﻿{"id":4215,"date":"2014-04-09T12:06:56","date_gmt":"2014-04-09T17:06:56","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4215"},"modified":"2026-03-22T16:49:25","modified_gmt":"2026-03-22T22:49:25","slug":"los-ultimos-anos-de-una-primera-dama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-ultimos-anos-de-una-primera-dama\/","title":{"rendered":"Los \u00faltimos a\u00f1os de una primera dama"},"content":{"rendered":"<p>Maddelyne Uribe Delabra<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM.<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 22.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #91297c;\"><b>El regreso a M\u00e9xico de Carmen Romero Rubio no pas\u00f3 desapercibido ni en silencio. La viuda de Porfirio D\u00edaz fue recibida con entusiasmo por viejos porfiristas, muchos curiosos y una prensa halagadora a pesar de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de exilio. Sin otro inter\u00e9s m\u00e1s que pasar en paz la vejez, vivi\u00f3 con cierta modestia durante m\u00e1s de nueve a\u00f1os en una casa de la colonia Roma, sosteniendo una vida social austera.<\/b><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/BiC22-WEB_PA?gina_65.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"875\" height=\"1147\" class=\" wp-image-4216 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/BiC22-WEB_P\u00e1gina_65.jpg\" alt=\"BiC22-WEB_PA?gina_65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sonaban las campanas del mediod\u00eda del 1 de noviembre de 1934 cuando el trasatl\u00e1ntico franc\u00e9s Mexique atrac\u00f3 en el puerto de Veracruz. Congregada en el muelle, la m\u00e1s distinguida sociedad porte\u00f1a acud\u00eda con ramos de flores y presto entusiasmo para dar la bienvenida a do\u00f1a Carmen Romero Rubio, viuda de D\u00edaz, tras casi 20 a\u00f1os de exilio en Francia<i>. <\/i><i>Envejecida y muy delgada (\u2026) pero tan dulce, tan se\u00f1ora y tan discreta como siempre<\/i>, la otrora primera dama volv\u00eda \u2013seg\u00fan declaraciones hechas a <i>El Informador\u2013 alejada de todo, con s\u00f3lo el deseo de pasar los \u00faltimos d\u00edas de su vida en M\u00e9xico<\/i>. Vivamente emocionada por tan efusiva e inesperada recepci\u00f3n, al ser entrevistada para el peri\u00f3dico <i>Exc\u00e9lsior <\/i>coment\u00f3: <i>Yo, de M\u00e9xico, no me he separado nunca. Me encuentro encantada, me siento feliz de hallarme en mi querido M\u00e9xico. He experimentado intensas emociones en todos sentidos; pero vuelvo a decir que me encuentro dichosa, tanto m\u00e1s cuanto que he vuelto a ver personas para m\u00ed muy queridas, as\u00ed de mi familia como de mi amistad. [\u2026] en un d\u00eda que coincide con <\/i><i>la fecha de uno de los momentos m\u00e1s dichosos de mi vida, [\u2026] en que me cas\u00e9 por lo civil con mi amado e inolvidable esposo<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_4219\" aria-describedby=\"caption-attachment-4219\" style=\"width: 545px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/arribo-de-Carmen-Romero-Rubio-a-Veracruz-1934-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-4219 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/arribo-de-Carmen-Romero-Rubio-a-Veracruz-1934-2.jpg\" alt=\"arribo de Carmen Romero Rubio a Veracruz 1934 (2)\" width=\"545\" height=\"330\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4219\" class=\"wp-caption-text\">Carmen Romero Rubio regresa de su exilio, Veracruz, 1934.