﻿{"id":23907,"date":"2026-05-07T01:12:46","date_gmt":"2026-05-07T07:12:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23907"},"modified":"2026-05-22T15:24:53","modified_gmt":"2026-05-22T21:24:53","slug":"bandidos-rurales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/bandidos-rurales\/","title":{"rendered":"Bandidos rurales"},"content":{"rendered":"<p><span data-contrast=\"auto\">V\u00edctor Manuel Carlos G\u00f3mez<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\"><br \/>\n<\/span><span data-contrast=\"auto\">Universidad Aut\u00f3noma de Aguascalientes<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 71.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_09_Bandidos.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><span class=\"TextRun SCXW137961221 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">La representaci\u00f3n pict\u00f3rica del delincuente que atraca diligencias en el M\u00e9xico del siglo XIX <\/span><\/span><span class=\"TextRun SCXW137961221 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">est\u00e1 marcada por el clasismo y una mirada racial, donde estos son morenos y pobres, mientras sus v\u00edctimas\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">son\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">gente adinerada y blanca.\u00a0<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">El \u00fanico prop\u00f3sito es mostrar<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW137961221 BCX0\">\u00a0su capacidad para hacer da\u00f1o.<\/span><\/span><span class=\"EOP Selected SCXW137961221 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Salieron de madrugada con rumbo al cerro del \u00c1guila\u00a0para juntar le\u00f1a, sin saber que escondidos entre unos matorrales los esperaban unos bandidos. Padre e hijo eran arrieros y hab\u00edan recorrido\u00a0esa\u00a0ruta\u00a0innumerables veces. Iban sin prisa, al paso en sus burros. De repente,\u00a0dos hombres saltaron desde la orilla del camino impidi\u00e9ndoles pasar, amenaz\u00e1ndolos con un machete y un mosquete. Juan de Luna reuni\u00f3 valor y dijo a su hijo que\u00a0se\u00a0resistir\u00edan al asalto.\u00a0No hab\u00eda terminado de hablar\u00a0cuando un ruido a su espalda llam\u00f3 su atenci\u00f3n.\u00a0De la oscuridad emergieron\u00a0seis sujetos cubiertos de la cara\u00a0que\u00a0se abalanzaban\u00a0con lanzas en las manos\u00a0contra ellos. Fue entonces que entendi\u00f3 que no hab\u00eda escapatoria y le orden\u00f3 a Eligio que bajara del burro\u00a0sin hacer resistencia.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Severo Hern\u00e1ndez, \u201cel perro\u201d, orden\u00f3 a dos de sus hombres que\u00a0desnudaran y amarraran\u00a0a padre e hijo\u00a0y\u00a0despu\u00e9s de\u00a0quitarles\u00a0lo que trajeran consigo\u00a0los\u00a0arrojaran entre la maleza. Al resto\u00a0les indic\u00f3\u00a0que comenzaran a arriar los animales hacia el monte. Tumbado bocabajo en el suelo Eligio escuch\u00f3 que\u00a0sus asaltantes\u00a0se alejaban, excepto uno, que se qued\u00f3 custodi\u00e1ndolos. No pas\u00f3 mucho tiempo para que el sujeto los amagara con su cuchillo, amenazando con matar a Juan si hac\u00edan ruido. En total silencio percibieron unos caballos acercarse e irse. Despu\u00e9s de unas horas se dieron cuenta que\u00a0su custodio se hab\u00eda\u00a0marchado\u00a0y\u00a0comenzaron a desatarse. Huyeron en cuanto lo lograron, despojados de todo lo que ten\u00edan, pero sin haber recibido un solo golpe.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Este asalto sucedi\u00f3 en un camino rural del estado de Aguascalientes\u00a0en 1869, pero fue uno de tantos que se cometieron en la regi\u00f3n y en el pa\u00eds durante la segunda mitad del siglo\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">XIX<\/span><span data-contrast=\"auto\">. Ese fue un lapso en la historia de M\u00e9xico que no debe ni puede entenderse sin el papel de los bandidos, criminales a los que\u00a0actualmente se les\u00a0relaciona\u00a0con\u00a0la\u00a0idea\u00a0rom\u00e1ntica de\u00a0h\u00e9roes\u00a0populares. Sin embargo, esa\u00a0mirada\u00a0no refleja fielmente la forma en que, a trav\u00e9s del tiempo, fueron\u00a0vistos\u00a0por las personas que directa\u00a0e indirectamente\u00a0padec\u00edan\u00a0y sab\u00edan de\u00a0sus fechor\u00edas. En cierta medida,\u00a0es producto\u00a0de la difusi\u00f3n de una visi\u00f3n\u00a0tergiversada de los mismos, que exager\u00f3 elementos reales y ficticios. Debido a eso, vale la pena preguntarse, qu\u00e9 idea tuvieron de\u00a0los\u00a0bandidos\u00a0los diferentes artistas visuales mexicanos que en esos a\u00f1os crearon una obra sobre ellos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><b><span data-contrast=\"auto\">La representaci\u00f3n\u00a0visual<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\"><em><strong>Los bandidos fueron enigm\u00e1ticos protagonistas de la mayor\u00eda de los acontecimientos de la historia de M\u00e9xico.