﻿{"id":3984,"date":"2014-02-26T12:35:36","date_gmt":"2014-02-26T18:35:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3984"},"modified":"2026-03-22T00:52:59","modified_gmt":"2026-03-22T06:52:59","slug":"editorial-22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-22\/","title":{"rendered":"Editorial #22"},"content":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 22.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BiC-22-PORTADA.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BiC-22-PORTADA.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-3987 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BiC-22-PORTADA.png\" alt=\"BiC 22-PORTADA\" width=\"361\" height=\"497\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las carencias de la democratizaci\u00f3n de la sociedad, la igualdad de los derechos pol\u00edticos de la mujer es uno de los primeros pendientes por resolver. Una tarea que siempre ha costado hasta la p\u00e9rdida de vidas, frustraciones desesperantes, a\u00f1os de batallas diarias y, sobre todo, romper estructuras mentales y culturales. En pleno siglo XXI hay zonas del planeta donde todav\u00eda podemos ver que esa b\u00fasqueda de emancipaci\u00f3n se le sigue truncando a la mujer en nombre de poderes arcaicos o de principios religiosos vetustos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e9xico dio ese paso hace ya m\u00e1s de seis d\u00e9cadas, y aun as\u00ed, y con los avances logrados, persisten bolsones culturales donde, si bien se respetan los derechos pol\u00edticos, otros derechos forman parte de un territorio de leyes quebrantadas constantemente. La violencia dom\u00e9stica del hombre y una justicia que no repara en atropellos, o el comercio y la esclavitud sexual de mujeres, predominan como casos claros de abusos. Pero solo est\u00e1n m\u00e1s a la luz. Junto a ellos, otros se hacen invisibles y perduran, como la discriminaci\u00f3n por g\u00e9nero en el trabajo, el relegamiento a tareas dom\u00e9sticas o el aborto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la revoluci\u00f3n de 0 se comenzaron a vislumbrar los intentos de unas pocas mujeres que, al participar en la lucha de aquellos a\u00f1os, reclamaron para s\u00ed un derecho de igualdad pol\u00edtica del que estaban excluidas, como lo era la posibilidad de votar. La constituci\u00f3n de los primeros clubes propagandistas revolucionarios que ellas dirig\u00edan, a partir de 0 , fue un veh\u00edculo para sus aspiraciones de participaci\u00f3n, nos relata la investigadora Martha Eva Rocha Islas. Se convirtieron en activistas tenaces, capaces de ser voceras de la causa, impartir conferencias o arengar a sus compatriotas, especialmente en el medio rural y analfabeta. Y lo hicieron tambi\u00e9n desde la escritura, a trav\u00e9s de proclamas, libelos y volantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los clubes fueron solo el embri\u00f3n. Varias mujeres instalaron el tema, apoyadas por unos pocos hombres con poder, sensibilizados de los cambios que tambi\u00e9n se daban en otras partes del mundo, y debatieron el tema de la participaci\u00f3n pol\u00edtica femenina en reuniones previas al Congreso Constituyente de fines de 1916.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mujeres como Hermila Galindo Acosta fueron clave entonces, y si bien no lograron que el voto femenino fuera incorporado a la Constituci\u00f3n, sentaron un precedente para luchar en las siguientes d\u00e9cadas por temas como la escuela racionalista, la coeducaci\u00f3n o la educaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par de que las mujeres peleaban por sus derechos pol\u00edticos, a fines de 1934 tocaba otra vez suelo mexicano Carmen Romero Rubio, la viuda de Porfirio D\u00edaz, quien hab\u00eda escapado a Francia junto a su marido como consecuencia de la lucha de muchas de esas revolucionarias. A la vuelta de rueda de la historia y las propias contradicciones, Romero Rubio era recibida con pompa en Veracruz por algunos sectores sociales nost\u00e1lgicos y una prensa anestesiada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maddelyne Uribe Delabra relata esa llegada triunfal para algunos, aunque, como lo describe la autora, la viuda del dictador se encarg\u00f3 de mostrar en los siguientes nueve a\u00f1os de vida en la Ciudad de M\u00e9xico, hasta su fallecimiento, que s\u00f3lo la motivaba vivir como una ciudadana m\u00e1s, indiferente a los nuevos tiempos pol\u00edticos del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hijo de uno de los l\u00edderes de aquellos a\u00f1os revolucionarios despuntaba hacia mediados de los a\u00f1os cincuenta en un M\u00e9xico cargado a\u00fan de desigualdades sociales. \u00c1lvaro Obreg\u00f3n Tapia comenzaba a gobernar Sonora bajo caracter\u00edsticas que se har\u00edan corrientes durante varias d\u00e9cadas posrevolucionarias: desarrollo econ\u00f3mico, deuda social y autoritarismo pol\u00edtico. El hijo mayor del caudillo \u00c1lvaro Obreg\u00f3n Salido vivi\u00f3 hasta la muerte de su padre en el Castillo de Chapultepec. Junto a su madre y seis hermanos fueron a residir luego a Huatabampo, donde se convertir\u00eda en un empresario agr\u00edcola destacado que escalar\u00eda hacia la pol\u00edtica. Su gobierno de claroscuros lo catapult\u00f3 como un pol\u00edtico local con cierta preeminencia, pero que no pudo descollar m\u00e1s all\u00e1 de su terru\u00f1o. Las desavenencias con el poder central priista y la presidencia de la rep\u00fablica lo obligaron a regresar a la actividad empresarial. Fue una corta vida pol\u00edtica del \u00fanico heredero de Obreg\u00f3n Salido que alcanz\u00f3 un cargo p\u00fablico, y que nos permite descubrir el texto de Miguel \u00c1ngel Grijalva D\u00e1vila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros personajes de la historia que circundan las p\u00e1ginas de este n\u00famero de <i>BiCentenario <\/i>son el Vicente Guerrero insurgente que logr\u00f3, a pesar de escasos conocimientos militares, poner freno a la presencia espa\u00f1ola en el sur de M\u00e9xico y convertirse en uno de los art\u00edfices de la independencia. En sus ant\u00edpodas, un hombre que tendr\u00eda una vida personal marcada por su pasado represivo ser\u00eda el coronel Jos\u00e9 L\u00f3pez de Santa Anna, quien debi\u00f3 huir a Cuba despu\u00e9s de la ca\u00edda de su padre y all\u00ed vivir\u00eda un tr\u00e1gico final cargado de desilusiones afectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En clave de ficci\u00f3n, el presidente Comonfort se encontrar\u00e1 con Benito Ju\u00e1rez, el Gran Maestre y San Ignacio de Loyola en una emboscada en Chamacuero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los or\u00edgenes de las posadas decembrinas, las discusiones sobre el traje charro como identificaci\u00f3n del hombre de campo, la mirada jud\u00eda sobre un M\u00e9xico que se imaginaba diferente o las pinturas del alem\u00e1n Johann Moritz Rugendas que describen los tiempos rurales y urbanos del siglo XIX, forman parte tambi\u00e9n de esta edici\u00f3n 22 de <i>BiCentenario<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista\u00a0BiCentenario. 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