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evocada por sus contempor\u00e1neos como una mujer de esmerada educaci\u00f3n, gran sensibilidad y un car\u00e1cter afable, <i>Carmelita<\/i>, hija del exministro lerdista Manuel Romero Rubio, hab\u00eda contra\u00eddo nupcias con el general Porfirio D\u00edaz el 7 de noviembre de 1881, en una ceremonia oficiada por el entonces arzobispo de M\u00e9xico, Pelagio Antonio de Labastida y D\u00e1valos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante sus a\u00f1os como primera dama de M\u00e9xico, asumi\u00f3 un papel activo en la esfera p\u00fablica a trav\u00e9s del ejercicio de la beneficencia, principalmente tras la fundaci\u00f3n de la Casa Amiga de la Obrera en el invierno de 1887, misma que le reditu\u00f3 una creciente simpat\u00eda y popularidad en amplios sectores de la sociedad. Sin duda, la vida pareci\u00f3 depararle entonces pocos sinsabores; hubo tiempo para pasar las vacaciones de Semana Santa en la finca El Manglar de Villa Chapala, propiedad de su cu\u00f1ado Lorenzo \u201cEl Chato\u201d El\u00edzaga, visitar cada viernes su huerto de perales en Molino de Rosas y organizar tardes de t\u00e9 en alguna de sus casas estilo <i>art nouveau <\/i>de la colonia Ju\u00e1rez, <i>especulaci\u00f3n segura y atractiva <\/i>donde nunca faltaban el agua potable, los bellos jardines y el alumbrado p\u00fablico. En general, Carmelita llevaba una vida exenta de temores por el porvenir, plena de confianza en que la paz en M\u00e9xico, alcanzada a fuerza de sacrificios y abnegaciones, no ser\u00eda nunca m\u00e1s perturbada. Con esa tranquilidad debi\u00f3 de celebrar sus bodas de plata en el oto\u00f1o de 1906, ofreciendo un convite familiar en la Hacienda de Pat\u00e9, propiedad de Porfirio D\u00edaz Ortega, hijo, ubicada en Popo-Park, exclusiva zona a las afueras del Valle de M\u00e9xico, donde el paisaje campirano parec\u00eda evocar el magn\u00edfico pincel de Jos\u00e9 Mar\u00eda Velasco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revoluci\u00f3n encabezada por el coahuilense Francisco I. Madero en las postrimer\u00edas de 1910 trastoc\u00f3 para siempre la vida de la pareja presidencial, oblig\u00e1ndola en 1911 a partir hacia el exilio, aunque con la esperanza de que, al calmarse <i>las pasiones y (\u2026) juzgarse con absoluta frialdad a los hombres y las cosas de M\u00e9xico, la verdad acabar(\u00eda) por abrirse paso<\/i>. Un optimismo inicial que lentamente se desvaneci\u00f3, al igual que la salud del estoico general D\u00edaz. <i>Es la fatiga \u00a1de tantos a\u00f1os de trabajo!, sol\u00eda asegurar \u00e9l<\/i>. Sin embargo, <i>a media ma\u00f1ana del 2 de julio <\/i>[de 1915] <i>la palabra se le fue acabando y el pensamiento haci\u00e9ndosele m\u00e1s y m\u00e1s incoherente. Parec\u00eda decir algo de la <\/i><i>Noria, de Oaxaca<\/i>, cuenta uno de sus bi\u00f3grafos, Enrique Krauze. As\u00ed, mientras en M\u00e9xico se desarrollaba la feroz lucha faccionaria entre Venustiano Carranza y Francisco Villa, a las 18:30 hrs, en el apartamento ubicado en el n\u00famero 28 de la avenida Bois de Boulogne, en Par\u00eds, fallec\u00eda el expresidente de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para do\u00f1a Carmen, esta constituy\u00f3 una dura prueba. <i>Cuando le cerr\u00e9 los ojos y lo bes\u00e9 por \u00faltima vez, cre\u00ed morir tambi\u00e9n. Realmente, el coraz\u00f3n sucumbir\u00eda al dolor si no sinti\u00e9ramos dentro de \u00e9l la seguridad de que esta separaci\u00f3n es tan solo una pasajera ausencia<\/i>. A partir de ese momento mantuvo el luto de por vida, guardando, <i>cual austera sacerdotisa de un recuerdo, el recuerdo luminoso de Porfirio D\u00edaz<\/i>, seg\u00fan la describi\u00f3 el abogado y periodista Nemesio Garc\u00eda Naranjo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_4223\" aria-describedby=\"caption-attachment-4223\" style=\"width: 654px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/67.3-Carmen-Romero-Rubio-y-familiares-a-su-llegada-a-MAi??xico-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-4223 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/67.3-Carmen-Romero-Rubio-y-familiares-a-su-llegada-a-M\u00e9xico-2.jpg\" alt=\"[67.3] Carmen Romero Rubio y familiares a su llegada a MAi??xico (2)\" width=\"654\" height=\"383\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4223\" class=\"wp-caption-text\">Comitiva con Carmen Romero Rubio durante su llegada a la ciudad de M\u00e9xico, 5 de noviembre de 1934.