﻿{"id":23078,"date":"2026-01-28T13:35:15","date_gmt":"2026-01-28T19:35:15","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=23078"},"modified":"2026-02-05T19:59:11","modified_gmt":"2026-02-06T01:59:11","slug":"raices-historicas-del-charro-cantor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/raices-historicas-del-charro-cantor\/","title":{"rendered":"Ra\u00edces hist\u00f3ricas del charro cantor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Faustino A. Aquino S.<br \/>\nMuseo Nacional de las Intervenciones &#8211; INAH<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 70.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_02_Charro_cantor.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El cine fue una fuente inestimable del mundo rural mexicano y de uno de sus protagonistas maltratado: el charro. Y si su figura genera a\u00fan debates, mucho m\u00e1s lo es una de sus facetas menos conocida como su relaci\u00f3n con la m\u00fasica. Popular el charro, popular su m\u00fasica, hasta las pel\u00edculas que lo describen reciben cuestionamientos de quienes rechazan que ese M\u00e9xico haya existido.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_23127\" aria-describedby=\"caption-attachment-23127\" style=\"width: 583px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23127\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_180.jpg\" alt=\"\" width=\"583\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_180.jpg 583w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/BiC_70_180-219x300.jpg 219w\" sizes=\"(max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23127\" class=\"wp-caption-text\">\u201cEl charro\u201d portadilla en Joseph Agust\u00edn de Castro, Miscel\u00e1nea de poes\u00edas sagradas, T. 1. Puebla, M\u00e9xico, Don Pedro de la Rosa, 1797. Biblioteca John Carter Brown.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong>l abordar el tema del cine de charros lo com\u00fan es encontrar una opini\u00f3n generalizada entre cr\u00edticos de cine y otros intelectuales: que el charro cantor, as\u00ed como el ambiente folkl\u00f3rico mexicano que proyect\u00f3 el cine nacional de la llamada \u00c9poca de Oro, fueron un puro invento de guionistas y directores: \u201cel cine de melodrama ranchero \u2013afirma Francisco Peredo Castro\u2013 refiere un M\u00e9xico inexistente, ni en el pasado ni en el presente en que se hacen los filmes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, tales cr\u00edticos no pod\u00edan saber que la figura que hizo famosa en todo el mundo a la m\u00fasica mexicana, en realidad tiene profundas ra\u00edces hist\u00f3ricas, y que el cine nacional mantuvo vigente por alg\u00fan tiempo m\u00e1s una figura y un ambiente que, hacia las primeras d\u00e9cadas del siglo xx, a\u00fan estaban frescos en la memoria popular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La referencia m\u00e1s antigua que tenemos sobre un charro cantor se encuentra en la pieza teatral titulada <em>El charro<\/em>, del autor costumbrista Joseph Agust\u00edn de Castro y publicada en la ciudad de Puebla en 1797; se trata de un mon\u00f3logo en el que el personaje principal, el charro Perucho Ch\u00e1vez, termina la obra cantando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El car\u00e1cter cantor de los charros antiguos se confirma por un art\u00edculo de 1844 publicado en <em>El Museo Mexicano<\/em> por Domingo Revilla y titulado \u201clos rancheros\u201d (el autor utiliza la palabra ranchero como sin\u00f3nimo de charro), en el que se pone de relieve la importancia que la m\u00fasica y el canto ten\u00edan para las fiestas civiles y religiosas, pues los rancheros cultivaban en ellas el cortejo rom\u00e1ntico, de gran importancia en su vida cotidiana. As\u00ed, cuando un charro se enamoraba \u201cLas coplas del \u2018jarabe\u2019, cantadas con tonadas alegres