﻿{"id":22537,"date":"2025-09-02T14:50:30","date_gmt":"2025-09-02T20:50:30","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22537"},"modified":"2025-11-06T21:14:21","modified_gmt":"2025-11-07T03:14:21","slug":"esplendor-y-declive-de-la-orden-de-maria-reparadora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/esplendor-y-declive-de-la-orden-de-maria-reparadora\/","title":{"rendered":"Esplendor y declive de la Orden de Mar\u00eda Reparadora"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Araceli Medina Ch\u00e1vez<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_05_Mar\u00eda_Reparadora.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La vida de esta orden cat\u00f3lica en el pa\u00eds, desde que en 1895 comenz\u00f3 las gestiones para instalarse, ha pasado por diversas vicisitudes, en especial en tiempo de la guerra cristera. Persisten sus labores de catequizaci\u00f3n y de servicio social para los m\u00e1s necesitados y las comunidades ind\u00edgenas, aunque sin el despliegue que se le conoci\u00f3, como en ciudad de M\u00e9xico.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22995\" aria-describedby=\"caption-attachment-22995\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22995\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_057.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_057.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_057-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_057-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22995\" class=\"wp-caption-text\">Interior de la sala de lectura Ana Buriano de la biblioteca Ernesto de la Torre Villar, 2021. Fotograf\u00eda de Norberto Nava.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSab\u00edas que el edificio de la sede Poussin del Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora fue otrora un convento de monjas de la Orden de Mar\u00eda Reparadora? A continuaci\u00f3n, algunas noticias hist\u00f3ricas al respecto de la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n y su establecimiento en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el 17 de diciembre del a\u00f1o de 1857 cuando Emilia d\u2019Oultremont d\u2019Hooghvorst (1818-1878), dama perteneciente a la alta nobleza belga e hija del ministro plenipotenciario permanente por parte de B\u00e9lgica ante la Santa Sede, recibi\u00f3 la autorizaci\u00f3n del obispo de Estrasburgo, Francia, Monse\u00f1or Andr\u00e9 Raess, para fundar la Orden de Mar\u00eda Reparadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emilia d\u2019Oultremont de W\u00e9gimont y de Warfus\u00e9e, condesa d\u2019Oultremont naci\u00f3 en Lieja, B\u00e9lgica, el 11 de octubre de 1818. Sus padres fueron \u00c9mile Charles Desir\u00e9 d\u2019Oultremont, conde d\u2019Oultremont y de Marie Charlotte Lierneux de Presles, baronesa de Lierneux y condesa d\u2019Oultremont, ambos representantes de la m\u00e1s antigua y poderosa aristocracia belga. Seg\u00fan refiri\u00f3 Emilia en sus <em>Memorias<\/em>, desde que era ni\u00f1a sinti\u00f3 una gran admiraci\u00f3n por San Ignacio de Loyola, no s\u00f3lo porque su padre trabaj\u00f3 arduamente por lograr el restablecimiento de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en el continente europeo y en el orbe entero, sino porque, a su decir, recibi\u00f3 revelaciones del \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d y abrig\u00f3 deseos que no desaparecieron nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, cuando contaba con 19 a\u00f1os, Emilia se cas\u00f3 con V\u00edctor Joseph van der Linden, bar\u00f3n d\u2019Hooghvorst, quien se mud\u00f3 a vivir en el Castillo de Warfus\u00e9e, su hogar, dado que trabajaba en el centro diplom\u00e1tico del Vaticano junto con su padre \u00c9mile. Ninguno de ellos imagin\u00f3 que su vida marital ser\u00eda corta. V\u00edctor, quien era aficionado a las cacer\u00edas, un d\u00eda lleg\u00f3 enfermo y tras un a\u00f1o de enfermedad y agon\u00eda, muri\u00f3 en agosto de 1847.