﻿{"id":3042,"date":"2013-09-27T16:59:31","date_gmt":"2013-09-27T21:59:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3042"},"modified":"2021-05-04T14:25:17","modified_gmt":"2021-05-04T19:25:17","slug":"zapata-en-la-memoria-de-su-gente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/zapata-en-la-memoria-de-su-gente\/","title":{"rendered":"Zapata en la memoria de su gente"},"content":{"rendered":"<p><strong>Proyecto de Historia Oral del Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entrevistas seleccionadas por Eva Salgado Andrade \/ CIESAS<\/strong><\/p>\n<p>BiCentenario #10<\/p>\n<figure id=\"attachment_3043\" aria-describedby=\"caption-attachment-3043\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.48.10.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3043\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.48.10.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.48.10\" width=\"470\" height=\"649\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3043\" class=\"wp-caption-text\">&#8220;Zapata&#8221; de Adolfo Best Maugard (1954)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>on las palabras preservadas en el tiempo, volvemos a traer a nuestra memoria las voces de la gente de Emiliano Zapata, de aquellos que lo siguieron o que al menos lo trataron un poco. Nacen de testimonios que forman parte del Proyecto de Historia Oral del Instituto Mora y que se reunieron mediante un trabajo impresionante de rescate y preservaci\u00f3n de di\u00e1logos, cuyo objetivo era dar voz a los protagonistas o testigos an\u00f3nimos de la historia de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas voces comparten con nosotros la imagen del jefe revolucionario sure\u00f1o, el del traje de charro, botonadura de plata y sombrero ancho; el que conoc\u00eda caballos, los curaba y los trataba discreto y sencillo; el que hablaba con picard\u00eda, sin elegancia, pero a todos saludaba campechano, sin parar mientes en rangos y que, como ten\u00eda un deber con el pueblo, se comprometi\u00f3 a plenitud con la cuesti\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son testimonio, adem\u00e1s, de las emociones que Emiliano &#8211;como le dec\u00edan&#8211; despertaba entre su gente, que le ten\u00eda gran cari\u00f1o y le daba toda la ayuda posible; entre quienes pelearon a su lado convencidos de que iban a redimir sus tierras; entre las mujeres que segu\u00edan a sus hombres que a su vez segu\u00edan a su general, a d\u00f3nde \u00e9ste lo pidiese. Nos cuentan de la tristeza que llen\u00f3 sus esp\u00edritus cuando intuyeron que Zapata iba a morir o supieron que ya hab\u00eda muerto. As\u00ed, los recuerdos del personaje y las vivencias de quienes lo conocieron viajan a trav\u00e9s del tiempo para refrescar nuestra memoria, para decirnos de d\u00f3nde venimos y, tal vez, ayudarnos a imaginar hacia d\u00f3nde iremos. Pues es \u00e9ste, a fin de cuentas, el prop\u00f3sito \u00faltimo de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Eva Salgado Andrade<\/p>\n<figure id=\"attachment_3044\" aria-describedby=\"caption-attachment-3044\" style=\"width: 574px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.56.30.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3044\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.56.30.png\" alt=\"Emiliano y Eufemio Zapata con sus esposas\" width=\"574\" height=\"451\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3044\" class=\"wp-caption-text\">Emiliano y Eufemio Zapata con sus esposas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Plat\u00edquenos de su primer encuentro con Zapata.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;] un d\u00eda me dijo Everardo Gonz\u00e1lez: &#8220;Vamos a Atizap\u00e1n&#8221;, y\u00a0 vamos hasta Atizap\u00e1n, y en una casa de Atizap\u00e1n, que llamaban cuartel general, estaba en un corredor Zapata y otros se\u00f1ores en una, sentados en cajones, y otro caj\u00f3n sirviendo de mesa y unas cuantas botellas de aguardiente de ca\u00f1a, jugando baraja. Cuando entr\u00f3 Everardo y enfil\u00f3 por el corredor, le dijo: &#8220;\u00a1Emiliano!&#8221; &#8220;\u00bfQu\u00e9 hubo, Everardo, qu\u00e9 te trae?