﻿{"id":22546,"date":"2025-09-04T12:04:32","date_gmt":"2025-09-04T18:04:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22546"},"modified":"2025-11-06T21:27:43","modified_gmt":"2025-11-07T03:27:43","slug":"un-retrato-de-carlos-jimenez-mabarak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-retrato-de-carlos-jimenez-mabarak\/","title":{"rendered":"Un retrato de Carlos Jim\u00e9nez Mabarak"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Alma Arantxa Cervantes Merl\u00edn<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_Arte_Mabarak.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Compositor y m\u00fasico de \u00f3pera, coro, danza y cine, a Carlos Jim\u00e9nez Mabarak no se lo puede definir como parte de alguna corriente, grupo o instituci\u00f3n musical. Genio para algunos, gran profesor, para otros, compuso obras como \u201cEl para\u00edso de los ahogados\u201d, \u201cLa balada de los quetzales\u201d, \u201cFanfarria Ol\u00edmpica<em>\u201d <\/em>y \u201cRetrato a Lupe\u201d<em>.<\/em><\/h3>\n<figure id=\"attachment_23036\" aria-describedby=\"caption-attachment-23036\" style=\"width: 674px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23036 size-large\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/01-674x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"674\" height=\"1024\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/01-674x1024.jpg 674w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/01-198x300.jpg 198w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/01-768x1166.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/01.jpg 1039w\" sizes=\"(max-width: 674px) 100vw, 674px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23036\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Jim\u00e9nez Mabarak, retrato, [s.f.].<br \/>Colecci\u00f3n personal de la familia Rivera Jim\u00e9nez<\/figcaption><\/figure>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi muy querido hijito:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de recibir tu otra carta, la del 22 de marzo y me dices que cuando recibas esta ya estar\u00e1s de vacaciones. \u00bfDe modo que perdiste el pen\u00faltimo anillo que te he comprado? No te felicito. Est\u00e1 muy divertido, me re\u00ed un rato con la historia del pr\u00edncipe Leblond\u2026 \u00a1Buen sinverg\u00fcenza estaba el pr\u00edncipe! Y, sobre todo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Qu\u00e9 papel\u00f3n el tuyo delante de los \u201cpacos\u201d! \u00bfQui\u00e9n iba a decirte a ti, tan t\u00edmido, que ibas a mostrarles \u201ctus secretos\u201d, todos tus secretos, hasta la bacinica! \u00bfA unos se\u00f1ores que ni siquiera eran m\u00e9dicos? Hombre, \u00a1qu\u00e9 oportunidad al soltar los pantalones, se dir\u00eda que favoreciste su escapatoria hacia los pies, para saber si era en serio la gravedad de los polic\u00edas!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi t\u00eda Alma, la respetable maestra Alma Rivera, me prest\u00f3 las cartas que enviaron Magda Mabarak y Mar\u00eda Jim\u00e9nez a mi t\u00edo Carlos, que valga la pena decir ahora, odiaba que le dijeran t\u00edo. Carlos Jim\u00e9nez Mabarak fue un importante compositor y es referencia de la m\u00fasica mexicana. Adem\u00e1s de su enorme talento (entender\u00e1 el lector que me veo en la obligaci\u00f3n de elogiarlo porque sabe espec\u00edficamente donde encontrarme si le dan ganas de hacer visitas de ultratumba), mi t\u00edo Carlos fue muy reconocido por la amplitud de g\u00e9neros que explor\u00f3 y conquist\u00f3. Desde la \u00f3pera y la m\u00fasica de c\u00e1mara hasta la electroac\u00fastica y la m\u00fasica para cine; su trabajo en radioteatro y la m\u00fasica infantil tampoco deber\u00eda perderse de vista. En su tendencia a experimentar sobresale \u201cEl para\u00edso de los ahogados\u201d, aunque hablando de danza mi favorita siempre ser\u00e1 \u201cLa balada de los quetzales\u201d. Entre sus cosas conservamos tambi\u00e9n sus premios \u201cAriel\u201d y la \u201cDiosa de Plata\u201d. Ser un referente de la m\u00fasica nacional debe