﻿{"id":3036,"date":"2013-09-27T16:44:49","date_gmt":"2013-09-27T21:44:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=3036"},"modified":"2021-05-04T16:18:50","modified_gmt":"2021-05-04T21:18:50","slug":"diego-rivera-y-el-cubismo-del-anahuac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/diego-rivera-y-el-cubismo-del-anahuac\/","title":{"rendered":"Diego Rivera y el cubismo del An\u00e1huac"},"content":{"rendered":"<p><strong>Laura Gonz\u00e1lez Matute \/ Cenidiap. INBA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.42.04.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3037\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.42.04.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.42.04\" width=\"466\" height=\"579\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D<\/strong>iego Rivera y las im\u00e1genes de la Revoluci\u00f3n mexicana est\u00e1n indisolublemente unidos. El sinf\u00edn de escenas que el pintor recre\u00f3 sobre los pasajes de ese movimiento aparecen en sus dibujos, grabados, trabajos de caballete y en los muros de varios de los edificios m\u00e1s importantes del Distrito Federal y de ciudades de provincia como los de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, las escaleras de Palacio Nacional, el Museo Mural Diego Rivera, la capilla de Chapingo y el Palacio de Cort\u00e9s en Cuernavaca, por indicar los m\u00e1s rese\u00f1ados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el pr\u00f3ximo festejo por el Centenario d la Revoluci\u00f3n, es importante dar a conocer una obra menos divulgada y quiz\u00e1 desconocida, sobre la misma tem\u00e1tica, que el artista desarroll\u00f3 justo durante los a\u00f1os que dur\u00f3 la contienda armada, cuando viv\u00eda en Europa, muy influido por los c\u00e1nones de la pintura en boga en ese momento. Rivera hab\u00eda viajado al Viejo Continente al inicio de 1907, con la pensi\u00f3n que Teodoro Dehesa, gobernador de Veracruz, le otorg\u00f3 para el tiempo que all\u00e1 residiera, con la \u00fanica obligaci\u00f3n de enviar un cuadro cada seis meses, a fin de poder apreciar sus progresos. As\u00ed lo hizo hasta 1921, lapso en el que residi\u00f3 en Par\u00eds y Madrid, sobre todo, con un breve par\u00e9ntesis motivado por la visita que en 1910 hizo a su pa\u00eds. Entonces dio un giro pict\u00f3rico, cuando se volc\u00f3 a la creaci\u00f3n de una multitud de pinturas y murales de car\u00e1cter realista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a Europa, el joven pintor llevaba consigo la buena formaci\u00f3n que recibi\u00f3 en la Academia de San Carlos de M\u00e9xico. El plan de estudios que sigui\u00f3 estrictamente pose\u00eda una tendencia con bases cient\u00edficas acorde a las teor\u00edas positivistas de la \u00e9poca y, por lo mismo, hizo de \u00e9l un pintor muy diestro. Siendo alumno en las clases de paisaje de su maestro Jos\u00e9 Mar\u00eda Velasco, sent\u00eda gran inquietud por plasmar la perspectiva \u00f3ptica en la recreaci\u00f3n de paisajes con enormes horizontes al igual que por los aspectos geom\u00e9tricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.42.46.png\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3038\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.42.46.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.42.46\" width=\"446\" height=\"588\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en Europa, Rivera tuvo innumerables experiencias pl\u00e1sticas, que lo impulsaron a producir un gran n\u00famero de cuadros que remiten\u00eda su paso por los senderos de los movimientos art\u00edsticos de mayor relevancia. De manera \u00e1gil y positiva desarroll\u00f3 su gran disposici\u00f3n para la pintura en todas las corrientes estil\u00edsticas que conoci\u00f3. El joven artista madur\u00f3 bajo la influencia de obras de pintores espa\u00f1oles reconocidos, como El Greco, Sorolla y Zurbar\u00e1n, y tambi\u00e9n, en gran medida impulsado por su maestro, Eduardo Chicharro. Prob\u00f3 as\u00ed distintas corrientes pict\u00f3ricas de moda, lo cual le dio una experiencia que repercuti\u00f3 positivamente en su formaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto se hizo evidente cuando, en su viaje a M\u00e9xico en 1910 con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia, present\u00f3 una exposici\u00f3n pict\u00f3rica individual en la Escuela Nacional de Bellas Artes, justo el 20 de noviembre, d\u00eda en que deb\u00eda estallar el movimiento revolucionario convocado por Francisco I. Madero. Los comentarios respecto a su obra fueron muy elogiosos y \u00e9l regres\u00f3 a Francia, de donde un poco despu\u00e9s se traslad\u00f3 a Espa\u00f1a. All\u00ed continu\u00f3 explorando otras tendencias pict\u00f3ricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue sino hasta 1913, cuando le llam\u00f3 la atenci\u00f3n la pintura cubista de Pablo Picasso y Georges Braque. El cubismo se distingue por su gusto de las formas geom\u00e9tricas, el empleo de colores tenues, poco estridentes y el concepto de la imagen simult\u00e1nea, es decir, el crear los objetos y personajes desde diversos \u00e1ngulos y perspectivas. No se pretende representar a la naturaleza o a los objetos como se ven, sino &#8211;como dec\u00eda Picasso&#8211; con todas sus vistas de manera sincr\u00f3nica e incluso en movimiento. La atracci\u00f3n para Diego fue tal que acudi\u00f3 a la manipulaci\u00f3n geom\u00e9trica y al punto de vista panor\u00e1mico elevado para recrear paisajes, retratos y naturalezas muertas. Sus mejores obras ese a\u00f1o fueron <em>La Adoraci\u00f3n de la virgen<\/em>, <em>La joven con alcachofas, La mujer del pozo\u00a0<\/em>o <em>El joven de la estilogr\u00e1fica<\/em> (todas de 1914), y <em>El arquitecto<\/em> (de 1915).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.43.25.png\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3039\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-16.43.25.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.43.25\" width=\"515\" height=\"661\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera guerra mundial lo sorprendi\u00f3 en Par\u00eds con su esposa, Angelina Beloff, una pintora de origen ruso, por lo que tuvieron que emigrar\u00eda la isla de Mallorca. Al poco tiempo dejaron las bellas playas espa\u00f1olas y se instalaron en Madrid. All\u00ed, desde 1915, el artista entr\u00f3 en contacto con varios intelectuales mexicanos, entre otros, los escritores Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n y Alfonso Reyes, el pintor \u00c1ngel Z\u00farraga y el arquitecto Jes\u00fas Acevedo y, sobre todo por el primero, se enter\u00f3 en detalle de los \u00faltimos acontecimientos en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>LUIS MART\u00cdN LOZANO, <em>Diego Rivera y el cubismo<\/em>, M\u00e9xico, Conaculta, 2005.<\/li>\n<li>OCTAVIO PAZ, &#8220;Re\/visiones: Orozco, Rivera, Siqueiros&#8221; en http:\/\/letraslibres.com\/pdf\/1255.pdf<\/li>\n<li>RAQUEL TIBOL, <em>Diego Rivera<\/em>. Luces y sombras, M\u00e9xico, Lumen, 2007.<\/li>\n<li>&#8220;Diego Rivera&#8221; en: http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=hL9JLugE8s8&amp;p=51880E89D09955D7&amp;playnext=1&amp;index=31<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura Gonz\u00e1lez Matute \/ Cenidiap. INBA Diego Rivera y las im\u00e1genes de la Revoluci\u00f3n mexicana est\u00e1n indisolublemente unidos. El sinf\u00edn de escenas que el pintor recre\u00f3 sobre los pasajes de ese movimiento aparecen en sus dibujos, grabados, trabajos de caballete y en los muros de varios de los edificios m\u00e1s importantes del Distrito Federal y de ciudades de provincia como los de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, las escaleras de Palacio Nacional, el Museo Mural Diego Rivera, la capilla de Chapingo y el Palacio de Cort\u00e9s en Cuernavaca, por indicar los m\u00e1s rese\u00f1ados. Ante el pr\u00f3ximo festejo por el Centenario d la Revoluci\u00f3n, es importante dar a conocer una obra menos divulgada y quiz\u00e1 desconocida, sobre la misma tem\u00e1tica, que el artista desarroll\u00f3 justo durante los a\u00f1os que dur\u00f3 la contienda armada, cuando viv\u00eda en Europa, muy influido por los c\u00e1nones de la pintura en boga en ese momento. 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