﻿{"id":23082,"date":"2026-01-28T14:02:29","date_gmt":"2026-01-28T20:02:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23082"},"modified":"2026-02-17T16:45:10","modified_gmt":"2026-02-17T22:45:10","slug":"como-combatieron-los-potosinos-la-pandemia-de-1918","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/como-combatieron-los-potosinos-la-pandemia-de-1918\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo combatieron los potosinos la pandemia de 1918"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Flor de Mar\u00eda Salazar Mendoza<br \/>\nFacultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut\u00f3noma de San Luis Potos\u00ed<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 70.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_04_Potosinos_pandemia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La tard\u00eda respuesta de las autoridades de salubridad de San Luis Potos\u00ed ante la llegada de la influenza motiv\u00f3 un r\u00e1pido movimiento de la sociedad civil organizada en la C\u00e1mara Nacional de Comercio y las Damas de la Caridad. Su aporte fue trascendental para dar a conocer las medidas a aplicar y el reparto de medicinas y plantas medicinales.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_23172\" aria-describedby=\"caption-attachment-23172\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23172 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_007.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"517\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_007.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_007-300x194.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_007-768x496.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23172\" class=\"wp-caption-text\">Propaganda que recomendaba el uso del cubrebocas para prevenir la influenza de 1918, cartel publicitario en Noticias actuales ilustradas, New Haven, Connecticut, EUA, 1918. Biblioteca Nacional de Medicina.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>n el oto\u00f1o de 1918 los habitantes de San Luis Potos\u00ed vivieron d\u00edas de angustia, miedo e incertidumbre por causa del virus de la influenza, cuya etiolog\u00eda se desconoc\u00eda entonces por lo que el tratamiento resultaba m\u00e1s complicado. Existen reportes que registran la presencia de la enfermedad en Europa y Asia desde el siglo VIII y se sabe que, a partir de entonces<strong>, <\/strong>existi\u00f3 con diferentes variaciones, destacando la de inicios del siglo xx por la rapidez de su propagaci\u00f3n. Se estima que hubo aproximadamente 50 millones de personas fallecidas. La primera guerra mundial propici\u00f3 su diseminaci\u00f3n, y a M\u00e9xico lleg\u00f3 por ferrocarril y por barco. La prensa nacional la llam\u00f3 peste roja, trancazo y muerte p\u00farpura y tuvo cuatro oleadas: la primera \u2013ligera\u2013 entre marzo y abril de 1918; la segunda \u2013severa\u2013 entre octubre y noviembre de ese mismo a\u00f1o; la tercera \u2013ligera\u2013 en el primer semestre de 1919; y la cuarta en 1920. Fue la segunda la que golpe\u00f3 en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En San Luis Potos\u00ed los gobiernos estatales, as\u00ed como el Consejo Superior de Salubridad y\/o Consejo de Salubridad actuaron de forma tard\u00eda. Esta inacci\u00f3n motiv\u00f3 a que asociaciones civiles locales, como la C\u00e1mara Nacional de Comercio y las Damas de la Caridad y\/o Se\u00f1oras de la Caridad, se movilizaran para llevar a las clases menos favorecidas medicinas, remedios y hierbas a fin de evitar m\u00e1s contagios y reducir la mortandad. Las actividades emprendidas por estas agrupaciones fueron difundidas en el peri\u00f3dico <em>La Raz\u00f3n,<\/em> fuente primaria de invaluable utilidad para conocer pr\u00e1cticas, mentalidades e ideas que permeaban el imaginario de la \u00e9poca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al iniciar la segunda d\u00e9cada del siglo xx, la pol\u00edtica estatal pasaba por una crisis ya que entre 1917 y 1919 hubo siete gobernadores interinos, lo cual, adem\u00e1s de la revoluci\u00f3n, imped\u00eda la continuidad de cualquier pol\u00edtica p\u00fablica. Asimismo, las arcas de los gobiernos pr\u00e1cticamente estaban en quiebra, lo cual que se reflej\u00f3 por ejemplo en el sistema de salud; el n\u00famero de m\u00e9dicos era reducido \u2013ocho y nueve pasantes\u2013 para una poblaci\u00f3n de 57 353 habitantes. A su vez, la infraestructura nosocomial tampoco era cuantiosa: hab\u00eda un Hospital Civil, el \u201cDr. Miguel Otero\u201d; un Lazareto, el \u201cBelisario Dom\u00ednguez\u201d, ambos con grandes necesidades materiales y humanas; un Hospital Militar y un hospital de Ferrocarriles Nacionales. Las fuentes refieren que fue en el Miguel Otero y en el Lazareto donde se dio atenci\u00f3n a los enfermos de influenza.