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida ten\u00eda que continuar. Habiendo vendido o arrendado gran parte de las propiedades que su padre heredara a ella y a sus hermanas, la ahora viuda de D\u00edaz debi\u00f3 ajustarse a un modo de vida c\u00f3modo, pero bastante modesto, pues sus ingresos mensuales apenas oscilaban entre los 3 000 y los 5 000 francos. Su \u00fanico deseo era vivir en paz. A tales efectos, decidi\u00f3 alquilar, junto con su hermana Mar\u00eda Luisa, un departamento en la avenida V\u00edctor Hugo, donde con frecuencia recib\u00eda la visita de sus hijos, nietos y otras amistades. Carlos Tello D\u00edaz, otro de sus bi\u00f3grafos, cuenta que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Estaba consciente de vivir, como todos los exiliados, bajo la sombra de don Porfirio. Su departamento, poblado por los objetos que le pertenecieron, era, por as\u00ed decir, un centro de peregrinaci\u00f3n al que concurr\u00edan con asiduidad las filas del antiguo r\u00e9gimen. Uno de los objetos que guardaba con m\u00e1s devoci\u00f3n era la bandera del 1.er Batall\u00f3n de L\u00ednea, que el general D\u00edaz arrebat\u00f3 con sus hombres a las tropas del enemigo durante la batalla del 2 de abril en la ciudad de Puebla.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pese a una situaci\u00f3n financiera no tan holgada, el sostenimiento de la Casa Amiga de la Obrera continu\u00f3 siendo una prioridad para ella, aun desde el exilio. Sin embargo, debido a los altos costos para sufragar su funcionamiento, en 1924 ceder\u00eda el inmueble de forma gratuita a la beneficencia p\u00fablica, a\u00a0fin de asegurar la continuidad de\u00a0la misma.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Do\u00f1a Carmen,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">la mujer \u00edntegra que a lo largo del exilio [\u2026] supo ser fuerte como antes supo ser digna<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0\u2013escribi\u00f3 el periodista Ernesto Carrasco\u00a0Zanini\u2013, no perdi\u00f3 nunca la esperanza de volver a M\u00e9xico. La espera fue larga, pero\u00a0Finalmente aquel oto\u00f1o de 1934\u00a0cumpli\u00f3 su deseo. Con inmenso dolor rindi\u00f3 un \u00faltimo homenaje ante la tumba de su esposo en el cementerio de Montparnasse y, decidida, emprendi\u00f3 el viaje del retorno en compa\u00f1\u00eda de su inseparable hermana Sof\u00eda, ahora viuda de\u00a0El\u00edzaga. Fue un acontecimiento que, al contrario de lo que podr\u00eda pensarse, no caus\u00f3 descontento o cr\u00edtica alguna sino verdadero furor en la prensa mexicana:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">M\u00e9xico, noviembre 3. Con sinceras demostraciones de afecto cari\u00f1o fue recibida hoy la distinguida dama, do\u00f1a Carmen Romero Rubio de D\u00edaz, que lleg\u00f3 a bordo del trasatl\u00e1ntico franc\u00e9s\u00a0Mexique, hoy a mediod\u00eda.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Numerosas personas llegadas de esa capital, entre las que se encuentran familiares suyos y amigos \u00edntimos, dieron la bienvenida y saludaron en el muelle a la virtuosa dama cuando descendi\u00f3 del vapor y pis\u00f3 tierra mexicana despu\u00e9s de 23 a\u00f1os (Exc\u00e9lsior). <\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">A ambas damas (seg\u00fan \u00f3rdenes recibidas por el presidente Abelardo L. Rodr\u00edguez y la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n) se les dieron por los agentes de Migraci\u00f3n en el puerto, todas las facilidades para desembarcar, prest\u00e1ndoseles adem\u00e1s muchas atenciones (El Informador).<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Much\u00edsimas personas, sabedoras de la llegada de la se\u00f1ora Romero Rubio de D\u00edaz se agruparon en los muelles, salud\u00e1ndola con aplausos cuando apareci\u00f3 en la cubierta del barco.