﻿{"id":23593,"date":"2026-04-06T02:22:03","date_gmt":"2026-04-06T08:22:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23593"},"modified":"2026-04-14T01:58:56","modified_gmt":"2026-04-14T07:58:56","slug":"la-condesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-condesa\/","title":{"rendered":"La Condesa"},"content":{"rendered":"<p><span data-contrast=\"auto\">Dar\u00edo Fritz<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:3,&quot;335551620&quot;:3,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:360,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<i>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/i>, n\u00fam. 34.\u00a0<\/span><\/h4>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Los \u00e1rabes, a su paso por Espa\u00f1a, dejaron una palabra refrescante ya en desuso: aljibe. Creado para almacenar agua potable de lluvia, el aljibe es un pozo recubierto por materiales o piedra que no deja que sea filtrado o contaminado por las napas subterr\u00e1neas y as\u00ed poder disponer de ella todo el a\u00f1o, en especial en tiempos en que escasea. Los mayas tambi\u00e9n crearon los suyos, le llamaron chult\u00fan. Tomar agua de aljibe es un elixir; siempre se mantiene muy fresca y no pierde sabor. Donde hay aljibe, hay techos limpios, porque de all\u00ed baja el agua que se almacena. Y para una ciudad como M\u00e9xico, con temporadas abundantes de aguaceros, en algunos tiempos fueron ideales. Pero en noviembre de 1922 no fueron suficientes. La planta de bombas de la Condesa, que suministraba el agua a diferentes colonias de la ciudad, hab\u00eda sufrido una aver\u00eda que la paraliz\u00f3 durante varios d\u00edas, lo que oblig\u00f3 a los habitantes a buscarla en parques p\u00fablicos o pozos artesianos. Para las casas con aljibe aquello no ser\u00eda un problema, pero un buen n\u00famero de capitalinos no tuvo otra opci\u00f3n que salir a protestar.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:240,&quot;335559739&quot;:0,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span data-contrast=\"auto\">Resulta contrastante ver a estos obreros con overol y ciudadanos enfundados en sus sacos, corbata y sombrero marchar por las calles de la Ciudad de M\u00e9xico para reclamar por el servicio de agua, si lo comparamos con las im\u00e1genes cotidianas actuales de las manifestaciones citadinas. Nuestras calles respiran enojo por los bolsillos cada vez m\u00e1s raqu\u00edticos, porque nos quitan padres, hijos, hermanos, amigos, porque la educaci\u00f3n no alcanza para todos. Pero no hemos visto que fuera por el agua. Las advertencias de su escasez por el desarrollo inmobiliario descontrolado del siglo <\/span><span data-contrast=\"none\">xxi<\/span><span data-contrast=\"auto\"> no logran aterrizar en la ciudad, y mucho menos calan en la conciencia los anuncios de que las futuras guerras detonar\u00e1n por tener su dominio. Pero hace casi 95 a\u00f1os estos hombres \u2013la ausencia de mujeres es notoria\u2013 s\u00ed reclamaban. Y por entonces, como ahora, hab\u00eda autoridades omisas, rebasadas por el problema o con escasas luces, que no daban respuestas. La inconformidad recorri\u00f3 varias calles de la ciudad hasta llegar al Z\u00f3calo. All\u00ed se encendi\u00f3 la tragedia. La Gendarmer\u00eda Montada, por temor, impericia o aprovechando la situaci\u00f3n, dispar\u00f3 en la noche sobre la gente, supuestamente porque creyeron que les disparaban cuando escucharon la explosi\u00f3n que generaba el magnesio utilizado por los fot\u00f3grafos para iluminar. La reacci\u00f3n fue de furia, el edificio municipal atacado y su archivo quemado. M\u00e1s de 5 mil personas acompa\u00f1aron al d\u00eda siguiente hasta el Pante\u00f3n de Dolores a los muertos por los gendarmes. Era la primera batalla por el agua en la Ciudad de M\u00e9xico.<\/span><span data-ccp-props=\"{&quot;134245417&quot;:false,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:120,&quot;335559740&quot;:240}\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz\u00a0 En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 34.\u00a0 Los \u00e1rabes, a su paso por Espa\u00f1a, dejaron una palabra refrescante ya en desuso: aljibe. Creado para almacenar agua potable de lluvia, el aljibe es un pozo recubierto por materiales o piedra que no deja que sea filtrado o contaminado por las napas subterr\u00e1neas y as\u00ed poder disponer de ella todo el a\u00f1o, en especial en tiempos en que escasea. Los mayas tambi\u00e9n crearon los suyos, le llamaron chult\u00fan. Tomar agua de aljibe es un elixir; siempre se mantiene muy fresca y no pierde sabor. Donde hay aljibe, hay techos limpios, porque de all\u00ed baja el agua que se almacena. Y para una ciudad como M\u00e9xico, con temporadas abundantes de aguaceros, en algunos tiempos fueron ideales. Pero en noviembre de 1922 no fueron suficientes. 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