﻿{"id":23904,"date":"2026-05-07T01:00:57","date_gmt":"2026-05-07T07:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23904"},"modified":"2026-05-22T14:41:11","modified_gmt":"2026-05-22T20:41:11","slug":"23904","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/23904\/","title":{"rendered":"La deuda moral de un pa\u00eds que aplaza la infancia"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"TextRun SCXW45720137 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW45720137 BCX0\">Er<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW45720137 BCX0\">\u00e9<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW45720137 BCX0\">ndira Paz L\u00f3pez<\/span><\/span><span class=\"EOP Selected SCXW45720137 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 71.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/BiC_71_07_Deuda.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span class=\"TextRun SCXW90019102 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">Durante m\u00e1s de medio siglo se normaliz\u00f3 el abandono paterno del hogar. Madres e hijos fueron las v\u00edctimas. Mucho cambi\u00f3 a partir de la entrada del siglo XXI <\/span><\/span><span class=\"TextRun SCXW90019102 BCX0\" lang=\"ES-MX\" xml:lang=\"ES-MX\" data-contrast=\"auto\"><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">La narrativa se modific\u00f3 y las mujeres comenzaron a ser escuchadas. Con la protesta en la<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">s<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">\u00a0calle<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">s<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">, se aprob\u00f3 una significativa transformaci\u00f3n legal. A<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">u<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW90019102 BCX0\">n as\u00ed, hay una deuda que no prescribe.<\/span><\/span><span class=\"EOP Selected SCXW90019102 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El origen de\u00a0la\u00a0deuda\u00a0moral\u00a0no est\u00e1 en los c\u00f3digos civiles ni en las reformas recientes; est\u00e1 en la estructura social que M\u00e9xico construy\u00f3 durante m\u00e1s de medio siglo, una estructura que convirti\u00f3 el abandono paterno en costumbre, la maternidad en obligaci\u00f3n y la infancia en da\u00f1o colateral. No fue un fen\u00f3meno aislado ni una anomal\u00eda social: fue una pedagog\u00eda nacional que cruz\u00f3 generaciones enteras, moldeando lo que se consideraba normal, tolerable o incluso inevitable.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En los a\u00f1os setenta, cuando la separaci\u00f3n entre una pareja se volv\u00eda inevitable, no s\u00f3lo se romp\u00eda un proyecto de familia: se quebraba un estatus. La mujer divorciada cargaba la culpa de haber \u201cfracasado\u201d en su deber conyugal, y la madre soltera se convert\u00eda en una figura inc\u00f3moda para la moral p\u00fablica. No hab\u00eda redes de apoyo ni instituciones s\u00f3lidas; hab\u00eda silencios, susurros, estigmas y una vigilancia social que observaba m\u00e1s a la mujer que al padre que se marchaba. En esa d\u00e9cada, la infancia mexicana aprendi\u00f3 que la ausencia del padre era un secreto que se deb\u00eda explicar con verg\u00fcenza, como si esos ni\u00f1os fueran responsables de justificar el abandono que sufr\u00edan.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La d\u00e9cada de los ochenta profundiz\u00f3 la desigualdad. La crisis econ\u00f3mica oblig\u00f3 a millones de hombres a migrar o desaparecer del mapa familiar, dejando a las mujeres la carga\u00a0total de la supervivencia cotidiana. Las madres trabajaban en f\u00e1bricas, comercios, casas ajenas; estiraban el dinero como quien estira el tiempo, intentando que alcanzara para uniformes, cuadernos, medicinas, comida. La maternidad se convirti\u00f3 en un oficio m\u00faltiple: trabajadora, cuidadora, proveedora, contadora, jefa de hogar. El padre ausente no era cuestionado; se asum\u00eda que \u201cestaba haciendo su vida\u201d o \u201cno pod\u00eda dar m\u00e1s\u201d. La infancia crec\u00eda en una normalidad distorsionada donde\u00a0la\u00a0falta\u00a0del padre no era vista\u00a0como una injusticia, sino como una variaci\u00f3n aceptada del destino.