﻿{"id":4025,"date":"2014-02-27T14:50:47","date_gmt":"2014-02-27T20:50:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=4025"},"modified":"2026-03-26T23:56:26","modified_gmt":"2026-03-27T05:56:26","slug":"la-venganza-por-amor-de-un-hijo-de-santa-anna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-venganza-por-amor-de-un-hijo-de-santa-anna\/","title":{"rendered":"La venganza por amor de un hijo de Santa Anna"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">Araceli Medina Ch\u00e1vez<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Instituto Mora<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 22.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_TESTIMONIO_Dolores_Muro.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">El coronel Jos\u00e9 Mar\u00eda de Santa Anna ayud\u00f3 a su padre a mantenerse en el poder a base de represi\u00f3n y muerte. Cuando la dictadura cay\u00f3, escap\u00f3 a La Habana a rehacer su vida. Tuvo casas de empe\u00f1o y una econom\u00eda holgada. Pero volver a casarse, luego de enviudar, fue una decisi\u00f3n que no se perdonar\u00eda.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_4028\" aria-describedby=\"caption-attachment-4028\" style=\"width: 376px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Santa-Anna-hijo.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-4028 \" title=\"JosAi?? LA?pez de Santa Anna\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Santa-Anna-hijo.png\" alt=\"Santa Anna, hijo\" width=\"376\" height=\"555\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4028\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 L\u00f3pez de Santa Anna. Col. Particular (Martha Aurelia Margarita O&#8217;Really y Pav\u00f3n. Fotograf\u00eda in\u00e9dita)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.714285714; text-align: justify; font-size: 1rem;\">Seg\u00fan deja leer Antonio L\u00f3pez de Santa Anna en sus memorias y otros escritos, am\u00f3 a sus descendientes y a su manera se preocup\u00f3 por todos y cada uno de ellos. Aunque pueda suponerse &#8211;dada la reputaci\u00f3n de mujeriego de la cual gozaba&#8211; que procre\u00f3 numerosos v\u00e1stagos, solamente reconoci\u00f3 haber engendrado cuatro hijos leg\u00edtimos con su primera esposa, In\u00e9s de la Paz Garc\u00eda, y cinco con otras mujeres, seg\u00fan su testamento. Jos\u00e9 Mar\u00eda fue su hijo con Rafaela Morenza. Naci\u00f3 en Xalapa, Veracruz, en 1831. De su infancia nada sabemos. Hacia 1853-1855, figur\u00f3 en las filas del ej\u00e9rcito durante el \u00faltimo gobierno de su padre. Particip\u00f3 en la campa\u00f1a de persecuci\u00f3n que el dictador desat\u00f3 contra todos aquellos que, a su juicio, pon\u00edan en peligro la estabilidad de su r\u00e9gimen. A partir de ese momento se convirti\u00f3 en un instrumento del caudillo para llevar a cabo la pol\u00edtica de represi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1854, mientras su alteza seren\u00edsima se divert\u00eda en corridas de toros, peleas de gallos o ceremonias de Estado, Jos\u00e9 Mar\u00eda cumpl\u00eda con la comisi\u00f3n de sofocar las sublevaciones y disturbios que se generaron en la provincia de Michoac\u00e1n despu\u00e9s de proclamado el Plan de Ayutla, pero, si bien ocup\u00f3 Maravat\u00edo, no logr\u00f3 contener la insurrecci\u00f3n. En M\u00e9xico se menciona que su tr\u00e1nsito por el estado fue como el de un sangriento meteoro: viejos, mujeres y ni\u00f1os, que a su parecer eran rebeldes, fueron inhumanamente sacrificados. Por su parte, el diplom\u00e1tico franc\u00e9s Alexis de Gabriac cuenta que el hijo del dictador hab\u00eda sido obligado a dejar secretamente sus tropas despu\u00e9s de haber recibido una paliza de manos de sus soldados y oficiales a causa de su cobard\u00eda e incompetencia para hacer cumplir sus \u00f3rdenes. La verdad nunca podr\u00e1 saberse.