﻿{"id":22548,"date":"2025-09-04T12:22:56","date_gmt":"2025-09-04T18:22:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22548"},"modified":"2025-11-06T21:30:37","modified_gmt":"2025-11-07T03:30:37","slug":"operativo-y-asesinato-de-la-dfs-en-cu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/operativo-y-asesinato-de-la-dfs-en-cu\/","title":{"rendered":"Operativo y asesinato de la DFS en CU"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1ngel Aurelio Gonz\u00e1lez Amozorrutia<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_Cuento_Operativo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Este es el relato de una infiltraci\u00f3n de los organismos de seguridad mexicano en las instalaciones de la unam que acab\u00f3 con la muerte de dos guerrilleros, la detenci\u00f3n de otros y la deportaci\u00f3n de la hija del embajador de Brasil.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_23039\" aria-describedby=\"caption-attachment-23039\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23039\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Universitarios-6-collage-Raa.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Universitarios-6-collage-Raa.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Universitarios-6-collage-Raa-300x180.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Universitarios-6-collage-Raa-768x461.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23039\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Aureliano, Universitarios, collage, ca. 1970. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los rayos de luz se filtraban en los \u00e1rboles del campus, muy temprano arribaron a Ciudad Universitaria cuatro miembros de la Brigada Blanca, les franquearon el paso los vigilantes del estacionamiento del Estadio Universitario, no obstante, era domingo y la universidad se encontraba en huelga. Bast\u00f3 que les mostraran la \u201ccharola\u201d, con el temible tigre, emblema de la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad (DFS). Se transportaban en un Galaxie con vidrios polarizados y sin placas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro grupo se distribuy\u00f3 en las salidas de las islas, en total eran m\u00e1s de quince agentes dispersos y algunos apostados en el edificio de la facultad, en la azotea con vista privilegiada de francotiradores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche anterior, el comandante Joel les hab\u00eda citado en las instalaciones del Monumento a la Revoluci\u00f3n, as\u00ed fueron informados con sigilo, sin dejar ning\u00fan registro documental, de que deb\u00edan detener o ajusticiar a varios miembros de la Liga que se reunir\u00edan en ese sitio, les mostraron varias fotos de los principales l\u00edderes que deb\u00edan detener o matar, luego destruyeron todas las fotograf\u00edas para no dejar evidencia alguna; los agentes deb\u00edan memorizar los principales rasgos de los insurrectos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese d\u00eda, coincid\u00eda que hab\u00eda una exposici\u00f3n canina, los perros de varias razas pululaban con sus orgullosos due\u00f1os. Los agentes se dispersaron entre el p\u00fablico; llevaban sus armas en sus fundas y con sendas chamarras para hacerlas m\u00e1s discretas; el uso de esa sola prenda deb\u00eda levantar sospechas ante el sol inclemente que se sent\u00eda, pero nadie iba a cuestionar a esos temibles sujetos, con anteojos negros que poco parec\u00edan interesarse en las virtudes de los canes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el otro extremo llegaban, en autos separados, dos comandos de la Liga, hab\u00edan sido convocados por sus correos habituales, iban a reunirse en una aula de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, vac\u00eda por la huelga, era poco frecuente que diversos mandos de \u201cLa Orga\u201d, como al interior se nombraba, se reunieran de d\u00eda y en un lugar de alguna forma p\u00fablico; es decir, fuera de las habituales casas de seguridad; les aseguraron que estar\u00edan presentes algunos miembros de la universidad simpatizantes de su causa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTania\u201d lleg\u00f3 al campus y camin\u00f3 entre la gente, iba armada y en su ropa holgada se adivinaba el bulto de su pistola, cruz\u00f3 sin novedad los campamentos de perros de la exposici\u00f3n y se dirig\u00eda a la Facultad de Filosof\u00eda, a prudente distancia dos personas le escoltaban, ya que ella era miembro del Comit\u00e9 de Direcci\u00f3n, antes hab\u00eda militado en \u201cLos lacandones\u201d, otro grupo insurrecto y contaba con experiencia en actividades militares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento, observ\u00f3 un movimiento que le puso alerta; dos personas le cruzaron el paso, not\u00f3 lo tenso que se encontraban sus rostros y la lectura corporal de ellos, que le advirtieron que no era casual ese movimiento, \u201ciban por ella\u201d; lectora de los cuerpos se percat\u00f3 de c\u00f3mo uno de ellos intentaba sacar una arma de entre sus ropas, en ese momento, empuj\u00f3 a la persona que ten\u00eda al lado y corri\u00f3 hacia su derecha, con grandes pasos hacia la facultad, inclusive en forma de zigzag, que era la manera en que le hab\u00edan ense\u00f1ado a correr para no ser presa f\u00e1cil de los tiradores; escuch\u00f3 que se arm\u00f3 un revuelo, los perros ladraron, las personas tambi\u00e9n gritaban sin saber a bien cu\u00e1l era la