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En\u00a0la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1990, M\u00e9xico moderniz\u00f3 sus calles, pero no su conciencia. La televisi\u00f3n era el catecismo dom\u00e9stico.\u00a0\u201cLos ricos tambi\u00e9n lloran\u201d,\u00a0\u201cMundo de juguete\u201d,\u00a0\u201cEl derecho de nacer\u201d: todas ense\u00f1aban lo mismo. La mujer buena se arrodilla, perdona, llora con decoro. Y si es traicionada, aguanta.\u00a0\u201cCuna de lobos\u201d\u00a0llev\u00f3 el poder materno al l\u00edmite de la manipulaci\u00f3n, y\u00a0\u201cEl pecado de Oyuki\u201d\u00a0visti\u00f3 la humillaci\u00f3n con ropajes de amor imposible. El pa\u00eds entero repiti\u00f3 esos guiones. Nadie ense\u00f1\u00f3 a vivir con dignidad, s\u00f3lo a sufrir con elegancia. La maternidad solitaria segu\u00eda siendo un estigma y el padre ausente un sujeto con derecho a equivocarse. La justicia familiar operaba bajo criterios heredados: conciliaci\u00f3n antes que protecci\u00f3n, duda hacia la mujer, indulgencia hacia el hombre. Los ni\u00f1os crec\u00edan entre discursos contradictorios: se dec\u00eda que \u201cel padre es fundamental\u201d, pero se permit\u00eda que ese padre no apareciera ni cumpliera obligaciones b\u00e1sicas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\"><strong><em>A inicios de los\u00a02000, cuando el acceso a\u00a0internet comenz\u00f3 a expandirse,<\/em><\/strong> las mujeres encontraron por primera vez un espacio para decir en p\u00fablico lo que siempre se hab\u00eda dicho en secreto. Foros, chats, blogs y correos electr\u00f3nicos se convirtieron en puntos de encuentro para quienes cargaban historias casi id\u00e9nticas: padres que no pagaban, jueces que aplazaban, expedientes perdidos, abogados indiferentes, audiencias reprogramadas una y otra vez. La narrativa cultural comenz\u00f3 a moverse. <strong><em>La verg\u00fcenza dej\u00f3 de ser un peso individual y se transform\u00f3 en un fen\u00f3meno colectivo: miles de mujeres descubriendo que no estaban solas<\/em><\/strong> en un sistema que hab\u00eda sido dise\u00f1ado para que guardaran silencio.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Esa revoluci\u00f3n \u00edntima\u00a0\u2013primero silenciosa, despu\u00e9s p\u00fablica\u2013\u00a0permiti\u00f3 que las madres comenzaran a nombrar las violencias invisibles. El abandono econ\u00f3mico dej\u00f3 de ser un \u201cproblema entre adultos\u201d para convertirse en un da\u00f1o estructural hacia la infancia. La ausencia dej\u00f3 de romantizarse como consecuencia del desamor y empez\u00f3 a entenderse como una responsabilidad incumplida. El pa\u00eds todav\u00eda no estaba listo para escuchar del todo, pero\u00a0las mujeres ya hab\u00edan comenzado a hablar en un lenguaje distinto: un lenguaje donde exigir derechos no era rencor, donde pedir justicia no era drama y donde la maternidad dejaba de ser sacrificio obligatorio.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Llegaron tambi\u00e9n los primeros estudios acad\u00e9micos que cuestionaban la visi\u00f3n tradicional. Investigadoras, abogadas, psic\u00f3logas y periodistas comenzaron a documentar que la deuda alimentaria no era un caso aislado, sino un fen\u00f3meno estructural que formaba parte de la desigualdad de g\u00e9nero. Las cifras comenzaron a hablar: millones de ni\u00f1os creciendo sin pensi\u00f3n, miles de expedientes congelados en juzgados familiares, cientos de mujeres sosteniendo\u00a0solas hogares enteros\u00a0mientras la ley segu\u00eda tratando el abandono como un conflicto secundario.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Sin embargo, aun con datos, an\u00e1lisis y testimonios, el sistema judicial permanec\u00eda anclado en pr\u00e1cticas de otra \u00e9poca. La conciliaci\u00f3n continuaba privilegiando acuerdos m\u00ednimos, la palabra de la madre era puesta en duda sistem\u00e1ticamente y la infancia segu\u00eda siendo tratada como una extensi\u00f3n del conflicto conyugal, no como un sujeto de derechos. Era un pa\u00eds donde la justicia familiar parec\u00eda dise\u00f1ada para mantener a las mujeres en espera y a los hombres en posibilidad de evadir.