﻿{"id":23095,"date":"2026-02-02T20:37:16","date_gmt":"2026-02-03T02:37:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23095"},"modified":"2026-02-05T20:04:26","modified_gmt":"2026-02-06T02:04:26","slug":"carta-desde-la-carcel-de-dolores-jimenez-y-muro-al-general-aureliano-blanquet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/carta-desde-la-carcel-de-dolores-jimenez-y-muro-al-general-aureliano-blanquet\/","title":{"rendered":"Carta desde la c\u00e1rcel de Dolores Jim\u00e9nez y Muro al general Aureliano Blanquet"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Diego Bautista P\u00e1ez<br \/>\nEl Colegio Mexiquense<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 70.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_TESTIMONIO_Dolores_Muro.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El 3 marzo 1914, la reconocida luchadora del Ej\u00e9rcito Libertador del Sur envi\u00f3 una misiva en la que explicaba sus postulados para contribuir a la paz del pa\u00eds. Le ped\u00eda a Huerta la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos, discutir los reclamos de sus opositores y garant\u00edas de pacificaci\u00f3n para todos los mexicanos.<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bf<strong>Q<\/strong>u\u00e9 se le puede escribir a tu carcelero? Sin duda esta pregunta se la plante\u00f3 la autora de la carta que a continuaci\u00f3n se presenta. Fue el propio Secretario de Guerra y Marina del gobierno de facto de Victoriano Huerta, Aureliano Blanquet, quien solicit\u00f3 \u2013v\u00eda otra revolucionaria capturada, Juana Bel\u00e9n Guti\u00e9rrez de Mendoza\u2013, \u201cmis proposiciones y mis pretensiones, habl\u00e1ndole con toda claridad\u201d, al darse cuenta de que las tropas federales hab\u00edan apresado a la reconocida agitadora en los linderos entre la ciudad de M\u00e9xico y Morelos junto a otras mujeres del Ej\u00e9rcito Libertador del Sur.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distinci\u00f3n particular le hizo el general Blanquet a Dolores Jim\u00e9nez y Muro (Aguascalientes, 7 de junio de 1848 \u2013 Ciudad de M\u00e9xico, 15 de octubre de 1925), si tomamos en cuenta que el militar poblano es considerado como uno de los m\u00e1s sanguinarios durante la revoluci\u00f3n, participando en la aprehensi\u00f3n y fusilamiento de Madero y Pino Su\u00e1rez meses antes. La carta que se lee a continuaci\u00f3n es la respuesta que la Antorcha de la Revoluci\u00f3n \u2013como la bautizaron los zapatistas y nombraron sus amigas, compa\u00f1eros y compa\u00f1eras en la guerra de facciones\u2013 dio desde su cautiverio en la C\u00e1rcel de Bel\u00e9n a los 66 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1vida lectora, autodidacta y escritora desde joven, la vida de Dolores Jim\u00e9nez y Muro siempre estuvo cercana a las letras sea como profesora, escritora, editora de peri\u00f3dicos, redactora de planes revolucionarios, poetisa y zapatista, e intelectual revolucionaria. Parad\u00f3jicamente, como lo ha notado Oresta L\u00f3pez, no es f\u00e1cil identificar muchos de sus textos y poemas al ser firmados bajo seud\u00f3nimos, de manera an\u00f3nima, estar perdidos por la clandestinidad y las persecuciones o simplemente no aparecer firmados al ser parte de causas y movimientos colectivos. As\u00ed esta carta de Jim\u00e9nez y Muro, escrita en su tercer encarcelamiento en Bel\u00e9n, es un documento que como pocos deja ver tanto sus ideales pol\u00edticos como sus sentimientos y trayectoria contada por ella misma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dolores fue interlocutora de varias generaciones. Naci\u00f3 y se form\u00f3 en los a\u00f1os de la rep\u00fablica restaurada, bajo el fervor de un republicanismo inspirado en Ponciano Arriaga e Ignacio Ram\u00edrez, m\u00e1s que en Ju\u00e1rez y Lerdo de Tejada. En San Luis Potos\u00ed comparti\u00f3 con el poeta Manuel Jos\u00e9 Oth\u00f3n y su hermana Josefa (una de sus seis hermanos) sus odas a la historia patria. A la par, realiz\u00f3 lecturas en la m\u00edtica y perdida biblioteca de Camilo Arriaga que dieron orientaci\u00f3n a sus incursiones sociales cada vez m\u00e1s frecuentes, despu\u00e9s de la muerte de sus padres, como se puede leer en la carta. Tras ser una de las organizadoras, poco reconocidas, del Congreso Liberal de 1901, muy probablemente colabor\u00f3 en la edici\u00f3n de <em>Regeneraci\u00f3n<\/em> cuando este cambi\u00f3 por primera vez de residencia a San Luis Potos\u00ed entre 1901 y 1902.