﻿{"id":3086,"date":"2013-09-27T19:54:07","date_gmt":"2013-09-28T00:54:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3086"},"modified":"2021-05-03T13:34:02","modified_gmt":"2021-05-03T18:34:02","slug":"retazos-de-una-vida-gertrude-duby","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/retazos-de-una-vida-gertrude-duby\/","title":{"rendered":"Retazos de una vida: Gertrude Duby"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>Diana Guill\u00e9n<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><strong> Instituto Mora<\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 14.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Gertrude Duby realiz\u00f3 una \u00faltima expedici\u00f3n a la Selva Lacandona a mediados de agosto de 2010; cobijados con caoba artesanalmente labrada sus restos (y los de Frans Blom, el compa\u00f1ero de vida y de aventuras de la fot\u00f3grafa, luchadora social, etn\u00f3loga, protectora de las comunidades, defensora del medio ambiente y tantos otros atributos a los que se podr\u00eda recurrir para hablar de ella), llegaron a Nah\u00fa.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a style=\"color: #0f3647;\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.44.49.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3087 alignright\" style=\"margin-top: 0.857143rem; margin-bottom: 0.857143rem;\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.44.49.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 19.44.49\" width=\"334\" height=\"325\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Trudy y Pancho, como coloquialmente fueron bautizados en suelo chiapaneco, cerraban as\u00ed el ciclo que hab\u00edan iniciado en la d\u00b4dcada de 1940, cuando ambos participaron en la primera expedici\u00f3n gubernamental a aquella zona de la entidad. Su encuentro con la selva marc\u00f3 el comienzo de una relaci\u00f3n afectiva e intelectual que los unir\u00eda hasta la muerte de Frans en 1963 y paralelamente sell\u00f3 un compromiso con el mundo ind\u00edgena que refrendar\u00edan d\u00eda con d\u00eda a lo largo de su existencia.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los caminos de Gertrudis Duby y Francisco Blom confluyeron porque compart\u00edan valores, intereses y pasiones. Tal vez el destino movi\u00f3 algunos hilos y propici\u00f3 que se cruzaran en Ocosingo, Chiapas y descubrieran juntos un ambiente cultural y f\u00edsicamente muy lejano de la Europa de fines del siglo XIX y principios del XX en la que les hab\u00eda tocado nacer, pero la labor que a partir de entonces emprendieron para proteger a la Selva Lacandona y a sus habitantes dif\u00edcilmente tuvo que ver con la actividad de los astros.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Oriunda de los Alpes suizos (donde naci\u00f3 en 1901) y de Copenhague \u00e9l (1893-1963), adoptaron a San Crist\u00f3bal de las Casas como lugar de residencia; la selva, su otro hogar, estuvo sin embargo presente todo el tiempo, pues termin\u00f3 col\u00e1ndose por los distintos rincones de la casa que adquirieron y a la que cari\u00f1osamente llamaron Na Bolom (Casa del Jaguar). Aun cuando la pareja se asent\u00f3 en los Altos, las referencias lacandonas eran las que ocupaban los lugares centrales en su cotidianidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Los frutos de esa simbiosis espiritual y material que los une a a la selva se prolongan hasta el presente; Na Bolom le da el nombre a una asociaci\u00f3n civil que promueve la protecci\u00f3n del medio ambiente y de los recursos naturales de la zona, as\u00ed como la preservaci\u00f3n y el desarrollo de los grupos ind\u00edgenas (especialmente de los lacandones) y la conservaci\u00f3n y difusi\u00f3n de su patrimonio cultural.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>A trav\u00e9s de proyectos de aprovechamiento sustentable de los recursos, de salud y turismo comunitario y de empresas rurales consolidadas, el patronato que en un primer momento fundaron los Blom-Duby enfrenta con br\u00edos renovados los retos que el siglo XXI plantea a las comunidades ind\u00edgenas y simboliza los frutos de la semilla a favor de estas \u00faltimas que sembraron y cuidaron en vida los dos europeos naturalizados mexicanos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pero su legado rebasa los bienes materiales que destinaron para apoyar a quienes, aun sin tener lazos de consanguinidad con ellos, llegaron a ser parte de su familia cercana; la herencia m\u00e1s jugosa que dejaron fue un profundo respeto hacia aquellas culturas que resultan distintas del modelo occidental y la apuesta por replantear los c\u00e1nones que este \u00faltimo ha establecido para transformar a su imagen y semejanza a quienes construyen otras formas de sociabilidad.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_3088\" aria-describedby=\"caption-attachment-3088\" style=\"width: 296px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.49.12.