﻿{"id":23119,"date":"2026-02-03T12:41:30","date_gmt":"2026-02-03T18:41:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23119"},"modified":"2026-02-05T20:07:15","modified_gmt":"2026-02-06T02:07:15","slug":"lluvia-milenaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/lluvia-milenaria\/","title":{"rendered":"Lluvia milenaria"},"content":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 70.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_Sepia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a>El contraste aflora n\u00edtido. El pl\u00e1stico amortigua la lluvia ante el desamparo, el fr\u00edo comienza a calar en algunos y en otros se abre pecho a la resistencia contra un clima impertinente para disfrutar al aire libre. Al fondo, mientras tanto, la figura ancestral del mayor \u00edcono institucional abre dos ojos impasibles, que no son m\u00e1s que ventanas ubicadas al centro de la imagen, pregunt\u00e1ndose cu\u00e1nto pueden llegar a arraigar all\u00ed esos hombres, cuando \u00e9l tiene siglos de mirar pasar lo m\u00e1s granado de la historia. Curtidos en batallas contra la desigualdad, esos hombres ocupan el territorio de todos con la esperanza de que la historia les acerque alguna pizca de justicia social. El contraste los amalgama: la edificaci\u00f3n ruda y sobreviviente a las mejores y m\u00e1s deleznables decisiones, los ritos m\u00e1s violentos y las fanfarrias militares m\u00e1s pac\u00edficas, la proclamaci\u00f3n de usurpadores o los gritos por la libertad. Y del otro lado, la fragilidad de los que no tiene m\u00e1s que gritar para hacerse o\u00edr, amparados en lo que llevan puesto, atenazados a la obstinaci\u00f3n de su causa. Sabedores que si un derecho no se defiende, est\u00e1 condenado a perderse. Los maestros perseverantes del sur del pa\u00eds han llegado hasta all\u00ed ese octubre de 1984 para reclamar lo que a cuentagotas se derramaba entonces -y que cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s nada lo ha alterado: democracia sindical. Del otro lado del original de esta imagen impresa, alguien describi\u00f3 en el archivo donde fue hallado, un instante de candidez: \u201ctodo era felicidad en medio del chubasco y disfrutaban queriendo salir en la foto\u201d. Hannah Arendt traza en un poema: \u201cTranscurrir\u00e1n las horas, \/ y pasar\u00e1n los d\u00edas,\/ pero una ganancia s\u00ed nos quedar\u00e1:\/ la mera persistencia\u201d.\u00a0 Mucho se agita debajo de esa carpa enclenque para hacer del Z\u00f3calo el sue\u00f1o cumplido de la arbitrariedad derrotada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 70. El contraste aflora n\u00edtido. El pl\u00e1stico amortigua la lluvia ante el desamparo, el fr\u00edo comienza a calar en algunos y en otros se abre pecho a la resistencia contra un clima impertinente para disfrutar al aire libre. Al fondo, mientras tanto, la figura ancestral del mayor \u00edcono institucional abre dos ojos impasibles, que no son m\u00e1s que ventanas ubicadas al centro de la imagen, pregunt\u00e1ndose cu\u00e1nto pueden llegar a arraigar all\u00ed esos hombres, cuando \u00e9l tiene siglos de mirar pasar lo m\u00e1s granado de la historia. Curtidos en batallas contra la desigualdad, esos hombres ocupan el territorio de todos con la esperanza de que la historia les acerque alguna pizca de justicia social. 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