﻿{"id":3402,"date":"2013-11-29T15:10:27","date_gmt":"2013-11-29T21:10:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3402"},"modified":"2021-05-04T12:49:11","modified_gmt":"2021-05-04T17:49:11","slug":"editorial-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-4\/","title":{"rendered":"Editorial #21"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 21.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong> toda etapa de transformaciones profundas en la vida institucional de un pa\u00eds le sigue la de consolidar los logros y esfuerzos, una tarea que muchas veces suele resultar m\u00e1s compleja aun que aquella de sembrar. La revoluci\u00f3n mexicana, despu\u00e9s de a\u00f1os de batallas, sangre derramada y los dolores intr\u00ednsecos propios que deja toda conflagraci\u00f3n civil, necesitaba afianzarse. Poner la obra en marcha requer\u00eda, entre otras medidas de cirug\u00eda mayor, tener a sus fuerzas militares disciplinadas y bajo control.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que identifica nuestra portada de Bicentenario 21 echa luz sobre un momento complejo de la historia posrevolucionaria como lo fue la necesidad de establecer las bases de lo que ser\u00eda el ej\u00e9rcito mexicano. Los historiadores difieren sobre el momento en que comenz\u00f3 aquella etapa clave para las tropas revolucionarias. Como lo explica Martha Beatriz Loyo, unos lo sit\u00faan en 1913 \u2012hace un siglo ya\u2012, cuando Venustiano Carranza crea el ej\u00e9rcito constitucionalista dividido en varios cuerpos para restablecer el orden constitucional quebrantado por Victoriano Huerta. Pero otros lo ubican en 1917, despu\u00e9s de promulgarse la nueva Constituci\u00f3n. Llevar orden a la nueva instituci\u00f3n era una tarea compleja en la que abundaban las relaciones personalistas entre jefes y soldados. Proliferaban los feudos y las posibles rebeliones estaban presentes en cada medida que se adoptaba. Pero no s\u00f3lo hab\u00eda que sustituir la lealtad a los jefes por la lealtad a la instituci\u00f3n, predominaba una econom\u00eda destrozada, propia de la guerra. Las arcas gubernamentales necesitaban equilibrarse y para ello destinar un tercio del presupuesto a las fuerzas militares resultaba inviable para un pa\u00eds apremiado por redistribuir recursos econ\u00f3micos. Tendr\u00eda que correr m\u00e1s de una d\u00e9cada de transformaciones hasta lograr consolidar el ej\u00e9rcito de corte popular que lo ha hecho diferente de muchos otros del continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La etapa posrevolucionaria que ponemos en este n\u00famero en manos de los lectores, se complementa con una mirada sobre la importancia que tuvo su difusi\u00f3n. Y para ellos es imprescindible hablar del cine y c\u00f3mo distintos directores de la \u00e9poca fueron relatando a los ciudadanos, especialmente de la capital, aquellos momentos que no estaban alejados de la propaganda pol\u00edtica. Todos los l\u00edderes militares y pol\u00edticos supieron aprovechar el alcance persuasivo del cine para un p\u00fablico con escasos instrumentos para informarse. Francisco Villa fue uno de los que lo supo capitalizar, pero no el \u00fanico. Y algunos cineastas se identificaron claramente con la causa de los jefes revolucionarios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia est\u00e1 hecha de personajes que la construyen d\u00eda a d\u00eda con su ideas transformadoras, vicisitudes, valent\u00edas o frustraciones. Hombres y mujeres, en su mayor\u00eda an\u00f3nimos,y otros que dejan en el imaginario popular un encanto que se transmite m\u00e1s all\u00e1 de su tiempo. Descifrarlos es tarea de la historia y eso nos proponemos hacer en cada una de las ediciones de <em>BiCentenario<\/em>. Mar\u00eda Ignacia <i>La G\u00fcera <\/i>Rodr\u00edguez es una de ellas. C\u00e9sar Mart\u00ednez N\u00fa\u00f1ez nos cuenta las \u00faltimas pinceladas de vida de una mujer que vivi\u00f3 cerca de los hombres de poder en Nueva Espa\u00f1a y buscaba comulgar las culpas que la enredaron durante d\u00e9cadas. Los o\u00eddos de una sobrina monja le sirvieron para limpiar la carga emocional de amores marchitos, tiempos de econom\u00eda dom\u00e9stica maltrecha y abandonos apresurados, antes de retirarse a un convento de franciscanos a pasar sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros personajes que circundar\u00e1n estas p\u00e1ginas nos llevar\u00e1n hasta nuestros pioneros de la astronom\u00eda y una de las figuras emblem\u00e1tica de nuestro cine y teatro de la mitad del siglo XX. Francisco D\u00edaz Covarrubias supo imponer su tes\u00f3n para convencer a los pol\u00edticos de fines del siglo XIX que un grupo de cient\u00edficos como \u00e9l podr\u00edan aportar a la ciencia mucho m\u00e1s que teor\u00edas inalcanzables sobre el universo para el com\u00fan de los mexicanos. Logr\u00f3 viajar a Jap\u00f3n para presenciar el pas\u00f3 de Venus y ante la elite de sus pares en el mundo pudo resolver entre los m\u00e1s avanzados c\u00f3mo medir la distancia entre el Sol y la Tierra. Fue un hito para el desarrollo de la astronom\u00eda de M\u00e9xico, aunque la ciencia siguiera luego ocupando un lugar institucional marginal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro personaje que se incorpora a estas p\u00e1ginas es Fernando Soler. Era un hombre de teatro pero una vez que el cine sonoro reemplaz\u00f3 al cine mudo, fue de los primeros que lo supo interpretar para llenar las salas de un p\u00fablico \u00e1vido por conocer sus personajes bohemios, parranderos o p\u00edcaros. Soler describe en una entrevista que recuperamos de 1975 sus tiempos como actor y director, el rechazo a todo cine que no fuera masivo y hasta las primeras piedras que coloc\u00f3 para fortalecer la sindicalizaci\u00f3n de actores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este n\u00famero 21 de Bicentenario no se acaba all\u00ed ni mucho menos. Hay m\u00e1s por descubrir: los or\u00edgenes de la lucha libre, lo mismo que el desarrollo del dibujo entre mujeres y ni\u00f1os en los albores del siglo pasado, as\u00ed como las recepciones festivas de virreyes y libertadores en la \u00e9poca novohispana. Un teatro en Campeche que fue el sue\u00f1o de una sociedad que aspiraba a tenerlo entre los m\u00e1s destacados de las capitales mundiales, y la migraci\u00f3n constante de los chiapanecos de Simojovel. Para cerrar, una revuelta estudiantil olvidada como la de los j\u00f3venes que se opon\u00edan al golpe de Estado de 1858 acompa\u00f1a este octubre en otro aniversario m\u00e1s de aquel movimiento estudiantil de 1968 que dej\u00f3 la marca propia de una bisagra para la democracia mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Dar\u00edo Fritz<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 21. A toda etapa de transformaciones profundas en la vida institucional de un pa\u00eds le sigue la de consolidar los logros y esfuerzos, una tarea que muchas veces suele resultar m\u00e1s compleja aun que aquella de sembrar. La revoluci\u00f3n mexicana, despu\u00e9s de a\u00f1os de batallas, sangre derramada y los dolores intr\u00ednsecos propios que deja toda conflagraci\u00f3n civil, necesitaba afianzarse. 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