<\/p>\n<figure id=\"attachment_4032\" aria-describedby=\"caption-attachment-4032\" style=\"width: 359px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Sin-tAi??tulo.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-4032 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/Sin-t\u00edtulo.jpg\" alt=\"Francisca Grau de L\u00f3pez de Santa Anna.\" width=\"359\" height=\"496\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4032\" class=\"wp-caption-text\">Francisca Grau de L\u00f3pez de Santa Anna. Col. Particular (Martha Aurelia Margarita O&#8217;Really y Pav\u00f3n. Fotograf\u00eda in\u00e9dita.)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la ca\u00edda del dictador en 1855, Jos\u00e9 Mar\u00eda lo sigui\u00f3 en su precipitada salida de la capital. La prensa de oposici\u00f3n public\u00f3 acusaciones en su contra y lo se\u00f1al\u00f3 como un asesino. Circularon escritos donde lo ridiculizaban y hac\u00edan notar su cobard\u00eda. Se dec\u00eda, adem\u00e1s, que el coronel hab\u00eda sido sorprendido en Puente Nacional disfrazado de m\u00e9dico, tratando de huir hacia Veracruz. En efecto, sali\u00f3 del pa\u00eds junto con su padre y estableci\u00f3 su domicilio en La Habana, donde se dedic\u00f3 a la usura. Puso en funcionamiento cuatro casas de empe\u00f1o y se relacion\u00f3 con las clases altas de la sociedad adquiriendo cierto prestigio. Nada mal habr\u00e1n funcionado sus negocios porque Jos\u00e9 Mar\u00eda contribuy\u00f3 a la econom\u00eda de don Antonio, sobre todo durante sus \u00faltimos a\u00f1os, cuando ya anciano y enfermo vivi\u00f3 modestamente en la ciudad de M\u00e9xico. Un d\u00eda, sin embargo, decidi\u00f3 sobre su destino. El 10 de agosto de 1886 el presb\u00edtero Isidoro Serrano y G\u00f3mez, cura interno de la iglesia de T\u00e9rmino del Santo \u00c1ngel Custodio, certific\u00f3 \u2013en el libro 17 de partidas de defunci\u00f3n de personas blancas de dicha parroquia\u2013 haber hecho exequias en el cementerio de Col\u00f3n y dado sepultura eclesi\u00e1stica seg\u00fan lo dispuesto por el ritual romano, al cad\u00e1ver de Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez de Santa Anna. Sin embargo, por la forma en que muri\u00f3 \u2013los m\u00e9dicos debieron practicarle autopsia\u2013 no le dio los \u00faltimos sacramentos.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Fortuna perdida<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">D\u00edas despu\u00e9s, el c\u00f3nsul mexicano en La Habana, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez, escribi\u00f3 una serie de informes \u2013de car\u00e1cter reservado y confidencial\u2013 al secretario de Relaciones, Ignacio Mariscal, con respecto al suicidio del coronel y su compromiso en el caso, dado que hab\u00eda dejado hu\u00e9rfanos a sus cuatro hijos menores (Octavia, Alicia, Rafaela y Antonio) sin haber dictado testamento. Pero eso no era lo m\u00e1s grave a solucionar, sino que el problema resultaba en extremo delicado por las responsabilidades que ten\u00eda el ciudadano mexicano difunto con el erario cubano y la legislaci\u00f3n local, en tanto propietario del m\u00e1s importante negocio de empe\u00f1os de La Habana y como prestamista. Asimismo, porque antes de morir hizo desaparecer las joyas y valores depositados en sus negocios y nadie sab\u00eda acerca del paradero de