﻿{"id":24156,"date":"2026-05-18T02:40:46","date_gmt":"2026-05-18T08:40:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=24156"},"modified":"2026-05-22T14:43:32","modified_gmt":"2026-05-22T20:43:32","slug":"safuega-y-la-revolucion-ultrafeminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/safuega-y-la-revolucion-ultrafeminista\/","title":{"rendered":"Safuega y la revoluci\u00f3n ultrafeminista"},"content":{"rendered":"<p><span data-contrast=\"auto\">Fausto E. G\u00f3mez Garc\u00eda<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\"><br \/>\n<\/span><span data-contrast=\"auto\">Doctorado\u00a0en Historia,<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\"><br \/>\n<\/span><span data-contrast=\"auto\">Facultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 71.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_06_Safuega.pdf\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\"> <span class=\"TextRun SCXW91751032 BCX0\" lang=\"ES-ES\" xml:lang=\"ES-ES\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">Entre 1984 y 1995 la holandesa\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SpellingErrorV2Themed SCXW91751032 BCX0\">Safuega<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">\u00a0se instal\u00f3 en Guadalajara y Tepoztl\u00e1n, dando lugar al desarrollo\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">de un proyecto de feminismo radical que denomin\u00f3 Oasis, y que\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">atraer\u00eda no s<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">\u00f3<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">lo a mexicanas sino tambi\u00e9n a mujeres estadunidenses y europea<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">s<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW91751032 BCX0\">.<\/span><\/span><span class=\"EOP Selected SCXW91751032 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_24119\" aria-describedby=\"caption-attachment-24119\" style=\"width: 491px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24119\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_005.jpg\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_005.jpg 491w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_005-184x300.jpg 184w\" sizes=\"(max-width: 491px) 100vw, 491px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24119\" class=\"wp-caption-text\">Safuega durante el Primer Encuentro de Lesbianas Feministas Latinoamericanas y Caribe\u00f1as, ca. 1987. UACM, Centro Acad\u00e9mico de la Memoria de Nuestra Am\u00e9rica, Fondo I, Clave de expediente: K IS22, Secci\u00f3n: Movimientos sociales, Serie: Identidades sexo-gen\u00e9ricas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un grupo de feministas lesbianas de Guadalajara, Jalisco, organiz\u00f3 en junio de 2006 un evento titulado \u201cForo en retrospectiva del movimiento l\u00e9sbico: Evento en memoria de Safuega\u201d. El homenaje rend\u00eda culto a los logros de esa amiga y compa\u00f1era, quien hab\u00eda muerto recientemente bajo circunstancias inciertas, y de la cual la mayor\u00eda de las asistentes llevaba a\u00f1os sin saber nada de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1985, Safuega hab\u00eda establecido un espacio para lesbianas en el pueblo de Tepoztl\u00e1n, Morelos, e hizo mucho por poner en contacto a las feministas lesbianas de M\u00e9xico con otras del extranjero, principalmente de Estados Unidos y pa\u00edses europeos. Su historia era fascinante. Originaria de Pa\u00edses Bajos hab\u00eda llegado a M\u00e9xico desde Estados Unidos, sac\u00f3 adelante un proyecto separatista l\u00e9sbico que m\u00e1s tarde mud\u00f3 a Guadalajara y que algunas mujeres recordaban con cari\u00f1o; aun as\u00ed, tras abandonar el pa\u00eds en 1995 su paso por M\u00e9xico hab\u00eda quedado en el olvido. Tuvo una vida plagada de an\u00e9cdotas viajeras, pero tal relato permanec\u00eda al margen de la memoria de los movimientos l\u00e9sbicos del pa\u00eds, incluso de Holanda y de Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Safuega, el feminismo l\u00e9sbico fue un trabajo de tiempo completo, la br\u00fajula que guiaba todas sus acciones y su forma de ver el mundo. En muchos momentos sus opiniones llegaron a ser vistas por otras mujeres como extremistas: se negaba a dirigirle la palabra a los hombres y