ser un gran logro si se observa a la leyenda como el mismo jovencito sin pantalones de las cartas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La correspondencia es amplia, su mam\u00e1 le mandaba una carta casi cada tercer d\u00eda y, de vez en cuando, su hermana Mar\u00eda tambi\u00e9n. No existen las cartas que \u00e9l escribi\u00f3, s\u00f3lo tenemos las que recibi\u00f3. Una de ellas, mi favorita, empieza como todas las dem\u00e1s: \u201cmi muy querido hijito\u201d y sin m\u00e1s eventos que revisar, agradece la \u00faltima carta que Carlos escribi\u00f3 durante su estad\u00eda en B\u00e9lgica en 1935, a sus 19 a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magda Mabarak tuvo dos hijos a temprana edad, Carlos, el mayor, y Mar\u00eda, quien es descrita como \u201cla princesa\u201d en varias de las cartas que conservamos en la familia. Mar\u00eda hered\u00f3 el talento de la escritura de su madre y es la creadora de muchas radionovelas y otros cuentos que la radio mexicana disfrut\u00f3 por varios a\u00f1os. Desafortunadamente es muy f\u00e1cil que los nombres de las mujeres se pierdan por personas que decidieron ajustar los cr\u00e9ditos a su favor. O, parafraseando a Virginia Woolf, \u201can\u00f3nimo es una mujer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mam\u00e1 de Carlos y Mar\u00eda, Mar\u00eda Magdalena Mabarak Pancardo, fue agregada cultural en Cuba. Junto con el licenciado Cravioto resolv\u00edan problemas pertinentes a la embajada mexicana en la isla y atendieron el intercambio cultural promovido por dicha instituci\u00f3n. Desde Cuba, Magda le enviaba cartas a Carlos en donde atend\u00eda con especial inter\u00e9s las aventuras de un joven m\u00fasico en un pa\u00eds extranjero. M\u00e1s de una vez le envi\u00f3 \u201ccajoncitos\u201d con cosas que \u00e9l pudiera necesitar como ropa de vestir para las cenas; hasta se dispuso a mandarle un traje de charro y alg\u00fan \u00e1lbum de Agust\u00edn Lara, para que Carlos pudiera present\u00e1rselo a su profesor de armon\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es importante recordar que yo no estoy aqu\u00ed para revisar su curr\u00edculum, sino para contarles los chismes que ese curr\u00edculum amerita.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El maestro <\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Jim\u00e9nez Mabarak, m\u00fasico y compositor mexicano, se mud\u00f3 muy joven a B\u00e9lgica a estudiar en el Instituto de Altos Estudios Musicales y Dram\u00e1ticos de Ixelles. Adem\u00e1s de su primer premio de piano 1936, recibi\u00f3 su t\u00edtulo de t\u00e9cnico en radiotelefon\u00eda en Bruselas. Regres\u00f3 a M\u00e9xico en 1937 cuando el inicio de una guerra le pas\u00f3 rozando y su mam\u00e1 decidi\u00f3 sacarlo del continente. Cuentan los expertos en m\u00fasica que podr\u00eda ser considerado parte del nacionalismo mexicano, aunque ya hablando con m\u00e1s detalles nadie ha podido nombrar alguna corriente, grupo o instituci\u00f3n que lo defina. \u00c9l es, simplemente, el maestro Mabarak, m\u00fasico de \u00f3pera, coro, danza y cine. En este \u00faltimo triunf\u00f3 con dos pel\u00edculas particulares: \u201cDeseada\u201d<em> (1951) <\/em>y \u201cVeneno para las hadas\u201d<em> (1986).<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_23037\" aria-describedby=\"caption-attachment-23037\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23037 size-large\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/04-1024x738.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"577\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/04-1024x738.jpg 1024w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/04-300x216.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/04-768x553.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23037\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Jim\u00e9nez Mabarak, retrato, [s.f.]