﻿{"id":3229,"date":"2013-10-21T10:55:38","date_gmt":"2013-10-21T15:55:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3229"},"modified":"2021-05-04T10:01:54","modified_gmt":"2021-05-04T15:01:54","slug":"carta-desde-nuevo-mexico-alexander-b-dyer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/carta-desde-nuevo-mexico-alexander-b-dyer\/","title":{"rendered":"Carta desde Nuevo M&eacute;xico. Alexander B. Dyer"},"content":{"rendered":"<p><b>Gerardo Alcal\u00e1 Dyer \/\u00a0<\/b><b>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/b><\/p>\n<figure id=\"attachment_3231\" aria-describedby=\"caption-attachment-3231\" style=\"width: 487px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.54.21.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-3231\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.54.21.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.54.21\" width=\"487\" height=\"699\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3231\" class=\"wp-caption-text\">Alexander B. Dyer<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>A menos de un a\u00f1o de la declaraci\u00f3n de guerra contra M\u00e9xico por parte del Congreso de Estados Unidos<\/i><b><i>, <\/i><\/b><i>tuvo lugar la ocupaci\u00f3n de las provincias del noroeste de M\u00e9xico por este pa\u00eds: Nuevo M\u00e9xico y California, en los primeros meses de 1847. El mando del ej\u00e9rcito que invadir\u00eda la primera fue confiado al general Stephen Watts Kearny, un veterano que se hab\u00eda distinguido en la guerra de 1812 contra Gran Breta\u00f1a. Como medida preparatoria para su avance hacia territorio mexicano, Kearny public\u00f3 una proclama el 22 de agosto de 1846, anunciando su intenci\u00f3n de buscar la alianza con, y mejorar la condici\u00f3n de sus habitantes. \u00e9stos eran una mezcla pseudo civilizada de espa\u00f1oles e indios, en ese entonces bajo la completa influencia de Manuel Armijo, el gobernador de Nuevo M\u00e9xico, quien hab\u00eda reunido una fuerza compuesta por indios y unos cuantos soldados regulares, en un ca\u00f1\u00f3n cercano a la capital, Santa Fe, para detener el avance del enemigo. Sin embargo, no lleg\u00f3 a dar la batalla pues el miedo lo domin\u00f3 y huy\u00f3 de manera precipitada, dejando a la provincia desprotegida ante la invasi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Sin hallar resistencia alguna, Kearny tom\u00f3 posesi\u00f3n de Santa Fe el 15 de agosto. Erigi\u00f3 all\u00ed un fuerte para una guarnici\u00f3n de 250 hombres y estableci\u00f3 un gobierno civil semejante al de los territorios de Estados Unidos. Fue as\u00ed que, en un periodo de 100 d\u00edas, se las hab\u00eda arreglado para reunir y organizar a sus tropas, marchado 1,600 km, adquirido una nueva posesi\u00f3n y establecido en ella el gobierno estadounidense. M\u00e9xico, en cambio, hab\u00eda perdido un territorio. Kearney se dirigi\u00f3 despu\u00e9s hacia California.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Todo pareci\u00f3 continuar armoniosamente en Nuevo M\u00e9xico hasta el 15 de diciembre, cuando el coronel Sterling Price, quien estaba al mando, recibi\u00f3 informes de una pr\u00f3xima insurrecci\u00f3n, la cual,\u00a0<\/i><i>en efecto estall\u00f3 el 14 de enero de 1847. Congregando sus fuerzas con rapidez, Price parti\u00f3 al valle de Taos con 350 efectivos, y el 24 rastre\u00f3 y encontr\u00f3 a 1,500 insurgentes cerca del pueblo de Santa Cruz de la Ca\u00f1ada. Poco despu\u00e9s, con el refuerzo de los dragones del capit\u00e1n John Burgwin, march\u00f3 a trav\u00e9s de pasos escabrosos y profundas capas de nieve rumbo al pueblo de Taos, el cual tom\u00f3 por asalto el 14 de febrero con una cuantiosa baja de mexicanos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>La siguiente carta de Alexander Brydie Dyer, en ese entonces teniente de artiller\u00eda del ej\u00e9rcito invasor, nos ilustra, entre otros aspectos, acerca del pensamiento de un soldado estadounidense situado en