o tiernas al pasar por cerca de la casa de la querida, o en el \u2018fandango\u2019 comienza a ganar el favor de ella: enseguida el sacarla a bailar un \u2018sonecillo\u2019 de los que se estilan\u201d. Ser un buen cantante era de gran ayuda en la empresa de conquistar una mujer y llevarla hasta el altar, haza\u00f1a que en esa \u00e9poca ten\u00eda incentivos adicionales: \u201cporque entre otros bienes disfruta [el charro] el de verse libre de la leva, y as\u00ed burlar\u00e1 las amenazas del juez de paz a quien neg\u00f3 venderle (porque la venta era una verdadera donaci\u00f3n <em>inter vivos<\/em>) su caballo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revilla tambi\u00e9n relata escenas que en el futuro iban a ser reproducidas por el cine, pues en bodas y otras fiestas \u201cLa poes\u00eda campirana tiene donde ejercitarse, y el ingenio de m\u00fasicos y concurrentes hace esfuerzos inauditos por lucir [\u2026] Las rancherillas y rancheros se entusiasman y hacen esfuerzos por quedar bien, si bailan o cantan dirigi\u00e9ndose rec\u00edprocamente versos alusivos, de lo que resultan sus amores, sentimientos o zelos [sic]\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Jos\u00e9 Mar\u00eda Esteva, en la misma publicaci\u00f3n, dej\u00f3 constancia de estas escenas folkl\u00f3ricas, reproducidas en m\u00e1s de una pel\u00edcula:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Com\u00fanmente cuando empieza la m\u00fasica a tocar un \u201cson\u201d se levantan de sus asientos ocho o diez bailadoras; se ponen de pie sobre un tablado elevado a algunas pulgadas del suelo, dan una vuelta y comienzan a bailar. Una de ellas (y muchas veces todas, seg\u00fan lo requiere el \u201csonecito\u201d) canta, contestando a los versos de alguno de los m\u00fasicos, y estos di\u00e1logos son las m\u00e1s de las veces gracios\u00edsimos [\u2026] se dan de este modo sus celos, sus citas y hasta se declaran sus amores.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, madame Calder\u00f3n de la Barca coment\u00f3 en cartas a su familia la notable afici\u00f3n que el pueblo mexicano sent\u00eda por la m\u00fasica y el canto, y hacia las d\u00e9cadas posteriores a la de 1840 la fama de cantante de los charros estaba tan asentada que un escritor como Victoriano Salado \u00c1lvarez pudo escribir, en uno de sus <em>Episodios nacionales<\/em>: \u201cal tercer d\u00eda, Pancho empez\u00f3 a maliciar que suceder\u00eda algo distinto de lo acordado y se atrevi\u00f3 a interrogar a un charro brioso y cantador que sal\u00eda a caminar a su vera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un art\u00edculo de <em>El Monitor Republicano<\/em> del 25 de abril de 1862, titulado \u201cFlores del Nuevo Mundo\u201d, sabemos que este fen\u00f3meno del vaquero cantor no era privativo de M\u00e9xico, sino que era com\u00fan a toda Hispanoam\u00e9rica; seg\u00fan el autor an\u00f3nimo, era asombrosa la proliferaci\u00f3n de los \u201chijos del canto\u201d en Am\u00e9rica:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El payador de las pampas de Cuyo; el guajiro de Cuba, que requiebra a su amada a la sombra de las palmas dici\u00e9ndola sus quejas con el \u201ctiple\u201d; el gaucho [huaso, deber\u00eda decir] de Chile que se acompa\u00f1a con la \u201cvihuela\u201d; el llanero de Venezuela, que anima los campamentos con la guitarra; el mulato de Lima, que se derrite en las lomas de Amancaes, improvisando coplas al comp\u00e1s del arpa y la guitarra; el ranchero de M\u00e9xico, que se deleita cantando sus amores en el \u201cbandol\u00f3n\u201d [en realidad, propio del gaucho argentino] son las muestras populares de la tendencia a la poes\u00eda tan generalizada en Am\u00e9rica.