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la d\u00e9cada de 1880 particip\u00f3 en la prensa de combate como una entusiasta colaboradora en verso y prosa hasta la ca\u00edda de Porfirio D\u00edaz. Public\u00f3 y edit\u00f3 cerca de dos decenas de peri\u00f3dicos, varios escritos y editados por mujeres. Su vida tambi\u00e9n da cuenta del movimiento que se dio entre finales del siglo xix y principios del xx de la prensa femenina de se\u00f1oras y se\u00f1oritas a la prensa feminista. Jim\u00e9nez y Muro fue un perfil particular de este naciente movimiento feminista al pertenecer a una generaci\u00f3n previa a las de sus compa\u00f1eras de convicciones igualitarias. Fue presidenta del Club Antirreeleccionista Hijas de Cuauht\u00e9moc, desde el cual organiz\u00f3 una protesta el 11 de septiembre de 1911 en la Glorieta de Col\u00f3n por los resultados electorales, bajo el llamado: \u201cEs tiempo de que las mujeres mexicanas reconozcan que sus derechos y obligaciones van m\u00e1s all\u00e1 del hogar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jim\u00e9nez y Muro se distanci\u00f3 del gobierno de Madero para profundizar las promesas sociales tras el fin de la dictadura. As\u00ed lo constatan dos documentos que brotaron de su pluma en 1911: el Plan Pol\u00edtico Social de marzo de ese a\u00f1o redactado en Tacubaya y el proemio al Plan de Ayala. Dolores se incorpor\u00f3 al zapatismo hasta 1919 al final de la guerra de extermino que el movimiento suriano padeci\u00f3. De hecho, fue la amistad con Gildardo Maga\u00f1a la que permiti\u00f3 conservar la carta que a continuaci\u00f3n se presenta y que est\u00e1 inserta en la obra que cuenta la historia del movimiento: <em>Emiliano Zapata y el agrarismo en M\u00e9xico,<\/em> originalmente publicada en tres tomos en 1934.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el bagaje pol\u00edtico acumulado durante cuatro d\u00e9cadas, una septuagenaria Dolores, se enrol\u00f3 en una experiencia cultural pionera del Estado mexicano posrevolucionario: las misiones culturales impulsadas desde la naciente sep, por Vasconcelos. El 15 de octubre de 2025 se cumplieron cien a\u00f1os de la muerte de Dolores Jim\u00e9nez y Muro, ahora que su nombre (inmortalizado en el Congreso de San Luis Potos\u00ed en 2011), figura (develada en el Paseo de las Hero\u00ednas Ilustres en marzo de 2023) y fechas de nacimiento y defunci\u00f3n fueron declaradas efem\u00e9rides oficiales (Diario Oficial de la Federaci\u00f3n, 21 de julio de 2025) es una buena excusa para adentrarnos en la vida y pensamiento de la Antorcha de la Revoluci\u00f3n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Un llamado a escuchar las exigencias del pueblo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Penitenciar\u00eda de M\u00e9xico, marzo 3 de 1914.<br \/>\nSe\u00f1or general Aureliano Blanquet.<br \/>\nPresente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1or general:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora Guti\u00e9rrez de Mendoza, mi amiga y compa\u00f1era de prisi\u00f3n, me ha dicho que asegur\u00f3 a usted que yo estaba dispuesta para ayudar al gobierno en su obra de pacificaci\u00f3n. Ha dicho verdad, y, aunque espont\u00e1neamente, no ha hecho m\u00e1s que interpretar mis deseos, mis aspiraciones que la son bien conocidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, yo estoy dispuesta a contribuir a la pacificaci\u00f3n de nuestra patria, por v\u00edas pac\u00edficas tambi\u00e9n, y por el convencimiento, \u00fanica manera de evitar el derramamiento de sangre; de poner un hasta aqu\u00ed a la ruina de