<\/strong><\/em> Ser\u00eda casi imposible explicar el surgimiento del pa\u00eds, sus primeras d\u00e9cadas o hablar en s\u00ed del \u201csiglo XIX <\/span><span data-contrast=\"auto\">mexicano\u201d sin\u00a0referirse a ellos. A\u00fan exist\u00eda Nueva Espa\u00f1a cuando hombres (muchos con fama de criminales) como Agust\u00edn Marroqu\u00edn se unieron a las filas insurgentes que comand\u00f3 Hidalgo y lideraron tropas o lucharon rebel\u00e1ndose en contra de la\u00a0corona\u00a0espa\u00f1ola, logrando la independencia. Fue ese acontecimiento el que trastoc\u00f3 un orden de legalidad que hab\u00eda mantenido el bandidaje bajo control\u00a0e\u00a0inici\u00f3\u00a0un periodo de inestabilidad pol\u00edtica y social.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La debilidad de los gobiernos mexicanos, las invasiones extranjeras y la arraigada pr\u00e1ctica de arrebatarse el mando de la naci\u00f3n a trav\u00e9s de las armas crearon el desorden id\u00f3neo para que sujetos ambiciosos, oprimidos o empobrecidos se volvieran bandidos y crearan un clima de inseguridad nunca visto en el pa\u00eds. En las d\u00e9cadas de los cincuenta y sesenta se volvieron populares ciertos bandidos inmiscuidos en los grandes problemas pol\u00edticos del pa\u00eds, como Juan Vicario, Leonardo M\u00e1rquez, Tom\u00e1s Mej\u00eda y Manuel Lozada, as\u00ed como ciertas bandas como las de Los Plateados o Los\u00a0Chave\u00f1os. Invisibilizados por los grandes hombres y grupos hab\u00eda una enorme cantidad de gavillas que comet\u00edan toda clase de robos y violencias a lo largo del pa\u00eds, al parecer con meras intenciones criminales. Porfirio D\u00edaz no pudo terminar con ellos y su r\u00e9gimen cay\u00f3 sin que se supiera a ciencia cierta qu\u00e9 eran y qu\u00e9 quer\u00edan los bandidos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Lo\u00a0enigm\u00e1tico de su existencia en la clandestinidad sedujo la inquietud de la prensa\u00a0de la \u00e9poca, que publicaba diariamente noticias sobre sus cr\u00edmenes. Tambi\u00e9n la de viajeros extranjeros, que publicaban libros relatando sus asombrosos encuentros con ex\u00f3ticos personajes, tan crueles como gentiles, que asaltaban sus diligencias en sus traves\u00edas m\u00e1s all\u00e1 de la ciudad de M\u00e9xico. Incluso, la de escritores como Ignacio Manuel Altamirano, que en\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El Zarco<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0cont\u00f3 la dram\u00e1tica historia de una joven que se enamora y fuga con el l\u00edder de Los Plateados. En 1892 Manuel Payno escribi\u00f3 la m\u00e1s famosa novela mexicana sobre el tema:\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Los Bandidos de R\u00edo Fr\u00edo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">.\u00a0Algo que resulta peculiar es que los bandidos no fueron de especial inter\u00e9s para los artistas visuales mexicanos, aunque hubo algunos que s\u00ed se preocuparon por documentar su\u00a0rol\u00a0en la vida cotidiana de los habitantes del pa\u00eds.\u00a0En sus obras, la idea que plasmaron de ellos no fue la de h\u00e9roes, sino de villanos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24128\" aria-describedby=\"caption-attachment-24128\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24128\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_031.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_031.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_031-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_031-768x577.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24128\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, Ataque de una diligencia, litograf\u00eda a color en M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Imprenta de Debray, 1869.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Asalto de una diligencia<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0es una litograf\u00eda de Casimiro Castro, realizada entre 1855 y 1856\u00a0que,\u00a0como su t\u00edtulo indica, retrata un asalto a una diligencia en un paisaje boscoso en el cruce de dos caminos, cometido por un grupo de bandidos que, aprovechando su mayor\u00eda num\u00e9rica, se apoderan del transporte, despojan de sus pertenencias a los viajeros, los amenazan, amarran e incluso hieren.