&#8221; &#8220;Te vengo a ver&#8221;. Lleg\u00f3 y lo salud\u00f3, y me dijo Everardo: &#8220;Esp\u00e9rame aqu\u00ed tantito&#8221;. Se fueron a otro rinc\u00f3n y hablaron, y no supe lo que hab\u00edan hablado. Lo que s\u00ed supe era c\u00f3mo estaba Zapata: un hombre de ojos dulces, bigote m\u00e1s o menos grande, moreno aceitunado, vestido de charro, completo vestido de charro, con botonadura de plata. De cuerpo medio delgado, agradable, pero no dominante.<br \/>\nLa primera vez que lo vio, \u00bfc\u00f3mo iba vestido?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente de camisa y blusa blanca [sic], pantal\u00f3n de charro, su botonadura de plata y su sombrero ancho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;] Pues, no tuve ocasi\u00f3n m\u00e1s que de ver un indio respetuoso, como en general eran aquellos caballerangos, era un se\u00f1or que conoc\u00eda de caballo, os curaba, los atend\u00eda, recib\u00eda a las visitas, los ayudaba a montar, a otros los ense\u00f1aba, en fin. Era ya una categor\u00eda un tanto superior a la del campesino com\u00fan y corriente, verdad, del que trabajaba la tierra. Hablaba muy poco, lo usual: &#8220;\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 el caballo?, etc\u00e9tera; nos dec\u00eda: Ni\u00f1os,en lugar de&#8230; ya \u00e9ramos hombrecitos, &#8220;A, \u00bfverdad? Ni\u00f1o, qu\u00e9 tal el caballo; la pata del lado derecho&#8221; En fin, d\u00e1ndonos consejos de c\u00f3mo deb\u00edamos tratar el caballo; muy sencillo, muy discreto.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_3047\" aria-describedby=\"caption-attachment-3047\" style=\"width: 274px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.59.38.png\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-3047 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.59.38.png\" alt=\"&quot;Emiliano&quot;, de Alberto Gironella\" width=\"274\" height=\"475\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3047\" class=\"wp-caption-text\"><em>&#8220;Emiliano&#8221;, de Alberto Gironella<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era Zapata? [&#8230;] No era ni muy chaparro, ni muy alto, de un cuerpo regular, con sus bigotes; ten\u00eda un lunar, no me acuerdo si en este ojo derecho o izquierdo, en el mero p\u00e1rpado del ojo ten\u00eda un lunar. Y no era chino, era lacio, y era muy misterioso, yo no s\u00e9 c\u00f3mo le fueron a ganar ahora que lo mataron, si era rete h\u00e1bil para eso.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Pues, era delgadito, ojo grande, bigot\u00f3n, s\u00ed, s\u00ed, me toc\u00f3 conocerlo [&#8230;] Pues, era buena persona con nosotros, era amable, sincero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Nos trataba a gusto, era cari\u00f1oso, \u00bfverdad?, aunque cuando se enojaba era d\u00e9spota, bueno, cari\u00f1oso; luego se le quitaba la muina y nos platicaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Pues era un hombre muy fornido, alto. Por la buena era un buen cristiano, muy buen hombre, \u00bfverdad?, con todos. Era un hombre muy pasado por todo el mundo, muy decente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Muy amable, muy amable, muy gente, muy respetuoso, le hablaba a usted con una sinceridad, con los que no ten\u00eda confianza se pon\u00eda m\u00e1s bien renuente, pero as\u00ed hablando con usted, pues nosotros los muchachos, con los que ten\u00eda confianza, se pon\u00eda hasta a re\u00edrse y a jugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]\u00e9se no quiso dinero, no, dice: &#8220;yo sigo peleando, yo quiero las tierras, porque ese compromiso lo tengo con los pobres, que tanto sufren.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Zapata entendi\u00f3 el problema agrario, \u00bfverdad?, de acuerdo con los conceptos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Era el que (por si han de ver la estatua, cuando pasen) quer\u00eda que repartieran las haciendas de aqu\u00ed del estado de Morelos, que eran de espa\u00f1oles o de mexicanos ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Pues era un hombre. La historia de Zapata es buen [sic], mucho muy buena, tambi\u00e9n. No puedo hablar mal de Zapata, porque Zapata fue el primero en la cuesti\u00f3n del reparto de tierras. [&#8230;] seg\u00fan su pl\u00e1tica que nos hizo a sus m\u00e1s amigos [&#8230;] nos narr\u00f3 que \u00e9l cuando era joven su padre ten\u00eda terrenos de una hacienda y cultivaba para su sost\u00e9n de la vida; pero cuando lleg\u00f3 el d\u00eda en que el due\u00f1o de esa finca le recogi\u00f3 las tierras a su pap\u00e1, \u00e9l ya ten\u00eda, pues si no sobrada experiencia, pero se daba cuenta que comenzaba a ver la vida de sufrimiento y \u00e9l mismo nos dijo que dijo al padre: &#8220;Si Dios no me quita la vida, yo tengo que vengar esto&#8221;. Ya su mente le avisaba las cosas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_3045\" aria-describedby=\"caption-attachment-3045\" style=\"width: 495px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.57.30.