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Esta herencia\u00a0\u2013cultural, econ\u00f3mica, judicial y emocional\u2013\u00a0sigui\u00f3 acumul\u00e1ndose como sedimento. Y aunque nuevas generaciones crecieron con discursos diferentes, la estructura permaneci\u00f3. Medio siglo despu\u00e9s, esa deuda no ha prescrito: est\u00e1 en los expedientes que duermen en los juzgados, en los dep\u00f3sitos simb\u00f3licos que no alcanzan para una consulta m\u00e9dica, en las abuelas que vuelven a criar, en los ni\u00f1os que aprenden demasiado pronto a no pedir lo que necesitan. La deuda no es del pasado: sigue respirando en el presente.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><b><span data-contrast=\"auto\">El despertar:\u00a0ley, luchas, m\u00edtines,\u00a0avances<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El despertar no comenz\u00f3 en los congresos ni en los tribunales: comenz\u00f3 en la vida cotidiana, en las conversaciones \u00edntimas, en las mujeres que ya no pod\u00edan sostener solas el silencio que heredaron de sus madres y abuelas. Lo que durante d\u00e9cadas hab\u00eda sido un estigma personal empez\u00f3 a revelarse como un patr\u00f3n colectivo: millones de mujeres con historias casi id\u00e9nticas, viviendo en distintos estados, edades y contextos, pero atravesadas por la misma ra\u00edz del abandono normalizado.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">A inicios de los\u00a02000,\u00a0internet abri\u00f3 una grieta en la pedagog\u00eda del silencio que gobern\u00f3 al pa\u00eds desde los a\u00f1os setenta. Por primera vez, miles de mujeres comenzaron a compartir su experiencia sin miedo al juicio vecinal o a la verg\u00fcenza impuesta. En foros, blogs, correos electr\u00f3nicos y, despu\u00e9s, en redes como Facebook y Twitter, aparecieron los relatos que la televisi\u00f3n hab\u00eda romantizado por d\u00e9cadas: padres que no pagaban, jueces indiferentes, expedientes congelados, licencias renovadas sin verificaci\u00f3n, pensiones simb\u00f3licas que no alcanzaban ni para un par de consultas m\u00e9dicas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Esa grieta se convirti\u00f3 en fisura.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y la fisura en un movimiento.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Las mujeres se descubrieron entre s\u00ed: no estaban fallando, estaban siendo falladas. All\u00ed comenz\u00f3 el cambio moral que ning\u00fan gobierno hab\u00eda logrado impulsar: la verg\u00fcenza dej\u00f3 de ser de ellas y empez\u00f3 a recaer donde siempre debi\u00f3 estar. El padre ausente dej\u00f3 de ser visto como v\u00edctima del sistema o como \u201cpobre hombre en conflicto\u201d; empez\u00f3 a nombrarse como lo que era: una persona que incumpl\u00eda obligaciones vitales con sus hijos.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El despertar tom\u00f3 fuerza en la d\u00e9cada de 2010. Las redes sociales no s\u00f3lo conectaron historias: las amplificaron. Los primeros tendederos aparecieron en Oaxaca y\u00a0ciudad de M\u00e9xico, seguidos por Puebla, Jalisco, Veracruz, Chihuahua, Sinaloa. Fotograf\u00edas, nombres, sentencias impresas, testimonios, copias de recibos, carpetas completas colgadas en plazas p\u00fablicas. Lo que durante medio siglo hab\u00eda sido una experiencia privada y vergonzante se convirti\u00f3 en un acto p\u00fablico de dignidad.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los tendederos no surgieron de campa\u00f1as gubernamentales ni de protocolos institucionales: fueron la respuesta desesperada\u00a0\u2013y al mismo tiempo profundamente pol\u00edtica\u2013\u00a0de miles de madres que ya no pod\u00edan esperar a que el Estado actuara. Frente a los tendederos, el pa\u00eds tuvo que reconocer lo que durante d\u00e9cadas neg\u00f3: la deuda alimentaria no es un conflicto familiar, es una violencia estructural.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los m\u00edtines se multiplicaron. Marchas frente a los congresos locales, protestas en fiscal\u00edas, plantones en los poderes judiciales. La lucha dej\u00f3 de centrarse en la reconciliaci\u00f3n con el padre y se enfoc\u00f3 en la protecci\u00f3n de la infancia. Las mujeres no ped\u00edan venganza: ped\u00edan que la vida de sus hijos dejara de depender del humor, la voluntad o la desaparici\u00f3n del adulto responsable.