dicha fortuna. Aunque Jos\u00e9 Mar\u00eda dej\u00f3 una carta donde se declar\u00f3 responsable de la desaparici\u00f3n, el suceso provoc\u00f3 innumerables interrogantes. En vista de las acusaciones que hizo en contra de su esposa y su suegra en dicha carta \u2013las se\u00f1alaba como autoras de los delitos de robo y homicidio en contra de un joven por cuesti\u00f3n de galanteos\u2013, reconoc\u00eda que por ser su deseo que dichas mujeres no volvieran a ver un s\u00f3lo c\u00e9ntimo de su peculio, decidi\u00f3 sobre su destino y el de las prendas y capitales. Por tal motivo, se abrieron varias averiguaciones en torno al caso, que se convirtieron en un verdadero enigma. V\u00e1zquez refiri\u00f3 a Mariscal que se dec\u00eda que el occiso era poseedor de m\u00e1s de 500 000 pesos, y le pidi\u00f3 su ayuda para que publicara un bando en la ciudad de M\u00e9xico anunciando dicha muerte, por si surgiera alguna reclamaci\u00f3n de otros hijos, si es que los hubiere, cosa que no sucedi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A medida que transcurri\u00f3 el tiempo y se fue adentrando en las averiguaciones, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez consider\u00f3 que el coronel hab\u00eda decidido quitarse la vida a causa de su ca\u00f3tica situaci\u00f3n financiera. A su juicio, el hombre estaba quebrado; \u00e9l mismo se hab\u00eda encargado de realizar el inventario de sus bienes y pudo constatar que en manos de la viuda s\u00f3lo quedaron unas cuantas camas y muebles destruidos, que presuntamente Jos\u00e9 Mar\u00eda <em>acuchill\u00f3<\/em>. Asimismo, pod\u00eda confirmar que otras casas estaban bajo embargo. El acertijo a resolver segu\u00eda siendo entonces descubrir el paradero de la fortuna. Durante el transcurso de los siguientes d\u00edas el juez consigui\u00f3 la carta que dej\u00f3 para explicar las causas de su suicidio. Hizo una copia del manuscrito que tuvo en sus manos y la anex\u00f3 al informe que envi\u00f3 a Mariscal; en \u00e9l es posible leer la tr\u00e1gica confesi\u00f3n de una vida atormentada por las culpas, los desaciertos, los errores y la desilusi\u00f3n de un hombre deprimido en extremo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Seducci\u00f3n y ruina<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda se\u00f1al\u00f3 en su confesi\u00f3n como la causa de su desgracia el hecho de haberse dejado seducir por una cubana que, m\u00e1s tarde, se convirti\u00f3 en su suegra y no lo dej\u00f3 vivir en paz hasta el d\u00eda de su deceso. Confiesa que sostuvo relaciones sexuales con Octavia Poubl\u00e9, una criada costurera que trabaj\u00f3 al servicio de su esposa enferma \u2013Nestora de Rugama\u2013, y quien se entregaba a \u00e9l a cambio de abundantes billetes del banco espa\u00f1ol que <em>[\u00e9l] <\/em>le regalaba, hasta que tras la muerte de la mujer a quien serv\u00eda, en 1873, parti\u00f3 de esa casa. Al poco tiempo de haber enviudado, el coronel se sinti\u00f3 tan solo que resolvi\u00f3 volver a contraer nupcias. Record\u00f3 que Octavia hab\u00eda comentado acerca de Francisca Grau, su hija de trece a\u00f1os, <em>muy estudiosa y de talento<\/em>, y decidi\u00f3 pedirla en matrimonio. R\u00e1pido fue en su b\u00fasqueda a los barrios bajos de la ciudad. No escuch\u00f3 el consejo de los amigos que le hicieron notar lo apresurado de su decisi\u00f3n y c\u00f3mo imitaba a su padre por no guardar luto en la viudez y desposar a una ni\u00f1a, y que adem\u00e1s sab\u00edan de los antecedentes de Octavia, e incluso de los de la madre de ella, Desideria Cab\u00e9, originaria de G\u00fcines (regi\u00f3n al sur de la isla).