﻿{"id":3236,"date":"2013-10-21T11:04:21","date_gmt":"2013-10-21T16:04:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3236"},"modified":"2020-08-26T12:50:43","modified_gmt":"2020-08-26T17:50:43","slug":"una-capital-porfiriana-merida-a-la-parisienne-1860-1914","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/una-capital-porfiriana-merida-a-la-parisienne-1860-1914\/","title":{"rendered":"Una capital porfiriana. M&eacute;rida &#8220;&agrave; la parisienne&#8221; (1860-1914)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Emiliano Canto May\u00e9n \/ Universidad Aut\u00f3noma de Yucat\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>BiCentenario #16<\/p>\n<figure id=\"attachment_3238\" aria-describedby=\"caption-attachment-3238\" style=\"width: 659px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.01.47.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3238\" alt=\"Quinta Montes Molina, en el Paseo Montejo\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.01.47.png\" width=\"659\" height=\"462\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3238\" class=\"wp-caption-text\">Quinta Montes Molina, en el Paseo Montejo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a ciudad de M\u00e9rida, se moderniz\u00f3 a la francesa a finales del siglo XIX y principios del XX. Se afirma lo anterior, debido a que la \u00e9lite pol\u00edtica y cultural yucateca rompi\u00f3, en este periodo, con las caracter\u00edsticas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de esta urbe de origen colonial y reemplaz\u00f3 esta tradici\u00f3n constructiva con las ideas y preceptos de la metr\u00f3poli francesa. As\u00ed, el trazado de las calles dej\u00f3 de ser el que se hab\u00eda cumplido religiosamente desde su fundaci\u00f3n, las residencias se ornamentaron con motivos arquitect\u00f3nicos neocl\u00e1sicos y los espacios y dependencias p\u00fablicas se volvieron laicos. En esta misma l\u00f3gica, la infraestructura, los servicios y medios de transporte que se introdujeron entre 1860 y 1914 buscaron hacer de la Ciudad Blanca una capital limpia, ordenada y c\u00f3moda y pregonaron que, en esta localidad, se gozaba del mismo desarrollo que en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para entender cabalmente c\u00f3mo se inici\u00f3 este cambio, es necesario relatar la introducci\u00f3n de elementos franceses en nuestro pa\u00eds y c\u00f3mo se fueron adoptando \u00e9stos en la regi\u00f3n henequenera y en su capital, a fines del siglo XIX y principios del XX.<\/p>\n<p><b><i>Lo franc\u00e9s en M\u00e9xico<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El afrancesamiento de las \u00e9lites en M\u00e9xico representa la expansi\u00f3n del cosmopolitismo. Ideolog\u00eda ecum\u00e9nica que se recuerda en nuestra rep\u00fablica, entre otras razones, por sus anhelos de obtener el ingreso de nuestro pa\u00eds al cat\u00e1logo de los llamados pa\u00edses civilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a las pr\u00e1cticas que lo distinguen, el afrancesamiento consisti\u00f3 en el aprendizaje de la lengua de Moli\u00e9re, la adopci\u00f3n de modas parisinas y la construcci\u00f3n de paseos, edificios p\u00fablicos, monumentos y mansiones de estilo neocl\u00e1sico que romp\u00edan con el centenario criollo de la ex colonia hisp\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras manifestaciones mexicanas de estas pr\u00e1cticas, se registraron en el siglo XVIII. A inicios de esta centuria, ascendi\u00f3 al trono de Espa\u00f1a la familia Borb\u00f3n, casa reinante que implant\u00f3 en Madrid una corte similar a la de Versalles. A causa de este cambio din\u00e1stico, los virreyes nombrados para la Nueva Espa\u00f1a, trajeron consigo arquitectos, artistas, cocineros y sastres afrancesados, con el deseo de mejorar su estad\u00eda en la Ciudad de los Palacios.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3239\" aria-describedby=\"caption-attachment-3239\" style=\"width: 737px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.02.42.