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el autor \u2013imprecisiones aparte\u2013, estos tipos americanos eran trovadores del pueblo que satisfac\u00edan una necesidad de versos cantados que se manifestaba en todas las clases de la sociedad, tanto en el campo como en la ciudad, \u201cLos cantantes del pueblo americano [\u2026] traducen las aspiraciones de una sociedad naciente, cuyo afecto m\u00e1s pronunciado es el amor [\u2026]\u201d Los cantores, adem\u00e1s, representaban una \u201ccomuni\u00f3n moral\u201d que la pol\u00edtica no hab\u00eda logrado. Se notaba la similitud de los cantares de los diferentes pa\u00edses cuando \u201cno era posible pensar en importaciones\u201d y tambi\u00e9n, a\u00f1adir\u00edamos, la conciencia que se ten\u00eda del fen\u00f3meno cuando no exist\u00edan m\u00e1s medios de comunicaci\u00f3n que la prensa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dada la riqueza art\u00edstica de la m\u00fasica popular, su traslado al escenario result\u00f3 natural. En la d\u00e9cada de 1880 los peri\u00f3dicos anunciaban la presentaci\u00f3n en los teatros capitalinos de estampas folkl\u00f3ricas que reproduc\u00edan el ambiente de las fiestas de Santa Anita, Santiago y otros pueblos ubicados a lo largo del canal de la Viga, paseo dominical en el que se acostumbraba escuchar a grupos musicales y ver a charros y chinas bailando y cantando los sones aut\u00f3ctonos. \u201c[\u2026] de vez en cuando [recordaba Guillermo Prieto] toreros, coleadores y antiguos empleados de casa me llevaban en triunfo a Santa Anita, donde, bailes hirvientes, amores rabiosos, manjares incendiarios y ri\u00f1as tremebundas eran toques el\u00e9ctricos que vigorizaban mi organismo\u201d. Por entonces, nadie pod\u00eda imaginar que tal ambiente tendr\u00eda una proyecci\u00f3n internacional gracias a un invento cient\u00edfico que no tardar\u00eda en aparecer: el cine.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos consideran que el cine naci\u00f3 el 28 de diciembre de 1895, pues en el n\u00famero 14 del Boulevard de los Capuchinos, en Par\u00eds, los hermanos Louis y Auguste Lumi\u00e8re dieron a conocer un aparato de su invenci\u00f3n, llamado cinemat\u00f3grafo, capaz de proyectar im\u00e1genes en movimiento. Ofrecieron una muestra de varios cortometrajes de algunos segundos de duraci\u00f3n, llamados \u201cvistas\u201d, que causaron conmoci\u00f3n, al grado de que tan s\u00f3lo dos a\u00f1os despu\u00e9s su invento se conoc\u00eda en todo el mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para difundir y comercializar el cinemat\u00f3grafo, los Lumi\u00e8re contrataron y entrenaron a 200 empleados encargados de llevarlo a diversos pa\u00edses. A M\u00e9xico fueron destinados Claude Ferdinand Bon Bernard y Gabriel Veyre, quienes llegaron al pa\u00eds siete meses despu\u00e9s de la primera presentaci\u00f3n. Las noticias sobre el nuevo invento eran tan sensacionales que el 6 de agosto de 1896 fueron recibidos en el Castillo de Chapultepec por el presidente Porfirio D\u00edaz, quien junto con sus invitados disfrut\u00f3 de una proyecci\u00f3n de \u201cvistas\u201d privada. El 14 se hizo una presentaci\u00f3n para la prensa y la comunidad cient\u00edfica y en los d\u00edas siguientes se ofrecieron proyecciones p\u00fablicas para cumplir con la misi\u00f3n de difundir el nuevo artilugio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de darlo a conocer y comercializarlo, Bernard y Veyre ten\u00edan la misi\u00f3n de filmar y enviar a Lyon, Francia \u2013sede de las empresas Lumi\u00e8re\u2013 aspectos pintorescos de M\u00e9xico. Para entonces, viajeros europeos ya hab\u00edan divulgado en Europa noticias interesantes sobre la vida o universo del rancho mexicano, de modo que este fue uno de los principales objetivos de estos primeros cineastas. En octubre viajaron a Guadalajara y, entre las diversas tomas que hicieron, no dejaron de captar aspectos de la charrer\u00eda, tales como jaripeos, ba\u00f1o de caballos, peleas de gallos, manejo de ganado y parejas bailando el jarabe. Estas fueron las \u00fanicas \u201cvistas\u201d latinoamericanas que figuraron en el primer cat\u00e1logo Lumi\u00e8re. Puede decirse que el cine de charros naci\u00f3 con el cinemat\u00f3grafo mismo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfCu\u00e1les pel\u00edculas?