﻿{"id":2815,"date":"2013-09-20T18:42:59","date_gmt":"2013-09-20T23:42:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2815"},"modified":"2021-05-04T09:51:48","modified_gmt":"2021-05-04T14:51:48","slug":"bajo-las-ramas-del-sauce-lloron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/bajo-las-ramas-del-sauce-lloron\/","title":{"rendered":"Bajo las ramas del sauce llor&oacute;n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Ana Su\u00e1rez \/ Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p>BiCentenario # 6<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.43.09.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2818\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.43.09.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.43.09\" width=\"835\" height=\"501\" \/><\/a><\/p>\n<p><i>La mujer que amo <\/i><i>se ha convertido en fantasma.<\/i><\/p>\n<p><i>Yo soy el lugar de sus apariciones<\/i><\/p>\n<p><b>Juan Jos\u00e9 Arreola<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.41.11.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2816\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.41.11.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.41.11\" width=\"304\" height=\"305\" \/><\/a><strong>M<\/strong>is dedos acarician las curvas de tus letras, y me digo que son las comisuras de tus labios y que no importa si te despierto para hacer de nuevo el amor. Pero me digo tambi\u00e9n que me d\u00eda estar aqu\u00ed otro domingo, como vengo haciendo desde que los vientos enfermos aparecieron y te apartaron si bien no me siento muy seguro ni de tu ausencia ni de alejarme del camposanto. Hombre, c\u00farate a ti mismo, me dicen y me dec\u00edan, y nunca he podido hacerlo, de ah\u00ed que cada lunes despierte llorando al verte morir, sin que nadie en casa me escuche, ni me consuele tampoco, y que estar aqu\u00ed y ahora sea todo lo que tengo y soy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo desisto del andar matutino por la Alameda, y de los ni\u00f1os que ruedan sus aros, y me recuerdan a la peque\u00f1a de rizos oscuros y mejillas encendidas por la carrera que un d\u00eda se acerc\u00f3 a abrazar a F\u00e9lix, y al amigo de F\u00e9lix se le present\u00f3 con un Se\u00f1or, soy Lolita, y luego retorn\u00f3 a su juego? \u00bfC\u00f3mo olvidar a la vendedora de flores que es la misma de esos d\u00edas, pero tiene las manos m\u00e1s arrugadas, como si entre ellas hubiera llevado el ramo de muchas vidas, y es que marchante, el tiempo tiene su apuro? \u00bfC\u00f3mo no comprar las rosas blancas que tanto amabas, y me digo que todav\u00eda te gustan, rosas como las que te di la semana anterior a tu viaje mortal, y tras de las que escond\u00edas la miel de tus ojos mientras me regalabas con el Sr, Jos\u00e9 Mar\u00eda que sigue resonando en mis o\u00eddos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.42.02.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2817\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.42.02.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.42.02\" width=\"238\" height=\"307\" \/><\/a>Las rosas blancas que colman los cuatro jarrones de m\u00e1rmol, me digo, son hijas de las que coloqu\u00e9 en la vasija de barro frente al ligero tabique de ladrillo con que esa fat\u00eddica madrugada de junio tapamos tu nicho. Era mejor all\u00ed, me dije, y no esperar a que pasara la carreta de los muertos y te echase en la fosa com\u00fan, pero me jur\u00f3 que un d\u00eda, pronto, tu sepulcro ser\u00eda m\u00e1s digno. Recuerdo que el perfume de las flores no lograba ocultar la fetidez que a\u00fan se desprend\u00eda de tu cuerpo, y que percib\u00ed tan pronto entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n, y golpe\u00f3 mi olfato en cuanto me reclin\u00e9 sobre ti. Tal vez por eso, el amanecer de cada lunes me sorprende con la misma angustia que sufr\u00ed entonces, y vuelvo a escuchar a tu familia decir: Se nos va Lolita, Dios santo, se nos va. Tu figura es palpable, la veo en el lecho, p\u00e1lida, seca, los ojos relucidos por la fiebre, el cabello revuelto, las manos extendidas hacia m\u00ed, como si yo te fuera a salvar, como si, maldita sea, por desaparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Jos\u00e9 Mar\u00eda Lafragua, &#8220;Ecos del coraz\u00f3n&#8221;, en Obras. Tomo I. Escritos literarios, Puebla, Secretar\u00eda de Cultura del Gobierno de Puebla, 2000.<\/li>\n<li>Leo Mendoza, &#8220;El pante\u00f3n de San Fernando o una revisi\u00f3n del siglo XIX&#8221;, http:\/\/lavida-real. com\/culturaurbana\/714mendoza.pdel-panteon-de-san-fernando\/<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Su\u00e1rez \/ Instituto Mora BiCentenario # 6 La mujer que amo se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones Juan Jos\u00e9 Arreola Mis dedos acarician las curvas de tus letras, y me digo que son las comisuras de tus labios y que no importa si te despierto para hacer de nuevo el amor. Pero me digo tambi\u00e9n que me d\u00eda estar aqu\u00ed otro domingo, como vengo haciendo desde que los vientos enfermos aparecieron y te apartaron si bien no me siento muy seguro ni de tu ausencia ni de alejarme del camposanto. Hombre, c\u00farate a ti mismo, me dicen y me dec\u00edan, y nunca he podido hacerlo, de ah\u00ed que cada lunes despierte llorando al verte morir, sin que nadie en casa me escuche, ni me consuele tampoco, y que estar aqu\u00ed y ahora sea todo lo que tengo y soy. \u00bfC\u00f3mo desisto del andar<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[149,5],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2815","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-6","7":"category-cuento"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2815"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2815\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15774,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2815\/revisions\/15774"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}