﻿{"id":2997,"date":"2013-09-27T15:33:30","date_gmt":"2013-09-27T20:33:30","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2997"},"modified":"2021-05-04T14:26:55","modified_gmt":"2021-05-04T19:26:55","slug":"epigmenio-gonzalez-queretaro-los-primeros-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/epigmenio-gonzalez-queretaro-los-primeros-dias\/","title":{"rendered":"Epigmenio Gonz\u00e1lez. Quer\u00e9taro: los primeros d\u00edas"},"content":{"rendered":"<p><strong>BiCentenario #9<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.31.23.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2998\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.31.23.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.31.23\" width=\"569\" height=\"442\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>uando don Epigmenio Gonz\u00e1lez concluy\u00f3 su relato ante los miembros de la Sociedad Literaria La Esperanza el d\u00eda 28 de diciembre de 1853 deb\u00eda haber experimentado un gran alivio.\u00a0 \u00a1Por fin se hab\u00eda liberado de los recuerdos que tantos a\u00f1os lo oprimieron, sin poder hablar de ellos,por lo menos hasta que volv\u00eda M\u00e9xico y aun despu\u00e9s, pues entonces pocos le cre\u00edan y no falt\u00f3 quien lo tomara por loco! Se hab\u00eda liberado, s\u00ed, pero algo que mucho le alegraba era compartirles con personas tan notables como don Jes\u00fas L\u00f3pez Portillo y don Jos\u00e9 Mar\u00eda Vigil, ellos, sin duda, no permitir\u00edan que se perdieran y as\u00ed se transmitir\u00edan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Y es que para don Epigmenio su verdad era menester para completar la historia del tiempo en que M\u00e9xico hab\u00eda\u00a0 nacido, tiempo que, a la larga, fue feliz para la patria pues gan\u00f3 su independencia, aunque infeliz para muchos que en el transcurso perdieron la vida o sus bienes o la libertad, incluso la honra.\u00a0 ellos se los deb\u00eda, naturalmente que se los deb\u00ed? en primer t\u00e9rmino a su querido Emeterio, el hermano que siempre le apoy\u00f3 y comparti\u00f3 con \u00e9l la buena y la mala fortuna \u00bf Y al padre Hidalgo? y al capit\u00e1n Allende y al capit\u00e1n Aldama y a tantos otros! Pues bien, les hab\u00eda cumplido, ahora pod\u00eda volver a lo suyo, estarse tranquilo, no soportar m\u00e1s el ayer. Sus recuerdos eran ya de los mexicanos todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa tarde invernal en Guadalajara, don Epigmenio habl\u00f3 largo y tendido. Habl\u00f3 ante una audiencia atenta e interesada sobre la parte que tuvo en la conjura de Quer\u00e9taro y sobre su inmediata prisi\u00f3n, encomiando a aquellos que le pareci\u00f3 justo encomiar, como juez de Corte Juan Collado, quien pint\u00f3 como un espa\u00f1ol justo, o como el fraile filipense don Dimas Diez, el que corri\u00f3 un gran riesgo al salvar del fusilamiento al peque\u00f1o tambor de Valladolid, y censurando a individuos como el capit\u00e1n Joaqu\u00edn Arias, a quien acus\u00f3 de ser un traidor, o a los misioneros de Propaganda Fide, menos preocupados por alimentar la fe que los bolsillos del rey de Espa\u00f1a<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.32.27.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2999 alignright\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.32.27.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.32.27\" width=\"217\" height=\"287\" \/><\/a>Pero call\u00f3 mucho, en particular aquello que lo ata\u00f1\u00eda de manera m\u00e1s personal, como el papel de cabecilla que tuvo a veces o el dolor y los sufrimientos que padeci\u00f3. Acaso lo hizo por recato, acaso por entender que ya no ten\u00eda caso divulgarlo y que todo bien hab\u00eda valido la pena ante el hecho consumado de que, finalmente, Nueva Espa\u00f1a hab\u00eda ganado su independencia, eso era lo que casi todos los conjurados deseaban cuando se\u00a0 empe\u00f1aron en procurarla y lucharon por ella. Es f\u00e1cil imaginar que sus oyentes fueron corteses y que, en ese momento, respetaron y apreciaron el recato del anciano (frisaba en los 75 a\u00f1os), aun cuando tambi\u00e9n, muy posiblemente, m\u00e1s tarde, en privado, obtuvieran de \u00e9l m\u00e1s detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.33.52.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3000\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-15.33.52.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.33.52\" width=\"90\" height=\"232\" \/><\/a>\u00bfQu\u00e9 call\u00f3 Epigmenio Gonz\u00e1lez ese 28 de diciembre y que, por tanto, no registra el Memorial del que brindamos un fragmento? Lo que a la fecha sabemos (pues entonces lo supieron otros y se investig\u00f3 despu\u00e9s) que \u00e9l y su hermano Emeterio eran comerciantes y pose\u00edan una peque\u00f1a fortuna heredada de sus padres, la cual pusieron al servicio de la conjura de Quer\u00e9taro; que eran defensores fervientes de la libertad y la autonom\u00eda y por eso acud\u00edan a las reuniones &#8220;literarias&#8221; de Quer\u00e9taro, ocultaban en su casa una armer\u00eda donde reun\u00edan y fabricaban cartuchos, municiones y cabos para lanzas y que prove\u00edan de instrucci\u00f3n militar a 300 hombres en una hacienda cerca de Huichapan (hoy Hidalgo).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Mier y Ter\u00e1n, Marta y Jos\u00e9 Antonio Serrano, <em>Las guerras de independencia en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de Michoac\u00e1n, Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s Hidalgo, Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia, M\u00e9xico, 2002. (Memorias)<\/li>\n<li>Agraz Garc\u00eda Alba, Gabriel,<em> Epigmenio Gonz\u00e1lez Flores, patriota y m\u00e1rtir insurgente<\/em>, Secretar\u00eda de Cultura del Gobierno de Jalisco, Guadalajara, 2007.<\/li>\n<li>Taibo II, Paco Ignacio,<em> El cura Hidalgo y sus amigos. 53 vi\u00f1etas de la guerra de independencia<\/em>, Zeta, M\u00e9xico, 2007.<\/li>\n<li>Fuerte de San Diego, Acapulco\u00a0 en http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qgFzLJ6El7s<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BiCentenario #9 Cuando don Epigmenio Gonz\u00e1lez concluy\u00f3 su relato ante los miembros de la Sociedad Literaria La Esperanza el d\u00eda 28 de diciembre de 1853 deb\u00eda haber experimentado un gran alivio.\u00a0 \u00a1Por fin se hab\u00eda liberado de los recuerdos que tantos a\u00f1os lo oprimieron, sin poder hablar de ellos,por lo menos hasta que volv\u00eda M\u00e9xico y aun despu\u00e9s, pues entonces pocos le cre\u00edan y no falt\u00f3 quien lo tomara por loco! Se hab\u00eda liberado, s\u00ed, pero algo que mucho le alegraba era compartirles con personas tan notables como don Jes\u00fas L\u00f3pez Portillo y don Jos\u00e9 Mar\u00eda Vigil, ellos, sin duda, no permitir\u00edan que se perdieran y as\u00ed se transmitir\u00edan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Y es que para don Epigmenio su verdad era menester para completar la historia del tiempo en que M\u00e9xico hab\u00eda\u00a0 nacido, tiempo que, a la larga, fue feliz para la patria pues gan\u00f3 su independencia, aunque infeliz<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,228],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2997","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-9"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2997","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2997"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2997\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15963,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2997\/revisions\/15963"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2997"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2997"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2997"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}