propon\u00eda proyectos ut\u00f3picos encaminados a crear comunidades autosuficientes de lesbianas. Estas caracter\u00edsticas fueron las m\u00e1s visibles del movimiento separatista l\u00e9sbico, surgido en Estados Unidos a principios de 1970, pero difundido en distintas partes del mundo a trav\u00e9s de espacios exclusivos para mujeres lesbianas. Lo que resulta extraordinario es que los or\u00edgenes de Safuega estaban muy lejos de ese radicalismo. Hab\u00eda nacido en 1946 en Sassenheim, un pueblito rural al oeste de Holanda donde apenas se censaban unas 7 000 personas. Los padres de Safuega hab\u00edan vivido la ocupaci\u00f3n nazi de Pa\u00edses Bajos. Durante ese tiempo muchos j\u00f3venes fueron desplazados a centros de trabajo forzoso y tras el final de la Segunda Guerra Mundial intentaron reconstruir sus vidas asediados por el trauma.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24120\" aria-describedby=\"caption-attachment-24120\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24120\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_006.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_006.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_006-300x194.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_006-768x496.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24120\" class=\"wp-caption-text\">Encuentro de Lesbianas Feministas Latinoamericanas y Caribe\u00f1as, 1987. UACM, Centro Acad\u00e9mico de la Memoria de Nuestra Am\u00e9rica, Fondo I, Clave de expediente: K IS22, Secci\u00f3n: Movimientos sociales, Serie: Identidades sexo-gen\u00e9ricas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La madre de Safuega fue una ama de casa y su padre un agricultor pobre y cat\u00f3lico que llevaba a toda su familia a misa en un tiempo en que esta se realizaba en lat\u00edn y de espaldas a los feligreses. Tras sobrevivir al \u201cinvierno del hambre\u201d de Holanda, donde unas 20 000 personas murieron por falta de alimentos, vieron desplazado el tradicional cultivo de bulbos de tulip\u00e1n en la zona por la industria ligera. Como hija de la posguerra, Safuega resinti\u00f3 desde ni\u00f1a las asfixiantes normas para las mujeres de su comunidad. En un art\u00edculo que escribi\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s desde su residencia en California describi\u00f3 una de esas escenas: \u201cUn d\u00eda, yo tendr\u00eda unos catorce a\u00f1os, ayud\u00e9 a cargar enormes bultos en un cami\u00f3n en el negocio de mi padre. Sent\u00eda mis m\u00fasculos fuertes y flexibles, y trabaj\u00e9 m\u00e1s que el mayor de mis sobrinos. Me sent\u00eda bien, orgullosa, y esperaba elogios por tener un cuerpo fuerte, por trabajar r\u00e1pido, pero los hombres se burlaron de m\u00ed: \u00bfDe verdad eres una chica?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Para 1970 se hab\u00eda emancipado de su familia y viv\u00eda recorriendo ciudades como Nijmegen, Utrecht y \u00c1msterdam. Era joven y pobre, pero comprometida pol\u00edticamente con el movimiento de liberaci\u00f3n de las mujeres.<\/em><\/strong> Al igual que otras, aprovech\u00f3 los estados de bienestar caracter\u00edsticos de la guerra fr\u00eda, y describi\u00f3 su situaci\u00f3n de esos a\u00f1os como la de: \u201cuna activista casi a tiempo completo. Trabajaba por dinero s\u00f3lo lo necesario para subsistir. Vivir de las sobras de un pa\u00eds rico era f\u00e1cil: ten\u00eda atenci\u00f3n m\u00e9dica y educaci\u00f3n gratuita y mi alquiler era subvencionado por el gobierno\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la situaci\u00f3n de afluencia, las desigualdades de g\u00e9nero persistieron. Ya en 1967, la activista Joke Smit public\u00f3 un art\u00edculo period\u00edstico sobre las desigualdades en la vida de las mujeres holandesas, miles salieron a tomar las calles, organizaron grupos y demandaron la igualdad salarial y la legalizaci\u00f3n inmediata del aborto. Safuega particip\u00f3 de esas acciones y encontr\u00f3 en el feminismo una nueva dimensi\u00f3n de s\u00ed misma. Pero con todo y la aparente renovaci\u00f3n de su vida, esta sigui\u00f3 marcada por el trauma: de joven fue internada en un manicomio en contra de su voluntad debido a su lesbianismo, y el miedo a que esto se repitiera la asedi\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1976 Safuega