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ese despertar colectivo sent\u00f3 las bases para lo que vendr\u00eda despu\u00e9s: una arquitectura\u00a0legal que no naci\u00f3 de la generosidad del Estado, sino del cansancio organizado de las madres. Las instituciones no encabezaron la transformaci\u00f3n; fueron arrastradas por ella.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">De esa presi\u00f3n, de esos tendederos, de esos m\u00edtines, de ese cansancio con nombre y apellido, naci\u00f3 el terreno pol\u00edtico y social que permiti\u00f3 la creaci\u00f3n de la Ley Sabina. <strong><em>La Ley Sabina no naci\u00f3 en un escritorio legislativo ni en una oficina gubernamental: naci\u00f3 de la calle, del cansancio acumulado<\/em><\/strong>, de los tendederos que las madres levantaron con sus propias manos y de la urgencia de hijos que crec\u00edan en medio de expedientes inm\u00f3viles. <strong><em>Es una ley hija de la dignidad social, no de la voluntad del Estado.<\/em><\/strong><\/span><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">El detonante fue claro: una madre, Diana Luz V\u00e1zquez Ruiz, en Oaxaca, decidi\u00f3 que el silencio ya no era opci\u00f3n. Su hija Sabina\u00a0\u2013una ni\u00f1a cuyo nombre hoy simboliza a millones\u2013\u00a0se convirti\u00f3 en el punto de quiebre de una historia nacional. Desde ah\u00ed surgi\u00f3 un movimiento que no pidi\u00f3 permiso para existir: tom\u00f3 plazas, legislaturas, tribunales, redes sociales y discursos p\u00fablicos. Lo que comenz\u00f3 con un tendedero se transform\u00f3 en un mapa nacional de resistencia.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los congresos respondieron tarde y a rega\u00f1adientes, pero finalmente respondieron. Entre 2021 y 2024 se aprobaron m\u00e1s de cuarenta reformas: cambios a c\u00f3digos civiles, ajustes a c\u00f3digos penales, modificaciones a la Ley General de los Derechos de Ni\u00f1as, Ni\u00f1os y Adolescentes, creaci\u00f3n de padrones estatales y, sobre todo, el paso que marcar\u00eda un antes y un despu\u00e9s: el Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias (<\/span><span data-contrast=\"auto\">rnoa<\/span><span data-contrast=\"auto\">), aprobado por el Senado en marzo de 2023 y publicado en el Diario Oficial de la Federaci\u00f3n el 8 de mayo de ese mismo a\u00f1o.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ese registro fue presentado como un golpe contra el abandono impune. En teor\u00eda, concentrar\u00eda la informaci\u00f3n de las personas deudoras alimentarias e impedir\u00eda que tramitaran pasaporte, licencias de conducir, cr\u00e9ditos bancarios, cargos p\u00fablicos, o incluso nuevas uniones civiles sin acreditar que estaban al corriente con sus hijos. Era, sobre el papel, la reforma m\u00e1s contundente en materia de protecci\u00f3n a la infancia en d\u00e9cadas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Pero M\u00e9xico es un pa\u00eds donde las leyes avanzan m\u00e1s r\u00e1pido que su implementaci\u00f3n. La norma naci\u00f3; la estructura para ejecutarla, no. Mientras el gobierno federal presum\u00eda un \u201cavance hist\u00f3rico\u201d, los estados mostraban una realidad desigual: algunas entidades comenzaron a emitir certificados de no deudor en l\u00ednea, otras apenas abr\u00edan mesas de trabajo para \u201canalizar c\u00f3mo conectarse\u201d, y varias reconocieron abiertamente que no ten\u00edan ni\u00a0personal, ni sistemas, ni presupuesto para operar el registro.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La Ley Sabina funciona donde hay voluntad pol\u00edtica y recursos; donde no, es un cascar\u00f3n solemne. Y,\u00a0sin embargo, aunque incompleta, abri\u00f3 algo que M\u00e9xico nunca hab\u00eda tenido: un lenguaje com\u00fan para nombrar a los deudores alimentarios y un mecanismo legal para exhibirlos m\u00e1s all\u00e1 de los tendederos ciudadanos. Dio nombres, criterios, procedimientos, definiciones. Introdujo en la esfera p\u00fablica la idea de que la violencia econ\u00f3mica tambi\u00e9n es violencia y de que la paternidad no puede ser s\u00f3lo un discurso emocional, sino una obligaci\u00f3n verificable.