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3239\" alt=\"Palacio CantA?n, en el Paseo Montejo\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.02.42.png\" width=\"737\" height=\"512\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3239\" class=\"wp-caption-text\">Palacio Cant\u00f3n, en el Paseo Montejo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Posteriormente a estos antecedentes, el conocimiento y gusto por lo franc\u00e9s incub\u00f3 como larva entre las \u00e9lites. Esto se debi\u00f3 a que las prohibiciones, motivaron que los postulados filos\u00f3ficos y pol\u00edticos de los pensadores ilustrados, solo se discutieran en el \u00edntimo \u00e1mbito de la vida privada, cautela que se recrudeci\u00f3, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, por la reacci\u00f3n en contra de la Revoluci\u00f3n francesa y sus secuelas napole\u00f3nicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El germen del afrancesamiento mexicano se desarroll\u00f3 despu\u00e9s de la Independencia, debido a que toda prohibici\u00f3n ces\u00f3 con el fin del dominio hispano y a causa de que los puertos y mercados nacionales abrieron sus rutas y escaparates a las mercanc\u00edas extranjeras. Esta apertura inaugur\u00f3 un proceso de cambio en los h\u00e1bitos, vestimenta y espacios de la vida cotidiana, en donde los antiguos modelos criollos cedieron ante la imitaci\u00f3n y adopci\u00f3n de galicismos y modas importadas de la <i>Ciudad Luz<\/i>.<\/p>\n<p><b><i>La M\u00e9rida Porfiriana<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el siglo XIX, el desarrollo material y pol\u00edtico de Francia fue admirado en Am\u00e9rica Latina como la c\u00faspide de la elegancia y del progreso. En esta centuria en la cual el vapor, el hierro y la electricidad extendieron sus adelantos a trav\u00e9s del hemisferio occidental, Par\u00eds se convirti\u00f3 en la ciudad moderna por excelencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior se debi\u00f3 a que las universidades, los hospitales, la iluminaci\u00f3n, el drenaje, el metro, el cine y dem\u00e1s adelantos que tuvieron como cuna la <i>Ciudad Luz<\/i>, fueron proyectados al mundo en las exposiciones universales y permitieron, a su vez, que se erigiera en hierro, el m\u00e1s incre\u00edble monumento al progreso humano: la Torre Eiffel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pa\u00eds, el af\u00edn del gobierno porfiriano y la sociedad civil por igualar a las capitales de las naciones consideradas &#8220;civilizadas&#8221;, motiv\u00f3 la remodelaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos y privados de la ciudad de M\u00e9xico y de las principales localidades estatales. A causa de este af\u00e1n modernizador, la capital del estado de Yucat\u00e1n acogi\u00f3 durante la llamada <i>Bella \u00e9poca, <\/i>la influencia francesa que se extendi\u00f3 a trav\u00e9s de todo el mundo occidental.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3240\" aria-describedby=\"caption-attachment-3240\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.03.40.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3240\" alt=\"Residencia porfiriana El Pinar, en la calle 60\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.03.40.png\" width=\"678\" height=\"666\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3240\" class=\"wp-caption-text\">Residencia porfiriana El Pinar, en la calle 60<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos factores primordiales provocaron el despliegue del afrancesamiento en M\u00e9rida: en lo pol\u00edtico, esta ciudad fung\u00eda como la capital de Yucat\u00e1n desde su fundaci\u00f3n, en 1542, y en lo econ\u00f3mico, las fabulosas ganancias del henequ\u00e9n &#8211;industria que alcanz\u00f3 su auge a finales del siglo XIX&#8211; se invirtieron en construcciones y mejoras materiales que embellecieron a esta urbe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del periodo que va de 1860 a 1914, M\u00e9rida registr\u00f3 un crecimiento sin precedentes. Entre 1860 y 1870, distintos gobiernos yucatecos, ante la imposibilidad de disponer de fondos para construir edificios ex profeso, fundaron el Hospital General en un convento abandonado, el Instituto Literario de Yucat\u00e1n en la sede del Comisariato imperial de Yucat\u00e1n y el Instituto Literario de Ni\u00f1as en el ex convento de monjas concepcionistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la siguiente d\u00e9cada, en el porfiriato temprano, se inaugur\u00f3 un periodo constructivo in\u00e9dito: en cuanto a la obra p\u00fablica, se comenz\u00f3 a erigir un nuevo palacio de gobierno (1879-1892), se inaugur\u00f3 el servicio de tranv\u00edas entre los suburbios meridanos (1880), se concluy\u00f3 el ferrocarril M\u00e9rida-Progreso (1881) y se proyect\u00f3 el Paseo Montejo (1888-1906).