﻿{"id":2552,"date":"2013-06-12T14:29:23","date_gmt":"2013-06-12T19:29:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2552"},"modified":"2021-05-03T17:16:29","modified_gmt":"2021-05-03T22:16:29","slug":"comercio-y-diplomacia-en-las-riberas-del-bravo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/comercio-y-diplomacia-en-las-riberas-del-bravo\/","title":{"rendered":"Comercio y diplomacia en las riberas del Bravo. La guerra de Secesi&oacute;n y el norte de M&eacute;xico"},"content":{"rendered":"<h3><span class=\"Apple-style-span\" style=\"line-height: 24px; font-size: 14px; font-weight: normal;\"><em><strong>Gerardo Gurza Lavalle \/ Instituto Mora<\/strong><\/em><\/span><\/h3>\n<p>BiCentenario # 8<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las guerras siempre cambian la vida de la gente. En la mayor\u00eda de los casos, las m\u00e1s afectadas son las poblaciones directamente involucradas en el conflicto. Sin embargo, los choques armados muchas veces tienen repercusiones capaces de alterar la forma de vida de poblaciones situadas a una distancia lejana de los lugares donde luchan los ej\u00e9rcitos. Eso fue lo que sucedi\u00f3 en Nuevo Le\u00f3n, Coahuila y Tamaulipas durante la Guerra Civil en Estados Unidos (1861-1865). Es bien sabido que los estados del norte y del sur de la Uni\u00f3n americana libraron una guerra larga y sangrienta en torno al problema de la esclavitud, pero el hecho de que este conflicto afectara tan hondo la regi\u00f3n noreste de M\u00e9xico es menos conocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lucha entre el Sur esclavista y el Norte libre empez\u00f3 en abril de 1861. En noviembre del a\u00f1o anterior, Abraham Lincoln hab\u00eda resultado vencedor en las elecciones presidenciales y los estados sure\u00f1os no quisieron vivir bajo un gobierno dirigido por un miembro del partido Republicano, el cual estaba decidido a evitar la expansi\u00f3n de la esclavitud hacia los territorios adquiridos como resultado de la guerra del 47. As\u00ed, como en una hilera de fichas de domin\u00f3, entre diciembre de 1860 y abril de 1861 once de los quince estados esclavistas declararon disuelto el pacto federal y establecieron una nueva organizaci\u00f3n pol\u00edtica: los Estados Confederados de Am\u00e9rica, seg\u00fan su t\u00edtulo oficial, o s\u00f3lo &#8220;la Confederaci\u00f3n&#8221; como suele llam\u00e1rsele.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al empezar la Guerra Civil, el gobierno de la Uni\u00f3n orden\u00f3 un bloqueo mar\u00edtimo a la reci\u00e9n fundada Confederaci\u00f3n. La finalidad era impedir su comercio con el exterior. Los estados del Sur eran muy inferiores al norte en cuanto a su capacidad industrial y resultaba claro que se ver\u00edan en la necesidad de importar gran parte de sus armas y pertrechos. Asimismo, la mayor fuente de riqueza en el Sur eran sus enormes exportaciones de algod\u00f3n a Europa, de modo que el bloqueo tambi\u00e9n ten\u00eda por objeto privar al Sur de esa fuente de ingresos. En este contexto, los l\u00edderes confederados no tardaron en darse cuenta de la posibilidad de mantener abierta una avenida para el comercio exterior en la frontera sur de Texas. A trav\u00e9s del r\u00edo Bravo y los estados del norte de M\u00e9xico era posible introducir todo tipo de mercanc\u00edas y abastecimientos, y por supuesto tambi\u00e9n exportar el algod\u00f3n. De este modo dio inicio un comercio que signific\u00f3 una transformaci\u00f3n del entorno econ\u00f3mico de los estados ribere\u00f1os, especialmente de Tamaulipas, Nuevo Le\u00f3n y Coahuila.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3267\" aria-describedby=\"caption-attachment-3267\" style=\"width: 611px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.21.12.