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Mar\u00eda afirmaba que perdi\u00f3 la cabeza y se cas\u00f3 con Francisca el 1 de agosto de 1874. Esa noche, apunt\u00f3, un gran n\u00famero de gente indignada del pueblo de La Habana se manifest\u00f3 contra su suegra, tanto a la salida del templo de San \u00c1ngel, como frente al festejo, y que \u00e9l no entend\u00eda el por qu\u00e9 de esa actitud. Hasta que las descubri\u00f3 como ladronas. Al mes de casado, Jos\u00e9 supo que Octavia presion\u00f3 a su esposa para que lo robara; cuando \u00e9l la descubri\u00f3, Francisca se disculp\u00f3 con el argumento <em>de la extrema miseria en que su madre viv\u00eda<\/em>. Los hurtos continuaron hasta que se acostumbr\u00f3 a que le extrajeran billetes de la cartera. Pero la situaci\u00f3n se agrav\u00f3 cuando desaparecieron unos anillos de brillantes que m\u00e1s tarde Jos\u00e9 Mar\u00eda encontr\u00f3 en una casa de pr\u00e9stamos y pudo averiguar que en esa ocasi\u00f3n la autora del robo hab\u00eda sido la abuela de su esposa, Desideria Cab\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El coronel refer\u00eda que a ra\u00edz del nacimiento de su primer hijo, su suegra se hizo due\u00f1a de la casa. A su decir, se crey\u00f3 con derechos de ex querida y comenz\u00f3 a mal aconsejar a Francisca<em>. <\/em>Le inculc\u00f3 que \u201cs\u00f3lo dos o tres veces se arrimase a m\u00ed, al mes, para no llenarle de hijos y chupara su juventud porque era un anciano\u201d. Con todo, como llegaron dos v\u00e1stagos m\u00e1s, aconsej\u00f3 a la hija meterse una <em>esponjita<\/em> para evitar la concepci\u00f3n. Aunque \u00e9l se sublev\u00f3 contra \u2013a su decir\u2013 <em>tan inmoral y soez pr\u00e1ctica que s\u00f3lo ligan las mujeres p\u00fablicas<\/em>, desde hac\u00eda cinco a\u00f1os que Francisca se hab\u00eda rebelado a que no <em>volviese a tocarla<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La confesi\u00f3n explicaba que el futuro suicida vivi\u00f3 ignorante de la perfidia de Octavia hasta que en el \u00faltimo carnaval recibi\u00f3 pesadas bromas por parte de sus amigos, quienes le hicieron part\u00edcipe del <em>Rum Rum que corr\u00eda sobre [su] suegra y esposa<\/em>, esto es, que seguido se las hab\u00eda visto tomar vapores hacia Guanabacoa y no era para rezar el rosario. Le entregaron, adem\u00e1s, una serie de documentos que las involucraban en el asesinato de un joven a quien hab\u00edan envenenado y abandonado en una quinta, tras desfalcarlo. \u00c9l mismo encontr\u00f3 documentos que le permitieron comprobar que Francisca y su madre hab\u00edan estado tramando con <em>sus <\/em>predilectos amigos <em>DLB y JMV la manera de pedir la interdicci\u00f3n de [sus] bienes o cuando menos el divorcio<\/em> para quedarse con su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que atacado en el sentido econ\u00f3mico, Jos\u00e9 Mar\u00eda se sinti\u00f3 herido en su ego y en el terreno de lo moral, y se deprimi\u00f3 al punto de no querer vivir. A los 55 a\u00f1os de edad se sent\u00eda viejo y enfermo. As\u00ed lo dej\u00f3 escrito: <em>He vivido demasiado. Estoy enfermo. Nada importa en este caso mi vida. Sin embargo, mi esposa debi\u00f3 ser buena. La Habana entera sabe c\u00f3mo la present\u00e9 a la mejor sociedad, ya que era hija de una criada. Que la llen\u00e9 de lujo y de brillantes, hasta llamar la atenci\u00f3n. Que le di una libertad grande para bailar y gozar. Que mi casa fue centro de magn\u00edficas reuniones para hacerla brillar, en lo cual hasta recib\u00ed amargas cr\u00edticas. Que concurr\u00eda