. Colecci\u00f3n personal de la familia Rivera Jim\u00e9nez<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la carta del pr\u00edncipe Leblond, con la que se inicia este texto, Magda tambi\u00e9n pregunta por unos pa\u00f1uelitos que carg\u00f3 hasta Cuba y que env\u00eda para que la recuerde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTu carta llega con una gota de luto\u201d, los tres pa\u00f1uelitos se hab\u00edan perdido a manos de unas \u201cdescaradas\u201d, tres mujeres que tomaron lo que no era suyo \u201chaci\u00e9ndose las chistosas\u201d. Una pena porque estaban perfumados con las \u00faltimas gotas de perfume que Magda conservaba, pero no hubo pena en la p\u00e9rdida. En la carta siguiente, Magda aprovecha la ocasi\u00f3n para agradecer el frasquito con perfume que Carlos envi\u00f3 a su madre con la intenci\u00f3n de reponer lo perdido. Un infortunio leer que a <em>la mami<\/em> (como le llamamos en casa) no le gust\u00f3 nada el aroma y m\u00e1s bien termina por preguntarle a su hijo si alguno de sus amigos no es m\u00e1s experimentado con perfumes finos, para ayudarlo a elegir alguna otra opci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Verlos tan humanos, a esos pedazos de honorable historia de mi familia, utilizando diminutivos para todo, saludando y riendo, haciendo encargos y contando historias me causa emociones que no puedo nombrar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca sabr\u00e9 qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3 con el tal pr\u00edncipe de aquella carta, ni qui\u00e9nes eran los hombres que no eran doctores, ni por qu\u00e9 la polic\u00eda se vio involucrada; mucho menos la necesidad de que sus pantalones estuvieran en el suelo. Alguna vez quise investigar al Pr\u00edncipe Leblond, pero entre mi franc\u00e9s oxidado y mi desconocimiento del neerland\u00e9s no he llegado tan lejos como quisiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa carta en particular me hizo recordar a toda la gente que me ha hablado de Carlos, cont\u00e1ndome la mitad de una historia: mi profesor de producci\u00f3n en la universidad, feliz por ver \u201cLa g\u00fcera\u201d, pregunt\u00e1ndome cuando la montar\u00edan de nuevo; maestros y amigos, emocionados cont\u00e1ndome de discos, grabaciones, dise\u00f1os y tesis de Carlos; el d\u00eda que conoc\u00ed a una importante feminista mexicana y cant\u00f3 un pedacito de la \u201cFanfarria Ol\u00edmpica<em>\u201d <\/em>(1968) con mucha emoci\u00f3n y un toque de nostalgia. Y cenando con alg\u00fan intelectual de anta\u00f1o, cuyo hermano fue estudiante de la Escuela Superior de M\u00fasica, me enter\u00e9 de que Carlos pod\u00eda llegar a ser muy intransigente si se lo propon\u00eda, justo pero testarudo, como todos en mi familia. Tantas visiones de un mismo hombre, un genio de un lado, un gran profesor de otro, una persona severa y tal vez un poco neur\u00f3tica por aqu\u00ed o por all\u00e1.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>En voz de otros<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quisiera destacar la relevancia que Carlos ha tenido en la vida de tanta gente a grado tal que cuando llego a conocer a alguien que me parece importante resulta que la celebrada soy yo por compartir sangre con \u00e9l. Aunque cada vez descubro m\u00e1s sobre \u00e9l, en realidad no conoc\u00ed a Carlos. El muy necio tuvo a bien morirse medio a\u00f1o antes de mi nacimiento, lo cual he encontrado injusto toda mi vida. En realidad, no lo conozco, todo lo que s\u00e9 de \u00e9l es por alguien m\u00e1s. Y es de esperarse porque el tiempo jug\u00f3 en mi contra. Sin embargo, no puedo evitar preguntarme si acaso Carlos hubiera sido un gran amigo, un confidente juguet\u00f3n, un buen maestro, un orgulloso visitante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 que hubiera sido un gran amigo porque lo fue para otros, como para Lupe, la del retrato, a quien le compuso una canci\u00f3n para penar su muerte. La cantante Guadalupe Medina de Ortega hab\u00eda fallecido en 1951. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, instalado en Roma y con el compromiso de escribir una obra, Carlos decidi\u00f3 prontamente escribir \u201cRetrato a Lupe\u201d como una eleg\u00eda para honrarla. Tambi\u00e9n fue un gran amigo para Elena Garro, a quien recibi\u00f3 en su casa despu\u00e9s de una tormentosa noche de injusticias a manos de su ex, que no ser\u00e1 nombrado. Injusticias del tipo que no nos gustan admitir y que tuvieron que pasar d\u00e9cadas y un par de generaciones para poder ser discutidas en voz alta. O para Checo, con quien trabaj\u00f3 en \u201cLas mariposas disecadas\u201d (1978)<em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Checo V\u00e9jar ten\u00eda una casa maravillosa, era un <em>penthouse<\/em> cuya entrada estaba compuesta por un pasillo que conten\u00eda un mueble casi infinito lleno de figuras que yo, a los seis o siete a\u00f1os, ve\u00eda como juguetes muy delicados. La realidad es que la casa pudo no haber sido tan grande y el pasillo podr\u00e1 no haber sido infinito, pero a los seis o siete a\u00f1os todo es enorme. Sobre ese mueble hab\u00eda una balanza dorada y algunos elefantes de cuarzo cuyo peso nunca aprend\u00ed a leer, pero constantemente comparaba. Un elefante, el m\u00e1s peque\u00f1o de todos, era menos pesado que algunas monedas met\u00e1licas que descansaban por ah\u00ed. Para m\u00ed, Checo y Carlos eran los mejores amigos y los elefantes de cuarzo fueron mi conexi\u00f3n f\u00edsica a Carlos. Sin llegar a conocerlo, compart\u00ed el mismo espacio en diferentes momentos, vi los mismos juguetes y habl\u00e9 con las mismas personas. Conoc\u00ed a Carlos a trav\u00e9s de esos elefantes de cuarzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De haberlo conocido personalmente, tal vez habr\u00eda sido un gran maestro para m\u00ed, como lo fue para las personas de Bellas Artes, a quienes siempre atendi\u00f3 con un amor que perdura. Nos ha pasado m\u00e1s de una vez que una persona se acerca para recordar con mucho amor que Carlos fue su maestro. Como lo fue para las personas de Tabasco, a quienes les toc\u00f3 su mejor versi\u00f3n porque Carlos odiaba los lugares fr\u00edos, \u00e9l dec\u00eda mucho que prefer\u00eda componer en calor, que solo as\u00ed flu\u00eda su genio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en calor compuso la \u201cBalada de los Quetzales\u201d (1953). Con calor en la mente y en el cuerpo compuso la Balada por el amor al paisaje guatemalteco y por la admiraci\u00f3n que le ten\u00eda al quetzal, ave de libertad. Estrenada all\u00e1 mismo en Guatemala, pero por encargo de Bellas Artes, Carlos decidi\u00f3 componerla, escribirla y, casi que, sin decirle a nadie, pero para obviedad de todos, hacer la direcci\u00f3n esc\u00e9nica: \u201clamentablemente, como <em>ballet<\/em>, no logr\u00f3 transmitir el emotivo mensaje contenido en el argumento. La parte clim\u00e1tica del mismo, o sea el suicidio del quetzal, no pudo ser representado, debido, quiz\u00e1, al problema t\u00e9cnico que ello supon\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas palabras puede que no signifiquen mucho para algunas personas, pero yo, como productora esc\u00e9nica, entiendo el tama\u00f1o de la frustraci\u00f3n que genera imaginarse a un gran bailar\u00edn aventarse de un risco y morir como resultado de la mutilaci\u00f3n de sus alas. Desafortunadamente, as\u00ed somos las personas fantasiosas, se nos olvida que es bastante mal visto que los bailarines se mueran en tus obras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos era un m\u00fasico que produc\u00eda, dirig\u00eda, escrib\u00eda e imaginaba y le\u00eda cuentos. Porque eso hac\u00eda, a mi mam\u00e1 le le\u00eda historias. Bueno, no s\u00e9 si le le\u00eda historias. Era siempre la misma historia, pero siempre la asustaba en la misma p\u00e1gina y siempre se re\u00eda de la misma forma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A m\u00ed nunca me ley\u00f3 cuentos, ni jugamos con elefantes de cuarzo, ni me ense\u00f1\u00f3 la t\u00e9cnica dodecaf\u00f3nica, pero le debo haber hecho una licenciatura en producci\u00f3n de espect\u00e1culos a \u00e9l, con el sue\u00f1o de, tal vez, un d\u00eda montar sus obras. Aunque la verdad, me da un miedo enorme hacerlo yo sola, vivo con el terror inmenso de no estar a su altura, pero lo voy persiguiendo, a \u00e9l, a su mam\u00e1 y a su hermana, con la esperanza de encontrarnos en el camino.