure id=\"attachment_23800\" aria-describedby=\"caption-attachment-23800\" style=\"width: 542px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23800 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_040.jpg\" alt=\"\" width=\"542\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_040.jpg 542w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/BiC_23_040-203x300.jpg 203w\" sizes=\"(max-width: 542px) 100vw, 542px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23800\" class=\"wp-caption-text\">Gral. Leonardo M\u00e1rquez, retrato, ca. 1895, en Manifiestos. El Imperio y los Imperialistas, M\u00e9xico, Imprenta de F. V\u00e1zquez, 1904.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la una lleg\u00f3 el tren de Veracruz a la Esperanza. En el vag\u00f3n de primera clase, en un asiento cerca de la puerta delantera, ven\u00eda sentado el general Leonardo M\u00e1rquez. A un vistazo se daba con \u00e9l, con cuatro se\u00f1as: es bajo, de cuerpo delgado, anciano, una hendidura atroz en el carrillo derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y puse en sus manos una tarjeta y desde luego me habl\u00f3 con familiaridad. Pasamos al restaurante y tras nosotros iba un muchacho cargando una petaca de lona, color de plomo, a la que no le quitaba la vista de encima. Comi\u00f3 bien y violento, y al querer saber sin reticencias \u2013quien esto narra\u2013 si beb\u00eda vino, agua o cerveza, dijo el General:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Cerveza, hombre, \u00a1Qu\u00e9 reticencias!, yo soy franco; yo siempre les llam\u00e9 a las cosas por sus nombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Despu\u00e9s al tren y entramos de lleno en pl\u00e1tica. Sali\u00f3 el 23 de La Habana en el vapor <i>Seguranca<\/i>; durante la traves\u00eda del mar no tuvo ning\u00fan contratiempo; a Veracruz le not\u00f3 grandes progresos y dice que sinti\u00f3 satisfacci\u00f3n por esto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Si yo quiero a mi patria, hombre, soy mexicano, exclam\u00f3, como en prueba del placer que sent\u00eda por el adelantamiento material de aquel puerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A cada nueva perspectiva, a medida que avanzaba el tren hacia M\u00e9xico, rejuvenec\u00eda en su conversaci\u00f3n. Al sonido del gigantesco galope que produc\u00eda la locomotiva al hallar resistencia en medio de la soledad de las llanuras, palpitaba su viejo coraz\u00f3n, lat\u00eda fuerte como queriendo romper la c\u00e1rcel del pecho con la respiraci\u00f3n amplia del aire sano del pa\u00eds natal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">\u2013 \u00a1Ah, c\u00f3mo ha adelantado mi patria! Todo esto no lo dej\u00e9 as\u00ed cuando hu\u00ed de ella. Recuerdo: sal\u00ed de M\u00e9xico a caballo, acompa\u00f1ado de mi ayudante Rinc\u00f3n. Llevaba la cara, aqu\u00ed donde tengo el balazo, muy hinchada, muy abultada. Encontr\u00e9 en una barranca a un grupo de caminantes. Yo cre\u00ed que estaba perdido, pues no; me dijeron a mi paso: adi\u00f3s amigo. Y yo les respond\u00ed: adi\u00f3s, amigos. Y segu\u00ed mi camino. En Tehuac\u00e1n, sin sentir, llegu\u00e9 a encontrarme entre soldados enemigos y escap\u00e9 por mi sangre fr\u00eda, casi a la vista de ellos. De Veracruz sal\u00ed con un trajecito azul. Se aseaba en el muelle el se\u00f1or general D\u00edaz; tom\u00e9 a la izquierda y baj\u00e9 al bote que me aguardaba y me alej\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Toda aparec\u00eda\u00a0nuevo\u00a0para \u00e9l y la alegr\u00eda le retozaba en el cuerpo; largo, eterno sent\u00eda correr el tiempo. A veces se frotaba las manos y afirmaba que en La Habana siempre ten\u00eda en la memoria a M\u00e9xico y que el pensamiento que le asediaba era el de tornar pronto.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">All\u00e1 viv\u00eda en la calle de Aguiar, en la Casa Blanca, viv\u00eda solter\u00f3n, pero arregladamente. A las cinco de la ma\u00f1ana estaba en pie y corr\u00eda calles para hacer ejercicio. Levantado el sol empezaba a trabajar: primero fue corredor, despu\u00e9s tuvo parte en el Bazar de Santa Ana.