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3267\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.21.12.png\" alt=\"Los confederados evacuando Brownsville, 1864\" width=\"611\" height=\"367\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3267\" class=\"wp-caption-text\">Los confederados evacuando Brownsville, 1864<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno confederado decidi\u00f3 enviar un agente especial a Monterrey y eligi\u00f3 para esta misi\u00f3n a Jos\u00e9 Agust\u00edn Quintero, un periodista y poeta cubano exiliado en Texas, debido a sus simpat\u00edas por la causa independentista de la isla. Quintero demostr\u00f3 ser un diplom\u00e1tico h\u00e1bil y tambi\u00e9n un diligente promotor del comercio. En esa \u00e9poca, Monterrey era la cabecera del gran cacicazgo regional de Santiago Vidaurri, el cual inclu\u00eda a Coahuila, unificada con Nuevo Le\u00f3n como un solo estado desde 1857. La influencia de Vidaurri tambi\u00e9n se dejaba sentir en Tamaulipas y otros estados del norte. En los hechos, Quintero se convirti\u00f3 en una especie de embajador ante Vidaurri, quien a su vez hab\u00eda aprovechado el creciente flujo comercial para aumentar sus ingresos aduanales, los que manejaba y gastaba con toda independencia, pese a las protestas del gobierno federal, que constantemente le solicitaba la remisi\u00f3n de los ingresos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quintero, Vidaurri y muchos empresarios del A?rea, como Evaristo Madero y Patricio Milmo, lograron poner en marcha un comercio enorme (generador de fortunas que duran hasta nuestros d\u00edas). Desde mediados de 1861, cientos de carretas llevaban p\u00f3lvora, plomo, cobre, hoja de lata, salitre, azufre, tela cruda de algod\u00f3n, cobijas, cueros y tambi\u00e9n toneladas de harina de trigo y ma\u00edz, caf\u00e9 y az\u00facar, a lo que se sumaban muchos otros productos llevados por buques europeos a Matamoros en tr\u00e1nsito para ser importados en Texas. La atracci\u00f3n del insaciable mercado texano se sinti\u00f3 en todos los estados lim\u00edtrofes y m\u00e1s all\u00e1, alcanzando incluso a Durango y Zacatecas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los confederados texanos, por su parte, pagaban todos estos abastecimientos con algod\u00f3n, el cual ten\u00eda un precio alto en el mercado internacional debido a la escasez provocada por el bloqueo. Los principales centros de almacenamiento para el algod\u00f3n texano fueron Matamoros y Brownsville. El trayecto desde las plantaciones hasta estos pueblos ribere\u00f1os distaba de ser f\u00e1cil: Texas era un estado con pocos ferrocarriles (la extensi\u00f3n total de las v\u00edas no sumaba m\u00e1s de 550 km), y ninguna de las l\u00edneas existentes llegaba al l\u00edmite con M\u00e9xico. Fue preciso transportar en carretas el algod\u00f3n y las mercanc\u00edas con las que se compraba, por grandes extensiones de tierra des\u00e9rtica. Una viajera que hizo el recorrido lo describi\u00f3 &#8220;tan \u00e1rido que lo \u00fanico que crec\u00eda eran cactus y mezquite&#8221;, mientras que otro dej\u00f3 testimonio de haber observado &#8220;centenares de animales muertos, con la piel seca sobre los huesos&#8221; a lo largo del trayecto. El transporte por tierra de algod\u00f3n y dem\u00e1s mercanc\u00edas involucr\u00f3 cientos de carretas, miles de mulas y otras bestias de tiro y cientos de arrieros, muchos de ellos mexicanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en Matamoros o Brownsville, el algod\u00f3n se cargaba en peque\u00f1os barcos de vapor adecuados para la navegaci\u00f3n fluvial y era llevado hasta el puerto de Bagdad, localizado en la costa tamaulipeca, al sur de la desembocadura del r\u00edo. El algod\u00f3n esperar\u00eda all\u00ed su embarque en buques que lo llevar\u00edan a Europa o al norte de Estados Unidos, donde exist\u00eda una demanda enorme de la fibra. Bagdad, casi sobra decirlo, no era un puerto adecuado para este volumen de comercio. La desembocadura del Bravo estaba surcada por una barra de arena, por lo que los nav\u00edos grandes no pod\u00edan acercarse mucho. M\u00e1s a\u00fan, los vapores que transportaban el algod\u00f3n s\u00f3lo pod\u00edan salir al golfo cuando la marea era alta, cosa que no suced\u00eda todos los d\u00edas. Debido a esto, los buques mercantes anclados frente a la costa ten\u00edan que esperar con frecuencia varios