\u00a0<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La obra presenta tres diferentes escenas\u00a0sobre\u00a0los bandidos y sus gavillas. La primera\u00a0sucede\u00a0en el plano m\u00e1s profundo de la obra\u00a0y\u00a0plantea el tema del robo. Muestra un grupo de bandidos vestidos con sarapes y sombreros intentado controlar a los caballos sujetando sus riendas, ayudados por otros de sus secuaces que buscan calmar a los animales. Otros miembros del grupo registran el carro y extraen de ella los equipajes de los viajeros, a la vista de dos vig\u00edas montados a caballo.\u00a0Se plasma\u00a0a un bandido cubierto del rostro registrando un ba\u00fal, del cual ha extra\u00eddo diversos objetos,\u00a0indicando\u00a0que el hurto es una parte fundamental del bandidaje.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La escena del lado izquierdo\u00a0habla del despojo y la intimidaci\u00f3n. Dos bandidos amenazan a un hombre vestido de forma elegante, cuya expresi\u00f3n at\u00f3nita y mirada de espanto contempla c\u00f3mo uno de los asaltantes lo toma del hombro de forma intimidante mientras que otro apunta su pistola directamente a su cara. Otra de las v\u00edctimas, vestido con una levita negra corre en auxilio de su compa\u00f1ero. Los bandidos no agreden a su v\u00edctima, s\u00f3lo lo amenazan para obtener algo de \u00e9l. La \u00faltima escena, a la derecha,\u00a0habla de la agresi\u00f3n, la muerte, el miedo, la desesperaci\u00f3n y la inclemencia. Esto se ve a trav\u00e9s de dos hombres atados, uno junto a un \u00e1rbol y el otro hincado a los pies de\u00a0este, as\u00ed como dos mujeres que imploran por la vida de un hombre tirado en el piso,\u00a0ante\u00a0un bandido montado en\u00a0su\u00a0caballo blanco\u00a0y armado con\u00a0una pistola en\u00a0la\u00a0mano derecha.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Los hombres maniatados indican\u00a0el\u00a0modus operandi<\/em><\/strong><span data-contrast=\"auto\"><strong><em>\u00a0de los bandidos (sorprender, intimidar, maniatar, robar y huir) y sus rostros reflejan resignaci\u00f3n a un destino que est\u00e1 en manos de sus asaltantes.<\/em><\/strong> Las mujeres suplicantes agregan a esta resignaci\u00f3n el elemento del ruego como \u00faltimo recurso ante la acci\u00f3n del bandido,\u00a0el que se muestra inclemente a la s\u00faplica y con capacidad de agredir, como lo hizo con el hombre tirado en el piso, que presenta una mancha de sangre en la camisa. Es evidente que el artista intent\u00f3 plasmar la existencia de jerarqu\u00edas dentro de la asociaci\u00f3n de bandidos, las cuales quedan establecidas al enfatizar que s\u00f3lo algunos de ellos montan caballos, unos realizan tareas m\u00e1s f\u00edsicas que otros y algunos visten de \u201cpaisanos\u201d y otros como chinacos. El l\u00edder es quien monta el caballo blanco y viste de forma m\u00e1s elegante.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La misma distinci\u00f3n se manifiesta en las v\u00edctimas. Las mujeres parecen ser, por sus vestidos, gente humilde, mientras que los hombres son todos caballeros de la clase alta, que\u00a0visten ropas elegantes. Esta litograf\u00eda intenta ser realista retratando\u00a0que, en los caminos, aprovechando los accidentes del terreno, el anonimato del bosque o los espacios vac\u00edos de las zonas rurales, los bandidos pod\u00edan sorprender\u00a0a los viajeros\u00a0y despojarlos\u00a0de sus propiedades y vidas, sin mostrarles\u00a0consideraci\u00f3n alguna, aunque suplicaran\u00a0piedad.\u00a0El artista\u00a0plasm\u00f3 al\u00a0bandido\u00a0como\u00a0un individuo sagaz, inteligente, estratega, que usaba\u00a0estas habilidades para llevar a cabo actos criminales. Asimismo, lanzaba una advertencia sobre\u00a0los riesgos\u00a0de transitar los caminos rurales.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i><span data-contrast=\"auto\">Asalto a la diligencia<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0es un \u00f3leo sobre tela de 1855 creado por Manuel Serrano,\u00a0que, como toda obra costumbrista,\u00a0busc\u00f3 representar\u00a0un aspecto de\u00a0la vida cotidiana\u00a0mexicana de la \u00e9poca:\u00a0el bandidaje.\u00a0Serrano, quien fue el autor del dibujo en que se bas\u00f3 la litograf\u00eda anterior,\u00a0retom\u00f3 la tem\u00e1tica, estructura, elementos y composiciones.