﻿{"id":2586,"date":"2013-09-02T20:09:51","date_gmt":"2013-09-03T01:09:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2586"},"modified":"2021-05-04T09:52:13","modified_gmt":"2021-05-04T14:52:13","slug":"victor-la-otra-cara-del-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/victor-la-otra-cara-del-68\/","title":{"rendered":"V\u00edctor, la otra cara del 68"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><strong>Javier Rico Moreno<br \/>\n<\/strong><strong>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 20.<\/span><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En el a\u00f1o que marc\u00f3 un quiebre para el sistema pol\u00edtico mexicano el de las luchas estudiantes, la democracia como estandarte, el amanecer del rock y las Olimpiadas como m\u00e1scara, hubo otros j\u00f3venes olvidados a los que la prosperidad evit\u00f3, Quijotes de la calle, bohemios, habitantes de m\u00faltiples oficios, rebeldes de la vida.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Margarita-IMSS-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-5581 alignright\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/Margarita-IMSS-1.jpg\" alt=\"Margarita IMSS 1\" width=\"312\" height=\"194\" \/><\/a><strong>D<\/strong>esde ni\u00f1o te gust\u00f3 jugar con fuego. Una tarde, mientras las nubes blancas hac\u00edan m\u00e1s apacible la tarde de Tlalpan, Luc\u00eda me cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda terminado aquella intr\u00e9pida aventura de pirotecnia infantil a la que te lanzaste con Josefina. Aunque era dos a\u00f1os mayor que t\u00fa, a Josefina se le llenaron los ojos de espanto cuando vio tus manos de Prometeo mortal en llamas; entonces te llev\u00f3 a jalones hasta el lavadero de piedra y te hizo meterlas al agua de la pileta para que se apagaran. Y luego no se le ocurri\u00f3 otra cosa que cubrirlas con un trapito blanco. Por eso las persistentes cicatrices que te dejaron el dorso de las manos con un relieve como de papel mach\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, porque desde ni\u00f1o te gust\u00f3 jugar con fuego, la helada imagen de tu muerte se me escurri\u00f3 por el espinazo una noche, ya fr\u00eda de por s\u00ed. Yo hab\u00eda visto una sombra que se acercaba a lo lejos, en medio de la banqueta flanqueada de truenos, esos \u00e1rboles tan de Tlalpan, siempre llenos de hojas verdes. Sin distinguirte bien supe que eras t\u00fa. Apareciste de repente como un cometa. Supe que eras t\u00fa porque ese andar de pasos largos, desafiante, nervioso y juguet\u00f3n te delataba a la distancia. Te uniste al ritual entre los saludos y miradas de aprobaci\u00f3n de los m\u00e1s viejos, que pronto recordaron tus haza\u00f1as. Hac\u00eda fr\u00edo y los tragos de alcohol barato ya empezaban a escasear. Luego lleg\u00f3 aquel forastero montado en su bestia de acero. Lanz\u00f3 el reto y fuiste el \u00fanico que acept\u00f3 a pesar de que los vapores del alcohol ya menguaban tus reflejos. Montaste en las ancas de aquel caballo endemoniado que cruz\u00f3 la noche con el estr\u00e9pito y la velocidad de un rayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Este no va a regresar <\/i>pens\u00f3, mientras una angustia me mordisqueaba las entra\u00f1as. Me pareci\u00f3 ver que en un peque\u00f1o salto aquella bestia te lanzaba por el aire, y tu humanidad carne de mi carne quedaba regada en el pavimento, mientras el forastero hu\u00eda en su Harley Davidson. Pero no fue as\u00ed. Una vez m\u00e1s volv\u00edas victorioso, mostrando aquella c\u00f3nica sonrisa, dici\u00e9ndole al mundo que otra vez hab\u00edas saltado el filo de la navaja. Y m\u00edrate ahora&#8230;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Para leer el art\u00edculo completo, consulte la revista <em>BiCentenario<\/em><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Rico Moreno Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 20. En el a\u00f1o que marc\u00f3 un quiebre para el sistema pol\u00edtico mexicano el de las luchas estudiantes, la democracia como estandarte, el amanecer del rock y las Olimpiadas como m\u00e1scara, hubo otros j\u00f3venes olvidados a los que la prosperidad evit\u00f3, Quijotes de la calle, bohemios, habitantes de m\u00faltiples oficios, rebeldes de la vida. Desde ni\u00f1o te gust\u00f3 jugar con fuego. Una tarde, mientras las nubes blancas hac\u00edan m\u00e1s apacible la tarde de Tlalpan, Luc\u00eda me cont\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda terminado aquella intr\u00e9pida aventura de pirotecnia infantil a la que te lanzaste con Josefina. 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