<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras pel\u00edculas de argumento comenzaron a filmarse en M\u00e9xico a partir de 1904 con <em>El San lunes del valedor<\/em> y, a partir de 1915, el charro hizo su aparici\u00f3n como personaje central de las pel\u00edculas. Una de ellas, <em>Barranca tr\u00e1gica <\/em>(Ernesto Vollrath, 1917), se convirti\u00f3 en uno de los primeros \u00e9xitos de taquilla del naciente cine nacional. Estas pel\u00edculas mudas trataban de imitar al g\u00e9nero <em>western <\/em>estadunidense convirtiendo al charro en el h\u00e9roe triunfante de diversas aventuras, por lo cual se hizo bastante popular. A tal grado que directores como Ernesto Vollrath y Miguel Contreras Torres vieron en el g\u00e9nero ranchero un futuro promisorio: \u201cHe notado [dec\u00eda el primero] que el p\u00fablico gusta de los asuntos rurales, por lo que he decidido que nuestras pel\u00edculas, en su mayor\u00eda, sean de este g\u00e9nero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, no obstante que entre 1915 y 1923 se filmaron tan s\u00f3lo diez pel\u00edculas de tema ranchero (nada m\u00e1s en 1921 se rodaron 23 largometrajes), comenz\u00f3 a surgir una cierta animadversi\u00f3n de los cr\u00edticos de cine hacia los temas rurales, pues destacaron la necesidad de borrar de la mente del extranjero aquella imagen que se ten\u00eda de M\u00e9xico como de un inmenso rancho, que los viajeros y la prensa europea hab\u00edan creado. Urg\u00edan a mostrar que el pa\u00eds no era \u201csolamente un remanso de chinas y charros, ni rinc\u00f3n de canciones rancheras; sino tambi\u00e9n un centro de vida social donde se viste bien, donde hay cosas elegantes, donde hay una vida citadina como en cualquier otra urbe del planeta\u201d. Por ello, aunque el n\u00famero de pel\u00edculas rancheras raras veces iba a sobrepasar el 15% de la producci\u00f3n anual, lo consideraron excesivo y abogaron por desarrollar m\u00e1s los temas cosmopolitas y los dramas de alta sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desarrollo del cine sonoro (en Estados Unidos, a partir de 1926) permiti\u00f3 a las cinematograf\u00edas mexicana e hispanoamericana liberarse de la aplastante competencia de Hollywood, pues el p\u00fablico exigi\u00f3 escuchar en el cine su propio idioma y su propia m\u00fasica. Hollywood intent\u00f3 satisfacer esta exigencia produciendo pel\u00edculas en espa\u00f1ol (el llamado \u201ccine hispano\u201d), pero fracas\u00f3 al final de la d\u00e9cada de 1930. En M\u00e9xico la primera pel\u00edcula completamente sonorizada, <em>M\u00e1s fuerte que el deber <\/em>(Raphael J. Sevilla, 1930), se realiz\u00f3 con el sistema Vitaphone (el sonido contenido en discos se sincronizaba con la imagen de la cinta de celuloide) y aunque no fue un \u00e9xito de taquilla es un ejemplo de que, desde el principio, se intent\u00f3 explotar el elemento musical, pues su protagonista fue el cantante Luis Ibarg\u00fcen. Dos a\u00f1os despu\u00e9s vendr\u00eda <em>Santa <\/em>(Antonio Moreno, 1932) filmada con el sistema magn\u00e9tico (el sonido se grababa simult\u00e1neamente con las im\u00e1genes en la misma cinta), que superar\u00eda las deficiencias de otros sistemas y terminar\u00eda siendo el definitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sonido permiti\u00f3 que mexicanos, espa\u00f1oles y argentinos lograran lo que fue imposible en la \u00e9poca muda: desarrollar una verdadera industria cinematogr\u00e1fica para satisfacer la demanda de su propio p\u00fablico. La producci\u00f3n