﻿{"id":22550,"date":"2025-09-04T12:29:14","date_gmt":"2025-09-04T18:29:14","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22550"},"modified":"2025-11-06T21:31:34","modified_gmt":"2025-11-07T03:31:34","slug":"una-exitosa-escuela-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/una-exitosa-escuela-socialista\/","title":{"rendered":"Una exitosa escuela socialista"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Norberto Nava Bonilla<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_Entrevista_Escuela_Socialista.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Durante varias d\u00e9cadas, la escuela granja Francisco I. Madero alberg\u00f3 a ni\u00f1os de la calle con el prop\u00f3sito de ense\u00f1arles oficios y, sobre todo, alejarlos de la delincuencia. Testimonios tomados de diversas entrevistas nos permiten adentrarnos en lo que fue aquel desaf\u00edo educativo.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22987\" aria-describedby=\"caption-attachment-22987\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22987\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_182.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"443\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_182.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_182-300x166.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_182-768x425.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22987\" class=\"wp-caption-text\">Banda de m\u00fasica de los alumnos de la Escuela Francisco I. Madero con su director Jos\u00e9 \u00c1vila Garibay, el secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica, Jos\u00e9 \u00c1ngel Ceniceros, el secretario de Gobernaci\u00f3n Ignacio Garc\u00eda Tellez y el expresidente Emilio Portes Gil, entre otros, fotograf\u00eda en El Nacional, 16 de agosto de 1936. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pel\u00edcula <em>Los olvidados<\/em> (1950), de Luis Bu\u00f1uel, muestra a un M\u00e9xico urbano de la primera mitad del siglo xx que pocos quer\u00edan ver en la pantalla grande, donde en un entorno crudo, triste y violento las infancias deb\u00edan sobrevivir y en el cual no siempre hab\u00eda finales felices. Su narrativa, poco optimista, encontr\u00f3 una fuerte oposici\u00f3n en aquellos que deseaban seguir viendo en el cine mexicano la idealizaci\u00f3n del campo y de sus habitantes. Al final de la pel\u00edcula, el ni\u00f1o Pedro es enviado a una escuela granja para \u201cenderezar\u201d su vida; all\u00ed se encontr\u00f3 a varios infantes vestidos con overol de mezclilla y camisa blanca, a quienes se les ense\u00f1aba el valor del trabajo mientras araban la tierra y recog\u00edan huevos de gallina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reportero de <em>El Universal Ilustrado<\/em>, A. N\u00fa\u00f1ez Alonso, reuni\u00f3 una serie de testimonios, en octubre de 1930, en la escuela granja Francisco I. Madero, que bien puede ser un s\u00edmil de <em>Los olvidados. <\/em>Con cierta iron\u00eda y sarcasmo, se muestra en el trabajo period\u00edstico una sociedad infantil trabajadora. Se trata en ambos casos de describir proyectos educativos que buscaban formar a ni\u00f1os urbanos en situaciones vulnerables, y alejarlos del duro mundo de la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La escuela Francisco I. Madero fue fundada en 1921 en un viejo y destartalado edificio ubicado en la colonia de La Bolsa, una de las zonas m\u00e1s marginales al oriente de la ciudad de M\u00e9xico. Las novelas y cr\u00f3nicas de \u00e9poca mencionan que la colonia era casa y resguardo de delincuentes, ebrios y mendigos. Sus calles sin pavimentar implicaban para sus vecinos convivir con las tolvaneras en la temporada de calor y los lodazales en \u00e9poca de lluvias. Hab\u00eda algunos vertederos de basura en los que, con triste regularidad, aparec\u00edan cuerpos sin vida resultado de alg\u00fan robo violento o una ri\u00f1a estimulada por el alcohol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese contexto, la escuela tuvo su lugar destacado para la educaci\u00f3n en M\u00e9xico. Fue visitada por Jos\u00e9 Vasconcelos, Gabriela Mistral y Emilio Portes Gil en sus inicios. Para 1935 tuvo su \u00e9poca de oro como modelo de la educaci\u00f3n socialista en el pa\u00eds. Pintores de la Escuela Nacional de Bellas Artes plasmaron murales con tem\u00e1ticas obreras en sus paredes. M\u00e1s adelante, se convirti\u00f3 en un internado regulado por la sep y se le dieron los fondos monetarios para la construcci\u00f3n de uno de los edificios m\u00e1s modernos, inaugurado el 28 de noviembre de 1940. Este contaba con talleres industriales, un amplio comedor, cocina moderna y una alberca con su trampol\u00edn de cinco metros, entre muchas otras mejor\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia, embajadores y secretarios de Estado la visitaban. Jaime Torres Bodet, realiz\u00f3 eventos oficiales en \u201cLa Madero\u201d, mientras ocupaba el cargo de secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente, el Internado Francisco I. Madero es de los pocos administrados por la sep. Con el brillo algo apagado, se mantiene en funciones en el cruce de la Av. Circunvalaci\u00f3n y Congreso de la Uni\u00f3n, en la colonia Morelos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22985\" aria-describedby=\"caption-attachment-22985\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22985\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_187.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_187.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_187-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_187-768x528.