﻿{"id":2932,"date":"2013-09-27T12:02:15","date_gmt":"2013-09-27T17:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2932"},"modified":"2021-05-04T14:29:10","modified_gmt":"2021-05-04T19:29:10","slug":"los-arcos-triunfales-en-las-fiestas-del-centenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-arcos-triunfales-en-las-fiestas-del-centenario\/","title":{"rendered":"Los arcos triunfales en las fiestas del Centenario"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ma. Esther P\u00e9rez Salas C. \/ Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BiCentenario #9<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-11.57.23.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2933\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-11.57.23.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 11.57.23\" width=\"375\" height=\"594\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>as fiestas del Centenario llenaron la ciudad de M\u00e9xico con una serie de arcos triunfales que servir\u00edan para darle mayor lucimiento a las celebraciones de 1910. La mayor\u00eda se erigi\u00f3 en las principales avenidas de la capital. Los vecinos de la colonia Roma disfrutaron de la presencia del arco triunfal que se instal\u00f3 en la calle de Orizaba. La iluminaci\u00f3n no s\u00f3lo resaltaba los contornos y l\u00edmites de la estructura, sino que tambi\u00e9n las inscripciones del mismo: 1810-1910, Paza y Colonia Roma. Y en un alarde tecnol\u00f3gico, colgaban en el interior de los arcos, letras luminosas en las que se pod\u00eda leer: Calle Orizaba. Se trataba de un elemento decorativo que retomaba la tradici\u00f3n que desde el periodo virreinal hab\u00eda sido empleado en nuestro pa\u00eds en las grandes celebraciones, sobre todo, en aquellas en las que se recib\u00eda a personajes importantes o se conmemoraban magnos acontecimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-11.58.26.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-2934\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-11.58.26.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 11.58.26\" width=\"221\" height=\"347\" \/><\/a>La utilizaci\u00f3n del arco triunfal era una tradici\u00f3n que ven\u00eda de la Roma cl\u00e1sica y serv\u00eda como adorno para recibir a los emperadores romanos. Eran estructuras encargadas por alguna autoridad o corporaci\u00f3n, ya fuese civil o religiosa. En su ejecuci\u00f3n y proyecto se conjugaban la arquitectura, la escultura, la pintura, la poes\u00eda, la emblem\u00e1tica y la alegor\u00eda, que se acreditaban el poder de la potestad en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tradici\u00f3n fue continuada por el Imperio Espa\u00f1ol en todas sus posesiones, por lo que durante el periodo virreinal las fiestas reales convierten a las ciudades en el escenario p\u00fablico en el que se representa el fascinante espect\u00e1culo del poder majestuoso. Arte y propaganda se combinaban para trasformar estas celebraciones urbanas en actos pol\u00edticos de adhesi\u00f3n a la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que se trataba de eventos espec\u00edficos, la mayor parte de los arcos triunfales ten\u00edan un car\u00e1cter ef\u00edmero. Se hac\u00edan de madera y eran simulados mediante enormes lienzos que representaban las columnas o los relieves de la construcci\u00f3n, y se les coronaba con esculturas realizadas en cart\u00f3n o madera. Generalmente se ubicaban en las calles o avenidas principales, por donde pasar\u00eda la procesi\u00f3n con el personaje celebrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-12.02.59.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-2935\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-12.02.59.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-27 a las 12.02.59\" width=\"267\" height=\"325\" \/><\/a>No obstante que se trataba de obras que s\u00f3lo duraban expuestas unas cuantas semanas, muchos de sus elementos se volver\u00edan a reutilizar, principalmente la estructura y los lienzos, ya que los primeros conformar\u00edan la base de nuevos arcos y los \u00faltimos se volv\u00edan a repintar. Para el dise\u00f1o y la elaboraci\u00f3n y de los arcos se contrataba a los mejores art\u00edfices de la localidad. A ra\u00edz de la fundaci\u00f3n de la Academia de San Carlos en 1781, fueron los maestros y alumnos de esta instituci\u00f3n los que se hicieron cargo de la elaboraci\u00f3n de algunos de ellos. Como ejemplo, podemos citar a Ger\u00f3nimo Antonio Gil, director de la academia, quien dise\u00f1\u00f3 el arco que se erigi\u00f3 en 1784 en honor del virrey Mat\u00edas de G\u00e1lvez. D\u00e9cadas posteriores, a mediados del siglo XIX, los maestros y alumnos del mismo centro educativo participar\u00edan de manera activa en su erecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>LILLIAN BRISE\u00d1O, <em>Candil de la calle oscuridad de su casa. La iluminaci\u00f3n en la ciudad de M\u00e9xico durante el Porfiriato<\/em>, M\u00e9xico, Porr\u00faa\/Instituto Mora, 2008.<\/li>\n<li>ELISA GARC\u00cdA BARRAG\u00c1N, &#8220;La exaltaci\u00f3n ef\u00edmera de la vanidad&#8221;, en <em>El arte ef\u00edmero en el mundo hisp\u00e1nico<\/em>, M\u00e9xico, UNAM-IIE,1983, pp. 278-291.<\/li>\n<li>MAR\u00cdA JOS\u00c9 GARRIDO ASPER., <em>Fiestas c\u00edvicas hist\u00f3ricas en la ciudad de M\u00e9xico<\/em>, 1765-1823, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2006.<\/li>\n<li>CLAUDIA PARODI, &#8220;El lenguaje de las fiestas: arcos triunfales y villancicos&#8221;, en\u00a0<em>Teatro y poder en la \u00e9poca de Carlos III: Fiestas en torno a reyes y virreyes<\/em>, coord. de Judith Farr\u00e9 Vidal, Pamplona, Universidad de Navarra\/Iberoamericana Vervuert, 2007,pp. 221-235.<\/li>\n<li>Selecci\u00f3n de fotograf\u00edas del INAH en M\u00e9xico en el centenario de su Independencia, http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=qjxrZY-hm8g&amp;feature=related<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ma. 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Se trataba de un elemento decorativo que retomaba la tradici\u00f3n que desde el periodo virreinal hab\u00eda sido empleado en nuestro pa\u00eds en las grandes celebraciones, sobre todo, en aquellas en las que se recib\u00eda a personajes<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,228],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2932"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2932"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15970,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2932\/revisions\/15970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}