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3088 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.49.12.png\" alt=\"Gertrude Duby con un lacandA?n en NajA?, ca. 1948\" width=\"296\" height=\"296\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3088\" class=\"wp-caption-text\">Gertrude Duby con un lacand\u00f3n en Naj\u00e1, ca. 1948<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cuando eligieron que sus cuerpos fueran trasladados a la Selva Lacandona en un \u00faltimo viaje cargado de recuerdos y emociones, dejaron fiel constancia de donde hab\u00eda quedado atrapado su esp\u00edritu y enviaron un mensaje de reconocimiento a quienes supieron conquistar su coraz\u00f3n. Trudy muri\u00f3 en diciembre de 1993 y fue enterrada junto a su marido en San Crist\u00f3bal de las Casas, pero despu\u00e9s de m\u00e1s de una d\u00e9cada y media se cumpli\u00f3 el deseo que tanto ella como \u00e9l hab\u00edan hecho expl\u00edcito y se les permiti\u00f3 reposar en Nah\u00fa; a decir de quienes los acompa\u00f1aron, el trayecto hacia su \u00faltima morada se vivi\u00f3 como una aut\u00e9ntica fiesta de despedida, m\u00e1s que como un rito funerario cargado de dolor.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_3089\" aria-describedby=\"caption-attachment-3089\" style=\"width: 318px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.51.55.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3089 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-19.51.55.png\" alt=\"Con Chan K'in Viejo, ca. 1976\" width=\"318\" height=\"326\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3089\" class=\"wp-caption-text\">Con Chan K&#8217;in Viejo, ca. 1976<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El \u00fanico llanto fue de felicidad y lo protagoniz\u00f3 el cielo que en el centro de la selva dej\u00f3 caer un torrencial aguacero en el momento en el que bajo la protecci\u00f3n de Hach&#8217;kium (el Creador), Gertrudis lleg\u00f3 al para\u00edso de los antepasados Hach Winik (Hombres Verdaderos). Por lo menos as\u00ed interpret\u00f3 su amigo Kayuai&#8217;um Maa&#8217;ax lo sucedido y no soy quien para contradecirlo. S\u00f3lo agregar\u00eda que antes del entierro lacand\u00f3n en Nah&#8217; hubo otros momentos igualmente emotivos; vistos en conjunto recogen la variedad de afectos y la mezcla de culturas que a lo largo de su existencia cosech\u00f3 Trudy: del cementerio de San Crist\u00f3bal de las Casas sus restos pasaron a la capilla de Na Bolom, porque durante tres d\u00edas se concentraron all\u00ed personas provenientes de distintos puntos de Chiapas, de la ciudad de M\u00e9xico e inclusive de otros pa\u00edses para despedirse de ella.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>M\u00e1s tarde, las autoridades ind\u00edgenas de Oxchuc organizaron una ceremonia propia del sincretismo religioso que prevalece en distintas partes de la entidad: el escenario fue la iglesia de Santo Tom\u00e1s y las velas y los refrescos embotellados, las sonajas y las cruces, los cantos de los indios y la m\u00fasica del arpa y de la guitarra enmarcaron el \u00faltimo adi\u00f3s a Trudy por parte de fieles que practican de manera aut\u00f3ctona los dogmas de la iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pero reconstruir los detalles de la aventura que despu\u00e9s de muertos emprendieron Pancho y Trudy merecer a una cr\u00f3nica que rebasa el contenido de la entrevista a Gertrude Duby incluida en esta entrega de BiCentenario. Para confirmar que el paso de nuestro personaje por Chiapas concluy\u00f3 de la misma manera novelada con que se hab\u00eda iniciado, puede consultarse el reportaje que public\u00f3 Kyra N\u00fa\u00f1ez en Suisslatin (http:\/\/www.swisslatin.ch\/quintasuiza-Ai??1013.htm), mientras que para conocer de viva voz los cap\u00edtulos iniciales de esa novela, conviene escuchar la pl\u00e1tica que sostuvo su protagonista con la historiadora Eugenia Meyer en 1971.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Es un testimonio oral que forma parte del Archivo de la Palabra resguardado por el Instituto Mora y del que aqu\u00ed recupero algunas partes. Para facilitar su lectura he editado el texto, tratando en todo momento de respetar los argumentos e ideas que se desprenden de la entrevista y la forma de hablar y el estilo de la entrevistada. Con igual idea he construido tres grandes bloques, que sirven de ejes tem\u00e1ticos para recobrar fragmentos que la secuencia original de la entrevista presenta en otro orden.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Aclarados los puntos relativos al trabajo de edici\u00f3n, lo \u00fanico que resta es dejarlos en compa\u00f1\u00eda de una mujer que vivi\u00f3 y muri\u00f3 retando al mundo.