viaj\u00f3 por primera vez a Estados Unidos con el objetivo de formarse como artista en el Woman\u2019s Building de California, un c\u00e9lebre epicentro internacional de arte y feminismo. All\u00ed, su compromiso con la causa feminista se hizo m\u00e1s fuerte, y durante siete a\u00f1os realiz\u00f3 numerosos viajes a trav\u00e9s de las principales comunidades lesbianas de ese pa\u00eds. En sus art\u00edculos, Safuega describi\u00f3 un universo de danzas a la luna llena, rituales a las diosas, separatismo l\u00e9sbico y viajes a comunidades exclusivas de mujeres, como festivales de m\u00fasica y comunas en \u00e1reas urbanas y rurales. \u201cEra joven, aventurera, creativa y testaruda\u201d, seg\u00fan le dijo a\u00f1os despu\u00e9s a un peri\u00f3dico para lesbianas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 35 a\u00f1os public\u00f3 una novela que le dio cierto reconocimiento: <em>Spijkerbloemen<\/em> (el t\u00edtulo se traduce vagamente como <em>Flores de clavo<\/em>). Esta novela tiene como protagonista a Meike, su desdoblamiento literario. Meike es una mujer sexualmente emancipada, pone en marcha toda clase de proyectos feministas, se involucra en relaciones amorosas con otras mujeres y critica el machismo de la sociedad holandesa. La protagonista tambi\u00e9n emprende un viaje de autoafirmaci\u00f3n y centra su dilema interno en torno al desarraigo hacia el mundo en el que hab\u00eda crecido. Tanto en esta novela como en sus art\u00edculos, Safuega revel\u00f3 un mundo l\u00e9sbico que ya ha desaparecido, poblado por numerosos negocios exclusivos de mujeres donde las lesbianas se encontraban unas a otras: caf\u00e9s, librer\u00edas, bares, casas comunitarias. Por esos a\u00f1os el impulso del feminismo l\u00e9sbico alentaba a las mujeres a aprender todo por s\u00ed mismas: desde carpinter\u00eda y mec\u00e1nica automotriz hasta c\u00f3mo imprimir un libro o grabar un disco de m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A principios de los a\u00f1os ochenta, la novela de Safuega apareci\u00f3 gracias al apoyo de la comunidad lesbiana de Nijmegen, una ciudad al este de Holanda. Pero incluso en Pa\u00edses Bajos, <em>Spijkerbloemen<\/em> fue un trabajo marginal, un libro de culto entre el reducido grupo de lesbianas separatistas de habla holandesa. Margo van der Voort, una lesbiana separatista que conoci\u00f3 a Safuega durante esa temporada, recuerda haber tenido un ejemplar de <em>Spijkerbloemen<\/em> que viaj\u00f3 a su lado durante d\u00e9cadas, hasta que finalmente Margo decidi\u00f3 sentar cabeza en Australia. Las trayectorias de Margo y de Safuega corrieron de forma paralela, eran viajeras del mundo y se mov\u00edan entre comunidades internacionales de lesbianas separatistas inspiradas en las reflexiones antinacionalistas del famoso ensayo <em>Tres guineas,<\/em> de Virginia Woolf: \u201cComo mujer no tengo patria, como mujer no quiero patria. Como mujer, mi patria es el mundo entero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El logro de publicar su propio libro respondi\u00f3 a la difusi\u00f3n internacional de los ambientes culturales del separatismo l\u00e9sbico de Estados Unidos, donde circulaban diferentes obras y revistas dirigidas exclusivamente a lesbianas. En pa\u00edses tan dispares como Grecia, Dinamarca, Inglaterra y Australia, entre otros, las separatistas lesbianas emprendieron nuevos proyectos de vida comunitaria, festivales de m\u00fasica, casas de alojamiento y caf\u00e9s donde pod\u00edan recargar pilas y tener una perspectiva positiva de su sexualidad. En el oto\u00f1o de 1981 Safuega se va a vivir a Heraseed, una comuna rural de ese tipo que estaba situada en el pueblito de Talmage, en el estado de California. Tan s\u00f3lo unos meses m\u00e1s tarde Heraseed fue parcialmente destruida por un incendio forestal, y en un apoyo solidario a las necesidades de la comuna Safuega escribi\u00f3 <em>Spijkerbloemen<\/em> con el objetivo de recabar dinero para rescatar lo que quedaba de ese espacio. Publicada bajo el pseud\u00f3nimo de Myra Lilliane (el nombre que ella usaba en Estados Unidos y Holanda) la novela documenta con mucha sensibilidad los efectos que el separatismo l\u00e9sbico tuvo sobre su vida, as\u00ed como lo hicieron otras escritoras afines que imaginaron c\u00f3mo ser\u00eda un mundo habitado enteramente por mujeres.