los ciudadanos; de cegar, en fin, el raudal de l\u00e1grimas que a la vez que la sangre, mana por todas partes, a consecuencia de los horrores de la guerra civil, esto es lo que yo ambiciono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora Guti\u00e9rrez de Mendoza me dijo tambi\u00e9n, de parte de usted, que le manifestara extensamente por escrito mis proposiciones y mis pretensiones, habl\u00e1ndole con toda claridad sobre este asunto, lo cual agradezco a usted sobremanera, pues llena mi deseo m\u00e1s ardiente para el fin que persigo. De acuerdo, pues, con su iniciativa, le digo que cualquiera que sea, reserv\u00e1ndome el derecho de apelar de ella y de los procedimientos de que he sido v\u00edctima, ante la opini\u00f3n p\u00fablica, si, como hasta hoy, no hallo justicia en ninguna parte. En consecuencia, si el gobierno acepta mis servicios, en la forma que quiero y puedo prest\u00e1rselos, continuar\u00e1 mi proceso basta que llegue a su fin; y cuando tenga que salir de la poblaci\u00f3n para desempe\u00f1ar alguna comisi\u00f3n que se me encomiende, regresar\u00e9 a mi prisi\u00f3n, por mi propia voluntad, para seguir bajo la autoridad que me juzgue, porque as\u00ed me lo exige mi delicadeza, como adepta de una causa a que he sido y soy fiel, la causa del pueblo y de la justicia. En cuanto a mis pretensiones de inter\u00e9s general, son dos: una, que lea usted cuidadosamente lo que voy a escribir sobre la revoluci\u00f3n actual, cuyas causas conozco desde antes de que estallara, y cuya marcha he seguido paso a paso, en sus medios m\u00e1s \u00edntimos muchas veces; otra, que acepte el gobierno los medios pac\u00edficos que voy a tomarme la libertad de exponerle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de seguir adelante, debo manifestar a usted, para prevenir errores y prejuicios, muy naturales en quien no me conozca, que no soy enemiga ni partidaria personalmente de nadie, pues, afecta, apasionada tal vez de ciertas doctrinas sociales y pol\u00edticas, cuando soy amiga de alguien, lo soy en lo particular, y en pol\u00edtica s\u00f3lo considero y estimo a las personas por sus hechos. Adem\u00e1s, hu\u00e9rfana de padre y madre desde muy joven; viviendo siempre de mi trabajo, y, desde hace tiempo tambi\u00e9n, sola en el mundo; no existe otra influencia para m\u00ed que la de mi criterio y la de mi conciencia, no aspirando a nada material ni arredr\u00e1ndome nada tampoco, si no es obrar torcidamente, lo cual est\u00e1 en mi mano evitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hecho este exordio que juzgo necesario, voy a entrar en materia, suplicando a usted no vea en mis apreciaciones, reproches ni mala voluntad para nadie, pues no la tengo; sino la necesidad, el deber puedo decir, en el presente caso, de presentar las cosas como son, a fin de hallar el remedio que se ha menester para poner fin a una situaci\u00f3n verdaderamente angustiosa para la gran familia mexicana; s\u00f3lo me gu\u00eda al escribir esta carta, dirigida a usted, el deseo del restablecimiento de la paz y el bien de todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres de Estado, por grandes que sean sus aptitudes para el alto puesto que ocupan, y por sanas que sean sus intenciones en favor de sus gobernados, es muy raro que vean claro en una contienda que, como la presente, tiende a la reorganizaci\u00f3n y reforma de las instituciones pol\u00edticas y sociales que rigen a un pueblo, porque la atm\u00f3sfera de preocupaciones, de adulaci\u00f3n y de intereses personales, no siempre leg\u00edtimos, que los envuelve, lo impide, ceg\u00e1ndolos en cierto modo; de aqu\u00ed se origina la necesidad y aun el deber que tienen ciertos esp\u00edritus imparciales y desinteresados, de exponer sus razones para esclarecer problemas como el que nos ocupa, y yo, contando con el consentimiento de usted, voy a exponer las m\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los grandes errores que impiden el restablecimiento de la paz es considerar la presente revoluci\u00f3n como el impulso de unos