<\/p>\n<figure id=\"attachment_3237\" aria-describedby=\"caption-attachment-3237\" style=\"width: 616px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.00.37.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3237\" alt=\"Residencia de la familia Regil de PeA?n, en el Paseo Montejo\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-11.00.37.png\" width=\"616\" height=\"409\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3237\" class=\"wp-caption-text\">Residencia de la familia Regil de Pe\u00f3n, en el Paseo Montejo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre 1886 y 1889, las l\u00edneas f\u00e9rreas y telegr\u00e1ficas (y alguna que otra telef\u00f3nica) se extendieron de la capital peninsular hacia Temax, Campeche, Valladolid, Espita y Tizim\u00e1n y comenz\u00f3 a funcionar la primera planta el\u00e9ctrica que ilumin\u00f3 las cuadras en torno a la Plaza Grande.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta \u00e9poca, los liberales yucatecos tuvieron una man\u00eda por rebautizar el nombre de lugares p\u00fablicos con el de pr\u00f3ceres de la Guerra de Castas y de la lucha contra el Segundo Imperio, las calles y las poblaciones del interior del estado recibieron el nombre de militares y pol\u00edticos distinguidos, el teatro de San Carlos se renombr\u00f3\u00a0<i>Jos\u00e9 Pe\u00f3n Contreras <\/i>(1879), el Hospital General se llam\u00f3\u00a0<i>Agust\u00edn O&#8217;Hor\u00e1n <\/i>(1883) y las plazas de los barrios recibieron apelativos como <i>Andr\u00e9s Quintana Roo <\/i>(barrio de Santa Anna) o <i>Vicente Mar\u00eda Vel\u00e1quez <\/i>(barrio de San Juan).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya en las postrimer\u00edas del porfiriato, las plazas se embellecieron con estatuas como las de Manuel Cepeda Peraza (1895), Justo Sierra O&#8217;Reilly (1906) y Benito Ju\u00e1rez Garc\u00eda (1910), y los edificios emblem\u00e1ticos de la urbe yucateca se decoraron con bustos de pr\u00f3ceres como Agust\u00edn O&#8217;Hor\u00e1n, Jos\u00e9 Pe\u00f3n Contreras, Olegario Molina Sol\u00eds, Norberto Dom\u00ednguez Elizalde, Crescencio Carrillo Ancona, Rita Cetina Guti\u00e9rrez, Porfirio D\u00edaz y Francisco Cant\u00e1n entre muchos otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><script type=\"text\/javascript\">\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[\n\/\/ < ![CDATA[ var 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Se afirma lo anterior, debido a que la \u00e9lite pol\u00edtica y cultural yucateca rompi\u00f3, en este periodo, con las caracter\u00edsticas m\u00e1s emblem\u00e1ticas de esta urbe de origen colonial y reemplaz\u00f3 esta tradici\u00f3n constructiva con las ideas y preceptos de la metr\u00f3poli francesa. As\u00ed, el trazado de las calles dej\u00f3 de ser el que se hab\u00eda cumplido religiosamente desde su fundaci\u00f3n, las residencias se ornamentaron con motivos arquitect\u00f3nicos neocl\u00e1sicos y los espacios y dependencias p\u00fablicas se volvieron laicos. En esta misma l\u00f3gica, la infraestructura, los servicios y medios de transporte que se introdujeron entre 1860 y 1914 buscaron hacer de la Ciudad Blanca una capital limpia, ordenada y c\u00f3moda y pregonaron que, en esta localidad, se gozaba del mismo desarrollo que en los<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,991,20],"tags":[91,2295],"class_list":{"0":"post-3236","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-16","8":"category-revistanumero","9":"tag-arquitectura","10":"tag-merida"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3236"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14320,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3236\/revisions\/14320"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3236"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3236"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3236"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}