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Temprano se recog\u00eda en la cama y dorm\u00eda\u00a0a oscuras y a tirones. Alguna vez de paseo en el mar en un botecillo, una c\u00e1scara de nuez que era juguete de las olas, y estuvo en inminente peligro; pero no le dio cuidado. Esa, su sangre fr\u00eda, la admiraron los marinos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ahora a\u00fan est\u00e1 fuerte y no se ha borrado de su manera de obrar la influencia mec\u00e1nica de la ordenanza.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Caminando y en el curso de la conversaci\u00f3n, se determin\u00f3 en Huamantla a no llegar a M\u00e9xico el mi\u00e9rcoles y nos trasbordamos a otro tren en Apizaco, donde al bajar de la plataforma nos topamos con D. Ignacio Carranza, quien apoy\u00f3 la idea de no venir a M\u00e9xico ese d\u00eda. Tomamos pasaje para Puebla. Ya que nos hab\u00edamos sentado, resolvimos partir a Tlaxcala y de all\u00ed, al d\u00eda siguiente, a la hacienda del se\u00f1or Carranza, cerca de Texmelucan.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Transcurridos tres, d\u00edas entrar\u00edamos en M\u00e9xico, sin que nadie sintiese la llegada. Nos apeamos en la estaci\u00f3n de Santa Ana y la curiosidad de los pasajeros y habitantes fue tanta como en Apizaco: pas\u00e1bamos por 1000 ojos fijos y esos ojos nos segu\u00edan con miradas de curiosidad unos y otros debajo de un entrecejo fruncido y arriba de una boca cerrada.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En Santa Ana ya formaban en el and\u00e9n seis\u00a0ruralazos\u00a0con carabina terciada y\u00a0espadota\u00a0arrastrando. Subimos en un vag\u00f3n y ah\u00ed todav\u00eda no se saciaba su curiosidad. Hab\u00eda caras que espiaban por las ventanillas, y \u00a1qu\u00e9 caras! Con mirarlas bastaba para pensar que la mano derecha que les pertenec\u00eda as\u00eda crispada algo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Fuimos a saludar al jefe pol\u00edtico y no fue poca cosa su sorpresa al o\u00edr el\u00a0nombre del general. Mientras el se\u00f1or Ignacio Carranza presentar\u00eda sus respetos al gobernador, nos pasear\u00edamos por el z\u00f3calo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Un transe\u00fante tropez\u00f3 cerca de nosotros y estuvo a punto de caer.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013Cuidado, amigo. Prorrumpi\u00f3 el general.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013Parece que lo conozco\u2013, dijo rehecho el transe\u00fante.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013A ver, \u00bfqui\u00e9n soy? \u2013Pues qui\u00e9n ha de ser usted: \u00a1el general Leonardo M\u00e1rquez! Venga un abrazo: yo soy el coronel Gerardo Emilio Herrer\u00edas.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013S\u00ed, hombre; c\u00f3mo no lo he de conocer: su padre de usted fue mi ayudante en el batall\u00f3n de Toluca.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A poco entramos en Palacio a hablar con el secretario de gobierno, a quien ense\u00f1\u00f3 el general su pasaporte, firmado por el c\u00f3nsul de La Habana.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013Mire usted \u2013le dijo\u2013 yo vuelvo a mi pa\u00eds porque el gobierno me lo ha permitido, porque estoy comprendido en la amnist\u00eda del a\u00f1o 70: vengo a mi patria a pasar tranquilo los \u00faltimos a\u00f1os de mi vida. Qu\u00e9 quiere usted: soy mexicano.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013\u00bfViene usted a Tlaxcala de paseo?, \u2013 pregunt\u00f3 el secretario de gobierno.