pas\u00f3 de seis pel\u00edculas en 1932 a m\u00e1s de 20 cada a\u00f1o hasta 1936. Seg\u00fan Emilio Garc\u00eda Riera, puede considerarse a este periodo como preindustrial. El despegue definitivo del cine nacional se iba a deber al inesperado \u00e9xito nacional e internacional de una pel\u00edcula ranchera: <em>All\u00e1 en el Rancho Grande <\/em>(Fernando de Fuentes, 1936), para mortificaci\u00f3n de los cr\u00edticos quienes, al parecer, olvidaban que la mayor parte de la poblaci\u00f3n era de extracci\u00f3n rural, pues la urbanizaci\u00f3n del pa\u00eds resultaba a\u00fan incipiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito taquillero de esa pel\u00edcula fue tal, que el capital obtenido permiti\u00f3 a la cinematograf\u00eda mexicana alcanzar el estatus pleno de industria, pues la producci\u00f3n se dispar\u00f3 a 38 pel\u00edculas en 1937, de las cuales m\u00e1s de la mitad adoptaron la f\u00f3rmula propuesta por De Fuentes: m\u00fasica, folklore y un charro cantor \u2013en ese caso, Tito Gu\u00edzar\u2013. Se hab\u00eda encontrado una fuente de ingresos extraordinaria a nivel continental, pues la mayor\u00eda de las ganancias provino de Hispanoam\u00e9rica. Para los cr\u00edticos de cine mexicanos, tal fen\u00f3meno no ten\u00eda explicaci\u00f3n, pues no pudieron entender qu\u00e9 ten\u00edan aquellas pel\u00edculas que encantaban a todo el subcontinente. Tomando en cuenta el art\u00edculo \u201cFlores del Nuevo Mundo\u201d, arriba citado, nosotros s\u00ed podemos entenderlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>All\u00e1 en el rancho Grande<\/em> fund\u00f3 el g\u00e9nero llamado comedia ranchera, la cual, para mayor pasmo de los cr\u00edticos, giraba en torno a la figura del charro cantor que, encarnada por cantantes como el propio Gu\u00edzar, Jorge Negrete y Pedro Infante, resultaba ser un personaje que, como dijera Garc\u00eda Riera, ser\u00eda inimaginable en otras cinematograf\u00edas: alegre, simp\u00e1tico, gozosamente irresponsable, mujeriego, jugador, borracho, pendenciero, incluso mat\u00f3n y, por supuesto, cantante. Para los cr\u00edticos, tal personaje \u2013la viva imagen de la masculinidad t\u00f3xica se dir\u00eda hoy\u2013, as\u00ed como el universo ranchero que proyectaban las pel\u00edculas no pod\u00edan ser sino un invento, una creaci\u00f3n artificial para extraer dinero de un p\u00fablico cr\u00e9dulo que se conformaba con pel\u00edculas de p\u00e9sima calidad en cuanto a direcci\u00f3n y argumentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos actuales, por su parte, tambi\u00e9n han visto en la comedia ranchera y en su figura central una invenci\u00f3n, pero tambi\u00e9n una reacci\u00f3n conservadora a la reforma agraria del presidente L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, pues el \u00e9xito de De Fuentes coincidi\u00f3 en el tiempo con dicha reforma. Seg\u00fan ellos, \u00e9l y otros directores resucitaron el infierno de la hacienda porfiriana, pero dulcificado e idealizado, con el evidente prop\u00f3sito de entorpecer el trabajo de aquel gobierno progresista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos parece que estos cr\u00edticos sobreestiman la capacidad creativa de los guionistas y directores del naciente cine nacional al considerarlos capaces de inventar todo un universo ranchero, de la noche a la ma\u00f1ana, tan s\u00f3lo para fastidiar al gobierno. Es m\u00e1s l\u00f3gico pensar que todo en la vida, incluso aquello en apariencia m\u00e1s fantasioso, falso o manipulado, puede tener una ra\u00edz hist\u00f3rica: seg\u00fan atestigua Manuel Payno en sus memorias noveladas <em>Los bandidos de R\u00edo Fr\u00edo<\/em>, la vida de los j\u00f3venes charros de la \u00e9poca que describe (d\u00e9cadas de 1830 y 1840) era tal que podr\u00eda considerarse digna del argumento de una pel\u00edcula de Pedro Infante; y seg\u00fan