a los m\u00e1s espl\u00e9ndidos bailes, y a los teatros, en &#8220;n a todo lugar donde pudiese ser halagada su edad y hermosura, descendiendo yo a su edad para no hacerla sufrir mi ancianidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta carta, Jos\u00e9 Mar\u00eda explicaba los motivos de su decisi\u00f3n final. Lo que estaba viviendo era el castigo de Dios por la falta de escr\u00fapulos e inmoralidad que mostr\u00f3 al haberse casado con la hija de su amante. Se\u00f1ala: <em>Pretend\u00ed por esposa a una joven cuya madre hab\u00eda sido mi querida, de lo cual deb\u00ed de haberme abstenido para que no resultara un matrimonio verdaderamente inmoral y monstruoso. Esta raz\u00f3n hiere mi alma a cada momento, es lo que me ha obligado a sacrificarme<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez de Santa Anna tambi\u00e9n se muestra furioso y desea vengarse. Se preguntaba si merec\u00eda lo que estaba viviendo. Tampoco quer\u00eda que la sociedad lo considerara un <em>babieca<\/em> y las personas se rieran de \u00e9l, por lo que ten\u00eda que evitar a toda costa que esas mujeres se salieran con la suya y se quedaran con alguno de sus bienes. Por ello, decidi\u00f3 romper y destruir su correspondencia y todo papel de inter\u00e9s: los comprobantes de su <em>valiosa cartera, acciones, t\u00edtulos de la deuda, libros de comercio y los bonos de Ayuntamiento<\/em>. Hizo desaparecer todo el dinero en efectivo, las alhajas y todas las prendas empe\u00f1adas para evitar que cayeran en manos de ellas. Pero si castig\u00f3 a las mujeres, Jos\u00e9 Mar\u00eda afirmaba no olvidarse de sus hijos, leg\u00edtimos poseedores de su fortuna, para quienes hab\u00eda apartado valores que obtendr\u00edan a su debido tiempo \u2013<em>por medio de honorables personas con quienes [hab\u00eda] concertado lo conveniente<\/em>. Asegur\u00f3 haber depositado 100 000 pesos en bancos extranjeros, para que cada uno de ellos los cobrara al cumplir la mayor\u00eda de edad. En la carta tambi\u00e9n se disculpa con amigos y clientes por haber enga\u00f1ado su confianza. Sugiere a los afectados disponer del importe de la venta de sus casas de Tejadillo 39 y 43. Desamparados 324 y Picota 80 para cobrar sus indemnizaciones.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Un libro acusador<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al a\u00f1o siguiente, en carta reservada al ministro de Relaciones, el c\u00f3nsul V\u00e1zquez coment\u00f3: <em>S\u00f3lo para que usted se forme una idea lo m\u00e1s exacta posible de las peque\u00f1eces que ha dado lugar el suicidio de D. Jos\u00e9 L\u00f3pez de Santa Anna remito en cuaderno aparte una especie de novela que public\u00f3 aqu\u00ed el peri\u00f3dico La Lucha. Publicaci\u00f3n que acoge y que propala todo cuanto tiene asomos o ribetes de escandaloso bajo el nombre de Misterios&#8230; Es un libro escrito, seg\u00fan se ve, para denigrar la memoria del muerto y procurar rehabilitar ante la sociedad a la joven viuda de nuestro compatriota, y en especial a la madre de esta, que es la m\u00e1s atacada por las denuncias del &#8220;nado y por la opini\u00f3n en general.