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con 29 a\u00f1os, Emilia d\u2019Oultremont d\u2019Hooghvorst qued\u00f3 viuda y decidi\u00f3 mandar a Francia a sus dos hijos varones, Adrien y Edmond, a estudiar en escuelas jesuitas, mientras que ella march\u00f3 con su padre y dos hijas, Olympe y Marguerite, a vivir en Roma. Emilia se refugi\u00f3 entonces en sus rezos y meditaciones hasta que, seg\u00fan refiere en sus <em>Memorias<\/em>, se sinti\u00f3 llamada a la vida religiosa despu\u00e9s de experimentar una revelaci\u00f3n de la virgen Mar\u00eda el d\u00eda en el que el Papa P\u00edo IX promulg\u00f3 el dogma de la Inmaculada Concepci\u00f3n. Decidida a formar una congregaci\u00f3n, Emilia regres\u00f3 a Estrasburgo a comprar una casa y con ayuda de su confesor, Adolfo Petit S.J., dio vida a la Congregaci\u00f3n de Mar\u00eda Reparadora, en 1857.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22997\" aria-describedby=\"caption-attachment-22997\" style=\"width: 544px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22997\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_046.jpg\" alt=\"\" width=\"544\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_046.jpg 544w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_046-204x300.jpg 204w\" sizes=\"(max-width: 544px) 100vw, 544px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22997\" class=\"wp-caption-text\">Madre Mar\u00eda de Jes\u00fas. Fundadora de la Congregaci\u00f3n de Mar\u00eda reparadora, ca. 1960. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal prop\u00f3sito de las miembros de la congregaci\u00f3n, adem\u00e1s de su propia santificaci\u00f3n, fue \u201creparar, de alguna manera, por la oraci\u00f3n ante el Sant\u00edsimo Sacramento, y otras obras de penitencia y caridad, las injurias que los hombres blasfemos se atreven a proferir en contra de Dios y de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u201d. Asimismo, difundir y extender mediante la catequesis y los ejercicios espirituales, el conocimiento de la existencia de Dios y de la fe cat\u00f3lica, entre los que todav\u00eda se mantienen \u201cbajo el yugo de Satan\u00e1s\u201d. Para conseguir este prop\u00f3sito, se realizar\u00edan continuos actos de fe, de adoraci\u00f3n y de gratitud a los pies del Sant\u00edsimo Sacramento, que permanecer\u00eda expuesto todos los d\u00edas durante doce horas y todo se har\u00eda con la intenci\u00f3n de reparar las almas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer grupo de reparadoras estuvo formado por doce mujeres, entre ellas, tres de nacionalidad inglesa, quienes profesaron bajo los tres votos acostumbrados de pobreza, obediencia y castidad. Emilia tom\u00f3 el h\u00e1bito, al igual que lo hicieron sus hijas m\u00e1s tarde, y adopt\u00f3 el nombre de Mar\u00eda de Jes\u00fas. Inspirada en las <em>Reglas de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas<\/em>, Emilia escribi\u00f3 las <em>Constituciones<\/em> de la Orden y trabaj\u00f3 afanosamente por hacer crecer la Congregaci\u00f3n. Hacia 1863, las madres reparadoras ten\u00edan presencia ya en varios pa\u00edses de Europa, \u00c1frica e India; pose\u00edan casas en B\u00e9lgica, Francia, Inglaterra, Italia, as\u00ed como en las islas Reuni\u00f3n y Mauricio. A mediados del a\u00f1o siguiente, el Papa P\u00edo IX aprob\u00f3 el nombre de la Congregaci\u00f3n y nombr\u00f3 a la condesa, Emilia