﻿{"id":4109,"date":"2014-04-04T14:58:23","date_gmt":"2014-04-04T20:58:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4109"},"modified":"2026-03-27T00:03:06","modified_gmt":"2026-03-27T06:03:06","slug":"la-catedral-de-mexico-con-otros-ojos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-catedral-de-mexico-con-otros-ojos\/","title":{"rendered":"La catedral de M\u00e9xico con otros ojos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Lourdes Roca<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 22.<\/span><br \/>\n<\/strong><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><span style=\"font-size: 1rem;\"><span style=\"font-size: 1rem;\">Podemos ver la catedral y la plaza con todas sus esquinas desde un \u00e1ngulo no tan com\u00fan: oblicuo o inclinado y dirigido hacia el sur. Pero justo este es el prop\u00f3sito, apreciar la Catedral Metropolitana y su entorno con otros ojos: no vemos la <\/span>cl\u00e1sica\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 1rem;\">fachada del inmueble, que siempre aparece monumental. En esta toma podemos apreciar la cara que nunca vemos de la catedral, sus techos, torres y <\/span><span style=\"font-size: 1rem;\">c\u00fapula sobre todo. Observamos un meticuloso plano, su planta y la del sagrario metropolitano, as\u00ed como la del seminario, un vasto edificio casi de la misma proporci\u00f3n\u00a0que la propia catedral, que para esos a\u00f1os todav\u00eda\u00a0estaba en pie.<\/span><\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_4227\" aria-describedby=\"caption-attachment-4227\" style=\"width: 622px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/18LEC22-2-4500x3377.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-4227 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/18LEC22-2-4500x3377.jpg\" alt=\"Una de las primeras tomas aAi??reas de la ciudad de MAi??xico, ca. 1919.\" width=\"622\" height=\"467\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4227\" class=\"wp-caption-text\">Una de las primeras tomas a\u00e9reas de la Ciudad de M\u00e9xico, ca. 1919.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que interesa aqu\u00ed es poner la atenci\u00f3n en el par\u00e9ntesis que enmarc\u00f3 al inmueble por casi medio siglo, un par\u00e9ntesis que en gran medida condicionaba los usos de la propia catedral: qui\u00e9nes la visitaban, cu\u00e1ndo, antes de qu\u00e9 o despu\u00e9s de qu\u00e9. Con claridad podemos ver no solo el Z\u00f3calo ajardinado, escasos a\u00f1os despu\u00e9s de haber arrasado con los frondosos \u00e1rboles que conten\u00eda la plaza, sino tambi\u00e9n las dos plazuelas que enmarcan el recinto eclesi\u00e1stico, la de Seminario al oriente y la del Empedradillo al poniente. En ellas centraremos nuestra atenci\u00f3n, buscando imaginar lo que rodeaba cotidianamente a la catedral del siglo XIX al XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del lado oriente, a la izquierda de la fotograf\u00eda, podemos ver lo que era la Plaza de Seminario, ajardinada y todav\u00eda con el <i>monumento hipsogr\u00e1fico <\/i>(en sus or\u00edgenes med\u00eda el nivel de las aguas del lago de Texcoco), pocos a\u00f1os antes de su traslado al otro lado de la catedral. Al fondo de la plaza, una construcci\u00f3n rectangular llama nuestra atenci\u00f3n. Destinado a la venta de libros viejos, este kiosco permaneci\u00f3 desde los a\u00f1os ochenta del siglo XIX hasta cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s en este \u00e1ngulo, conviviendo con las opciones de divertimento t\u00edpicas de los d\u00edas festivos: carpas y teatros para tandas, t\u00edteres y zarzuelas, y hasta un circo, el de los Hermanos Orrin.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4132\" aria-describedby=\"caption-attachment-4132\" style=\"width: 407px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/3.-C.-B.-Waite-c.-1900-184-The-Flower-Market-AGN-C.-B.-Waite-Mercados-86.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-4132\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/3.-C.-B.-Waite-c.-1900-184-The-Flower-Market-AGN-C.-B.