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Herencia<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente tuve la oportunidad de decir esto en voz alta: yo no lo conoc\u00ed, pero el hecho de estar parada donde estoy me hace creer que el me conoce a m\u00ed. Tuve la oportunidad de decirlo en alguno de sus homenajes, en uno de los recintos m\u00e1s importantes del pa\u00eds. No me imaginaba yo que aquel d\u00eda mi vida cambiar\u00eda para siempre. Mi nombre es Arantxa Merl\u00edn, soy una productora esc\u00e9nica que ha perseguido a Carlos por donde el destino me ha dejado. Soy la \u00fanica hija de Alma Merl\u00edn, sobrina de Michelle y nieta de Ada Luc\u00eda Catalina. Ada Luc\u00eda fue registrada a los tres a\u00f1os, cuando ya su familia entera le dec\u00eda Nancy y el nombre se qued\u00f3 para siempre. Mi abuelita Nancy me cont\u00f3 todo lo que hoy s\u00e9 de Carlos. Sus aventuras, sus amores, sus neurosis y sus incre\u00edbles amigos que le acompa\u00f1aron a lo largo de su vida. De alguna manera, Nancy me estaba preparando para lo que lleg\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nancy, madre de Alma, abuela de Arantxa, es decir mi abuela, tuvo adem\u00e1s varios hermanos y hermanas, todos hijos de Mar\u00eda, hermana de Carlos. Mar\u00eda y Carlos pasaron gran parte de su infancia en Chile, mientras su madre, Magda, trabajaba en embajadas, colaboraba con grupos teatrales o escrib\u00eda cuentos y poemas. Mar\u00eda Magdalena, \u201cLa Mami\u201d<em>, <\/em>fue hija del abuelo Mabarak y la abuela Pancardi que, al llegar a M\u00e9xico, tuvieron la obligaci\u00f3n de latinizar sus nombres, quedando as\u00ed un pu\u00f1ado de Mabarak Pancardo distribuidos en Tuxpan, Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella \u00e9poca el puerto de Veracruz recibi\u00f3 a una amplia cantidad de libaneses entre los cuales ven\u00eda mi tatara-tatara abuelo, el abuelo Mabarak, quien se enamor\u00f3 del r\u00edo de Tuxpan, pues le record\u00f3 al r\u00edo en el que jugaba de ni\u00f1o, el mismo L\u00edbano que hoy, por razones pol\u00edticas, ya no existe m\u00e1s. Entre su millar de hijos e hijas, Magda sobresali\u00f3 por su car\u00e1cter fuerte y su fuerza de voluntad, tan grande que a los ocho a\u00f1os hizo una huelga de hambre abajo de su propia cama con tal de no regresar a la escuela nunca m\u00e1s. Tras una semana sobreviviendo a base de pollo hervido y agua, gan\u00f3 y nunca una maestra (ni nadie) le volvi\u00f3 a poner una mano encima. Con educaci\u00f3n de tercero de primaria y una gran determinaci\u00f3n se convirti\u00f3 en escritora para peri\u00f3dicos importantes, representante cultural y madre de un hombre que aprendi\u00f3 a tocar el piano a los cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hered\u00e9, sin conocerlos, la determinaci\u00f3n de Magda, la prosa de Mar\u00eda y quiz\u00e1 a Carlos le rob\u00e9 el estar un poquito neur\u00f3tica y ser bastante intensa. Al liban\u00e9s le hered\u00e9 los ojos y de la italiana no hered\u00e9 nada. De nadie hered\u00e9 el apellido, pero de todos ellos obtuve un mont\u00f3n de historias casi del realismo m\u00e1gico que a la fecha cuento con el mismo amor que Nancy, mi abuelita, ten\u00eda en los ojos mientras me contaba a m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, una familia con una historia de m\u00e1s de un siglo parece dormir en los confines de Wikipedia, en los libros de los antiguos maestros que ense\u00f1an su obra a los valientes que quieran interpretarla. Hoy me propongo revivir el acervo cultural que mi familia valiosamente decidi\u00f3 aportar. Lo hago porque la cultura es para todos. Quiz\u00e1 la pelea propia de mi generaci\u00f3n, aquella que rechaza las jerarqu\u00edas y cuestiona las \u00e9lites, me ayude a no aproximarme a esta tarea desde un lugar de carencia, desde el melodrama de insinuar que el mundo no podr\u00eda