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y entre dientes, como que dijo de mala gana que s\u00ed el general. Y mostr\u00e1ndose m\u00e1s la franqueza con el car\u00e1cter amable del alto empleado, el general manifest\u00f3:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013La verdad, se\u00f1or, es que no quiero que por mi causa se d\u00e9 un disgusto al gobierno a mi llegada a M\u00e9xico, por unos j\u00f3venes que ignoran que vuelvo sin m\u00e1s deseo que vivir en paz; sin inmiscuirme en nada. Si mi regreso es motivo de disgusto general, de aqu\u00ed puedo volverme a La Habana y acabar all\u00e1 mi vida, que ya es corta. Pienso esperar a ver el curso de los acontecimientos y obrar por la lecci\u00f3n que me den.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013General, obre usted, sin que sea consejo, como se lo dicte su coraz\u00f3n. Las corazonadas siempre son de felices resultados.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Nos despedimos del secretario y la corazonada fue ir a dormir a Puebla. A nuestro\u00a0regreso a la estaci\u00f3n, el\u00a0Jefe\u00a0de Rurales, Campos, le manifest\u00f3 que no hab\u00eda novedad, y a su paso, cerca de una escolta, le terciaron las armas, y el general se toc\u00f3 el ala del sombrero.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Con la entrada de la noche, vi decaer su \u00e1nimo, no s\u00e9 por qu\u00e9. Entre aquellas sombras que parec\u00edan surgir de los bosques, de la llanura silenciosa, y se nos acercaban intensas como fantasmas para envolvernos, tuve la sugesti\u00f3n de la muerte. Nos pase\u00e1bamos, cuando el general se detuvo tal vez para espantar una idea negra y habl\u00f3.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013\u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o! \u00bfPor qu\u00e9 tocan tanto\u00a0las campanas aqu\u00ed s\u00ed est\u00e1\u00a0prohibido?<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El aire nos tra\u00eda de Tlaxcala, que hab\u00eda quedado lejos, algo as\u00ed como dobles.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Enseguida, el fr\u00edo y el viento nos hicieron buscar refugio en la pieza de la estaci\u00f3n. Unas se\u00f1oritas platicaron con el general sobre los moscos, y \u00e9l pint\u00f3 a lo vivo su coraje contra ellos porque hac\u00edan da\u00f1o y por su peque\u00f1ez no se les pod\u00eda hacer nada; escapaban de la venganza. En esto se le manifest\u00f3 que pod\u00eda hacerle mal el fr\u00edo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">\u2013No, hombre; a m\u00ed no me hace mal nada: ni el fr\u00edo, ni el calor, ni nada.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Con todo, sac\u00f3 su palet\u00f3 de la petaca y se lo puso.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pit\u00f3 el tren que iba a M\u00e9xico y nos prevenimos al viaje. A las ocho y minutos de la anoche llegamos a Puebla. A unos militares les quitamos la vuelta. Se sab\u00eda que llegar\u00eda el general. Violentamente entramos en un coche, y de inc\u00f3gnitos tomamos el cuarto 23 del Hotel de Francia, inscribi\u00e9ndonos en el pizarr\u00f3n y los libros bajo los nombres de \u00c1ngel y Luis Mart\u00ednez. El se\u00f1or Carranza, aunque despu\u00e9s cedi\u00f3, fue a la casa de un amigo y al rato torn\u00f3.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Tom\u00f3 caf\u00e9 con leche con escaso apetito, despu\u00e9s de resuelto que ayer tomar\u00edamos a\u00a0as\u00a05:40 minutos de la ma\u00f1ana el tren directo de Puebla a M\u00e9xico, y nos apear\u00edamos en la curva de Peralvillo, frente a la estaci\u00f3n del ferrocarril de Hidalgo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Se acost\u00f3 el general y el toque de alba en la sonora campana de catedral le despert\u00f3.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Al cochero del coche de sitio n\u00famero 45, le dijimos que nos condujera a la estaci\u00f3n del Interoce\u00e1nico, y en camino, hablando del punto en que hab\u00eda que desayunar, fuimos a parar a la estaci\u00f3n del Ferrocarril Mexicano y desorientamos al cochero.