\u00a0Esto indica que el artista ten\u00eda una idea muy clara y concreta de\u00a0lo que defin\u00eda a un\u00a0bandido\u00a0(la\u00a0maldad, la alevos\u00eda, el uso de la fuerza y la inmisericordia) y\u00a0caracterizaba a un\u00a0asalto (alevos\u00eda,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">modus operandi<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, divisi\u00f3n de las actividades,\u00a0y uso estrat\u00e9gico del espacio). Sin embargo, si diferencian en que, en esta \u00faltima, dos son los puntos en los que recae la fuerza de la obra:\u00a01)\u00a0la mujer que implora ante la mirada inexpresiva del bandido y, 2)\u00a0el posible asesinato. Ellos permiten una lectura m\u00e1s all\u00e1 del simple robo, ya que, el artista manifiesta la oposici\u00f3n\u00a0de\u00a0la falta de sensibilidad del bandido\u00a0con\u00a0la vulnerabilidad y el miedo de la mujer indefensa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24133\" aria-describedby=\"caption-attachment-24133\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24133\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_036.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"674\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_036.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_036-300x253.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_036-768x647.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24133\" class=\"wp-caption-text\">Manuel Serrano, Asalto a la diligencia, \u00f3leo sobre tela, ca. 1855, Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En este \u00f3leo el artista cre\u00f3 un relato clasista y racial. Por un lado, se hace manifiesta la diferencia social entre bandidos, el hombre a punto de ser asesinado y la mujer que suplica. Estos \u00faltimos son gente de clase alta, de tez clara, a diferencia de los bandidos, representados con piel morena. Se puede entender que la maldad que el artista atribuye a los bandidos tambi\u00e9n la asigna a los mestizos, mulatos o ind\u00edgenas, personas que en esa segunda mitad del siglo XIX <\/span><span data-contrast=\"auto\">compon\u00edan el grueso de la poblaci\u00f3n mexicana, que viv\u00edan en constantes problemas de subsistencia\u00a0y que se cre\u00eda eran proclives a cometer delitos.\u00a0Es en ello que se\u00a0establece una diferenciaci\u00f3n social y racial, as\u00ed como la idea de que,\u00a0por medio de la fuerza,\u00a0la gente de clase alta\u00a0perd\u00eda\u00a0la\u00a0superioridad que les confer\u00eda su\u00a0estatus social.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Aunque existen otras\u00a0pinturas sobre bandidos, como\u00a0el \u00f3leo\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Asaltantes de caminos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0del a\u00f1o 1850, vale la pena hablar de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Asalto a una diligencia<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0un grabado\u00a0an\u00f3nimo\u00a0de la d\u00e9cada de\u00a01880. La pieza describe el asalto a una pareja de clase alta por seis bandidos en un camino que atraviesa una zona de espesa vegetaci\u00f3n, compuesta por frondosos \u00e1rboles, palmeras y nopales. Dos escenas son las que se desarrollan en el grabado. La primera, en el fondo, muestra a dos bandidos armados que, al pie de un \u00e1rbol, sostienen a una mujer finamente ataviada que desfallece en sus brazos, mientras un tercer asaltante revisa el interior del carruaje que volc\u00f3 a la orilla del camino. En el primer plano del grabado se ve la segunda escena, donde un bandido toma por la espalda el brazo de un hombre de clase alta (entendible por su vestimenta), para evitar que oponga resistencia a uno de sus compa\u00f1eros que lo ata con una cuerda; todo esto a la vista de otro bandido que levanta la vista hacia ellos interrumpiendo su tarea de inspeccionar un\u00a0peque\u00f1o\u00a0ba\u00fal\u00a0que sostiene en las manos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24229\" aria-describedby=\"caption-attachment-24229\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24229\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_100.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"548\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_100.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_100-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_100-768x526.