causa; de inmediato su sentido de sobrevivencia le hizo pensar que si alcanzaba a llegar al edificio tendr\u00eda m\u00e1s posibilidades de sobrevivir; fue cuando un agente dispar\u00f3 su arma, hiri\u00e9ndole directamente por la espalda, sinti\u00f3 un fuerte impacto y c\u00f3mo su ropa se llenaba de sangre; de manera instintiva quiso seguir corriendo pero las fuerzas le abandonaron, tuvo la intenci\u00f3n de sacar su pistola y repeler el ataque; pero en el suelo, s\u00f3lo sinti\u00f3 el sabor agreste de pasto y tierra en su boca; quer\u00eda incorporarse y correr, pero las piernas no le respondieron; entonces lleg\u00f3 el agente y a bocajarro le dispar\u00f3 de nueva cuenta; dos balas le cruzaron el cuerpo; sin vida, yac\u00eda en el campus; luego una bala le atraves\u00f3 la sien, ya sin motivo, porque hab\u00eda muerto, pero era el \u201ctiro de gracia\u201d, la marca de la casa, un mensaje a los otros guerrilleros que de esta forma se la cobraban por sus compa\u00f1eros ca\u00eddos, \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d, de poco val\u00eda para los agentes la idea de la justicia, ellos ten\u00edan su propia guerra. A lo lejos, se escuchaba el estruendo de una cadena de ladridos de perros esa ma\u00f1ana de domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la tarde, dos agentes se estacionaron frente a la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad, se bajaron y caminaron a las oficinas; ya los esperaban, los llevaron directamente con Miguel N., que esperaba de viva voz el resultado del operativo; entraron al amplio despacho, don Miguel, de traje gris, estaba frente a una mesa llena de papeles; fumaba y sin responder al saludo de cortes\u00eda les pidi\u00f3 narrar los hechos, uno de ellos le explic\u00f3 que gracias a un informante sab\u00edan que se juntar\u00edan varios mandos de la Liga, ello les permiti\u00f3 tender una red de informaci\u00f3n para seguirle los pasos; ten\u00edan el lugar y la hora precisa de la reuni\u00f3n, era inusual que varios mandos se reunieran en un solo espacio; indicaron que de parte de la dfs no hab\u00eda habido bajas, que dos guerrilleros, una mujer y otro, hab\u00edan sido ajusticiados, que el comando de la Brigada Blanca se hab\u00eda disuelto para evitar la comunicaci\u00f3n entre sus miembros y evitar filtraciones inc\u00f3modas hacia la prensa. En ese momento, con sus ojos verdes de mirada met\u00e1lica, asinti\u00f3 con la cabeza, observ\u00f3 las fotos de las personas detenidas y muertas y se qued\u00f3 con ellas; sab\u00eda que ese movimiento era muy importante para actuar de inmediato, ten\u00edan frente a s\u00ed informaci\u00f3n valiosa de los miembros, casas de seguridad, armas requisadas y tambi\u00e9n los contactos del Comit\u00e9 Central de la Liga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les pidi\u00f3 que se retiraran y se mantuvieran atentos, sin agradecerles ni despedirse de ellos; no hab\u00eda ning\u00fan m\u00e9rito que reconocer; pidi\u00f3 a su chofer que le llevara en ese momento al Palacio de Cobi\u00e1n, sede de la Secretar\u00eda de Gobernaci\u00f3n, el autom\u00f3vil entr\u00f3 por la calle lateral, de inmediato cruz\u00f3 los grandes pasillos, custodiados por militares vestidos de civil; al entrar al despacho principal del Secretario, hizo antesala, los meseros le ofrecieron su habitual whisky, que rechaz\u00f3 amablemente con un gesto. A los pocos minutos, le anunciaron que pod\u00eda pasar, lo recibir\u00eda el Secretario de Gobernaci\u00f3n y don Fernando, se instalaron en una sala y procedi\u00f3 a informar de viva voz el resultado del operativo, sin alarde ni triunfalismo, se limit\u00f3 a informar el n\u00famero de presos y muertos, lo que aport\u00f3 esa acci\u00f3n a la lucha contra la Liga; coment\u00f3 que la hija del embajador de Brasil no se encontraba entre los muertos o detenidos, hab\u00eda sido maniatada en la cajuela del autom\u00f3vil del informante que hab\u00edan infiltrado en la Liga, a tres cuadras otro transporte les sustituy\u00f3 y ella fue entregada de manera sigilosa; el acuerdo con el embajador fue que de inmediato fuera deportada y se brindara asilo al delator, con el cambio de identidad respectivo; como suele suceder en estos casos, la palabra bastaba para cumplir los acuerdos; tanto el canciller, como el propio Presidente de la Rep\u00fablica estaban al tanto del acuerdo y lo hab\u00edan autorizado para evitar un conflicto diplom\u00e1tico entre ambas naciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hubo ninguna pregunta del Secretario ni de don Fernando, la informaci\u00f3n a\u00fan no aparec\u00eda en los medios de comunicaci\u00f3n, no hab\u00eda preocupaci\u00f3n por el tratamiento, eran los tiempos en que las noticias eran seleccionadas, as\u00ed como el enfoque que deb\u00eda darse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al concluir, el Secretario les pidi\u00f3 pasar al comedor, un cuadro de gran formato de Benito Ju\u00e1rez decoraba el amplio y elegante comedor, hab\u00eda disponibles tres sitios, mismos que ocuparon, los meseros serv\u00edan los primeros platos y ellos procedieron a comer en un primer momento en silencio, mientras se escuchaba a lo lejos el rumor de los motores al pasar de los autom\u00f3viles en la calle de Bucareli.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1ngel Aurelio Gonz\u00e1lez Amozorrutia En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. 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