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un peque\u00f1o libro que anuncia ser parte de un tiraje de 10 000 <em>ejemplares \u00a1Misterios! Episodio hist\u00f3rico de un suicida (hojas arrancadas de la cartera de un reporter<\/em>) cuyos editores presentan al autor, Aquiles Solano, como un <em>activo e inteligente reporter<\/em>, autor de una narrativa fascinante, capaz de despertar en el p\u00fablico lector <em>la ansiedad por llegar al desenlace de las historias verdaderas<\/em> que contaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solano describe a Jos\u00e9 Mar\u00eda como un viejo que un d\u00eda lleg\u00f3 a tocar a la casa de una familia de indigentes decidido a tomar por esposa a una ni\u00f1a. Lo pinta como un hombre pervertido que aunque pretendiera ocultar sus arrugas con <em>la eficacia del poderoso cosm\u00e9tico<\/em> que usaba, era 20 a\u00f1os mayor que ella. <em>Un hombre de peque\u00f1a estatura, trabado de su cuerpo [que] ostentaba sobre sus hombros una cabeza de grandes dimensiones y en sus labios ten\u00eda siempre dibujada una eterna y sarc\u00e1stica sonrisa.<\/em> El reportero afirma que era un hombre de extraordinaria inteligencia, gran conocedor de piedras preciosas, que en su negocio no ten\u00eda rival, un mentiroso e hip\u00f3crita que detr\u00e1s de la <em>eterna sonrisa de un calavera<\/em> y la expresi\u00f3n fina y cort\u00e9s, ocultaba a un ser depravado. Formaba parte de su vida una serie de <em>p\u00e1ginas negras<\/em>, debidas a las inconsecuencias de su car\u00e1cter y su inmoralidad. Se lo acusaba de que, <em>entre sus pasiones desenfrenadas<\/em>, estaba la afici\u00f3n a la lectura de las novelas de Xavier de Montepin y sobre amores incestuosos, acus\u00e1ndoselo de asediar a su propia hija, a quien prodigaba caricias fruto de un insano cari\u00f1o y <em>despojadas del amor paternal<\/em>. El libro proclamaba que ante la sociedad, Jos\u00e9 Mar\u00eda aparentaba ser un hombre rico y productivo, pero que de hecho <em>se iba apoderando de las gruesas sumas<\/em> <em>que le confiaban en dep\u00f3sito los incautos<\/em> casados con la idea de la fortuna que presuntamente pose\u00eda. La <em>verdad<\/em> era que el se\u00f1or L\u00f3pez de Santa Anna estaba quebrado y a fin de esconder su terrible condici\u00f3n pecuniaria <em>descendi\u00f3 al fango de la calumnia<\/em>, de manera que, con el objeto de distraer la atenci\u00f3n en sus malas finanzas, hizo circular la idea de que su esposa le era infiel y quer\u00eda exigirle el divorcio. Solano afirma que Jos\u00e9 Mar\u00eda muri\u00f3 loco y se\u00f1alaba: <em>El viejo estaba muerto [y] su cuerpo inanimado descansaba sobre un sill\u00f3n que hab\u00eda junto a la cama. Se hallaba vestido de negro. A sus pies se ve\u00eda un rev\u00f3lver con una de sus c\u00e1maras vac\u00edas. Sobre la cama hab\u00eda tres rev\u00f3lveres cargados, un peque\u00f1o trozo de papel donde, escrito con l\u00e1piz dec\u00eda que la explicaci\u00f3n de los motivos que le impulsaban a quitarse la vida se encontrar\u00edan en la caja de hierro, [junto a] su c\u00e9dula personal y la propiedad de dos b\u00f3vedas que ten\u00eda en el cementerio cuyo terreno adquiri\u00f3 el a\u00f1o de 1873 para depositar los restos mortales de su primera esposa.<\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Dudas por resolver<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La versi\u00f3n del reportero provoc\u00f3 en el c\u00f3nsul serias dudas: \u00bfrealmente se suicid\u00f3? o \u00bflo asesinaron con verdadero lujo de vileza? Dec\u00eda reconocer que ten\u00eda <em>tantos datos para creer lo primero como para suponer que lo mataron<\/em>. A trav\u00e9s de la correspondencia que estableci\u00f3 con Mariscal, V\u00e1zquez desarrolla una trama en la que toma parte activa como <em>detective<\/em> e investigador. Afirma que, a ra\u00edz de un comentario que le hiciera de manera confidencial el juez de primera instancia de Bel\u00e9n, en relaci\u00f3n a su opini\u00f3n respecto a que Jos\u00e9 Mar\u00eda pudo haber sido asesinado <em>por amigos perversos<\/em> que lo obligaron a escribir ese texto, decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto porque tambi\u00e9n ten\u00eda sospechas. Seg\u00fan las declaraciones que le hizo la viuda, ese d\u00eda del suceso <em>dos individuos que nunca se separaban de Santa Anna <\/em>estuvieron encerrados con \u00e9l ayud\u00e1ndolo a romper sus libros y correspondencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El c\u00f3nsul sugiri\u00f3 al juez iniciar una investigaci\u00f3n: <em>Por indicaci\u00f3n privada m\u00eda, el juez los mand\u00f3 buscar con agentes de orden p\u00fablico, les interrog\u00f3 y ellos con aparente impasibilidad \u2013aunque en mi concepto no la ten\u00edan\u2013 contestaron que Santa Anna les hab\u00eda dicho que tendr\u00eda que batirse a muerte al siguiente d\u00eda con un hombre que hab\u00eda atacado su honra, y que por eso trataba de arreglar todos sus negocios pendientes, pidi\u00e9ndoles su concurso. A\u00f1adieron que sab\u00edan que Santa Anna s\u00f3lo dejaba en su caja una declaraci\u00f3n haciendo terribles acusaciones en contra de su familia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez, esos hombres eran sospechosos, pero el juez los declar\u00f3 inocentes. Por lo dem\u00e1s, hubo diversos obst\u00e1culos que le impidieron llevar a cabo diligentemente la administraci\u00f3n de los bienes de la sucesi\u00f3n. Incluso cre\u00eda ver la existencia de<em> segundas manos <\/em>interesadas en favorecer las reclamaciones de la viuda en detrimento del \u00faltimo deseo de su conciudadano de pagar a los acreedores. Mientras las peticiones del c\u00f3nsul ante la justicia cubana tomaban curso, innumerables dudas lo asaltaban. Por un lado, no dejaba de preguntarse si se enfrentaba a un suicidio o a un asesinato y, por el otro, c\u00f3mo proceder en su gesti\u00f3n diplom\u00e1tica de la mejor manera y sin contravenir las leyes espa\u00f1olas que reg\u00edan en la isla. Respecto a lo primero, juzg\u00f3 <em>casi imposible evitar que las sombras del misterio [cubrieran] para siempre, la repugnante realidad de tantos horrores<\/em>, aun cuando decidi\u00f3 seguir el caso de cerca. A su juicio, amigos infieles del difunto hab\u00edan tomado posesi\u00f3n de sus valores y la viuda el control de las propiedades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el juzgado de la primera instancia del distrito de Bel\u00e9n declar\u00f3 a V\u00e1zquez como administrador legal de los bienes que dej\u00f3 Jos\u00e9 Mar\u00eda, el c\u00f3nsul expres\u00f3 a Mariscal que el caso era problem\u00e1tico dado que estaban hipotecados o embargados y se deb\u00edan pagar las contribuciones a la Hacienda. Los acreedores que pretend\u00edan abrir juicio para ver saldada su deuda eran bastantes, adem\u00e1s de que el valor de las casas no cubr\u00eda el monto a pagar. Afortunadamente para \u00e9l, dos meses despu\u00e9s se declar\u00f3 herederos de Jos\u00e9 L\u00f3pez de Santa Anna a sus hijos leg\u00edtimos y se resolvi\u00f3 que, por derecho, Francisca deb\u00eda administrar los bienes del intestado y con eso parec\u00eda terminada la misi\u00f3n del diplom\u00e1tico.