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24229\" class=\"wp-caption-text\">Asalto a una diligencia, litograf\u00eda en Enrique de Olavarr\u00eda y Ferrari, Episodios Hist\u00f3ricos Mexicanos: novelas hist\u00f3ricas nacionales, T. 2, Vol. 1, Barcelona, Espa\u00f1a, J. F. Parres, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar, Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Como se ve, este grabado narra b\u00e1sicamente la misma historia que las obras anteriores\u00a0y la componen elementos similares. Igualmente, <strong><em>plantea un discurso clasista y racial, porque se busca hacer evidentes las diferencias entre las v\u00edctimas y los victimarios,<\/em><\/strong> siendo que a los segundos se les representa toscos y rudos, con ropas humildes y de piel oscura. Este grabado cumple la funci\u00f3n social de alertar a los lectores de\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Los episodios hist\u00f3ricos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0sobre los peligros de los viajes por caminos solitarios y de la amenaza constante que constituyen los bandidos. Por tanto, la advertencia llegaba a personas alfabetizadas que hab\u00eda en un M\u00e9xico mayoritariamente analfabeta y que se encontraban en una situaci\u00f3n econ\u00f3mica suficiente para tener acceso a la publicaci\u00f3n.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><b><span data-contrast=\"auto\">Todos los bandidos,\u00a0el mismo bandido<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En estas obras vemos que\u00a0todos los bandidos plasmados son en s\u00ed el mismo bandido, porque fueron creados con base en una serie de atributos que\u00a0constitu\u00edan la idea\u00a0que artistas de la \u00e9poca ten\u00edan del bandidaje.\u00a0Este estudio ha mostrado que es en la reiteraci\u00f3n donde radica lo espec\u00edfico\u00a0de la idea de bandido\u00a0existente en las obras analizadas.\u00a0Esta tiene como n\u00facleo\u00a0aspectos permanentes que fueron retomados de la realidad, como el camino, el escenario rural, el asalto, la acci\u00f3n colectiva, la estrategia, la violencia f\u00edsica y moral, el uso de armas.\u00a0Pero tambi\u00e9n,\u00a0atribuciones que llegaron al imaginario del artista desde lo que se\u00a0cre\u00eda popularmente\u00a0de los bandidos, como la inmisericordia, el asesinato, el miedo, la oposici\u00f3n de clases sociales, el resentimiento social y la diferencia racial. Sobre esos atributos se ciment\u00f3 lo \u201cuniversal\u201d del bandidaje.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A pesar de que algunos de estos atributos les fueron adjudicados y otros exagerados, la idea de bandido intr\u00ednseca en estas representaciones es clara: los bandidos eran criminales de piel oscura, malvados, perversos, despiadados e inmisericordes, que en su af\u00e1n de hurto atentaban contra la vida, la moral y, en s\u00ed, contra los valores y virtudes humanas.\u00a0Los bandidos fueron construidos bajo una noci\u00f3n de otredad; fueron plasmados como el \u201cotro\u201d, aquel que no formaba (y no deb\u00eda formar) parte del sistema social ideal que id\u00edlicamente proyectaban los hombres y se materializa a trav\u00e9s de un pincel; ese otro que no era h\u00e9roe,\u00a0sino villano o verdugo.\u00a0Ese bandido era\u00a0lo contrario a\u00a0Robin Hood.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En esta noci\u00f3n de bandido juega un papel fundamental el binomio camino-espacio rural. Los bandidos no son simples criminales ya que tienen un significado concreto en las sociedades de las que forman parte, pero ese significado existe porque los espacios rurales y los caminos conforman un escenario que se constituye en actor al condicionar sus actos, estableciendo los obst\u00e1culos que se deben sortear para llevar a cabo un robo, pero que son transformados en ventaja estrat\u00e9gica. Los caminos eran tierra de nadie, porque la justicia y la ley pocas veces pod\u00edan garantizar su presencia e influencia en ellos, donde todos estaban obligados a transitar y por ello las relaciones de poder se debilitaban evidentemente, permitiendo que alguien m\u00e1s\u00a0lo\u00a0ejerciera bajo sus propios par\u00e1metros. Los espacios rurales y los caminos son parte de la personalidad bandolera y, a la vez, constituyen\u00a0su\u00a0mundo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En las obras analizadas existe una gran ausencia, el asunto de la oposici\u00f3n a los bandidos. En ellas no\u00a0se plasman hombres que los ataquen o castiguen y tampoco\u00a0existe\u00a0el poder institucional que deb\u00eda actuar contra ellos. Dichos elementos no aparecen en las composiciones porque a los artistas no les interesaba hablar de eso, sino denunciar el peligro que constitu\u00edan los bandidos y el riesgo que corr\u00edan las personas de clase alta. Desde su horizonte cultural y posici\u00f3n social <strong><em>construyeron un discurso visual sesgado y parcial, que no estaba hecho para reflexionar ni explicar el fen\u00f3meno del bandidaje;<\/em><\/strong>\u00a0por eso reprodujeron un estereotipo de bandido, que generaba una visi\u00f3n reduccionista y tergiversada de ellos y del bandidaje en s\u00ed: el bandido como hombre inteligente, sagaz y estratega, que usa esas habilidades para llevar a cabo actos criminales. Individuo proveniente de las clases bajas, de tez oscura, alevoso, malvado e inclemente. Por tanto, distinto a la gente de \u201cbien\u201d.