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22985\" class=\"wp-caption-text\">Dormitorio del internado Francisco I. Madero instalado en una antigua sala cinematogr\u00e1fica del parque Francisco I. Madero, ca. 1936. AGN, Fondo Enrique D\u00edaz y Delgado Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los testimonios de la escuela, recolectados por <em>El Universal Ilustrado<\/em>, reproducimos a continuaci\u00f3n las explicaciones aportadas por su director, Arturo Oropeza, y algunos ni\u00f1os, que dan cuenta de una sociedad trabajadora, sin privilegios econ\u00f3micos y muchas esperanzas en un futuro de por s\u00ed incierto.<\/p>\n<hr \/>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Los pilletes mexicanos <\/strong><strong>en un nuevo camino <\/strong><strong>para el futuro<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>2 de octubre de 1930<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(fragmento)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCu\u00e1ntos ni\u00f1os reciben instrucci\u00f3n en la escuela?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Unos 400 \u2013nos dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY de donde proceden?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013La mayor\u00eda de sus hogares. Muchos pertenecen a estas familias de la Colonia de la Bolsa, hoy Colonia Morelos. Pueden ustedes figurarse la calidad de estos escolares. Los hay estudiosos, trabajadores, buenos; pero tambi\u00e9n abundan los traviesos y torcidos. Algunos, son recogidos de las calles por las autoridades; otros, nos los env\u00eda el Tribunal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de Fonseca, el fot\u00f3grafo, se ha aglomerado una legi\u00f3n de caras sucias y de expresiones diversas. Unos le tiran del saco, otros del tr\u00edpode; le piden que los retrate. Para calmarlos en sus deseos, Fonseca, espectacularmente, prepara su c\u00e1mara. Los chamacos rompen en un griter\u00edo ensordecedor. Y ellos mismos se colocan en un grupo. Hay voces de protesta. Los de atr\u00e1s empujan a los de adelante. Todos quieren ocupar la primera l\u00ednea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El director me hace pasar a la sala de juntas. En tres hileras de mesas se ven unos carteles que anuncian: jefe de salubridad, jefe de justicia, jefe de relaciones fraternales, jefe de obras p\u00fablicas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 significan estos jefes? \u2013pregunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Son los delegados de cada uno de los departamentos de la escuela. El de salubridad est\u00e1 al cuidado del fomento de la higiene; el de justicia, falla las querellas que surgen entre ellos; el de relaciones mantiene correspondencia con las escuelas similares de las distintas naciones del mundo; el de obras p\u00fablicas, construye zanjas para el desag\u00fce, hace reparaciones dentro de la escuela y levanta monumentos. Vea usted esos dos que est\u00e1n construyendo en el patio.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22988\" aria-describedby=\"caption-attachment-22988\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22988\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_186.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"564\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_186.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_186-300x212.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_186-768x541.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22988\" class=\"wp-caption-text\">Alumnos de la escuela Francisco I. Madero en los huertos, ca. 1936. AGN, Fondo Enrique D\u00edaz y Delgado Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto. Vemos los dos monumentos erigidos a Morelos y a Francisco I. Madero. Cuando m\u00e1s entusiasmados estamos admirando la estatuaria infantil, un proyectil vegetal hace rodar por el suelo mi sombrero. El profesor que me acompa\u00f1a de amable mentor queda un momento confuso. Al fin vemos salir de una milpa el rostro picaresco de un chamaco. Pregunto:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY este qu\u00e9 es? \u00bfAgrarista acaso? \u2013El profesor se r\u00ede, y dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Agrarista, quiz\u00e1s. Es que est\u00e1 limpiando la milpa de terru\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u00edmos unos gritos. El profesor se disculpa y sale corriendo. Entonces un chico negro como un carb\u00f3n nos dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Si me hacen a m\u00ed un retrato en que est\u00e9 yo s\u00f3lo, le acompa\u00f1o para que vea usted la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY t\u00fa qu\u00e9 eres?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Yo soy panadero. Pero vendo loter\u00eda tambi\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY c\u00f3mo no est\u00e1s m\u00e1s blanco?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Es que la harina ensucia mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Bueno. Te haremos el retrato a ti solo. Pero ens\u00e9\u00f1ame la escuela.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Relaciones fraternales<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es uno de los departamentos de la escuela. Guiado por el nuevo mentor panadero en la escuela y vendedor de billetes de loter\u00eda en la calle, me dispongo a conocer bien la escuela. El muchacho me dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Vamos a ver a un compa\u00f1ero m\u00edo, el jefe de Relaciones Fraternales\u2026 Nosotros recibimos cartas de Rusia, de Alemania, de Inglaterra, hasta de la India.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfSabes t\u00fa d\u00f3nde est\u00e1 la India?