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Esa ley, nacida desde abajo, tambi\u00e9n enfrent\u00f3 resistencias. Hubo congresos que intentaron diluirla, funcionarios que la minimizaron, grupos que la acusaron de \u201ccriminalizar a los padres\u201d. Se habl\u00f3 de \u201cexageraci\u00f3n\u201d, de \u201cconflictos de pareja\u201d, de \u201calienaci\u00f3n parental\u201d. Se intent\u00f3 convertir un derecho de la infancia en un debate ideol\u00f3gico para evadir lo esencial: el Estado mexicano hab\u00eda fallado durante medio siglo en garantizar el sustento b\u00e1sico de millones de menores.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Aun as\u00ed, las madres no retrocedieron. Las colectivas no retrocedieron. Los tendederos siguieron expuestos. Los m\u00edtines frente a los poderes judiciales continuaron. El registro nacional avanz\u00f3, aunque a cuentagotas. Los padrones estatales crecieron, aunque sin uniformidad. Las reformas se multiplicaron, aunque sin personal que las operara.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La contradicci\u00f3n qued\u00f3 expuesta: la Ley Sabina est\u00e1 haciendo su trabajo; los gobiernos estatales, a ritmos desiguales, todav\u00eda no.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Y esa distancia entre la letra firmada y la vida cotidiana se ve con toda claridad en un caso particular: Sinaloa.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><b><span data-contrast=\"auto\">Sinaloa se resiste a cumplir<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Sinaloa constituye un caso ilustrativo para examinar la distancia persistente entre la legislaci\u00f3n y su ejecuci\u00f3n en materia de obligaciones alimentarias. Aunque la entidad ha incorporado en su marco jur\u00eddico los lineamientos derivados de la Ley Sabina, su aplicaci\u00f3n efectiva sigue siendo limitada debido a la ausencia de estructuras operativas y de financiamiento p\u00fablico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">En 2024, una investigaci\u00f3n period\u00edstica local indic\u00f3 que siete de cada diez hombres\u00a0demandados no cumplen con la pensi\u00f3n alimentaria, cifra que confirma una tendencia sostenida durante d\u00e9cadas. Un a\u00f1o despu\u00e9s, se verific\u00f3 que el padr\u00f3n estatal de deudores previsto por la ley no cuenta con plataforma t\u00e9cnica, personal especializado ni asignaci\u00f3n presupuestal, situaci\u00f3n que se repite en los ejercicios fiscales de 2024, 2025 y en el anteproyecto de 2026. La norma se encuentra promulgada, pero carece de los instrumentos m\u00ednimos para su funcionamiento.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Este rezago no responde \u00fanicamente a cuestiones administrativas. Forma parte de una trayectoria institucional donde el incumplimiento de obligaciones alimentarias ha sido tratado como un asunto privado, con escasa incorporaci\u00f3n de criterios modernos de protecci\u00f3n a la infancia. La consolidaci\u00f3n del registro implicar\u00eda revisar expedientes antiguos, actualizar pr\u00e1cticas judiciales y asumir responsabilidades administrativas que no siempre encuentran respaldo pol\u00edtico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Mientras tanto, la falta de interoperabilidad entre sistemas impide una verificaci\u00f3n eficaz. Los deudores mantienen sin restricciones el ejercicio de sus derechos civiles, y los mecanismos oficiales previstos por la legislaci\u00f3n permanecen en etapa incipiente. Frente a esta ausencia, pr\u00e1cticas ciudadanas como los tendederos funcionan como registros informales que suplen parcialmente la falta de informaci\u00f3n p\u00fablica actualizada.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\"><strong><em>El caso de Sinaloa muestra que el reto central no consiste en ampliar el marco normativo, sino en garantizar su aplicaci\u00f3n mediante infraestructura, presupuesto y coordinaci\u00f3n interinstitucional.<\/em><\/strong> La Ley Sabina fij\u00f3 un est\u00e1ndar nacional; su consolidaci\u00f3n depende de que las entidades federativas\u00a0\u2013incluida Sinaloa\u2013\u00a0transformen ese est\u00e1ndar en pol\u00edticas p\u00fablicas sostenibles. S\u00f3lo as\u00ed la protecci\u00f3n de la infancia podr\u00e1 dejar de depender de iniciativas sociales y convertirse en un compromiso institucional verificable.