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Vida en M\u00e9xico<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><strong>En 1984 se mud\u00f3 a M\u00e9xico y organiz\u00f3 un espacio exclusivo para lesbianas en Tepoztl\u00e1n, Morelos<\/strong><\/em>, una peque\u00f1a comunidad rural que hab\u00eda experimentado un proceso de suburbanizaci\u00f3n a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n de carreteras y la ampliaci\u00f3n del comercio regional. Mediante los nuevos caminos y el servicio postal del pueblo, Safuega import\u00f3 de Estados Unidos numerosas revistas y libros l\u00e9sbicos de circulaci\u00f3n restringida, pues se trataban de publicaciones peque\u00f1as dirigidas \u00fanicamente a lesbianas. Tambi\u00e9n organiz\u00f3 fiestas y un hostal al que llegan sus amigas de ese pa\u00eds y de otras partes de Europa, Australia y Am\u00e9rica Latina. <strong><em>El nombre de su espacio fue Oasis, en homenaje a los or\u00edgenes del proyecto en el Michigan Womyn\u2019s Music Festival<\/em>,<\/strong> un evento separatista l\u00e9sbico realizado anualmente entre 1976 y 2015 y que atrajo a miles de lesbianas de todo el mundo en un ambiente exclusivo de mujeres donde se presentaban bandas y artistas musicales, talleres de concientizaci\u00f3n pol\u00edtica y la venta de artesan\u00edas y productos. All\u00ed, la revoluci\u00f3n feminista se viv\u00eda en carne propia, pero las separatistas deseaban cambiar el mundo entero. Valerie Solanas, una escritora influyente en esos c\u00edrculos, lo plante\u00f3 en su <em>Manifiesto SCUM <\/em>con las siguientes palabras: \u201ca las [mujeres] dotadas de una mente c\u00edvica, de sentido de la responsabilidad y de la b\u00fasqueda de emociones les queda una \u2013s\u00f3lo una \u00fanica\u2013 posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatizaci\u00f3n total y destruir al sexo masculino\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24118\" aria-describedby=\"caption-attachment-24118\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24118\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_002.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_002.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_002-300x186.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_002-768x477.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24118\" class=\"wp-caption-text\">Encuentro de Lesbianas Feministas Latinoamericanas y Caribe\u00f1as, 1987. UACM, Centro Acad\u00e9mico de la Memoria de Nuestra Am\u00e9rica, Fondo I, Clave de expediente: K IS24, Secci\u00f3n: Movimientos sociales, Serie: Identidades sexo-gen\u00e9ricas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1990 aparece un art\u00edculo en la revista <em>Maize: A Lesbian Country Magazine<\/em> titulado \u201cAmando a las mujeres podemos liberar al mundo\u201d. En este art\u00edculo Safuega describi\u00f3 su vida en Tepoztl\u00e1n: cultivaba flores, realizaba rituales esot\u00e9ricos y organizaba fiestas a las que llegan sus amigas de Cuernavaca, de la ciudad de M\u00e9xico y del extranjero. Algunas de ellas eran pioneras en la conformaci\u00f3n del movimiento l\u00e9sbico nacional y ten\u00edan un perfil similar al de Safuega: hab\u00edan nacido despu\u00e9s de la segunda guerra mundial y aprovecharon el acceso a la educaci\u00f3n superior, al trabajo asalariado y a los m\u00e9todos anticonceptivos que les ofreci\u00f3 el contexto del \u201cmilagro mexicano\u201d. Yan Mar\u00eda Castro, quien visitaba Oasis con frecuencia, hab\u00eda creado el grupo Lesbos en el Distrito Federal, en 1977, para que las lesbianas de la capital pudieran conocerse y hablar sobre sus vidas, fue el primer grupo de su tipo en todo el pa\u00eds; mientras que Martha Nualart y Guadalupe L\u00f3pez, quienes tambi\u00e9n eran amigas de Safuega, crearon el primer colectivo de lesbianas feministas de Guadalajara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1987, estas mujeres, entre otras, organizaron el Primer Encuentro de Lesbianas Feministas Latinoamericanas y Caribe\u00f1as, celebrado en el mes de octubre en Cuernavaca, Morelos, y al que asistieron lesbianas de toda la regi\u00f3n latinoamericana y de otras partes del mundo. Muchas de ellas se quedaron con Safuega en tiendas de acampar en el patio, otras se hospedaron en la casa y organizaron fiestas. \u201cMe mantengo