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Cerca de Guatemala\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Est\u00e1s muy adelantado en Geograf\u00eda, muchacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pues si viera usted que la Geograf\u00eda no es lo que m\u00e1s me gusta estudiar\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un peque\u00f1o rodeo logramos localizar al jefe de Relaciones Fraternales. Es un moreno de nueve a\u00f1os. En el preciso momento que llegamos, est\u00e1 en el desempe\u00f1o de sus funciones. Rodeado por un grupo de compa\u00f1eros, que vociferan, azuzan y corean la pelea, se rompe las narices con otro camarada.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Salubridad<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El negro panadero, comprendiendo que no debemos quedar muy satisfechos de la actuaci\u00f3n de su compa\u00f1ero, el jefe de Relaciones, nos dirige al Departamento de Salubridad. Ante una mesa y unos papeles, Jos\u00e9 Ponce, de ocho a\u00f1os, nos recibe con una cara muy sucia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Oiga usted, se\u00f1or delegado. Lo que peor nos parece de la escuela es esa cantidad de moscas que hay en el patio. \u00bfNo sabe usted que eso representa un gran peligro para la salubridad?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Ponce despu\u00e9s de un breve titubeo nos contesta:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed se\u00f1or; tiene usted raz\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 quiere usted que hagamos con las moscas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pues matarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Lo hemos intentado sin \u00e9xito. Mi departamento ha gastado ya bastante dinero en dos botes de \u201cFlit\u201d. Comprender\u00e1n que no vamos a gastar m\u00e1s dinero en esos animalitos que no reportan ninguna utilidad. Adem\u00e1s, mientras no quiten de al lado de la escuela ese vertedero de basura que ustedes pueden ver al salir, son in\u00fatiles todas las campa\u00f1as que intentemos en contra de las moscas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Obras P\u00fablicas<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El de Salubridad nos ha convencido. El negrito panadero nos conduce a Obras P\u00fablicas. Mientras tanto, le interrogamos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY t\u00fa no tienes clases ahora?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, pero es lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfCu\u00e1nto ganas t\u00fa a la semana?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Dos pesos\u2026 Pero como tengo que dejar la escuela 1,50 por comer y dormir, pues gano s\u00f3lo un tost\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y ese tost\u00f3n \u00bfa qui\u00e9n lo entregas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Al jefe de Justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Porque hace un mes le abr\u00ed la cabeza de una pedrada\u2026 Fue sin querer\u2026 Pero \u00e9l como juez me conden\u00f3 a pagarle diez pesos de indemnizaci\u00f3n\u2026 Tengo que pagarle todav\u00eda cuatro meses\u2026 \u00a1Si me hubieran dejado de vacaciones estos d\u00edas!&#8230; Porque vendiendo loter\u00eda se saca dinero \u00bfeh? Pero como estaba castigado\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los miembros que componen el Departamento de Obras P\u00fablicas se hallan en la esforzada tarea de abrir una cuneta. Picos, palas y azadones trabajan con una actividad sorprendente. Pero el secreto de esta admirable laboriosidad est\u00e1 en Fonseca, que bajo el pa\u00f1o negro de la c\u00e1mara los enfoca dispuesto a retratarlos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22986\" aria-describedby=\"caption-attachment-22986\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22986\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_189.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_189.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_189-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_189-768x538.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22986\" class=\"wp-caption-text\">Dormitorio del internado Francisco I. Madero instalado en una antigua sala cinematogr\u00e1fica del parque Francisco I. Madero, ca. 1936. AGN, Fondo Enrique D\u00edaz y Delgado Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1n en la escuela?<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estas pregunta que hemos hecho a los ni\u00f1os recogido por la Escuela Francisco I. Madero, nos contestaron de diverso modo. Unos dicen que por aprender; otros, porque les obligan sus padres; algunos porque se divierten m\u00e1s en la escuela que en la calle. Los hay que confiesan, angustiosamente, que est\u00e1n en la escuela\u2026 porque no les dejan salir. Y hasta hubo uno que nos confes\u00f3 c\u00ednicamente, que estaba en la escuela porque en ella le era m\u00e1s f\u00e1cil apropincuarse [sic] a lo ajeno que en la calle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY t\u00fa no tienes padres? \u2013le preguntamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Nunca los tuve. Ten\u00eda una t\u00eda que me hac\u00eda pedir limosna\u2026 Buenos fierros que ganaba para ella\u2026 Hasta que un d\u00eda una t\u00e9cnica se la llev\u00f3\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY a ti?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013A m\u00ed me trajo un t\u00e9cnico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY en la escuela, qu\u00e9 haces?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pues zapatos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como Fonseca est\u00e1 desesperado con los moscos y los chamacos, nos despedimos del profesorado de esta escuela que merece la medalla del hero\u00edsmo c\u00edvico por la labor que desarrollan en esta legi\u00f3n de ni\u00f1os de todas las clases, de todas las intenciones y de todas las cala\u00f1as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Norberto Nava Bonilla Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. 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