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><b><span data-contrast=\"auto\">El pa\u00eds que aplaza la infancia<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">M\u00e9xico ha desarrollado, a lo largo de varias d\u00e9cadas, una tendencia que revela m\u00e1s de lo que aparenta: la capacidad de postergar decisiones esenciales mientras se celebran reformas simb\u00f3licas. Aplazar audiencias, retrasar expedientes o diferir presupuestos no responde s\u00f3lo a inercias burocr\u00e1ticas, sino a estructuras hist\u00f3ricas que han condicionado la manera en que el pa\u00eds se relaciona con su propia infancia. La ni\u00f1ez, sin embargo, no ocurre en diferido:\u00a0transcurre en un presente que no admite espera.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La deuda alimentaria no pertenece \u00fanicamente al \u00e1mbito familiar; forma parte de un fen\u00f3meno m\u00e1s amplio que muestra c\u00f3mo el Estado ha gestionado\u00a0\u2013o pospuesto\u2013\u00a0su responsabilidad hacia quienes dependen de otros adultos. Aplazar la infancia equivale, en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, a aplazar tambi\u00e9n la posibilidad de un desarrollo social pleno.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La Ley Sabina puso en el centro una verdad largamente ignorada: la fragilidad de un sistema institucional que durante d\u00e9cadas concibi\u00f3 la paternidad como una figura m\u00e1s simb\u00f3lica que jur\u00eddica. Tambi\u00e9n revel\u00f3 que, ante la ausencia de mecanismos eficaces, fueron las mujeres quienes sostuvieron no s\u00f3lo la vida dom\u00e9stica, sino tambi\u00e9n la memoria, la denuncia y la continuidad de una demanda hist\u00f3rica.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los tendederos ciudadanos, las carpetas exhibidas en plazas p\u00fablicas y la movilizaci\u00f3n social no surgieron como actos de confrontaci\u00f3n, sino como mecanismos de registro ante un Estado que avanzaba con lentitud. Esas expresiones hicieron visible un problema que hab\u00eda permanecido fragmentado en expedientes dispersos y que ahora adquir\u00eda dimensi\u00f3n p\u00fablica.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Entre 2021 y 2024, la creaci\u00f3n del Registro Nacional de Obligaciones Alimentarias y la reforma de diversos ordenamientos delinearon un nuevo marco jur\u00eddico. Por primera vez se estableci\u00f3 un lenguaje com\u00fan para nombrar el abandono econ\u00f3mico y un sistema nacional para registrarlo. Sin embargo, toda reforma requiere estructuras que la sostengan: interoperabilidad, personal, presupuesto y coordinaci\u00f3n entre \u00f3rdenes de gobierno. La historia institucional mexicana demuestra que la consolidaci\u00f3n de un sistema suele ser m\u00e1s compleja que la promulgaci\u00f3n de una ley.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Ese es el desaf\u00edo actual. La legislaci\u00f3n existe; su eficacia depender\u00e1 de la capacidad de las entidades federativas para convertirla en mecanismos verificables y permanentes. Las cifras nacionales\u00a0\u2013y los casos emblem\u00e1ticos como el de Sinaloa\u2013\u00a0no se\u00f1alan culpables individuales, sino una trayectoria institucional marcada por tiempos dispares y prioridades hist\u00f3ricamente fragmentadas. La brecha entre norma y pr\u00e1ctica no es nueva; lo nuevo es la posibilidad de cerrarla.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\"><strong><em>La transformaci\u00f3n ser\u00e1 completa cuando la protecci\u00f3n de ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes deje de depender de esfuerzos intermitentes y se convierta en un principio sostenido de Estado.<\/em><\/strong> Cuando la infancia sea entendida no como una extensi\u00f3n del litigio familiar, sino\u00a0como un indicador fundamental de la solidez del pacto social.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La Ley Sabina abri\u00f3 un camino y lo inscribi\u00f3 en la estructura normativa del pa\u00eds. Las mujeres que durante a\u00f1os sostuvieron esta demanda aportaron un legado c\u00edvico que hoy forma parte de la memoria p\u00fablica. Corresponde a las instituciones convertir esa memoria en pol\u00edticas duraderas.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">M\u00e9xico ha avanzado, pero su avance seguir\u00e1 siendo parcial mientras la infancia contin\u00fae sujeta al azar institucional. El reto no es s\u00f3lo jur\u00eddico; es civilizatorio. Implica construir un pa\u00eds donde crecer no sea un acto condicionado por retrasos administrativos, sino un derecho garantizado por la continuidad del Estado.