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Demoras oficiales<\/strong><em>\u00a0<\/em><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La Raz\u00f3n<\/em> public\u00f3 en su p\u00e1gina principal la llegada de la influenza a la ciudad capital del estado el 8 de octubre de 1918. Las autoridades tomaron medidas siete d\u00edas despu\u00e9s: el 15 clausuraron los templos y los cines y el 16 cerraron las escuelas particulares y de gobierno<strong>,<\/strong> con el prop\u00f3sito de que la gente no se congregara en un mismo lugar y as\u00ed evitar contagios. En esa \u00e9poca confluyeron las teor\u00edas miasm\u00e1tica y contagionista. De la primera se asoci\u00f3 la suciedad de las calles y de la gente de escasos recursos con la diseminaci\u00f3n y proliferaci\u00f3n de la enfermedad; y de la segunda, como asienta Am\u00e9rica Molina del Villar<strong>,<\/strong> se cre\u00eda que las enfermedades \u201cse transmit\u00edan por contagio directo y, para prevenirlas, hab\u00eda que recurrir al aislamiento, las cuarentenas y los cordones sanitarios\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo peri\u00f3dico mantuvo informada a la poblaci\u00f3n publicando editoriales y notas con una narrativa \u201calarmista\u201d y \u201csensacionalista\u201d<strong>.<\/strong> Con ello<strong>,<\/strong> consigui\u00f3 presionar a la autoridad municipal y al Consejo de Salubridad para que se llevaran a cabo la desinfecci\u00f3n de los sitios concurridos con creolina, se incinerase la basura, se atendiera a enfermos sospechosos y se realizaran visitas sanitarias a vecindades \u2013recu\u00e9rdese que se asociaba la mala higiene con la propagaci\u00f3n de la enfermedad y la pobreza. La informaci\u00f3n publicada el 23 de octubre consigui\u00f3 atemorizar a los miembros de la C\u00e1mara Nacional de Comercio, quienes sobrecogidos por la rapidez con que avanzaba la enfermedad, organizaron una colecta para comprar medicamentos, tales como la quinina \u2013alcaloide natural con propiedades analg\u00e9sicas que procede de la corteza de la cinchona\u2013<strong>,<\/strong> el cual ser\u00eda suministrado de manera gratuita a la \u201cclase pobre\u201d<strong>,<\/strong> como llamaban de forma despectiva a las personas de escasos recursos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23171\" aria-describedby=\"caption-attachment-23171\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23171\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_006.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_006.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_006-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_006-768x575.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23171\" class=\"wp-caption-text\">Pacientes en un hospital de emergencia en el campamento Funston, Kansas, EUA durante la pandemia de influenza en 1918. Museo Nacional de Medicina, Archivos Hist\u00f3ricos, EUA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los miembros de la C\u00e1mara la vender\u00edan a precios razonables<strong>,<\/strong> de acuerdo con una clasificaci\u00f3n que hicieron basados en las clases sociales: a la gente con posibilidades de pagarla se le vender\u00eda a un precio justo, menor al ofrecido en las farmacias, y los de clase media cubrir\u00edan el precio de costo. Esta decisi\u00f3n sugiere, por un lado, que todas las clases sociales ser\u00edan beneficiadas con medicamentos y, por el otro, que la gente de escasos recursos estuvo en la agenda de quienes tomaron el control de la pandemia de influenza en el oto\u00f1o de 1918, es decir de los miembros de la C\u00e1mara Nacional de Comercio de San Luis Potos\u00ed.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Entre plantas medicinales y medicamentos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La compra y uso del medicamento estuvo dictaminado por \u201cvarios honorables m\u00e9dicos y farmac\u00e9uticos\u201d de la ciudad<strong>,<\/strong> quienes se basaron a su vez en la <em>Farmacopea<\/em> <em>Mexicana<\/em> que estaba vigente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En M\u00e9xico<strong>,<\/strong> el uso de hierbas era com\u00fan<strong>.