<\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Trayectos y circunstancias:<br \/>\nde las monta\u00f1as suizas a los Altos chiapanecos<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nac\u00ed en Innertkirchen, un pueblo de Suiza donde no hab\u00eda luz, ni carretera, ni nada y viv\u00ed un tiempo en Wiimmis, que es otro pueblo de los Alpes. Despu\u00e9s fuimos a Berna, donde mi padre era el director o inspector de instalaciones para menores, para gente que no estaba totalmente en sus sentidos. Ah\u00ed fui a la escuela; luego de un a\u00f1o asist\u00ed a otra escuela en la parte francesa y despu\u00e9s de esto fui al extranjero: a Par\u00eds y a Londres, donde trabaj\u00e9 en una casa como ayudante y dama de compa\u00f1\u00eda de la due\u00f1a y escribiendo para peri\u00f3dicos socialistas en Suiza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el punto de vista pol\u00edtico era totalmente reaccionaria, nada liberal. Hasta que llegu\u00e9 a la escuela-internado para horticultura y hubo una huelga general en Suiza, en 1918, durante la revoluci\u00f3n rusa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento estaba en el aire \u00bfno? La revoluci\u00f3n rusa era una cosa rom\u00e1ntica, fabulosa para la mayor\u00eda de las gentes. En Suiza hab\u00eda muchos cantones que eran socialistas. Es una \u00e9poca que ustedes no pueden entender; la gente que la viv\u00eda ya es vieja como yo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fui despu\u00e9s a Italia. Hasta luch\u00e9 contra Mussolini y me metieron a la c\u00e1rcel. Me expulsaron a Suiza donde particip\u00e9 en el movimiento de las mujeres socialistas y llegu\u00e9 a ser su presidenta. Vino el tiempo del fascismo y fui a Alemania tres o cuatro a\u00f1os, era la \u00e9poca de la lucha contra Hitler. Despu\u00e9s hubo un congreso muy grande en Francia contra el fascismo y por la paz. Ah\u00ed tuvimos contacto con M\u00e9xico, pero mi primera impresi\u00f3n de este pa\u00eds hab\u00eda sido mucho m\u00e1s temprana. En la escuela, por la geograf\u00eda: hablar del Popocat\u00e9petl me pareci\u00f3 una cosa muy rom\u00e1ntica. Un pa\u00eds que ten\u00eda nombres tan raros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1939 me urg\u00eda ir a ayudar a salvar a la gente que estaba atrapada por Hitler, quien avanzaba m\u00e1s y m\u00e1s rumbo a Marsella. Se necesitaba juntar el dinero para conseguir la visa para los Estados Unidos. Fue as\u00ed que vine con el pen\u00faltimo barco desde G\u00e9nova. Tuve muchas dificultades para salir pues estaba en la lista negra de Italia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegu\u00e9 a M\u00e9xico durante el gobierno de C\u00e1rdenas, como inmigrante. Era una ciudad transparente, todav\u00eda se ve\u00edan los volcanes, no era tan grande. Era una ciudad fabulosa. Yo ten\u00eda muchos amigos de Par\u00eds, los refugiados que estaban aqu\u00ed. Primero trabajamos con los refugiados que llegaban de Europa, pero mi idea era salir de ello y la primera cosa que hice fue un viaje encargado por Garc\u00eda T\u00e9llez [se refiere a Ignacio Garc\u00eda T\u00e9llez, secretario del Trabajo y Previsi\u00f3n Social durante el gobierno de Manuel \u00c1vila Camacho] para ir a Jalisco, Sinaloa y Nayarit y estudiar la condici\u00f3n atrasada de las mujeres que trabajaban en las industrias del tabaco y del textil. Como trabajadora social deb\u00eda entregar un informe y sugerir lo que deb\u00eda hacerse.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diana Guill\u00e9n Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 14. Gertrude Duby realiz\u00f3 una \u00faltima expedici\u00f3n a la Selva Lacandona a mediados de agosto de 2010; cobijados con caoba artesanalmente labrada sus restos (y los de Frans Blom, el compa\u00f1ero de vida y de aventuras de la fot\u00f3grafa, luchadora social, etn\u00f3loga, protectora de las comunidades, defensora del medio ambiente y tantos otros atributos a los que se podr\u00eda recurrir para hablar de ella), llegaron a Nah\u00fa. Trudy y Pancho, como coloquialmente fueron bautizados en suelo chiapaneco, cerraban as\u00ed el ciclo que hab\u00edan iniciado en la d\u00b4dcada de 1940, cuando ambos participaron en la primera expedici\u00f3n gubernamental a aquella zona de la entidad. Su encuentro con la selva marc\u00f3 el comienzo de una relaci\u00f3n afectiva e intelectual que los unir\u00eda hasta la muerte de Frans en 1963 y paralelamente sell\u00f3 un compromiso con el mundo ind\u00edgena que<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[901,181,20],"tags":[1007],"class_list":{"0":"post-3086","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-14","7":"category-entrevistas","8":"category-revistanumero","9":"tag-entrevista"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3086","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3086"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3086\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15607,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3086\/revisions\/15607"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3086"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3086"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3086"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}