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">La deuda moral persiste, pero tambi\u00e9n persiste algo m\u00e1s significativo: un cambio de conciencia que ya no puede desandarse. En esa conciencia\u00a0\u2013m\u00e1s que en cualquier decreto\u2013\u00a0se encuentra la evidencia de que la infancia dej\u00f3 de ser un tema aplazable.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559731&quot;:709,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h3><b><span data-contrast=\"auto\">PARA SABER M\u00c1S<\/span><\/b><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/h3>\n<ul>\n<li><span data-contrast=\"auto\">Beauvoir, Simone de<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">El segundo sexo<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Par\u00eds,\u00a0Gallimard, 1949.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span data-contrast=\"auto\">Centro de Estudios Constitucionales de la\u00a0scjn<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">La evoluci\u00f3n de los derechos de ni\u00f1as y ni\u00f1os a partir de la Constituci\u00f3n de 1917<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, Ciudad de M\u00e9xico,\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">SCJN<\/span><span data-contrast=\"auto\">, 2018.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span data-contrast=\"auto\">Leyva Hern\u00e1ndez, Daniela Estefan\u00eda<\/span><span data-contrast=\"auto\">\u00a0y\u00a0<\/span><span data-contrast=\"auto\">Elsa Leticia Sandoval Guevara<\/span><span data-contrast=\"auto\">, \u201cLa garant\u00eda alimentaria en visi\u00f3n de derechos humanos en M\u00e9xico\u201d,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">BIOLEX, <\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">2022,\u00a0en<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/CtEViK6b\">\u00a0https:\/\/cutt.ly\/CtEViK6b<\/a><\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span data-contrast=\"auto\">scjn<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Criterios sobre alimentos<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">, 2023.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<li><span data-contrast=\"auto\">V\u00e1zquez, Diana Luz<\/span><span data-contrast=\"auto\">,\u00a0<\/span><i><span data-contrast=\"auto\">Salvavidas para madres aut\u00f3nomas\u00a0\/\u00a0Lifeline\u00a0for\u00a0independent\u00a0mothers,<\/span><\/i><span data-contrast=\"auto\">\u00a0Ciudad de M\u00e9xico, Grijalbo,\u00a02024.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Er\u00e9ndira Paz L\u00f3pez\u00a0 En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 71. Durante m\u00e1s de medio siglo se normaliz\u00f3 el abandono paterno del hogar. Madres e hijos fueron las v\u00edctimas. Mucho cambi\u00f3 a partir de la entrada del siglo XXI La narrativa se modific\u00f3 y las mujeres comenzaron a ser escuchadas. Con la protesta en las\u00a0calles, se aprob\u00f3 una significativa transformaci\u00f3n legal. Aun as\u00ed, hay una deuda que no prescribe.\u00a0 El origen de\u00a0la\u00a0deuda\u00a0moral\u00a0no est\u00e1 en los c\u00f3digos civiles ni en las reformas recientes; est\u00e1 en la estructura social que M\u00e9xico construy\u00f3 durante m\u00e1s de medio siglo, una estructura que convirti\u00f3 el abandono paterno en costumbre, la maternidad en obligaci\u00f3n y la infancia en da\u00f1o colateral. No fue un fen\u00f3meno aislado ni una anomal\u00eda social: fue una pedagog\u00eda nacional que cruz\u00f3 generaciones enteras, moldeando lo que se consideraba normal, tolerable o incluso inevitable.\u00a0 En los a\u00f1os setenta, cuando la separaci\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":20,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2945,1156],"tags":[2961,2962,2963,2964],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23904"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/20"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23904"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24194,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23904\/revisions\/24194"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}