d\u2019Hooghvorst d\u2019Oultremont, superiora vitalicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como religiosa, la madre Mar\u00eda de Jes\u00fas tuvo una vida muy dif\u00edcil y dolorosa. Sus dos hijas murieron j\u00f3venes a consecuencia de enfermedades contra\u00eddas durante su labor social y espiritual; Marguerite en 1867, de tuberculosis cuando ten\u00eda 22 a\u00f1os y Olympe, en 1872, a los 27, de un mal contra\u00eddo en la m\u00e9dula espinal. Poco despu\u00e9s de estas desgracias, otro de sus hijos, Edmond, sufri\u00f3 un ataque cerebral y tambi\u00e9n muri\u00f3. Estas circunstancias la sumieron en una fuerte depresi\u00f3n. Adem\u00e1s, en Espa\u00f1a surgieron conflictos con las religiosas de Nuestra Se\u00f1ora del Sagrado Coraz\u00f3n y con las autoridades eclesi\u00e1sticas locales. De modo que, pronto, aquella mujer osada, que logr\u00f3 exitosamente hacer crecer a su comunidad y extenderse por el mundo, enferm\u00f3 del alma y de angina de pecho. Muri\u00f3 el 22 de febrero de 1878 a los 59 a\u00f1os en casa de Adrien, el \u00fanico hijo que la sobrevivi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso mencionar que Emilia d\u20190ultremont d\u2019Hooghvorst fue declarada venerable y se comenz\u00f3 un proceso apost\u00f3lico para lograr su beatificaci\u00f3n a ra\u00edz del descubrimiento de su cuerpo incorrupto en el Cementerio de Campo Verano, en Roma, en 1943. Hasta que, al cumplirse el centenario de su muerte, en 1978, el cardenal Maximiliano de Furstenberg \u2013descendiente del linaje d\u2019Oultremont, en l\u00ednea directa por parte de su hermano Th\u00e9odore\u2013 logr\u00f3 el asentimiento del Papa para beatificarla. Fue Juan Pablo II, quien despu\u00e9s de haber visitado por primera vez M\u00e9xico, durante el gobierno de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, la beatific\u00f3 el 12 de octubre del a\u00f1o de 1979. Hacia 1988, trasladaron su cuerpo a una nueva sepultura en la Iglesia de la Santa Cruz y San Buenaventura de los Lucchesi, en la casa generalicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emilia dej\u00f3 sembradas las semillas de la caridad y de la labor social entre las mujeres de su comunidad. En 1933, el Papa P\u00edo XI otorg\u00f3 el estatuto oficial a la Congregaci\u00f3n de la Orden de Mar\u00eda Reparadora. Llegar\u00edan a Estados Unidos y se extendieron por diversos pa\u00edses de Hispanoam\u00e9rica. Las madres Reparadoras han tendido lo que ellas designan como un \u201cPuente Latinoamericano\u201d formado por sus centros establecidos en Colombia, Guatemala, Panam\u00e1, Per\u00fa y M\u00e9xico. Dado el crecimiento que registr\u00f3 la orden, las <em>Constituciones <\/em>y las ordenanzas por las que se rigen, y que s\u00f3lo se le\u00edan en franc\u00e9s, tuvieron que ser traducidas en varios idiomas. Actualmente, tienen presencia en 23 pa\u00edses de tres continentes: \u00c1frica, Am\u00e9rica y Europa; la sede del Consejo General de la Congregaci\u00f3n reside en Espa\u00f1a y controla la mayor\u00eda de las provincias.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La Orden en M\u00e9xico<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia los inicios del siglo xx en Europa, las reparadoras comenzaron a tener conflictos. Los partidos de izquierda clamaban transformaciones y el clima del anticlericalismo comenz\u00f3 a extenderse por el orbe, a consecuencia de tal situaci\u00f3n fueron expulsadas de Lisboa por conflictos pol\u00edticos. Las nueve casas que ten\u00edan en Francia debieron cerrar y las monjas despojarse de sus h\u00e1bitos. Tras el asesinato de Sissi, la reina Isabel de Hungr\u00eda y las damas de la nobleza construyeron una Iglesia y una