afirma Carl Sartorius, un alem\u00e1n avecindado en M\u00e9xico en la d\u00e9cada de 1850, a los charros mexicanos pod\u00edan reconoc\u00e9rseles grandes virtudes, aunque tambi\u00e9n<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026] pose\u00edan otras cualidades menos \u201cvirtuosas\u201d, como carecer de urbanizaci\u00f3n, formaci\u00f3n moral y religiosa, adem\u00e1s de ser ambiciosos, imperturbables por el presente y despreocupados por el futuro. El juego y las mujeres sol\u00edan ser su tal\u00f3n de Aquiles, ya que los conduc\u00edan a cometer excesos, comportarse iracundos e incluso llegar al crimen. Eran propensos a bailes y juegos, lo que los llevaban a arriesgar su dinero en carreras de caballos, peleas de gallos y juegos de cartas, en las cuales siempre estaba presente la bebida. En asuntos de amor no hab\u00eda obst\u00e1culos para cortejar a sus conquistas. El momento m\u00e1s apropiado para los encuentros amorosos eran los bailes, en los que se escuchaban fandangos ejecutados por guitarras y jaranas o arpas.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo visto, los cr\u00edticos de cine no pudieron ni pueden imaginar que las pel\u00edculas de charros en realidad proyectaron un M\u00e9xico que s\u00ed existi\u00f3, y la genuina forma de ser de muchos mexicanos de siglos pasados, que de alg\u00fan modo todav\u00eda estaban presentes en la primera mitad del siglo xx, es decir, no s\u00f3lo en la memoria.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Para saber m\u00e1s:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Riera, Emilio, <em>Historia documental del cine mexicano<\/em>, 12 v., Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1992.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ver pel\u00edculas rancheras en YouTube, por ejemplo: <em>All\u00e1 en el Rancho Grande, \u00a1Ay Jalisco, no te rajes!, El Gavil\u00e1n Pollero.<\/em><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Visitar el Museo de la Charrer\u00eda, direcci\u00f3n: Isabel la Cat\u00f3lica 108, Centro Hist\u00f3rico, Ciudad de M\u00e9xico.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Faustino A. Aquino S. Museo Nacional de las Intervenciones &#8211; INAH En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 70. El cine fue una fuente inestimable del mundo rural mexicano y de uno de sus protagonistas maltratado: el charro. Y si su figura genera a\u00fan debates, mucho m\u00e1s lo es una de sus facetas menos conocida como su relaci\u00f3n con la m\u00fasica. Popular el charro, popular su m\u00fasica, hasta las pel\u00edculas que lo describen reciben cuestionamientos de quienes rechazan que ese M\u00e9xico haya existido. &nbsp; Al abordar el tema del cine de charros lo com\u00fan es encontrar una opini\u00f3n generalizada entre cr\u00edticos de cine y otros intelectuales: que el charro cantor, as\u00ed como el ambiente folkl\u00f3rico mexicano que proyect\u00f3 el cine nacional de la llamada \u00c9poca de Oro, fueron un puro invento de guionistas y directores: \u201cel cine de melodrama ranchero \u2013afirma Francisco Peredo Castro\u2013 refiere un M\u00e9xico inexistente,<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2898],"tags":[2661],"class_list":{"0":"post-23078","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-70","8":"tag-charreria"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23078","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23078"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23078\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23148,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23078\/revisions\/23148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23078"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23078"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23078"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}