﻿{"id":2628,"date":"2013-09-04T13:51:42","date_gmt":"2013-09-04T18:51:42","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2628"},"modified":"2021-05-04T10:04:02","modified_gmt":"2021-05-04T15:04:02","slug":"alameda-central-de-la-ciudad-de-mexico-cuatro-siglos-de-remodelaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/alameda-central-de-la-ciudad-de-mexico-cuatro-siglos-de-remodelaciones\/","title":{"rendered":"Alameda Central de la Ciudad de M\u00e9xico. Cuatro siglos de remodelaciones"},"content":{"rendered":"<p><strong>Eulalia Ribera Carb\u00f3<br \/>\nInstituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 20.<\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Cuando en 1592 se iniciaron los trabajos de jardines en lo que hoy es la Alameda capitalina, los anegamientos eran una constante. El ganado compart\u00eda el lugar con un tianguis. Durante d\u00e9cadas form\u00f3 parte del esplendor del virreinato, el Porfiriato lo hizo uno de sus s\u00edmbolos y en el \u00faltimo siglo los remozamientos fueron a la par de la est\u00e9tica de los momentos pol\u00edticos.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_2726\" aria-describedby=\"caption-attachment-2726\" style=\"width: 291px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-13.50.24.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2726\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-13.50.24.png\" alt=\"\" width=\"291\" height=\"224\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2726\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, &#8220;La ciudad de M\u00e9xico tomada en el globo desde el noroeste&#8221;, M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Decaen, 1864.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l jard\u00edn de la Alameda Central de la ciudad de M\u00e9xico fue reabierto el 26 de noviembre de 2012 para gozo de los paseantes, con el anuncio de que, luego de ocho meses de haberle sometido a intensos trabajos de remodelaci\u00f3n y limpieza, los mexicanos recobr\u00e1bamos parte de nuestra historia. Lo cierto es que, m\u00e1s que recobrarla, esta \u00faltima actuaci\u00f3n en la Alameda escribi\u00f3 una m\u00e1s de las p\u00e1ginas de historia de un espacio que se redefine desde hace m\u00e1s de 400 a\u00f1os, cada vez que el gobierno decide recomponerlo y adaptarlo a las exigencias pol\u00edticas, sociales, ideol\u00f3gicas o est\u00e9ticas de su tiempo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2727\" aria-describedby=\"caption-attachment-2727\" style=\"width: 295px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-13.51.46.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2727\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-13.51.46.png\" alt=\"Casimiro Castro, &quot;Interior de la Alameda de MAi??xico, MAi??xico y sus alrededores, MAi??xico, Decaen, 1864.\" width=\"295\" height=\"225\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2727\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, &#8220;Interior de la Alameda de M\u00e9xico, M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Decaen, 1864.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados del siglo XVI el virrey Antonio de Mendoza inici\u00f3 el reordenamiento de la ciudad de M\u00e9xico con los lineamientos dictados por el urbanismo ut\u00f3pico y el esp\u00edritu humanista del Renacimiento. Quiso ensanchar tambi\u00e9n la traza reticular hacia el poniente, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del islote de M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n, y para eso adquiri\u00f3 los terrenos cenagosos comprendidos entre la vieja calzada M\u00e9xicoa-Tacuba (hoy Avenida Hidalgo) y la reci\u00e9n prolongada calle de San Francisco (hoy Madero). Fue ah\u00ed donde en 1592 se iniciaron las obras de un jard\u00edn para el ornato urbano por iniciativa del virrey Luis de Velasco.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2780\" aria-describedby=\"caption-attachment-2780\" style=\"width: 192px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.38.51.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2780\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.38.51.png\" alt=\"Miguel Mata y Reyes, El aguador, 1854, Museo Nacional de Historia\" width=\"192\" height=\"282\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2780\" class=\"wp-caption-text\">Miguel Mata y Reyes, El aguador, 1854, Museo Nacional de Historia<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se plantaron los primeros \u00e1lamos que dieron el nombre al sitio y proyectaron las calzadas y una fuente; pero la saturaci\u00f3n de agua en un suelo chinampero hizo penosos y dif\u00edciles los trabajos. El jard\u00edn quedaba constantemente anegado, y durante todo el siglo XVII fue siempre pisoteado por el ganado que libre lo invad\u00eda para pastar en \u00e9l, aplastado por el tianguis que se instalaba encima y sucio por la basura que azolvaba las