firme\u201d, escribi\u00f3 Safuega, \u201cde que fue la diosa quien me envi\u00f3 a Tepoztl\u00e1n para crear este espacio exclusivo para mujeres\u2026 son la cultura de las mujeres y las publicaciones feministas las que me dan el coraje y la visi\u00f3n del futuro\u201d. Las charlas de sobremesa fueron fascinantes. Una mujer que se hosped\u00f3 en Oasis afirmaba haber tenido un embarazo virgen, las autoridades le quitaron a su hija y se deshicieron de las evidencias que daban fe de su condici\u00f3n m\u00e9dica extraordinaria. Otras de sus hu\u00e9spedes se dedicaron a sus asuntos y m\u00e1s tarde desarrollaron carreras importantes en el campo de las humanidades y las ciencias sociales, como los casos de Jules Falquet, Norma Mogrovejo, Kay Gardner y Jacqueline Buswell.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para 1991, Oasis reapareci\u00f3 en Guadalajara. Safuega abandon\u00f3 Tepoztl\u00e1n tras muchos conflictos con los lugare\u00f1os y decidi\u00f3 emprender su proyecto en conjunto con Patlatonalli, la organizaci\u00f3n de lesbianas feministas creada por Nualart y L\u00f3pez en 1986. En Guadalajara los problemas estallaron. Safuega se negaba a que los hombres pudieran consultar sus documentos, pues sus amigas extranjeras confiaban en que la holandesa respetar\u00eda el impulso separatista de sus publicaciones y jam\u00e1s se ver\u00edan perturbadas por la mirada intrusiva de los hombres. En tanto, la organizaci\u00f3n Patlatonalli, sin comprender su separatismo extranjero, deseaba que el acceso a la biblioteca estuviera disponible para todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con sus muchos conflictos, son esas feministas radicales las que lideraron la lucha contra la discriminaci\u00f3n hacia las personas homosexuales. Safuega y las integrantes de Patlatonalli sacaron adelante por esos a\u00f1os la decimotercera conferencia de la Asociaci\u00f3n L\u00e9sbico Gay Internacional, celebrada en Acapulco y a la que asisten activistas homosexuales del mundo entero. <strong><em>Tras separarse por sus diferencias ideol\u00f3gicas hacia el separatismo l\u00e9sbico, en 1992 Safuega redireccion\u00f3 nuevamente a Oasis como un centro cultural y hostal de mujeres<\/em><\/strong>, tambi\u00e9n public\u00f3 dos n\u00fameros de un bolet\u00edn informativo y organiz\u00f3 talleres de feminismo, exposiciones de arte y un espacio de reuni\u00f3n para las lesbianas donde pudieran conocerse, organizar fiestas y jugar juegos de mesa. Tambi\u00e9n particip\u00f3 de la Red de Mujeres y en protestas contra la homofobia ambiental emprendida por el Partido Acci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24117\" aria-describedby=\"caption-attachment-24117\" style=\"width: 566px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24117\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_001.jpg\" alt=\"\" width=\"566\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_001.jpg 566w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_001-212x300.jpg 212w\" sizes=\"(max-width: 566px) 100vw, 566px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24117\" class=\"wp-caption-text\">Publicaci\u00f3n dirigida a comunidades de lesbianas feministas, ca. 1982. UACM, Centro Acad\u00e9mico de la Memoria de Nuestra Am\u00e9rica. Fondo I, Clave de expediente: K IS23, Secci\u00f3n: Movimientos sociales, Serie: Identidades sexo-gen\u00e9ricas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os noventa, ca\u00eddo el Muro de Berl\u00edn, el mundo cambi\u00f3, se globaliz\u00f3 y los espacios exclusivos para mujeres lesbianas como el de Safuega comenzaron a desaparecer. Internet expandi\u00f3 los canales de comunicaci\u00f3n y le permiti\u00f3 a las m\u00e1s j\u00f3venes conocerse a trav\u00e9s de p\u00e1ginas web y correos electr\u00f3nicos. Cada vez era menos necesario tener que frecuentar un caf\u00e9 l\u00e9sbico o un encuentro feminista para salir del armario. En Estados Unidos surgi\u00f3 una aut\u00e9ntica reacci\u00f3n contraria al separatismo l\u00e9sbico y su negativa a aceptar la presencia de transexuales que se identifican como mujeres en los espacios de lesbianas. La propia condena del movimiento demostr\u00f3 su triunfo: muchas j\u00f3venes lograron por primera vez ser abiertas sobre su sexualidad desde la adolescencia y otras accedieron a m\u00e1s oportunidades para formar vidas estables mediante uniones civiles e hijos. \u201cExmonjas \u00bfa\u00fan ans\u00edan una comunidad de hermanas? Mujeres de la Ciudad Libre de Christiana en Dinamarca, mujeres del campamento de la paz de Greenham Common, \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3 con sus sue\u00f1os?