﻿{"id":2805,"date":"2013-09-20T18:33:35","date_gmt":"2013-09-20T23:33:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2805"},"modified":"2021-05-04T10:03:41","modified_gmt":"2021-05-04T15:03:41","slug":"john-j-burke-el-diario-de-un-viaje-secreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/john-j-burke-el-diario-de-un-viaje-secreto\/","title":{"rendered":"John J. Burke: el diario de un viaje secreto"},"content":{"rendered":"<p><strong>BiCentenario #6<\/strong><\/p>\n<p><em id=\"__mceDel\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.29.42.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2807\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.29.42.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.29.42\" width=\"533\" height=\"714\" \/><\/a><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>J<\/strong>ohn J. Burke &#8211;fraile de la orden de San Pablo Ap\u00f3stol, fundador y secretario de la <em>National Catholic Welfare Conference<\/em>, asociaci\u00f3n del episcopado estadounidense&#8211; es el autor del diario cuyas p\u00e1ginas reproducimos. En ellas narra su viaje ultra secreto a M\u00e9xico, del 1 al 5 de abril de 1928, para reunirse con Plutarco El\u00edas Calles y buscar una soluci\u00f3n al conflicto entre la Iglesia y el Estado. Ven\u00eda con la representaci\u00f3n del delegado apost\u00f3lico para Estados Unidos y M\u00e9xico Pietro Fumasoni Biondi. El organizador de la entrevista, celebrada en el fuerte de San Juan de Ul\u00f3a, Veracruz, el d\u00eda 4, fue el embajador de Estados Unidos Dwight W. Morrow.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.32.12.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-2808\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.32.12.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.32.12\" width=\"491\" height=\"350\" \/><\/a>Eran a\u00f1os \u00e1lgidos de la guerra sin cuartel entre el gobierno de Calles y los cristeros. Miles de campesinos cat\u00f3licos del centro y centro occidente del pa\u00eds y algunos cl\u00e9rigos ultramontanos, liderados por la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa se incorporaron a la guerra cristera (1926-1929), que cost\u00f3 la vida a 80 000 hombres y mujeres. El episcopado nacional hab\u00eda suspendido los cultos desde 1926 con el apoyo de Roma, para presionar al gobierno y protestar contra las medidas anticlericales. En consecuencia, la mayor parte de los fieles no recib\u00eda los servicios religiosos, salvo aquellos que pod\u00edan procur\u00e1rselos clandestinamente en algunas casas. Se trataba de un choque entre dos proyectos de pa\u00eds. Por un lado, una iglesia y una feligres\u00eda que deseaban que aquella recuperara todo su poder y su influencia en la sociedad, a trav\u00e9s de los sindicatos cat\u00f3licos y del control de la educaci\u00f3n. Por otro, un gobierno que aspiraba a la consolidaci\u00f3n de un Estado fuerte, laico y comprometido con la soluci\u00f3n de los problemas sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.32.56.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2809 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.32.56.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.32.56\" width=\"495\" height=\"436\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cat\u00f3licos mexicanos partidarios del movimiento hab\u00edan logrado movilizar a los influyentes Caballeros de Col\u00f3n y a la NCWC estadounidenses a fin de presionar a la Casa Blanca para que exigiera al gobierno de M\u00e9xico la modificaci\u00f3n de los art\u00edculos constitucionales que limitaban a la Iglesia. Aquellos que impon\u00edan ciertas restricciones al culto exig\u00edan que los sacerdotes y las monjas se registraran en la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n para autorizar el n\u00famero de religiosos en el pa\u00eds y establec\u00edan la educaci\u00f3n laica. Washington se negaba a interferir con el argumento de que se trataba de la pol\u00edtica interna del vecino. No obstante, le interesaba la soluci\u00f3n del conflicto para que el gobierno de M\u00e9xico se estabilizara, prosperasen las inversiones estadounidenses y el pa\u00eds cumpliera con sus compromisos econ\u00f3micos internacionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.28.55.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2806\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-18.28.55.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 18.28.55\" width=\"707\" height=\"461\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oportunidad para buscar una salida a la guerra se present\u00f3 cuando Morrow lleg\u00f3 a M\u00e9xico en octubre de 1927. El diplom\u00e1tico estaba convencido de que era posible un arreglo digno y aceptable para los dos bandos a trav\u00e9s de un <i>modus vivendi<\/i><b>. <\/b>La Casa Blanca lo autoriz\u00f3 para que mediara extraoficialmente en el conflicto. El representante gozaba de la confianza de Calles y su car\u00e1cter de extranjero presbiteriano le daba un aura de neutralidad. Morrow se hab\u00eda reunido con Burke en varias ocasiones, la m\u00e1s reciente durante la Conferencia Panamericana en La Habana en enero de 1928. El paulino estaba interesado en la soluci\u00f3n del conflicto armado y en la reanudaci\u00f3n de los cultos en M\u00e9xico, coincid\u00eda con la visi\u00f3n del embajador y le pidi\u00f3 que arreglara una entrevista con Calles.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BiCentenario #6 John J. Burke &#8211;fraile de la orden de San Pablo Ap\u00f3stol, fundador y secretario de la National Catholic Welfare Conference, asociaci\u00f3n del episcopado estadounidense&#8211; es el autor del diario cuyas p\u00e1ginas reproducimos. En ellas narra su viaje ultra secreto a M\u00e9xico, del 1 al 5 de abril de 1928, para reunirse con Plutarco El\u00edas Calles y buscar una soluci\u00f3n al conflicto entre la Iglesia y el Estado. Ven\u00eda con la representaci\u00f3n del delegado apost\u00f3lico para Estados Unidos y M\u00e9xico Pietro Fumasoni Biondi. El organizador de la entrevista, celebrada en el fuerte de San Juan de Ul\u00f3a, Veracruz, el d\u00eda 4, fue el embajador de Estados Unidos Dwight W. Morrow. Eran a\u00f1os \u00e1lgidos de la guerra sin cuartel entre el gobierno de Calles y los cristeros. 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