Nuevo M\u00e9xico respecto a la guerra, as\u00ed como sobre los sucesos ocurridos en las semanas posteriores a la toma del pueblo de Taos, y la represi\u00f3n del complot para acabar con los invasores. Nos brinda tambi\u00e9n detalles acerca de los ataques que las tribus ind\u00edgenas de Nuevo M\u00e9xico emprend\u00edan contra los convoyes militares y c\u00f3mo su relaci\u00f3n con las nuevas autoridades estadounidenses se tornaba cada vez m\u00e1s tensa. A lo largo de la carta, Dyer puso \u00e9nfasis en la disciplina y la superioridad del ej\u00e9rcito al que pertenec\u00eda, en comparaci\u00f3n con el ej\u00e9rcito enemigo. En esta carta, as\u00ed como en otros escritos que elabor\u00f3 durante su estancia en Nuevo M\u00e9xico, califica a los mexicanos de ignorantes y pobres diablos, considerando que no merec\u00edan el privilegio de convertirse en ciudadanos estadounidenses. Se hac\u00eda vocero, de esta manera, de la ideolog\u00eda del &#8220;Destino manifiesto&#8221;, que ve\u00eda a las poblaciones al sur del r\u00edo Bravo como racial y culturalmente inferiores.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.55.23.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-3232\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.55.23.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.55.23\" width=\"223\" height=\"399\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>\u00bfQui\u00e9n era el autor de esta carta? Alexander Brydie Dyer naci\u00f3 el 10 de enero de 1815, en Richmond, Virginia. A temprana edad hab\u00eda adquirido una buena educaci\u00f3n primaria, sentando as\u00ed bases formativas que le servir\u00edan en el futuro. A los 18 a\u00f1os de edad, apoyado por el general William H. Ashley, un integrante del Congreso por parte del estado de Missouri, Dyer fue designado cadete, y el 1\u00b0 de julio de 1833 ingres\u00f3 a la Academia Militar de West Point, en la cual se gradu\u00f3 a\u00f1os m\u00e1s tarde como sexto de su clase. El 1\u00b0 de julio de 1837 fue promovido al rango de teniente segundo en el ter<\/i><i>cer regimiento de artiller\u00eda, con el que desempe\u00f1\u00f3 labores en el Fuerte Monroe, Virginia, y durante la segunda guerra contra los indios seminolas en Florida. A partir de la ampliaci\u00f3n del Departamento de Ordenanza, el 9 de julio de 1838 fue transferido a \u00e9l, y desempe\u00f1\u00f3 labores en varios arsenales hasta los a\u00f1os de la guerra con M\u00e9xico. En este conflicto no tuvo la suerte de servir bajo las \u00f3rdenes de los generales Zachary Taylor o Winfield Scott, en cualquiera de las grandes l\u00edneas de invasi\u00f3n. Asignado a una esfera de menor actividad militar, fue en cierto modo recompensado, a pesar de ser apenas teniente segundo, con el nombramiento de jefe de Ordenanza del ej\u00e9rcito que ocup\u00f3 Nuevo M\u00e9xico. Al aceptar este cargo, Dyer asumi\u00f3 la responsabilidad de garantizar el abastecimiento de armas y municiones para las tropas de ocupaci\u00f3n. A. B. Dyer demostr\u00f3 tal energ\u00eda, fervor y habilidad en el manejo de la artiller\u00eda que el 16 de marzo de 1848, cuando el conflicto a\u00fan no se hab\u00eda terminado, fue ascendido al grado de capit\u00e1n, por su valiente y meritoria conducta.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Trece a\u00f1os despu\u00e9s de la salida de las tropas invasoras de la rep\u00fablica mexicana y, ante la amenaza de secesi\u00f3n por parte de los estados del Sur, se vio obligado a elegir entre la Confederaci\u00f3n y la Uni\u00f3n. A pesar de haber nacido en Virginia, un estado sure\u00f1o, no dud\u00f3 en jurar lealtad a la segunda. No le fue f\u00e1cil pues, en un principio, fue calumniado por su origen. Sin embargo, todas las calumnias y las sospechas cedieron ante la incansable industria y la eficiencia que Dyer demostr\u00f3 en todos los departamentos que tuvo bajo su mando. As\u00ed, el 21 de agosto de 1861 el Congreso no encontr\u00f3 razones para no otorgar a un