﻿{"id":23117,"date":"2026-02-03T09:09:35","date_gmt":"2026-02-03T15:09:35","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23117"},"modified":"2026-02-03T09:09:35","modified_gmt":"2026-02-03T15:09:35","slug":"editorial-70","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-70\/","title":{"rendered":"Editorial #70"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Dar\u00edo Fritz<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 70.<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_01_Auge_Imprenta.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>H<\/strong>an transcurrido ya m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de f\u00f3sil. Pasan los a\u00f1os como agua va y sin darnos cuenta en alg\u00fan momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las v\u00edctimas y sus familiares, y gente m\u00e1s cercana, han sido la fuente inagotable de un empe\u00f1oso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los cr\u00edmenes se abona con inmunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada tanto, sin embargo, se encienden luces de esperanza. Unos documentos, unas cartas, archivos, informes, testimonios de un pa\u00eds que requiere sanar heridas de su pasado, pero que nunca podr\u00e1 hacerse sobre la base del olvido. La <em>guerra sucia<\/em> de los a\u00f1os 70 del siglo pasado, y sus antecedentes de la segunda mitad de la d\u00e9cada anterior, se exhibe a cuentagotas en nuevas variantes de una memoria que no se da por vencida. Y en la cual los historiadores hacemos nuestro aporte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>BiCentenario<\/em> comparte en esta edici\u00f3n certezas y ambig\u00fcedades sobre aquellos d\u00edas de silencios, conspiraciones, cr\u00edmenes, arbitrariedades. Un joven jalisciense de 17 a\u00f1os, que en 1973 se incorporaba como soldado raso a la Brigada de Fusileros Paracaidistas del Ej\u00e9rcito Mexicano, da cuenta en estas p\u00e1ginas en qu\u00e9 consisti\u00f3 aquello de \u201cdeshacer m\u00edtines\u201d, camuflarse como civiles para \u201cdiseminar manifestaciones\u201d o \u201chacer el trabajo sucio\u201d, armado del fusil o de las herramientas de la defensa personal. Como si la memoria y su explicaci\u00f3n de los hechos se armara de sobreentendidos, deshilvana las \u00f3rdenes que muy a su pesar como las ve hoy a los 70 a\u00f1os, \u201chab\u00eda que cumplirlas, no discutirlas\u201d. De qui\u00e9nes proven\u00edan y cu\u00e1les eran sus fines. Hacer el trabajo \u201cpor las buenas o por las malas\u201d, acota. En la ciudad de M\u00e9xico o en la sierra de Guerrero. Persiguiendo estudiantes, opositores o guerrilleros, tal es el caso de la captura y muerte de Lucio Caba\u00f1as que lo tuvo como protagonista cercano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aporte de su testimonio reverdece los m\u00e1s obstinados convencimientos de que nada m\u00e1s con la verdad se llega a la justicia. Aunque esa justicia, para muchos, cabe tan s\u00f3lo en el terreno de la moral y en el sabor p\u00edrrico de la insuficiencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasemos a otros temas que conforman esta edici\u00f3n septuagenaria de la revista, que abundan en refriegas, matices y en miradas de un pasado tan rico en contradicciones como en logros, derrotas y haza\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De c\u00f3mo se perge\u00f1aba, por ejemplo, una mejor respuesta a la salud ciudadana all\u00e1 por 1829 y 1918, con nueve d\u00e9cadas de distancia, nos relatan dos textos asentados en San Luis Potos\u00ed. Uno sobre el control de las boticas por las autoridades del ayuntamiento a fin de que se concretaran las reglas de sanidad en tiempos donde los productos naturistas y medicinales eran escasos, y el otro sobre el papel de la sociedad civil, en especial dos instituciones que con templanza y disposici\u00f3n expedita asistieron a la poblaci\u00f3n durante la pandemia de influenza, mientras un Estado en crisis mov\u00eda con parsimonia sus engranajes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 nos deja de excedentes la memoria cuando de recordar a Veracruz se trata, de revisar el pasado de un pueblo costero quintanarroense arrasado por los vendavales del clima, o el rescate de una cultura ind\u00edgena relatado en piezas museogr\u00e1ficas? La joven catalana Montserrat Pecanins lo dibuja con sus recuerdos de lo que hall\u00f3 en esa ciudad portuaria descubierta por catalanes como ella, huidos de la guerra civil espa\u00f1ola, donde una fiesta, como dice con negro humor, \u201csin muertitos\u201d no era fiesta. Don Valent\u00edn, \u00fanico sobreviviente en Vig\u00eda Chico, desentra\u00f1a c\u00f3mo la opulencia comercial se viene abajo cuando explotar una materia prima ya no es negocio y la naturaleza termina por arrasar aquello que se niega a morir. Los descendientes maya macehuales se redescubren en cada pieza donada al Museo Hist\u00f3rico de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto o tomada de lo que la tierra fue aflorando por los destrozos de la selva en la construcci\u00f3n del tren Maya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La abundancia suele ser buena compa\u00f1\u00eda cuando de una virtuosa administraci\u00f3n se trata. En <em>BiCentenario<\/em> as\u00ed se dosifica nuestro pasado. Hasta pronto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 70. Han transcurrido ya m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas y el halo de oscuridad y de las peores certezas permanece inalterable. La impunidad, la justicia inconclusa, la ceguera adrede, la indiferencia, la complicidad, la verdad escatimada, van tomando forma de f\u00f3sil. Pasan los a\u00f1os como agua va y sin darnos cuenta en alg\u00fan momento puede que aquellos que fue llamarada quede labrado en la piedra sin atenuantes. Las v\u00edctimas y sus familiares, y gente m\u00e1s cercana, han sido la fuente inagotable de un empe\u00f1oso esfuerzo por un reclamo de justicia que no llega y no hay rastros que asomen un cambio radical en ese sentido. Pasan hombres, pasan mujeres, pasan autoridades, pasan gobiernos, leyes que se hacen vetustas, y el saldo de los cr\u00edmenes se abona con inmunidad. 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