\u00a0<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Cuando bajaba por la escalinata del vapor para llegar al muelle, se escucharon silbatos de algunas embarcaciones en su honor, en tanto que el p\u00fablico que estaba en el muelle aplaud\u00eda con entusiasmo a la distinguida viajera.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Al llegar al puerto la se\u00f1ora Romero Rubio de D\u00edaz, recibi\u00f3 los abrazos de sus amigas y familiares, haci\u00e9ndosele entrega, por algunas damas, de ramos de flores.\u00a0<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Probablemente permanecer\u00e1 aqu\u00ed [Veracruz] dos o tres d\u00edas m\u00e1s, antes de reanudar el viaje rumbo a M\u00e9xico, debido a que su salud no es muy buena.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Ped\u00edmosle\u00a0un aut\u00f3grafo, y declin\u00f3 finamente concederlo, explic\u00e1ndonos que carece de personalidad para extenderlo, no sin sentirse reconocida a la solicitud. Sencillamente la bondad de la noble y respetable\u00a0dama,\u00a0impone hondamente (Exc\u00e9lsior). La distinguida dama se aloj\u00f3 en el hotel Francia, continuando su viaje rumbo a la metr\u00f3poli el d\u00eda de ma\u00f1ana (6 de noviembre). Numerosas familias de la localidad han estado a visitar a la se\u00f1ora Romero Rubio viuda de D\u00edaz (El Universal). Pudimos informarnos de que en el trayecto (a la ciudad de M\u00e9xico) se congregaron numerosas personas en las diferentes estaciones, en espera de la se\u00f1ora Romero Rubio de D\u00edaz y que fue obsequiada con ramos de $ores, siendo una de las m\u00e1s cari\u00f1osas manifestaciones la que se le hizo en la de Huamantla.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Numeros\u00edsimas personas de la sociedad metropolitana se pusieron de acuerdo para ir a la estaci\u00f3n de Tepexpan a fin de ser los primeros en dar la bienvenida a la estimable dama, quien vino acompa\u00f1ada por su hermana la se\u00f1ora do\u00f1a Luisa Romero Rubio de Teresa, do\u00f1a Amparo Villalba de Pliego, do\u00f1a Guadalupe Carral de Teresa, do\u00f1a Elena Pliego de Noriega, de don Porfirio D\u00edaz Raygosa, del ingeniero don Enrique Castell\u00f3, del licenciado Jos\u00e9 Carral y de don Guillermo Reyes, antiguo ex intendente del tren presidencial, en la \u00e9poca del general D\u00edaz.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Entre las personas que acudieron a la estaci\u00f3n de Tepexpan a recibir a la se\u00f1ora Romero Rubio de D\u00edaz, estuvieron do\u00f1a Catalina Cuevas de Escand\u00f3n, licenciado don Luis Riba y Cervantes y su hija, la se\u00f1orita Guadalupe Riba y Landa, se\u00f1oritas\u00a0El\u00edzaga, don Antonio Escand\u00f3n y Cuevas, do\u00f1a Carmen Riba de Cervantes, do\u00f1a Dolores Rubio de Fern\u00e1ndez Castell\u00f3, don Diego Redo y otras muchas personas m\u00e1s cuyos nombres no pudimos recoger y que acompa\u00f1aron a la distinguida viajera hasta esta capital a bordo de autom\u00f3viles.<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Do\u00f1a Carmen Romero Rubio de D\u00edaz se dirigi\u00f3 a la casa No. 20 de la calle de Tonal\u00e1. (El Universal).<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Cansada por el peso de los a\u00f1os y los vaivenes de la vida, Carmelita vio transcurrir la \u00faltima d\u00e9cada de su existencia en el n\u00famero 87 de la calle de Quintana Roo de la colonia Roma.\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Ya no (pose\u00eda) joyas, ni su piano Steinway ni sus candelabros de plata, ni sus largos collares de ocho hilos de perlas, ni sus sombreros de plumas que tanto le gustaban \u2013relata la autora Guadalupe Loaeza<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u2013, pero conservaba sus recuerdos y aquel valios\u00edsimo \u00e1lbum de composiciones y versos escritos por Manuel Guti\u00e9rrez N\u00e1jera, Jos\u00e9 Juan Tablada y otros poetas, regalo de don Justo Sierra con motivo de sus bodas de plata.