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Las representaciones visuales analizadas fueron una advertencia del artista sobre los riesgos que exist\u00edan fuera de los dominios de las fincas para los propietarios, mostr\u00e1ndoles que tanto los bienes como las vidas pod\u00edan ser arrebatadas y de que exist\u00edan hombres con la capacidad y deseo de hacerles perder la dignidad al humillarlos. En dos aspectos las pinturas son claras, en que el riesgo era para los que ten\u00edan bienes y que no hab\u00eda escape ante los bandidos, pues el \u00fanico destino era la muerte, pero no sin antes perder sus pertenencias y la dignidad. Todos los bandidos, es decir, \u201cel bandido\u201d, ejerc\u00eda una fuerza moral que atentaba contra el honor de la nobleza; eso evidencia una fuerte carga clasista en la obra de los artistas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_24134\" aria-describedby=\"caption-attachment-24134\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-24134\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_037.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"649\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_037.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_037-300x243.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_037-768x623.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24134\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo. Asaltantes de caminos, \u00f3leo sobre tela, ca. 1850, Museo Nacional del Virreinato.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La idea de bandido plasmada en la pintura se apoya en la teatralidad. Al darle al\u00a0bandido una apariencia hostil y agresiva, as\u00ed como una conducta deliberadamente perversa, los artistas demostraban que esos criminales constru\u00edan una imagen de s\u00ed mismos, que condicionaba su identidad social y reputaci\u00f3n, que era socialmente aceptada, difundida a trav\u00e9s de una puesta en escena, una dramatizaci\u00f3n que serv\u00eda a los bandidos como herramienta de coerci\u00f3n. Al suceder esto, se planteaba un juego de apariencias, la del bandido y la sociedad que es v\u00edctima, que se basaba en gran medida en la ficci\u00f3n, pero era real y ten\u00eda un poder e influencia fundamental sobre la sociedad y, por ende, en el fen\u00f3meno. Por ello, para acentuar cada uno de los polos antag\u00f3nicos se omit\u00edan los elementos de la oposici\u00f3n f\u00edsica contra los victimarios y la piedad ante el ruego.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:708,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Las obras costumbristas, incluidas las de bandidos, fueron una mirada vertical\u00a0y\u00a0clasista;\u00a0una visi\u00f3n desde arriba\u00a0sobre\u00a0las clases bajas, que eran plasmadas como otredad, con espacios, pr\u00e1cticas y c\u00f3digos sociales propios, que resultaba ex\u00f3tico conocerlos. Esto se debi\u00f3 a un factor\u00a0simple,\u00a0pero en demas\u00eda trascendental, la demanda del sector burgu\u00e9s de la sociedad por este tipo de tem\u00e1ticas.\u00a0De forma particular, las representaciones visuales que se han analizado contribuyeron a que se transmitiera una idea parcial y tergiversada de lo que era un bandido; a que se consolidara la carga peyorativa del concepto \u201cbandido\u201d; y a que se justificara la erradicaci\u00f3n del bandolerismo.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3><b><span data-contrast=\"auto\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/b><span data-contrast=\"auto\">:<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"-\" data-font=\"Times New Roman\" data-listid=\"1\" data-list-defn-props=\"{&quot;335551671&quot;:0,&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Times New Roman&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;-&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"0\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Barreto Zamudio, Carlos<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Rebeldes y bandoleros en el Morelos del siglo XIX (1856-1876)<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico, Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Morelos, Centro de Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales y Estudios Regionales, 2019.