cuantos ambiciosos que pretenden escalar los puestos p\u00fablicos, y de un n\u00famero m\u00e1s o menos crecido de bandoleros, cuyo objeto \u00fanico es el robo. Yo no negar\u00e9 que haya ambiciosos ni bandolerismo, aunque no en las proporciones de que habla la prensa, porque es muy raro el hombre sin ambiciones, que, por lo general, no vale nada; y los bandoleros, que nunca faltan en todas partes, se acogen a cualquiera bandera, bajo la cual pueden realizar sus fechor\u00edas con mejor \u00e9xito; pero ni V\u00e1zquez G\u00f3mez, ni Carranza luchan por ser presidentes, aunque no les desagradar\u00eda serlo; ni el pueblo se sacrifica porque rijan nuestros destinos personas determinadas; ni el objeto de la presente lucha es apropiarse de lo ajeno, por m\u00e1s que muchos lo hagan; el movimiento revolucionario que nos preocupa no es m\u00e1s que el brazo armado de las aspiraciones y prop\u00f3sitos de una inmensa colectividad que constituye la mayor\u00eda, casi podr\u00edamos decir la totalidad, con raras excepciones, de la naci\u00f3n mexicana, que anhela, que ha resuelto efectuar reivindicaciones que le son debidas, as\u00ed como establecer leyes que garanticen la equidad entre el capital y el trabajo con los derechos de todos. As\u00ed, usted ha visto, se\u00f1or general, que a pesar de las innegables energ\u00edas del se\u00f1or general Huerta y de sus colaboradores; a pesar de los grandes elementos de la naci\u00f3n que tiene en sus manos; a pesar de la numerosa polic\u00eda de que dispone, la cual descubre a diario complot tras complot, y puebla todas las c\u00e1rceles de la Rep\u00fablica de reos pol\u00edticos; a pesar del arrasamiento de los pueblos, y a pesar de toda clase de medidas represivas que se han venido empleando, desde el 18 de febrero de 1913 a esta fecha, con el fin de acabar con la revoluci\u00f3n, esta ha ido aumentando en vez de decrecer. \u00bfA qu\u00e9 se debe esto? A que las ideas de reivindicaciones y reformas que se agitan en todos los cerebros enardecen todos los corazones, arman todos los brazos y predisponen a todos los sacrificios; a que las medidas rigurosas, en vez de atemorizar, calm\u00e1ndole, a un pueblo que no conoce el miedo, le exasperan m\u00e1s y m\u00e1s y le impulsan a la venganza; parece que del vapor escapado de la sangre de los que han sucumbido, y de las l\u00e1grimas de los que lloran, se han formado nuevos y numerosos combatientes que aumentan sin cesar; f\u00edjese usted, se\u00f1or general.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una comprobaci\u00f3n de lo que acabo de expresar, voy a hacer a usted una breve rese\u00f1a de hechos cuya veracidad me consta por haber intervenido en ellos como testigo y aun como autora muchas veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de mis padres, comenc\u00e9, abandonando un poco mi sociedad habitual, a visitar los cuchitriles de los miserables para llevarles, como miembro de alguna sociedad filantr\u00f3pica, un poco de pan y alg\u00fan consuelo; y como todo se los daba con amor, ve\u00edan en m\u00ed a una amiga, y me hicieron infinidad de veces sus tristes confidencias, cadena desgarradora de miserias, de humillaciones y de injusticias, la cual puede sintetizarse en estas palabras: usurpaci\u00f3n, despojo, abuso; porque el trabajo no estaba retribuido debidamente; porque se les hac\u00edan pagar muy caras sus miserables viviendas; de modo que a los propietarios de ellas redituaban el cuatro, el cinco y hasta el seis por ciento mientras que las casas destinadas a las otras clases, redituaban cuando mucho, el dos por ciento; y como si esto no fuera bastante, se les exig\u00eda un humillante servilismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de ver las miserias de la ciudad, originadas por la mala retribuci\u00f3n del trabajo, fui al campo, en donde era todav\u00eda mayor la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, pues, adem\u00e1s de lo bajo de los jornales, hab\u00eda que agregar el despojo de los terrenos, tanto de los pueblos, como de los particulares. Y