-Waite-Mercados-86.png\" alt=\"3. C. B. Waite, c. 1900, 184 The Flower Market, AGN, C. B. Waite, Mercados 86\" width=\"407\" height=\"281\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4132\" class=\"wp-caption-text\">El quiosco de libros viejos en la Plaza de Seminario, ca de 1922.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del lado poniente, a la derecha de la fotograf\u00eda, observamos la plaza del Empedradillo, a su vez ajardinada y con un llamativo quiosco en su parte final, el quiosco de las flores, que tambi\u00e9n permaneci\u00f3 ah\u00ed durante las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX y primeras del siglo XX. La cotidianidad podemos imaginarla muy bien, a trav\u00e9s de los sonidos, olores y colores que acompa\u00f1aban estas instalaciones.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4131\" aria-describedby=\"caption-attachment-4131\" style=\"width: 399px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/2.-AnA?nimo-c.-1922.-CONACULTA-INAH-SINAFO-FOTOTECA-NACIONAL-No.-88239.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-4131\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/2.-An\u00f3nimo-c.-1922.-CONACULTA-INAH-SINAFO-FOTOTECA-NACIONAL-No.-88239.png\" alt=\"2. AnA?nimo, c. 1922. CONACULTA-INAH-SINAFO-FOTOTECA NACIONAL, No. 88239\" width=\"399\" height=\"281\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4131\" class=\"wp-caption-text\">El quiosco de las flores en la Plaza del Empedradillo, cerca de 1920.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Z\u00f3calo siempre se ha destacado por los m\u00faltiples usos sociales de su espacio y su entorno. A pesar de permanentes esfuerzos por regularlos y de insistir en lo que se puede o no hacer en \u00e9l, a lo largo de toda su existencia la poblaci\u00f3n ha hecho gala de mucho ingenio a trav\u00e9s de gran diversidad de manifestaciones y apropiaciones de este espacio urbano. Para el periodo que aqu\u00ed referimos, desde luego, la venta de libros y de flores era cosa de todos los d\u00edas. Despu\u00e9s de asistir a misa, dos buenas opciones se encontraban en ambos lados del recinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con motivo del aniversario de la catedral y pr\u00f3ximos a poder disfrutar de nuevo del sonido de sus \u00f3rganos, sirva recordar que en su entorno siempre han prevalecido las alternativas de esparcimiento para la poblaci\u00f3n, desde la concepci\u00f3n del Paseo de las Cadenas a mediados de los tiempos decimon\u00f3nicos hasta este periodo que revisamos, previo a la invasi\u00f3n vehicular de ambas plazuelas ya entrado el siglo XX, que durar\u00eda muchas d\u00e9cadas m\u00e1s hasta recientes propuestas de recuperaci\u00f3n peatonal.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lourdes Roca Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 22. Podemos ver la catedral y la plaza con todas sus esquinas desde un \u00e1ngulo no tan com\u00fan: oblicuo o inclinado y dirigido hacia el sur. Pero justo este es el prop\u00f3sito, apreciar la Catedral Metropolitana y su entorno con otros ojos: no vemos la cl\u00e1sica\u00a0fachada del inmueble, que siempre aparece monumental. En esta toma podemos apreciar la cara que nunca vemos de la catedral, sus techos, torres y c\u00fapula sobre todo. Observamos un meticuloso plano, su planta y la del sagrario metropolitano, as\u00ed como la del seminario, un vasto edificio casi de la misma proporci\u00f3n\u00a0que la propia catedral, que para esos a\u00f1os todav\u00eda\u00a0estaba en pie. Lo que interesa aqu\u00ed es poner la atenci\u00f3n en el par\u00e9ntesis que enmarc\u00f3 al inmueble por casi medio siglo, un par\u00e9ntesis que en gran medida condicionaba los usos de la<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1219,1154],"tags":[2281,183,2272],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4109"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4109"}],"version-history":[{"count":20,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23353,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4109\/revisions\/23353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}