d\u00edas, incluso semanas, antes de desembarcar todos sus efectos y recibir su carga de algod\u00f3n. As\u00ed, seg\u00fan algunos testigos, en ocasiones se llegaron a juntar 180 o hasta 200 barcos en la desembocadura del r\u00edo, esperando por el cotizado insumo textil. Pese a estos problemas, el comercio sigui\u00f3 siendo redituable gracias a los altos precios del algod\u00f3n en el mercado internacional y a la enorme demanda de pertrechos y mercanc\u00edas por parte de la Confederaci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3268\" aria-describedby=\"caption-attachment-3268\" style=\"width: 548px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.23.07.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3268\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.23.07.png\" alt=\"Vista del sur de Texas y la frontera con MAi??xico\" width=\"548\" height=\"457\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3268\" class=\"wp-caption-text\">Vista del sur de Texas y la frontera con M\u00e9xico<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los efectos de este intercambio transformaron que\u00f1as y aletargadas, no estaban preparadas para recibir. La poblaci\u00f3n de Matamoros pronto salt\u00f3 a m\u00e1s de 40,000 habitantes, mientras que la de Bagdad aument\u00f3 a 15,000. Los precios de las rentas se dispararon, a la vez que fue necesario construir con rapidez nuevas viviendas y bodegas. Tal como se\u00f1al un viajero contempor\u00e1neo, Matamoros se hab\u00eda convertido en una especie de Nueva York para &#8220;los rebeldes al oeste del Mississippi, su gran centro financiero y comercial, que los alimenta y viste, los arma y equipa&#8221;. El comercio fue importante para el esfuerzo de guerra confederado, aunque hay que se\u00f1alar que la ausencia de l\u00edneas ferroviarias que conectaran adecuadamente a Texas con el resto de los estados rebeldes hizo que los efectos de las provisiones abundantes tuvieran un radio limitado. A simple vista, el volumen de las importaciones parec\u00eda tan grande como &#8220;para aprovisionar a todo el ej\u00e9rcito rebelde&#8221;. Sin embargo, seg\u00fan opin\u00f3 el c\u00f3nsul estadounidense en Monterrey, la mayor parte de los pertrechos no rebas\u00f3, en realidad, los l\u00edmites de Texas, m\u00e1s algunas zonas de Luisiana y Arkansas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La colindancia con la Confederaci\u00f3n no s\u00f3lo llev\u00f3 actividad y abundancia inusitadas al noreste mexicano, sino que tambi\u00e9n provoc\u00f3 movimientos ins\u00f3litos de poblaci\u00f3n. Pr\u00e1cticamente desde el inicio de la guerra, un flujo considerable de texanos empez\u00f3 a cruzar el r\u00edo Bravo hacia Tamaulipas y Nuevo Le\u00f3n en busca de refugio. Se trataba de personas que se manten\u00edan fieles a la Uni\u00f3n y tem\u00edan ser perseguidas por sus opiniones pol\u00edticas. Muchos eran inmigrantes alemanes que deseaban mantener una actitud neutral en el conflicto civil y prefer\u00edan dejar sus hogares y comunidades antes que verse obligados a servir en el ej\u00e9rcito confederado, en especial despu\u00e9s de que el gobierno sure\u00f1o aprob\u00f3 una ley de conscripci\u00f3n muy estricta en 1862. No contamos con cifras, ni siquiera aproximadas, pero al parecer los refugiados llegaron a ser m\u00e1s de 1,000. Los c\u00f3nsules de la Uni\u00f3n en M\u00e9xico hicieron lo posible por ayudarlo, pues muchas veces llegaron hambrientos, sin dinero y sin m\u00e1s pertenencias que la ropa que vest\u00edan. Como la gran mayor\u00eda de estos expatriados permaneci\u00f3 cerca de la l\u00ednea fronteriza, la zona se convirti\u00f3 en escenario de vivas tensiones. Tal como inform\u00f3 el c\u00f3nsul de la Uni\u00f3n en Monterrey a su gobierno, estos hombres deseaban estar a una distancia conveniente de Texas y no con intenciones pac\u00edficas: &#8220;En estos momentos la poblaci\u00f3n de americanos en esta ciudad es muy grande y aumenta a diario. Sucede lo mismo en cada pueblo y villa de estos estados fronterizos. La mayor\u00eda de ellos son hombres fieles a la Uni\u00f3n que han sido sacados de Texas contra su voluntad y que esperan aqu\u00ed calladamente una invasi\u00f3n de ese estado para regresar a sus casas y, si es necesario, ayudar al gobierno federal de la manera que sea.