acequias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a todo, se mantuvo la vocaci\u00f3n asignada al lugar, y a comienzos del XVIII, la Alameda era el paseo p\u00fablico de la capital de Nueva Espa\u00f1a. Cada a\u00f1o, el cabildo eleg\u00eda a un alcalde encargado de su cuidado y el jard\u00edn era escenario importante del calendario festivo: el arribo de virreyes y arzobispos, la celebraci\u00f3n veraniega de San Juan, Corpus Christi, carnestolendas; todo pasaba por ah\u00ed. Para la segunda mitad de siglo, los ejidos y barrios que se extend\u00edan alrededor hab\u00edan ido perdiendo su car\u00e1cter rural, y la edificaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de iglesias, conventos y casas reflej\u00f3 el crecimiento econ\u00f3mico y el esplendor urbano del virreinato. El jard\u00edn se hizo eco de la reforma administrativa, la ciencia, la t\u00e9cnica y las inquietudes higi\u00e9nicas. Fue un paseo <i>ilustrado <\/i>con la desecaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n definitiva de su suelo, la instalaci\u00f3n de ca\u00f1er\u00edas, nuevas plantaciones, riego y por supuesto decoraci\u00f3n con cercas, fuentes, estatuas, portadas y ampliaciones dise\u00f1adas por arquitectos de la talla de Ignacio de Castera y Manuel Tols\u00e1.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2781\" aria-describedby=\"caption-attachment-2781\" style=\"width: 192px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.39.42.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2781\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.39.42.png\" alt=\"La Alameda, circa 1960, Col. RAA\" width=\"192\" height=\"280\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2781\" class=\"wp-caption-text\">La Alameda, circa 1960, Col. RAA<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines de la colonia, la Alameda era el paseo predilecto de los moradores de la ciudad de M\u00e9xico. Pero, como es l\u00f3gico suponer, con la lucha de independencia y los dif\u00edciles a\u00f1os de inestabilidad pol\u00edtica y zozobra econ\u00f3mica que siguieron, qued\u00f3 lastimada y abandonada. No fue sino hasta despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n de la rep\u00fablica, una vez pasados los horrores de la guerra civil y la intervenci\u00f3n extranjera, cuando se reiniciaron con dedicaci\u00f3n los trabajos para rehacer las infraestructuras del jard\u00edn y mejorar su imagen. Desde entonces todo fue innovaci\u00f3n. El Estado liberal, definitivamente consolidado con la dictadura de Porfirio D\u00edaz, se empe\u00f1\u00f3 en mostrar grandeza y refinamiento con fuentes, monumentos &#8220;cl\u00e1sicos&#8221;, bancas de fierro fundido, columnas de chiluca y banquetas de cemento Portland. En la Alameda se instalaba cuanto exig\u00eda la <i>bella \u00e9poca<\/i>: kioscos para la m\u00fasica; carpas para bailes, teatro y zarzuelas; jacalones provisionales para t\u00edteres, acr\u00f3batas y prestidigitadores; puestos de comida y bebida; aparatos mec\u00e1nicos desmontables; una pajarera y un reloj el\u00e9ctrico; un tren infantil; el extraordinario pabell\u00f3n morisco; flores y \u00e1rboles de los nuevos gustos bot\u00e1nicos y el fastuoso hemiciclo de inspiraci\u00f3n cl\u00e1sica, dedicado a Benito Ju\u00e1rez. Esta es la Alameda que modificada m\u00e1s o menos, hemos heredado en el siglo XXI y la que los encargados del ordenamiento, acicalamiento y gobierno del espacio urbano han restaurado para su conservaci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2782\" aria-describedby=\"caption-attachment-2782\" style=\"width: 281px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.40.43.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2782\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Captura-de-pantalla-2013-09-04-a-las-20.40.43.png\" alt=\"La Alameda en mayo de 2013\" width=\"281\" height=\"415\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2782\" class=\"wp-caption-text\">La Alameda en mayo de 2013<\/figcaption><\/figure>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista <em>BiCentenario<\/em><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eulalia Ribera Carb\u00f3 Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 20. Cuando en 1592 se iniciaron los trabajos de jardines en lo que hoy es la Alameda capitalina, los anegamientos eran una constante. El ganado compart\u00eda el lugar con un tianguis. Durante d\u00e9cadas form\u00f3 parte del esplendor del virreinato, el Porfiriato lo hizo uno de sus s\u00edmbolos y en el \u00faltimo siglo los remozamientos fueron a la par de la est\u00e9tica de los momentos pol\u00edticos. El jard\u00edn de la Alameda Central de la ciudad de M\u00e9xico fue reabierto el 26 de noviembre de 2012 para gozo de los paseantes, con el anuncio de que, luego de ocho meses de haberle sometido a intensos trabajos de remodelaci\u00f3n y limpieza, los mexicanos recobr\u00e1bamos parte de nuestra historia. 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