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Apenas hab\u00edamos ocupado nuestros lugares en el vag\u00f3n de 1\u00aa clase,\u00a0apareciendo merodeando\u00a0por las ventanillas los bigotazos\u00a0semicanos\u00a0y retorcidos del licenciado Joaqu\u00edn Vald\u00e9s Caraveo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Durante el trayecto, platic\u00f3 de la revoluci\u00f3n de Cuba y de sus aficiones por la vida del campo. Si no ha sido por una orden del a\u00f1o \u00b453, no hubiese abandonado la Hacienda de Huehuetoca, que significa viejo que llora; de all\u00ed fue a organizar el batall\u00f3n de Toluca. Andando el tiempo aprisa, lleg\u00f3 un d\u00eda en que se le quiso aprehender para irle a entregar al general \u00c1lvarez, al sur; y entonces por\u00a0una puerta de su casa entr\u00f3 la escolta y por la otra se escap\u00f3 y huy\u00f3 a Puebla a tomar parte en la revoluci\u00f3n. \u00a1Ah! Si no ha sido por esa fatalidad, ser\u00eda \u00e9l un agricultor ricach\u00f3n, porque le gusta trabajar, pero andando el sol, a caballo,\u00a0moj\u00e1ndose, cans\u00e1ndose.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y ahora que digo fatalidad debo decir que el general cree que todo tiene causa en ella.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Yo \u2013afirma\u2013 por fatalidad he hecho todo en mi vida. Me arrastra.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Conoci\u00f3 la Villa de Guadalupe desde sus primeras casas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En la curva que el Ferrocarril Mexicano hace en Peralvillo, frente a la estaci\u00f3n del ferrocarril Hidalgo, all\u00ed nos apeamos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ya ven\u00eda el se\u00f1or\u00a0Rom\u00e1s\u00a0Araujo corriendo con un enjambre de ni\u00f1itos, a uno cargaba, a otro tiraba de la mano, y \u00e9ste a otro peque\u00f1uelo y \u00e9ste a otro.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ven\u00eda tambi\u00e9n don Victoriano Ag\u00fceros, director de El Tiempo, y el coronel Camacho.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En la carretela del se\u00f1or Ag\u00fceros subi\u00f3 el general y la dem\u00e1s gente en los coches de sitio 145 y 324.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ocupa el general los cuartos 1 y 2 del hermoso y limpio Hotel Washington.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo D. R\u00edos Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 23. En mayo de 1895 regresaba desde La Habana Leonardo M\u00e1rquez, el exiliado lugarteniente de Maximiliano. Su presencia en el pa\u00eds gener\u00f3 protestas y apoyos. El periodista \u00c1ngel Pola lo acompa\u00f1\u00f3 en el tren que lo trajo a la ciudad de M\u00e9xico desde Veracruz. Recuperamos aqu\u00ed el relato del viaje y presentamos una r\u00e1pida biograf\u00eda del general a quien se acusaba por las matanzas de Tacubaya y los fusilamientos de liberales. El militar de mayor grado que defendi\u00f3 al imperio y pudo escapar de la justicia republicana fue Leonardo M\u00e1rquez, lugarteniente de Maximiliano que, a diferencia de otros jefes como Tom\u00e1s Mej\u00eda o Miguel Miram\u00f3n \u2013por no hablar del mismo emperador\u2013, a quienes com\u00fanmente se consider\u00f3 errados en lo pol\u00edtico, pero dignos en lo personal, arrastraba una reputaci\u00f3n dolorosa. Inspiraba, casi<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1228,773],"tags":[2315,134,1243,1241,2310,1242],"class_list":{"0":"post-4492","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-23","7":"category-testimonios-2","8":"tag-cuba","9":"tag-exilio","10":"tag-leandro-valle","11":"tag-leonardo-marquez","12":"tag-melchor-ocampo","13":"tag-tigre-de-tacubaya"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4492","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4492"}],"version-history":[{"count":28,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4492\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23940,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4492\/revisions\/23940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}