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Generalmente, do\u00f1a Carmen recib\u00eda visitantes a lo largo del d\u00eda y, en algunas ocasiones,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">gustaba de asistir al cine con discreta frecuencia porque en ello (encontraba) divagaci\u00f3n y olvido. (Merendaba) algunas veces en alg\u00fan sal\u00f3n de t\u00e9, porque en su vida natural y sencilla no est\u00e1 exento el inter\u00e9s (\u2026) por ver y conocer costumbres nuevas, rostros j\u00f3venes y hasta trajes y modas. (Exc\u00e9lsior).<\/span><\/i><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Si su salud se lo permit\u00eda, asist\u00eda tambi\u00e9n a misa en la Bas\u00edlica de Guadalupe. Fiel a la memoria de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">quien fuera su compa\u00f1ero paternal (Revista Ma\u00f1ana)<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, vest\u00eda siempre de luto.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Debilitada a causa de una seria afecci\u00f3n del coraz\u00f3n cuyo diagn\u00f3stico se remontaba al a\u00f1o 1933, la ex primera dama de M\u00e9xico permaneci\u00f3 postrada en cama con agudos dolores durante m\u00e1s de un a\u00f1o, antes del desenlace fatal. Rodeada por sus seres queridos y con la bendici\u00f3n del arzobispo de M\u00e9xico, Luis Mar\u00eda Mart\u00ednez, falleci\u00f3 el 25 de junio de 1944 a las 16:55, v\u00edctima de un paro cardiaco.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La noticia fue recibida con desconsuelo por la sociedad capitalina. Todos deseaban ofrecer el p\u00e9same a la familia D\u00edaz y rendir p\u00f3stumo tributo a la difunta Carmelita, que yac\u00eda en un sencillo ata\u00fad, amortajada de acuerdo con su \u00faltima voluntad,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">toda de blanco con una toca de velo tambi\u00e9n blanco envolviendo su rostro, h\u00e1bito de las terciarias de Santo Domingo, orden a la que pertenec\u00eda desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, (\u2026) en el pecho un escapulario de la Virgen del Carmen y entre las manos un rosario. (Exc\u00e9lsior).\u00a0<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">Esa tarde hab\u00eda muerto el \u00faltimo basti\u00f3n de un r\u00e9gimen, hab\u00eda muerto una\u00a0\u00e9poca.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Sus restos descansan actualmente en el mausoleo neog\u00f3tico de la familia Romero Rubio en el Pante\u00f3n Franc\u00e9s de La Piedad, al sur de la ciudad de M\u00e9xico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maddelyne Uribe Delabra Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 22. El regreso a M\u00e9xico de Carmen Romero Rubio no pas\u00f3 desapercibido ni en silencio. La viuda de Porfirio D\u00edaz fue recibida con entusiasmo por viejos porfiristas, muchos curiosos y una prensa halagadora a pesar de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de exilio. Sin otro inter\u00e9s m\u00e1s que pasar en paz la vejez, vivi\u00f3 con cierta modestia durante m\u00e1s de nueve a\u00f1os en una casa de la colonia Roma, sosteniendo una vida social austera. &nbsp; &nbsp; Sonaban las campanas del mediod\u00eda del 1 de noviembre de 1934 cuando el trasatl\u00e1ntico franc\u00e9s Mexique atrac\u00f3 en el puerto de Veracruz. Congregada en el muelle, la m\u00e1s distinguida sociedad porte\u00f1a acud\u00eda con ramos de flores y presto entusiasmo para dar la bienvenida a do\u00f1a Carmen Romero Rubio, viuda de D\u00edaz, tras casi 20 a\u00f1os de<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1217,773],"tags":[334,134,333],"class_list":{"0":"post-4215","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-22","7":"category-testimonios-2","8":"tag-carmen-romero","9":"tag-exilio","10":"tag-porfirio-diaz"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4215"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4215\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23336,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4215\/revisions\/23336"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}