all\u00ed, entre aquellos seres analfabetos, o\u00ed, de los labios de ellos al hacerme la relaci\u00f3n de sus desdichas, el grito de rebeli\u00f3n y de protesta, como lo escuch\u00e9 en la ciudad, sin embargo de que nadie lo hab\u00eda proferido ante ellos, si no era su propia conciencia, dici\u00e9ndoles que eran hombres y no cosas; que eran hijos de Dios y no propiedad de los que los despojaban y oprim\u00edan. Desde entonces comprend\u00ed que la revoluci\u00f3n actual no estaba lejos, porque ideas germinaban por todas partes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco despu\u00e9s vine a M\u00e9xico, donde vi que millares de ciudadanos iban a inscribirse en los clubs pol\u00edticos, de donde deber\u00eda surgir la revoluci\u00f3n, como fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el corto periodo de tiempo que dur\u00f3 la lucha encabezada por Madero, el que fue \u00eddolo del pueblo, porque le habl\u00f3 de libertad y de reivindicaciones, as\u00ed como porque, tras su deficiente Plan de San Luis Potos\u00ed, cre\u00eda ver surgir todas las reformas ambicionadas, sucedi\u00f3 algo que no debo pasar en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de haberse descubierto el proyectado movimiento revolucionario que debi\u00f3 estallar el 20 de noviembre de 1910, varios ciudadanos, procedentes de algunos estados, y jefes cada uno de un grupo m\u00e1s o menos numeroso, se unieron; formaron una Junta Revolucionaria; expidieron un plan pol\u00edtico-social reconociendo a Madero como jefe supremo de la Revoluci\u00f3n; y de ellos se lanzaron a la lucha Gabriel Hern\u00e1ndez, que sali\u00f3 de aqu\u00ed con tres hombres, y los se\u00f1ores Miranda, a la cabeza de varios de sus coterr\u00e1neos. Hern\u00e1ndez, dos d\u00edas despu\u00e9s de haber entrado en San Agust\u00edn Taxco, de donde sac\u00f3 sus primeros elementos, ten\u00eda 86 hombres, y este guarismo fue aumentando de d\u00eda en d\u00eda hasta llegar a cerca de 4 000; a los Miranda les pas\u00f3 otro tanto; y en cuanto a los dem\u00e1s que permanecieron en el Distrito Federal, organizados, aunque sin armas en calidad de reserva, pasaban de 12 000 cuando, a principios de mayo de 1911 fui a ver a Madero, comisionado por ellos, ya pasaban de 20 000, sin contar al pueblo que se uni\u00f3 a ellos en los d\u00edas 24 y 25 del mismo mes cuando, en\u00e9rgica e inapelablemente, exigieron la inmediata renuncia al Dictador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 impuls\u00f3 a estos hombres a reunirse y a organizarse para la lucha de cuya verificaci\u00f3n estaban ansiosos como me consta y por qu\u00e9 se les proporcionaban elementos de todas clases, lo cual me consta igualmente, si no fueron las ideas y las aspiraciones a que me refer\u00eda antes, las cuales animaban a todos, a unos para luchar en los campos de batalla, y a otros para secundarlos en otro terreno? Igual cosa sucede en la actualidad, porque esta revoluci\u00f3n no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n de aquella. En su primer periodo tuvo por caudillo a Madero, porque su palabra fue como el eco de las ideas y de los sentimientos del pueblo que le aclamaba como a un ap\u00f3stol, como a un redentor; en el segundo se arm\u00f3 contra Madero, porque este falt\u00f3 a sus promesas, y apostat\u00f3 de sus propias doctrinas; y hoy es en contra del gobierno del general Huerta, porque ve en \u00e9l un obst\u00e1culo para el establecimiento de sus doctrinas. Que cese el obst\u00e1culo, y la revoluci\u00f3n concluir\u00e1, porque, lo repito, no es personalista, es que el pueblo de M\u00e9xico siente la irresistible necesidad de dar un paso en el camino de su evoluci\u00f3n pol\u00edtica y social y persevera en su esfuerzo, como persever\u00f3 el de Turqu\u00eda, el de Persia, el de China y el de Portugal, hasta conseguir su objeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no quiere decir que no haya remedio para el mal que nos aqueja; para hacer cesar esta guerra civil que nos amenaza con el exterminio; lo hay y se impone. Si me he