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Las joyas recuperadas<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cinco a\u00f1os despu\u00e9s sucedi\u00f3 lo inesperado: las joyas y el dinero aparecieron. El c\u00f3nsul, que era adicto a la pluma, no desaprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n de recabar fuentes que le permitieran formarse una idea de lo sucedido. Con una actitud divertida y haciendo uso de la iron\u00eda, V\u00e1zquez inform\u00f3 a Mariscal que las alhajas y el dinero hab\u00edan sido encontrados en el canal de las aguas negras, literalmente en medio de heces fecales. Qued\u00f3 as\u00ed eliminada toda sospecha de que hubieran sido sustra\u00eddas las riquezas por un supuesto asesino. El hecho no dej\u00f3 de causar revuelo y enfrentamientos entre las autoridades gubernativas y judiciales por cuestiones de competencia jurisdiccional. Por su parte, V\u00e1zquez prefiri\u00f3 mantenerse al margen y no demostrar ning\u00fan inter\u00e9s en las peticiones del tesoro. Con el Cn de transmitir de la manera m\u00e1s objetiva posible la noticia al secretario de Relaciones de M\u00e9xico, y dar la oportunidad a que se formase un juicio sobre lo sucedido, el c\u00f3nsul V\u00e1zquez anex\u00f3 varios recortes del <em>Diario de la Marina <\/em>del mes de agosto de 1891.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el t\u00edtulo <em>Prendas de un avaro<\/em> se presenta la cr\u00f3nica de los sucesos donde puede leerse que quienes encontraron el tesoro fueron dos hombres encargados del servicio de limpieza de letrinas. No obstante, no pudieron disfrutar de su hallazgo porque intervino la polic\u00eda. Esta tuvo conocimiento del hecho por las denuncias por robo que la gente del cascajal hizo cuando las joyas comenzaron a circular entre ellos, de all\u00ed que la mano de la justicia y el orden se hiciera presente. Las autoridades competentes tomaron cartas en el asunto. Se llev\u00f3 a cabo otra campa\u00f1a de b\u00fasqueda de riquezas entre los excrementos y aseguraron haber hallado joyas preciosas y monedas de oro. El peri\u00f3dico publicaba relaciones de las piezas encontradas, por si alg\u00fan afectado ten\u00eda en su poder la papeleta de empe\u00f1o que acreditara la propiedad de su prenda.<\/p>\n<p>La tr\u00e1gica muerte de Jos\u00e9 Mar\u00eda L\u00f3pez de Santa Anna dar\u00eda mucho de qu\u00e9 hablar\u2026<\/p>\n<h3><span style=\"color: #000000;\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/h3>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Fowler, Will, <em>Santa Anna<\/em>, Xalapa, Universidad Veracruzana, 2010. \u201cLos placeres y pesares de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, 1794-1876\u201d en <em>Gozos y sufrimientos en la historia de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico\/Instituto Mora, 2007, pp. 261-288.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Serna, Enrique, <em>El seductor de la patria<\/em>, M\u00e9xico, Joaqu\u00edn Mortiz, 1999.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var 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El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 22. El coronel Jos\u00e9 Mar\u00eda de Santa Anna ayud\u00f3 a su padre a mantenerse en el poder a base de represi\u00f3n y muerte. Cuando la dictadura cay\u00f3, escap\u00f3 a La Habana a rehacer su vida. Tuvo casas de empe\u00f1o y una econom\u00eda holgada. Pero volver a casarse, luego de enviudar, fue una decisi\u00f3n que no se perdonar\u00eda. Seg\u00fan deja leer Antonio L\u00f3pez de Santa Anna en sus memorias y otros escritos, am\u00f3 a sus descendientes y a su manera se preocup\u00f3 por todos y cada uno de ellos. Aunque pueda suponerse &#8211;dada la reputaci\u00f3n de mujeriego de la cual gozaba&#8211; que procre\u00f3 numerosos v\u00e1stagos, solamente reconoci\u00f3 haber engendrado cuatro hijos leg\u00edtimos con su primera esposa, In\u00e9s de la Paz Garc\u00eda, y cinco con otras mujeres, seg\u00fan su testamento. 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