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3045\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.57.30.png\" alt=\"En Xochimilco (1914), Sentados: BenjamAi??n Argumedo, Zapata y Manuel Palafox: atrA?s Ignacio Ocampo, George Carothers y Amador Salazar\" width=\"495\" height=\"694\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3045\" class=\"wp-caption-text\">En Xochimilco (1914), Sentados: BenjamAi??n Argumedo, Zapata y Manuel Palafox: atrA?s Ignacio Ocampo, George Carothers y Amador Salazar<\/figcaption><\/figure>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hizo Zapata el Plan de Ayala?<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque era el compromiso que ten\u00eda con el pueblo, para que creyera en \u00e9l, que \u00e9l no iba a pelear por dinero, que iba a pelear para defender las tierras; que \u00e9l quer\u00eda las tierras de aqu\u00ed de Morelos para su pueblo. Con eso iba a pelear, por eso fue a pelear \u00e9l, para darle vida al pueblo, porque el pueblo no ten\u00eda, sufr\u00eda, porque el hacendado, pues, era pura ca\u00eda, no los dejaban que sembraran milpa para comer ma\u00edz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1913, antes de que mataran a Madero, nos lleg\u00f3 un Plan de Ayala, en una forma pues, inc\u00f3gnita, \u00bfverdad?, escondiditos. Entonces vimos y dijimos: &#8220;aqu\u00ed est\u00e1 nuestra salvaci\u00f3n&#8221;. Y ya nos empezamos a platicar entre los muchachos y nos juntamos 26 y nos fuimos a presentar [&#8230;] Por la cuesti\u00f3n de las tierras, \u00bfno?, porque nosotros no pod\u00edamos sembrar sin permiso del hacendado. Entonces dijimos: &#8220;Bueno, pues aqu\u00ed est\u00e1 nuestra salvaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;]Pues, el pueblo s\u00ed lo quer\u00eda, porque, porque \u00a1bueno!, ya Zapata no hac\u00eda cosas malas. Y los pueblos lo quer\u00edan y all\u00ed lo proteg\u00edan con ma\u00edz, con zacate para las bestias, y les daban de comer y todo eso,\u00bfverdad?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Proyecto de Historia Oral del Instituto Mora Entrevistas seleccionadas por Eva Salgado Andrade \/ CIESAS BiCentenario #10 Con las palabras preservadas en el tiempo, volvemos a traer a nuestra memoria las voces de la gente de Emiliano Zapata, de aquellos que lo siguieron o que al menos lo trataron un poco. Nacen de testimonios que forman parte del Proyecto de Historia Oral del Instituto Mora y que se reunieron mediante un trabajo impresionante de rescate y preservaci\u00f3n de di\u00e1logos, cuyo objetivo era dar voz a los protagonistas o testigos an\u00f3nimos de la historia de M\u00e9xico. Estas voces comparten con nosotros la imagen del jefe revolucionario sure\u00f1o, el del traje de charro, botonadura de plata y sombrero ancho; el que conoc\u00eda caballos, los curaba y los trataba discreto y sencillo; el que hablaba con picard\u00eda, sin elegancia, pero a todos saludaba campechano, sin parar mientes en rangos y que, como ten\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[294,773],"tags":[],"class_list":{"0":"post-3042","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-10","7":"category-testimonios-2"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3042","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3042"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3042\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15962,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3042\/revisions\/15962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3042"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3042"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3042"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}