atrevido a cansar acaso la atenci\u00f3n de usted, si he hecho esta superficial y brev\u00edsima rese\u00f1a de la revoluci\u00f3n actual, as\u00ed como de su naturaleza y de sus causas; si he hablado con una sinceridad que tal vez pueda perjudicarme en mi calidad de procesada pol\u00edtica, es porque juzgo que el remedio existe, y que est\u00e1 en manos del gobierno. Voy a explicarme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pueblo, para quien han sido institu\u00eddas las leyes y las autoridades, tiene el derecho de formar, derogar, reformar las primeras, y de elegir o deponer a las segundas, cuando haya motivo para ello; y como el gobierno es para el pueblo, est\u00e1 en las atribuciones que le competen facilitar el ejercicio de los derechos de este, sin efusi\u00f3n de sangre, sin perjuicio para nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, probado como est\u00e1, que el pueblo de M\u00e9xico ha resuelto efectuar una reforma en sus instituciones, el se\u00f1or general Huerta, como presidente de la Rep\u00fablica, pues no es preciso que deje su puesto, puede poner fin a la contienda, convocando a los revolucionarios que andan con las armas en la mano a una convenci\u00f3n, no para hacer elecciones, pues no se trata de eso; sino para discutir la mejor manera de hacer efectivas las aspiraciones, las justas exigencias, dir\u00e9 de ese mismo pueblo, a fin de que el Congreso de la Uni\u00f3n acatando las disposiciones de sus representados, las eleve a la categor\u00eda de ley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el se\u00f1or general Huerta se resuelve a dar este paso, dando libertad a los prisioneros pol\u00edticos que manifiestan hallarse conformes con la disposici\u00f3n citada, y concediendo garant\u00edas para todos, la paz ser\u00e1 un hecho, y su personalidad ser\u00e1 grande, en la conciencia de sus contempor\u00e1neos y en los anales de la historia. En cuanto a m\u00ed, h\u00e1llome dispuesta, si llega ese caso, a poner al servicio del gobierno mi inteligencia, mis esfuerzos todos, teni\u00e9ndome por muy dichosa en haber contribuido, aunque sea en m\u00ednima parte, para obtener el bien inapreciable de la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprovecho con gusto esta ocasi\u00f3n, se\u00f1or general, para ofrecerle mis respetos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u2014<em>Dolores Jim\u00e9nez y Muro.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Bautista P\u00e1ez El Colegio Mexiquense En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 70. El 3 marzo 1914, la reconocida luchadora del Ej\u00e9rcito Libertador del Sur envi\u00f3 una misiva en la que explicaba sus postulados para contribuir a la paz del pa\u00eds. Le ped\u00eda a Huerta la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos, discutir los reclamos de sus opositores y garant\u00edas de pacificaci\u00f3n para todos los mexicanos. \u00bfQu\u00e9 se le puede escribir a tu carcelero? Sin duda esta pregunta se la plante\u00f3 la autora de la carta que a continuaci\u00f3n se presenta. Fue el propio Secretario de Guerra y Marina del gobierno de facto de Victoriano Huerta, Aureliano Blanquet, quien solicit\u00f3 \u2013v\u00eda otra revolucionaria capturada, Juana Bel\u00e9n Guti\u00e9rrez de Mendoza\u2013, \u201cmis proposiciones y mis pretensiones, habl\u00e1ndole con toda claridad\u201d, al darse cuenta de que las tropas federales hab\u00edan apresado a la reconocida agitadora en los linderos entre la ciudad<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2898,773],"tags":[2904,2903],"class_list":{"0":"post-23095","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-70","7":"category-testimonios-2","8":"tag-misiones-culturales","9":"tag-penitenciaria"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23095"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23095\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23154,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23095\/revisions\/23154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}