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Matamoros, en particular, una concentraci\u00f3n numerosa de refugiados estaba separada tan s\u00f3lo por unas cuantas decenas de metros de la guarnici\u00f3n confederada de Brownsville, lo cual aumentaba la probabilidad de que se produjeran incidentes. Leonard Pierce, el c\u00f3nsul de la Uni\u00f3n en Matamoros, aprovech\u00f3 su llegada para formar una peque\u00f1a milicia, la cual ansiaba un ataque del ej\u00e9rcito de la Uni\u00f3n al sur de Texas para salvar el r\u00edo y asistir en el desalojo de las fuerzas confederadas (Pierce hab\u00eda insistido con frecuencia en sus informes al departamento de Estado sobre la necesidad de un ataque que cortara el comercio). Esta situaci\u00f3n origin\u00f3 varios incidentes lim\u00edtrofes que arriesgaron la paz y tambi\u00e9n la continuaci\u00f3n del negocio. A fines de 1862, algunos grupos armados cruzaron el r\u00edo desde el lado mexicano para realizar depredaciones en Texas. Aunque en mucho se trataba de incursiones de rapi\u00f1a comunes y corrientes, las autoridades mexicanas y los confederados sospechaban que los refugiados estaban involucrados, especialmente aquellos reclutados por el c\u00f3nsul. Despu\u00e9s de una de estas incursiones, tropas confederadas cruzaron al lado mexicano sin autorizaci\u00f3n para perseguir a los salteadores, matando a varios de ellos en un combate. Otro grupo de soldados confederados cruz\u00f3 m\u00e1s tarde a la ribera sur y secuestr\u00f3 a un colaborador cercano de Pierce, provocando una airada protesta de las autoridades tamaulipecas. De modo que la presencia de los refugiados estuvo a punto de inducir una situaci\u00f3n de violencia en la regi\u00f3n, la cual pod\u00eda terminar con el comercio y el buen entendimiento de Vidaurri y la Confederaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas circunstancias, Quintero, el agente confederado en Monterrey, viaj\u00f3 a Matamoros para\u00a0 entrevistarse con el gobernador de Tamaulipas, Albino LA?pez, y con el comandante de las tropas confederadas acantonadas en Brownsville, Hamilton P. Bee, y logr\u00f3 reunir a ambos personajes en varias ocasiones durante febrero de 1863 para negociar un arreglo encaminado a preservar el orden y la tranquilidad. El resultado fue un acuerdo general dirigido a eliminar la impunidad ofrecida por la l\u00ednea divisoria y a evitar que los refugiados abusaran del asilo que les conced\u00edan las autoridades mexicanas. El convenio estipulaba la extradici\u00f3n de criminales comunes, asegurando as\u00ed que los culpables de delitos fueran remitidos a las autoridades del lugar en donde los hubiesen cometido. Tambi\u00e9n se establec\u00eda un principio de reciprocidad en la persecuci\u00f3n de criminales; es decir, las autoridades de cada pa\u00eds tendr\u00edan la facultad de cruzar la frontera para apresarlos, siempre que se encontraran muy cerca de la l\u00ednea. Estos convenios carec\u00edan de validez legal, pues eran fruto de un acuerdo entre funcionarios locales, sin ninguna autorizaci\u00f3n para hacerlo y que por tanto operaran con base en la buena voluntad de las partes. Pero, aunque no cortaron de tajo los des\u00f3rdenes fronterizos, s\u00ed los redujeron y coadyuvaron a la continuaci\u00f3n del comercio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene subrayar que el espacio fronterizo no estaba aislado de los procesos que ten\u00edan lugar en el plano nacional, tanto del lado estadounidense como del mexicano. En el primer caso, el comercio mismo era resultado de la Guerra Civil y estaba sujeto a lo que sucediera en los campos de batalla; en el caso de M\u00e9xico, de manera simult\u00e1nea al desarrollo del intercambio, el gobierno de Benito Ju\u00e1rez enfrentaba una dura crisis, tanto en el \u00e1mbito interno como en el internacional. La victoria militar de los liberales sobre el bando