<\/strong> Desde antes de la llegada de los espa\u00f1oles se hab\u00eda desarrollado un conocimiento sobre las cualidades y usos medicinales de la flora, plasmado posteriormente en el <em>C\u00f3dice de la Cruz Badiano<\/em><strong>,<\/strong> concluido en 1552 y que se cree fue realizado como un regalo para Felipe II<strong>,<\/strong> a quien le interesaban las propiedades de las plantas medicinales. Otro texto relevante es el del protom\u00e9dico Francisco Hern\u00e1ndez, enviado por el mismo rey a estudiar la historia natural americana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con Liliana Schifter, el proceso de institucionalizaci\u00f3n de la farmacia en M\u00e9xico fue bastante lento<strong>,<\/strong> ya que hubo que esperar hasta 1833 para que se abriera una c\u00e1tedra de farmacia en la Escuela Nacional de Medicina. Tras a\u00f1os de espera y esfuerzos, en 1846 se public\u00f3 la primera <em>Farmacopea<\/em> en el pa\u00eds. Este texto fue el resultado de una \u201ccolecci\u00f3n de observaciones independientes y comprobadas acerca del poder curativo de las plantas del pa\u00eds\u201d. Los integrantes de la academia de Farmacia decimon\u00f3nicos estaban convencidos de que M\u00e9xico pose\u00eda una materia m\u00e9dica peculiar \u201cque la hac\u00eda distinta de la de otros pa\u00edses del mundo\u201d, por ello consideraban que no se deb\u00eda importar otra de lugares fuera del pa\u00eds y s\u00ed darle preponderancia a la nativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1874 apareci\u00f3 la <em>Nueva<\/em> <em>Farmacopea<\/em> <em>Mexicana<\/em> y en 1884 la segunda edici\u00f3n. En 1904 se public\u00f3 una m\u00e1s, enriquecida con estudios del Instituto M\u00e9dico Nacional (IMN). A partir de 1910 los trabajos del Instituto se centraron en elaborar una <em>Farmacolog\u00eda Nacional<\/em>. En la edici\u00f3n de 1930 apareci\u00f3 la <em>Farmacopea<\/em> <em>Nacional<\/em> editada por el Departamento de Salubridad P\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de las plantas medicinales y sus extractos totales perdi\u00f3 terreno frente a los principios activos \u201ccuya composici\u00f3n qu\u00edmica y acci\u00f3n farmacol\u00f3gica estaba bien definida\u201d. Seg\u00fan Schifter, en esa d\u00e9cada se populariz\u00f3 el uso y la producci\u00f3n de las medicinas de patente<strong>,<\/strong> lo que ocasion\u00f3 que se abandonaran los extractos vegetales \u201ccomo objeto de estudio y recurso curativo\u201d. Es muy probable que los m\u00e9dicos y farmac\u00e9uticos potosinos de 1918 utilizaran la versi\u00f3n de 1910 para orientar qu\u00e9 tipo de medicamentos y plantas pod\u00edan utilizar para combatir la influenza que estaba mermando la salud de la sociedad en el estado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23173\" aria-describedby=\"caption-attachment-23173\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23173\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_014.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"569\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_014.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_014-300x213.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/BiC_70_014-768x546.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23173\" class=\"wp-caption-text\">Gente a bordo de un cami\u00f3n solicitando aplicaci\u00f3n de vacunas en Paseo de la Reforma, ca. 1920, inv. 90812. SINAFO, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x, mediateca del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia, licencia de uso CC BY-NC-ND 4.0.