casa para adoraci\u00f3n del Sant\u00edsimo, all\u00ed continuaron sus labores de catequesis hasta que estall\u00f3 la Primera Guerra Mundial y algunas casas conventuales se transformaron en hospitales para atender a los heridos, tanto franceses como alemanes, se llamaban \u201cambulancias\u201d y depend\u00edan de la Cruz Roja. Funcionaron en Budapest y Estrasburgo. Sin embargo, muchas se dispersaron y un grupo se desplaz\u00f3 hacia Am\u00e9rica: a Canad\u00e1, Estados Unidos y otras a Cuba y M\u00e9xico. M\u00e1s tarde se cre\u00f3 la provincia de Estados Unidos y otra que agrup\u00f3 a M\u00e9xico, Cuba y Colombia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22994\" aria-describedby=\"caption-attachment-22994\" style=\"width: 533px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22994\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_053.jpg\" alt=\"\" width=\"533\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_053.jpg 533w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_053-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 533px) 100vw, 533px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22994\" class=\"wp-caption-text\">Antiguo altar de la capilla de Mar\u00eda Reparadora ya como sala de lectura Ana Buriano de la biblioteca Ernesto de la Torre Villar, 2021. Fotograf\u00eda de Norberto Nava.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue en 1895 cuando la mexicana Mar\u00eda de Jes\u00fas Cortina Icaza, hija de Ignacio Cortina Ch\u00e1vez, Caballero de la Orden de Carlos III y Ramona Icaza Iturbe, solicit\u00f3 a la Arquidi\u00f3cesis de M\u00e9xico permiso para la introducci\u00f3n de la Orden de Mar\u00eda Reparadora al pa\u00eds. Su marido, el conde de Rivadedeva, Manuel Ib\u00e1\u00f1ez y Posada, hijo de Francisco Ib\u00e1\u00f1ez Noriega y Teresa Posada Caso, y reconocido benefactor del municipio de Asturias, logr\u00f3 que los tr\u00e1mites aceleraran su curso y llegaran a buen puerto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, en 1898, arribaron a Veracruz seis madres reparadoras que salieron de Barcelona para fundar la casa de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe, en M\u00e9xico. Mientras tanto, all\u00ed se dedicaron a la adoraci\u00f3n del sant\u00edsimo sacramento, catequizaron, organizaron retiros, primeras comuniones y bautizos para sostenerse. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, erigieron la casa de Nuestra se\u00f1ora de la Soledad, en Puebla de los \u00c1ngeles y m\u00e1s tarde, otra en Guadalajara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no fue sino hasta el 19 de abril de 1906, que recibieron la autorizaci\u00f3n formal para instalarse en la ciudad de M\u00e9xico, gracias a las gestiones realizadas por el arzobispo Pr\u00f3spero Mar\u00eda Alarc\u00f3n y S\u00e1nchez de la Barquera (1828-1908). En un primer momento, las monjas se instalaron en un edificio arrendado en la calle de Buenavista n\u00fam. 13, frente a la estaci\u00f3n del ferrocarril M\u00e9xico-Veracruz, donde erigieron un improvisado oratorio. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde adquirieron un predio cercano y comenzaron la edificaci\u00f3n de la capilla de la Orden de Mar\u00eda Reparadora para velar al Sant\u00edsimo Sacramento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arquitecto Francisco Javier Navarro Jim\u00e9nez, quien realiz\u00f3 su tesis doctoral sobre la arquitectura religiosa neomedieval de la ciudad de M\u00e9xico, refiere que el templo erigido en Av. Ribera de San Cosme n\u00fam. 9, colonia Santa Mar\u00eda la Ribera, hoy Alcald\u00eda Cuauht\u00e9moc, es un inmueble de propiedad federal destinado al culto cat\u00f3lico y lugar