conservador a fines de 1860 no hab\u00eda sido definitiva ni mucho menos. Por el contrario, aunque desplazados del poder, los conservadores continuaban en pie de lucha, si bien con una capacidad militar muy reducida. El Ejecutivo, por su parte, carec\u00eda de recursos econ\u00f3micos suficientes para consolidar su posici\u00f3n, pues sus magros ingresos proven\u00edan de la recaudaci\u00f3n aduanal y en su mayor parte \u00e9sta se encontraba comprometida en el servicio de la deuda contra\u00edda con varias naciones europeas. Estos hechos llevaron al gobierno federal a suspender el pago de intereses hasta nuevo aviso en julio de 1861, lo cual fue el disparador de una intervenci\u00f3n a cargo de Inglaterra, Francia y Espa\u00f1a, principales acreedores del Estado mexicano. Las tres potencias firmaron un acuerdo para exigir al deudor el complimiento de sus obligaciones y en diciembre del mismo a\u00f1o enviaron buques de guerra y fuerzas de desembarco a Veracruz. Como es bien sabido, al cabo de unos meses Inglaterra y Espa\u00f1a se retiraron, mientras que Francia intent\u00f3 fundar una monarqu\u00eda con ayuda del partido conservador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ju\u00e1rez se vio forzado a abandonar la ciudad de M\u00e9xico en mayo de 1863, ante el avance de las tropas francesas y empez\u00f3 la que ser\u00eda una larga marcha hacia el norte, deteni\u00e9ndose unos meses en San Luis Potos\u00ed, para proseguir despu\u00e9s a Saltillo y por fin a Monterrey. En esta ciudad, Vidaurri vio su proximidad como una amenaza. Celoso de su autonom\u00eda, sin el menor deseo de ceder la facultad de retener los ingresos aduanales en las cajas del estado, el caudillo regiomontano se hab\u00eda negado con obstinaci\u00f3n a ayudar en la defensa contra el invasor, ya fuera con hombres o dinero. La inminente llegada de Ju\u00e1rez lo puso en el dilema de plegarse, haciendo buenas sus declaraciones previas de lealtad o dejarse de disimulos y rebelarse, como ocurri\u00f3 finalmente. Ju\u00e1rez fue muy mal recibido en Monterrey; tuvo a su llegada una breve y tensa conferencia con Vidaurri. Al poco uno de los hijos de \u00e9ste se levant\u00f3 en armas y el presidente debi\u00f3 huir a Saltillo, donde le aguardaba el grueso de las tropas federales. Consciente de la inferioridad de sus fuerzas, Vidaurri opt\u00f3 por dejar Monterrey y refugiarse en Texas. Regres\u00f3 en septiembre de 1864, poco despu\u00e9s de que los franceses ocuparan Monterrey, y se puso al servicio de Maximiliano. Cuando las fuerzas liberales reconquistaron la ciudad de M\u00e9xico en 1867,<br \/>\nfue fusilado por su colaboraci\u00f3n con el Imperio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llegada del gobierno federal a la zona lim\u00edtrofe no implic\u00f3 ning\u00fan cambio para el comercio entre la Confederaci\u00f3n y el noreste de M\u00e9xico. Pese a sus claras simpat\u00edas por la Uni\u00f3n desde el inicio de la Guerra Civil, el gobierno de Ju\u00e1rez depend\u00eda ahora de los ingresos aduanales derivados del intercambio para sostener su resistencia y, por tanto, no puso el menor obst\u00e1culo a su continuaci\u00f3n. Por otra parte, aun antes de que Vidaurri saliera de escena, Quintero hab\u00eda obtenido seguridades en ese sentido por parte de su compatriota Pedro Santacilia, a quien conoc\u00eda de tiempo at\u00e1s. Santacilia era yerno de Don Benito y gozaba de gran influencia sobre \u00e9l.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3269\" aria-describedby=\"caption-attachment-3269\" style=\"width: 606px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.25.01.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3269\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.25.01.png\" alt=\"Prensando algodA?n en la frontera con MAi??xico para su transportaciA?n en pacas, 1864.\" width=\"606\" height=\"323\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3269\" class=\"wp-caption-text\">Prensando algod\u00f3n en la frontera con M\u00e9xico para su transportaci\u00f3n en pacas, 1864.