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los miembros de la C\u00e1mara Nacional de Comercio<strong>,<\/strong> por medio de rifas, corridas de toros y aportaciones de sus socios y otros comerciantes, lograron reunir fondos para comprar medicamentos y plantas. Infortunadamente<strong>,<\/strong> no se sabe qu\u00e9 cantidad lograron recolectar, s\u00f3lo se conoce por <em>La Raz\u00f3n<\/em> que lo recaudado fue insuficiente para adquirir grandes cantidades de quinina, bromoquinina y bromo aspirina. Tras realizar un balance sobre los fondos reunidos, seg\u00fan inform\u00f3 este peri\u00f3dico el 23 de octubre, acordaron \u201cadquirir buena cantidad de hierbas medicinales llamadas Huichichilo [sic], Tabardillo y Tianguis reconocidas como de gran valor curativo por la Farmacopea Mexicana\u201d, con las que preparar\u00edan un bebedizo para quien lo solicitara. De cualquier forma, tanto la C\u00e1mara como <em>La Raz\u00f3n<\/em> mantuvieron presionando a las autoridades para que actuaran con eficacia y se lograra detener los contagios; exigieron por ello que se redactaran y circularan las medidas preventivas y curativas para atacar la influenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el 24 de octubre apareci\u00f3 publicado en <em>La Raz\u00f3n<\/em> el documento que se demandaba y que se divide en tres partes: en la primera, se enuncian las medidas preventivas, en la segunda, el tratamiento para cuando ya est\u00e9 declarada la influenza y, en la tercera<strong>,<\/strong> las cuatro recomendaciones preventivas para aquellos que pudieran gastar en ellas. A <em>grosso<\/em> <em>modo<\/em>, evitar excesos tales como desveladas, bebidas alcoh\u00f3licas, concurrir a lugares aglomerados, andar bien abrigados; asear la boca haciendo buches y g\u00e1rgaras con agua de sal antes y despu\u00e9s de las comidas; tomar en ayunas una sola vez al d\u00eda una p\u00edldora de 20 centigramos de quinina o una pastilla de bromoquinina y tener aseo y limpieza posible en la persona, la casa y la calle, regando si era posible con desinfectantes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La cura<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratamiento que deb\u00eda seguir la persona contagiada abarc\u00f3 siete puntos: guardar cama, evitar enfriamientos y abrigarse bien. Tomar tres veces al d\u00eda un vaso de cocimiento de <em>huichichili<\/em> \u2013planta usada en la medicina tradicional para bajar la fiebre y calmar el dolor de cabeza\u2013 y <em>tabardillo <\/em>\u2013para controlar la calentura\u2013<strong>, <\/strong>al que se deber\u00eda a\u00f1adir lim\u00f3n y alcohol. El cocimiento habr\u00eda de ir acompa\u00f1ado con una c\u00e1psula de quinina de 20 centigramos o una pastilla de bromoquinina. Ten\u00eda que mantenerse limpio el intestino usando lavativas con cocimiento de <em>tianguis \u2013<\/em>hierba que se empleaba para tratar las fiebres o calenturas\u2013 una vez al d\u00eda. Era adem\u00e1s necesario guardar la dieta con atole blanco, caf\u00e9 con leche o leche sola y cuidarse de los enfriamientos y las corrientes de aire. Despu\u00e9s de que hubiese pasado la calentura y el enfermo se sintiese bien, podr\u00eda volver poco a poco a la alimentaci\u00f3n ordinaria, aunque guardar\u00eda dos o tres d\u00edas de cama y dos m\u00e1s antes de salir. Cuando lo hiciera necesitaba estar bien abrigado para prevenir reca\u00eddas. Si desaparec\u00eda la calentura y quedaba una tos dura y pertinaz, se recomendaba tomar una cucharadita cada tres horas jarabe de <em>guaje cirial<\/em> \u2013planta utilizada por la medicina tradicional por sus propiedades antibacterianas y antinflamatorias para aliviar tos\u2013 o bien una cucharada, cada dos horas, del Jarabe Bals\u00e1mico en una infusi\u00f3n de flores cordiales o violetas. Finalmente, y de acuerdo con la recomendaci\u00f3n de algunos m\u00e9dicos, no deb\u00edan darse purgantes a los enfermos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para quienes pudieran hacer mayores gastos, se recomendaba a las personas una cucharadita de Jarabe de Capul\u00edn \u2013para la tos y otras afecciones respiratorias\u2013 y se hac\u00edan recomendaciones preventivas: asear la boca haciendo buches y g\u00e1rgaras con soluci\u00f3n de agua oxigenada \u2013como antis\u00e9ptico bucal preventivo de la gripe\u2013 en la proporci\u00f3n de uno a diez en agua; el aseo de la nariz con la misma soluci\u00f3n como sorbetorio [irrigaci\u00f3n nasal] \u2013para limpiar desinflamar e hidratar las fosas nasales\u2013 y de las v\u00edas respiratorias valerse de los cigarrillos de alcanfor \u2013para descongestionar los pulmones\u2013 y los inhaladores de mentol \u2013para aliviar la congesti\u00f3n nasal y el dolor de cabeza. Por \u00faltimo, se advert\u00eda que \u201ccuando haya complicaciones, [deb\u00eda] avisar[se] inmediatamente al m\u00e9dico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo estuvo dispuesto para que las