girar sin que Carlos suene en las salas de conciertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realidad es que de nada sirve pasar su vida entera escribiendo para poner belleza al mundo si esa belleza se llena de polvo en una caja junto al armario de blancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustar\u00eda terminar este art\u00edculo con un final inspirador, con un cierre que cause una satisfacci\u00f3n plat\u00f3nica, una catarsis literaria que deje al lector en un suspiro tras enterarse de la humilde historia de una familia m\u00e1s que pas\u00f3 por el ojo de la cultura mexicana y se desvaneci\u00f3, pero no puedo hacerlo porque este no es el final, este texto es una promesa. No han muerto, est\u00e1n en sus cuentos, en sus partituras, en sus poemas. Ah\u00ed siguen, s\u00f3lo necesito un poco de tiempo y un poco m\u00e1s de paciencia.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jim\u00e9nez Mabarak, Carlos, Cuarteto en Re (Homenaje a Sor Juana), Partitura, marzo de 1962, Ricordi Americana, Buenos Aires, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/FrPT4wsO\">https:\/\/cutt.ly\/FrPT4wsO<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Moreno, Graciela, \u201cUna entrevista con Carlos Jim\u00e9nez Mabarak\u201d en <em>Universidad de M\u00e9xico<\/em>, 1954, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/rrPT4B0E\">https:\/\/cutt.ly\/rrPT4B0E<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ram\u00edrez, Luis Enrique, \u201cEntrevista a Carlos Jim\u00e9nez Mabarak\u201d, <em>Heterofon\u00eda<\/em>, 1995, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/jrPT7Vrm\">https:\/\/cutt.ly\/jrPT7Vrm<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rizoma, \u201cCarlos Jime\u0301nez Mabarak\u201d, 2017, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/KrPT5W3P\">https:\/\/cutt.ly\/KrPT5W3P<\/a><\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Tiempo de M\u00fasica y Universo, \u201cCarlos Jim\u00e9nez Mabarak. El Posnacionalismo de la m\u00fasica mexicana de concierto (Biograf\u00eda)\u201d, 2021, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/SrPT53ET\">https:\/\/cutt.ly\/SrPT53ET<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alma Arantxa Cervantes Merl\u00edn En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. Compositor y m\u00fasico de \u00f3pera, coro, danza y cine, a Carlos Jim\u00e9nez Mabarak no se lo puede definir como parte de alguna corriente, grupo o instituci\u00f3n musical. Genio para algunos, gran profesor, para otros, compuso obras como \u201cEl para\u00edso de los ahogados\u201d, \u201cLa balada de los quetzales\u201d, \u201cFanfarria Ol\u00edmpica\u201d y \u201cRetrato a Lupe\u201d. Mi muy querido hijito: Acabo de recibir tu otra carta, la del 22 de marzo y me dices que cuando recibas esta ya estar\u00e1s de vacaciones. \u00bfDe modo que perdiste el pen\u00faltimo anillo que te he comprado? No te felicito. Est\u00e1 muy divertido, me re\u00ed un rato con la historia del pr\u00edncipe Leblond\u2026 \u00a1Buen sinverg\u00fcenza estaba el pr\u00edncipe! Y, sobre todo, \u00a1Qu\u00e9 papel\u00f3n el tuyo delante de los \u201cpacos\u201d! \u00bfQui\u00e9n iba a decirte a ti, tan t\u00edmido, que ibas a mostrarles \u201ctus secretos\u201d,<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2880,773],"tags":[2780,2467],"class_list":{"0":"post-22546","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-69","7":"category-testimonios-2","8":"tag-arte-musical","9":"tag-conservatorio-nacional-de-musica"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22546","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22546"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22546\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23038,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22546\/revisions\/23038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22546"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22546"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22546"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}