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"-\" data-font=\"Times New Roman\" data-listid=\"1\" data-list-defn-props=\"{&quot;335551671&quot;:0,&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Times New Roman&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;-&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"1\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Carlos G\u00f3mez, V\u00edctor Manuel<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Perseguir y castigar bandidos en Aguascalientes. Cecilio Mac\u00edas y los m\u00e1rgenes de la ley, 1870-1910<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura,\u00a02025.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"-\" data-font=\"Times New Roman\" data-listid=\"1\" data-list-defn-props=\"{&quot;335551671&quot;:0,&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Times New Roman&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;-&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"2\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Goya, Francisco<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Bandidos fusilando a sus prisioneros<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0\u00f3leo sobre lienzo,\u00a0colecci\u00f3n Marqu\u00e9s de la Romana, en\u00a0<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/TtE6Fi5A\">https:\/\/cutt.ly\/TtE6Fi5A<\/a><\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li aria-setsize=\"-1\" data-leveltext=\"-\" data-font=\"Times New Roman\" data-listid=\"1\" data-list-defn-props=\"{&quot;335551671&quot;:0,&quot;335552541&quot;:1,&quot;335559685&quot;:720,&quot;335559991&quot;:360,&quot;469769226&quot;:&quot;Times New Roman&quot;,&quot;469769242&quot;:[8226],&quot;469777803&quot;:&quot;left&quot;,&quot;469777804&quot;:&quot;-&quot;,&quot;469777815&quot;:&quot;hybridMultilevel&quot;}\" data-aria-posinset=\"3\" data-aria-level=\"1\"><span data-contrast=\"auto\">Tapia V\u00e1zquez,\u00a0sebasti\u00e1n<\/span><span data-contrast=\"auto\">, El\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">desarrollo de la\u00a0mano. La construcci\u00f3n del discurso criminalizador en torno a los l\u00edderes armados durante la Guerra de Reforma y los albores de la Intervenci\u00f3n francesa (1858-1862)<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">INHERM<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 2025.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V\u00edctor Manuel Carlos G\u00f3mez Universidad Aut\u00f3noma de Aguascalientes En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 71. La representaci\u00f3n pict\u00f3rica del delincuente que atraca diligencias en el M\u00e9xico del siglo XIX est\u00e1 marcada por el clasismo y una mirada racial, donde estos son morenos y pobres, mientras sus v\u00edctimas\u00a0son\u00a0gente adinerada y blanca.\u00a0El \u00fanico prop\u00f3sito es mostrar\u00a0su capacidad para hacer da\u00f1o.\u00a0 Salieron de madrugada con rumbo al cerro del \u00c1guila\u00a0para juntar le\u00f1a, sin saber que escondidos entre unos matorrales los esperaban unos bandidos. Padre e hijo eran arrieros y hab\u00edan recorrido\u00a0esa\u00a0ruta\u00a0innumerables veces. Iban sin prisa, al paso en sus burros. De repente,\u00a0dos hombres saltaron desde la orilla del camino impidi\u00e9ndoles pasar, amenaz\u00e1ndolos con un machete y un mosquete. Juan de Luna reuni\u00f3 valor y dijo a su hijo que\u00a0se\u00a0resistir\u00edan al asalto.\u00a0No hab\u00eda terminado de hablar\u00a0cuando un ruido a su espalda llam\u00f3 su atenci\u00f3n.\u00a0De la oscuridad emergieron\u00a0seis sujetos cubiertos de la<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,2945],"tags":[2967,2965,2966],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23907"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23907"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23907\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24230,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23907\/revisions\/24230"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23907"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23907"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23907"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}