medicinas y hierbas fueran repartidas. Los integrantes de la C\u00e1mara de Comercio se apoyaron en las Damas de la Caridad quienes conoc\u00edan bien la geograf\u00eda de la ciudad de San Luis. La presencia de las se\u00f1oras en tareas filantr\u00f3picas se registraba desde d\u00e9cadas atr\u00e1s, visitando semanalmente a los enfermos de los hospitales civil y militar y dando socorro material a los necesitados. Asimismo, durante las epidemias, como la de tifo del a\u00f1o anterior, las Damas hab\u00edan auxiliado al Consejo de Salubridad. Su compromiso social con las clases vulnerables les permiti\u00f3 generar un v\u00ednculo de cercan\u00eda y confianza con ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron colocados 79 puestos de socorro en 30 puntos diferentes de la ciudad. Las Damas recibieron entonces la ayuda de los integrantes de una Brigada de la Cruz Roja<strong>,<\/strong> quienes arribaron a la ciudad el 27 de octubre. La presencia de siete m\u00e9dicos en ellas fue, seg\u00fan <em>La<\/em> <em>Raz\u00f3n<\/em>, un b\u00e1lsamo para las autoridades del Consejo. Sin embargo, algunos sectores de la poblaci\u00f3n no estuvieron de acuerdo pues corri\u00f3 el infame rumor de que llegaban a envenenar a todos aquellos que estuvieran enfermos de influenza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La repartici\u00f3n de los remedios a la poblaci\u00f3n incr\u00e9dula y hostil s\u00ed logr\u00f3 formalizarse gracias al papel que jugaron las Damas de la Caridad, quienes se valieron de su relaci\u00f3n con la comunidad m\u00e1s lastimada. Por otra parte, es probable que el consumo de medicinas, hierbas y remedios consiguiera frenar los contagios de influenza durante el oto\u00f1o de 1918.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Del Palacio Montiel, Celia, \u201cEstudiar los impresos y pr\u00e1cticas de lectura de los siglos xix y xx desde la interdisciplina\u201d <em>E-SEDLP<\/em>, 2024, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/2r619An2\">https:\/\/cutt.ly\/2r619An2<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Molina del Villar, Am\u00e9rica, <em>Las epidemias en M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 2024.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Schifter Aceves, Liliana, \u201cLas Farmacopeas Mexicanas en la construcci\u00f3n de la identidad nacional\u201d, <em>Revista Mexicana de Ciencias Farmac\u00e9uticas<\/em>, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/ar613ryv\">https:\/\/cutt.ly\/ar613ryv<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Academia Farmac\u00e9utica de la Capital de la Rep\u00fablica, <em>Farmacopea<\/em> <em>mexicana<\/em>, M\u00e9xico, Imprenta de Manuel N. de la Vega, 1846, en https:\/\/cutt.ly\/fr612UTE<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em>Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/er619t1O\">https:\/\/cutt.ly\/er619t1O<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Flor de Mar\u00eda Salazar Mendoza Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Aut\u00f3noma de San Luis Potos\u00ed En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 70. La tard\u00eda respuesta de las autoridades de salubridad de San Luis Potos\u00ed ante la llegada de la influenza motiv\u00f3 un r\u00e1pido movimiento de la sociedad civil organizada en la C\u00e1mara Nacional de Comercio y las Damas de la Caridad. Su aporte fue trascendental para dar a conocer las medidas a aplicar y el reparto de medicinas y plantas medicinales. En el oto\u00f1o de 1918 los habitantes de San Luis Potos\u00ed vivieron d\u00edas de angustia, miedo e incertidumbre por causa del virus de la influenza, cuya etiolog\u00eda se desconoc\u00eda entonces por lo que el tratamiento resultaba m\u00e1s complicado. Existen reportes que registran la presencia de la enfermedad en Europa y Asia desde el siglo VIII y se sabe que, a partir de entonces, existi\u00f3<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2898],"tags":[2899],"class_list":{"0":"post-23082","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-70","8":"tag-boticas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23082"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23082\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23176,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23082\/revisions\/23176"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}