sure\u00f1o el mando de la Armer\u00eda de Springfield, Massachussetts, en ese entonces uno de los m\u00e1s importantes centros de producci\u00f3n armament\u00edstica de Estados Unidos. El modo en como desempe\u00f1ara tal cargo determinar\u00eda en gran medida el triunfo o la derrota de la Uni\u00f3n. No decepcion\u00f3 a la \u00faltima, pues mientras sirvi\u00f3 como superintendente de la Armer\u00eda, sus instalaciones se ampliaron y la calidad del personal mejor\u00f3 notablemente. Estos aspectos se vieron reflejados en la producci\u00f3n, que se cuadruplic\u00f3 a mil rifles por d\u00eda. Desempe\u00f1\u00f3 el cargo hasta el 12 de septiembre de 1864, d\u00eda en que, con el rango de general brigadier, fue nombrado jefe del departamento de Ordenanza a nivel federal, con la responsabilidad de supervisar la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de armamento, as\u00ed como la modernizaci\u00f3n de las instalaciones para el aumento de la producci\u00f3n de armas cortas y municiones. Al t\u00e9rmino de sus labores en Springfield, 3 mil oficiales y empleados le otorgaron como felicitaci\u00f3n por haber sido promovido a jefe de su departamento una charola de plata de 82&#215;50 cm, con una imagen grabada de la Armer\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.50.16.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3230\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-21-a-las-10.50.16.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.50.16\" width=\"642\" height=\"481\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>El 13 de marzo de 1865, un mes antes de ser asesinado, el presidente Lincoln, quien lo estimaba grandemente, le confiri\u00f3 el rango de general de di<\/i><i>visi\u00f3n del ej\u00e9rcito de Estados Unidos, por sus fieles, meritorios y distinguidos servicios en el departamento de Ordenanza durante la guerra civil, cargo que desempe\u00f1\u00f3 hasta su muerte, el 20 de mayo de 1874. Dyer fue inhumado en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia. Yacen en la misma tumba su esposa, Elizabeth Allen Dyer y 4 de sus 6 hijos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>La carta que sigue, dirigida por Dyer al coronel George H. Talcott, se localiza en la secci\u00f3n de Documentos Familiares (colecci\u00f3n 2087), en la Divisi\u00f3n de Manuscritos y Colecciones Raras de la biblioteca de la Universidad de Cornell, en Nueva York.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b>[&#8230;]<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Alcal\u00e1 Dyer \/\u00a0Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM A menos de un a\u00f1o de la declaraci\u00f3n de guerra contra M\u00e9xico por parte del Congreso de Estados Unidos, tuvo lugar la ocupaci\u00f3n de las provincias del noroeste de M\u00e9xico por este pa\u00eds: Nuevo M\u00e9xico y California, en los primeros meses de 1847. El mando del ej\u00e9rcito que invadir\u00eda la primera fue confiado al general Stephen Watts Kearny, un veterano que se hab\u00eda distinguido en la guerra de 1812 contra Gran Breta\u00f1a. Como medida preparatoria para su avance hacia territorio mexicano, Kearny public\u00f3 una proclama el 22 de agosto de 1846, anunciando su intenci\u00f3n de buscar la alianza con, y mejorar la condici\u00f3n de sus habitantes. \u00e9stos eran una mezcla pseudo civilizada de espa\u00f1oles e indios, en ese entonces bajo la completa influencia de Manuel Armijo, el gobernador de Nuevo M\u00e9xico, quien hab\u00eda reunido una fuerza compuesta por indios y unos<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[991,1154,20,773],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3229"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3229"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3229\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15789,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3229\/revisions\/15789"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}