\u201d, se pregunt\u00f3 Safuega en una carta de 1994, donde lamentaba que los proyectos contraculturales de las feministas de su generaci\u00f3n quedaran en el recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en 1995 Safuega finalmente abandon\u00f3 M\u00e9xico cort\u00f3 todos los v\u00ednculos de su paso por el pa\u00eds y muchos rumores circularon sobre su destino. Se afirmaba que hab\u00eda perdido la cordura y estuvo internada en un manicomio \u2013la temible pesadilla que siempre la asedi\u00f3\u2013, donde muri\u00f3. Otras dijeron haberla visto en la indigencia, vagando por las calles de \u00c1msterdam en busca de comida. Casi todas cre\u00edan que se hab\u00eda suicidado. Descubr\u00ed que su destino al salir del pa\u00eds no hab\u00eda sido tan terrible, pero s\u00ed triste. Entre 1996 y 1997 vivi\u00f3 sola e insatisfecha en Curazao, una isla del Caribe donde tampoco hall\u00f3 un hogar y vio deteriorada su salud. Para cerrar el c\u00edrculo, en 2024 desde el marco del Simposio Internacional \u201cEmilia Beltr\u00e1n y Puga\u201d, la investigadora Arcelia Paz Padilla dio a conocer un art\u00edculo de Safuega fechado en el oto\u00f1o de 1999. All\u00ed informaba que, tras dos d\u00e9cadas, hab\u00eda vuelto a instalarse en Holanda. Con 53 a\u00f1os y abatida por la fibromialgia y la artritis describi\u00f3: \u201cvol\u00e9 lejos y alto, pero ahora soy un pajarito herido\u201d. No sabemos a\u00fan qu\u00e9 fue de ella m\u00e1s tarde, ni la fecha y condiciones de su muerte, pero a principios de los 2000 la noticia de su deceso hab\u00eda comenzado a circular entre sus conocidas de M\u00e9xico.<\/p>\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li>G\u00f3mez Garc\u00eda, Fausto E., \u201cLa recepci\u00f3n del lesbianismo pol\u00edtico en la ciudad de M\u00e9xico entre las d\u00e9cadas de los setenta y ochenta del siglo XX\u201d, <em>Historia Mexicana<\/em>, 2026, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/ctEXXSQQ\">https:\/\/cutt.ly\/ctEXXSQQ<\/a><\/li>\n<li>Gordero, Matilde y Rovira, Elisenda, \u201cNadie quiere rendir homenaje a lo que conseguimos las lesbianas: entrevista a Bonnie J. Morris\u201d, <em>Pikara Magazine<\/em>, 28 de junio de 2017, en<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/itEXL6OJ\"> https:\/\/cutt.ly\/itEXL6OJ<\/a><\/li>\n<li>\u201cLesbiana: A Parallel Revolution\u201d, Dir. Myriam Foug\u00e8re, 2012, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/3tEXLmm3\">https:\/\/cutt.ly\/3tEXLmm3<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fausto E. G\u00f3mez Garc\u00eda Doctorado\u00a0en Historia, Facultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 71. Entre 1984 y 1995 la holandesa\u00a0Safuega\u00a0se instal\u00f3 en Guadalajara y Tepoztl\u00e1n, dando lugar al desarrollo\u00a0de un proyecto de feminismo radical que denomin\u00f3 Oasis, y que\u00a0atraer\u00eda no s\u00f3lo a mexicanas sino tambi\u00e9n a mujeres estadunidenses y europeas.\u00a0 Un grupo de feministas lesbianas de Guadalajara, Jalisco, organiz\u00f3 en junio de 2006 un evento titulado \u201cForo en retrospectiva del movimiento l\u00e9sbico: Evento en memoria de Safuega\u201d. El homenaje rend\u00eda culto a los logros de esa amiga y compa\u00f1era, quien hab\u00eda muerto recientemente bajo circunstancias inciertas, y de la cual la mayor\u00eda de las asistentes llevaba a\u00f1os sin saber nada de ella. En 1985, Safuega hab\u00eda establecido un espacio para lesbianas en el pueblo de Tepoztl\u00e1n, Morelos, e hizo mucho por poner en contacto a las feministas lesbianas de M\u00e9xico con<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2945],"tags":[2977,2975,2976],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24156"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24156"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24156\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24197,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24156\/revisions\/24197"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}