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El comercio y sus efectos sobre los estados fronterizos se prolongaron despu\u00e9s de la ocupaci\u00f3n francesa de Matamoros a fines de 1864. Seguro de que los franceses ser\u00edan los mejores vecinos de Texas, Quintero escribi\u00f3 jubiloso a su gobierno sobre la posibilidad de que las nuevas autoridades concedieran mayores ventajas al comercio, en especial una rebaja en el arancel que el algod\u00f3n pagaba al pasar en tr\u00e1nsito por territorio mexicano, que \u00e9l juzgaba oneroso y cuya disminuci\u00f3n hab\u00eda tratado de obtener, sin \u00e9xito, de Vidaurri. Anticipaba tambi\u00e9n que el arribo franc\u00e9s allanara el camino para la entrada de m\u00e1s armas, municiones y pertrechos. A miles de kil\u00f3metros de las zonas en las que retroced\u00edan los ej\u00e9rcitos confederados, \u00e9l se mostraba todav\u00eda muy optimista, cuando la derrota era ya s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo. El general Robert E. Lee se rindi\u00f3 en Virginia en abril de 1865, con lo cual se desvanecieron las esperanzas de que el Sur se convirtiera en una naci\u00f3n independiente. El fin de la Guerra Civil dio tambi\u00e9n t\u00e9rmino al auge comercial de los estados fronterizos. El comercio desarrollado durante la Guerra Civil estadounidense propici\u00f3 la creaci\u00f3n de fortunas, negocios, movimientos de poblaci\u00f3n y v\u00ednculos importantes entre el sur de Texas y el noreste de M\u00e9xico. Las condiciones que lo nutr\u00edan desaparecieron con la guerra, pero perduraron varios v\u00ednculos de diverso tipo, que ir\u00edan en aumento gradual a partir de 1870. En este sentido, el acercamiento vivido entre 1861 y 1865 prefigur\u00f3 la gestaci\u00f3n de un espacio m\u00e1s compacto y de intercambios intensos en las orillas del Bravo, en el que los principales actores no ser\u00edan siempre los gobiernos, sino agentes privados como los comerciantes, los migrantes y aun los criminales. As\u00ed, el comercio y la diplomacia fronteriza de los a\u00f1os que van de 1860 a 1865 no s\u00f3lo son un episodio importante en la formaci\u00f3n de Estados Unidos y M\u00e9xico por haber influido sobre sus respectivas guerras civiles, sino que constituyen una versi\u00f3n anticipada del surgimiento de un espacio binacional en el l\u00edmite de Texas con el noreste mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>MANUEL CEBALLOS RAM\u00cdREZ, <em>Encuentro en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio com\u00fan<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico\/Universidad Aut\u00f3noma de Tamaulipas, 2001.<\/li>\n<li>GERARDO GURZA LAVALLE, <em>Una vecindad ef\u00edmera: Los Estados Confederados de Am\u00e9rica y su pol\u00edtica exterior hacia M\u00e9xico 1861-1865<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2001.<\/li>\n<li>JES\u00daS HERN\u00c1NDEZ, <em>Norte contra Sur: Historia de la guerra de Secesi\u00f3n<\/em>, Barcelona, In\u00e9dita Editores, 2008.<\/li>\n<li>RONNIE C. TYLER, <em>Santiago Vidaurri y la Confederaci\u00f3n sure\u00f1a<\/em>, Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo Le\u00f3n, 2002.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Gurza Lavalle \/ Instituto Mora BiCentenario # 8 Las guerras siempre cambian la vida de la gente. En la mayor\u00eda de los casos, las m\u00e1s afectadas son las poblaciones directamente involucradas en el conflicto. Sin embargo, los choques armados muchas veces tienen repercusiones capaces de alterar la forma de vida de poblaciones situadas a una distancia lejana de los lugares donde luchan los ej\u00e9rcitos. Eso fue lo que sucedi\u00f3 en Nuevo Le\u00f3n, Coahuila y Tamaulipas durante la Guerra Civil en Estados Unidos (1861-1865). Es bien sabido que los estados del norte y del sur de la Uni\u00f3n americana libraron una guerra larga y sangrienta en torno al problema de la esclavitud, pero el hecho de que este conflicto afectara tan hondo la regi\u00f3n noreste de M\u00e9xico es menos conocido. La lucha entre el Sur esclavista y el Norte libre empez\u00f3 en abril de 1861. 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