donde se encuentra actualmente la rector\u00eda de la Orden. Su construcci\u00f3n debi\u00f3 haber sido hecha por etapas y con camino accidentado dadas las circunstancias pol\u00edticas y sociales de ese tiempo, ya que estuvo marcado tanto por el estallido revolucionario de 1910 y los acontecimientos que conformaron la llamada \u201cguerra cristera\u201d, de 1926 a 1929. Seg\u00fan Navarro Jim\u00e9nez, el edificio qued\u00f3 terminado hacia los primeros a\u00f1os de la cuarta d\u00e9cada del siglo xx y posiblemente se hizo bajo la direcci\u00f3n del arquitecto Francisco Cortina Garc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que la capilla es uno de los pocos ejemplos de la arquitectura neomedieval que sobrevive en la ciudad de M\u00e9xico, su estilo es considerado como neog\u00f3tico por sus caracter\u00edsticas arquitect\u00f3nicas. La nave est\u00e1 construida sobre una planta de cruz latina con la cabecera orientada hacia el norte y cuya b\u00f3veda se sostiene por columnas adosadas de orden corintio sobre muros en forma de arco ojival. Los laterales de la nave son abocinados y est\u00e1n iluminados con vitrales policromos emplomados con motivos vegetales y florales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, es sabido, que a consecuencia de los disturbios revolucionarios las madres reparadoras que se hab\u00edan instalado en Guadalajara, Veracruz y Puebla se dispersaron y que muchas se refugiaron en la ciudad de M\u00e9xico o se escondieron en casas de familias que les ofrecieron su ayuda. Hasta que en agosto de 1914 se vieron obligadas a abandonar el pa\u00eds. Aunque parece que muchas permanecieron ocultas y otras se fueron a Cuba, Nueva York o Espa\u00f1a, regresaron a Buenavista en 1919 y pudieron vivir m\u00e1s o menos tranquilas, pero en 1926 tuvieron que volver a salir o esconderse a consecuencia de la guerra cristera. Tal parece que despu\u00e9s de 1930 regresaron para establecerse definitivamente en el pa\u00eds. En 1943, fundaron el altar de la Virgen de los Dolores en San Luis Potos\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1944, compraron una casa en el pueblo de Mixcoac, que hab\u00eda sido propiedad de una mujer de origen alem\u00e1n y en ese extenso terreno, ubicado en la calle de Poussin n\u00fam. 45, construyeron la denominada \u201cVilla Mar\u00eda\u201d, esto es, su convento y una nueva capilla para honrar a la madre fundadora de la Orden, Emilia d\u2019Oultremont, cuyo nombre religioso fue Mar\u00eda de Jes\u00fas, y porque tambi\u00e9n el nombre de Mar\u00eda lo adoptar\u00edan todas las madres pertenecientes a la congregaci\u00f3n. El templo erigido es una majestuosa r\u00e9plica de la capilla original de la avenida Ribera de San Cosme, aunque corregida y aumentada, porque es mucho m\u00e1s grande y sus vitrales son distintos, evidentemente cargados de mayor simbolog\u00eda, pues no contienen \u00fanicamente motivos florales como los de la capilla primaria, sino que incluyen s\u00edmbolos eucar\u00edsticos cat\u00f3licos e incluso el escudo de armas de la familia d\u2019Hooghvorst-d\u2019Oultremont. Seg\u00fan se consigna en una placa dispuesta en el nuevo edificio de Villa Mar\u00eda, la construcci\u00f3n del convento y la nueva capilla \u201cgemela\u201d fue producto del proyecto realizado por un arquitecto de apellido Barrouse, quien con materiales y mano de obra \u201cmexicana\u201d pretendi\u00f3 emular con la construcci\u00f3n del nuevo convento la arquitectura de los antiguos castillos de Lieja, donde hab\u00eda nacido la fundadora de la orden. Cabe se\u00f1alar, que cuando se inaugur\u00f3 la \u201cVilla Mar\u00eda\u201d, la hija del banquero Jules Dupont y Louise Tilloy, Marie Dupont (1902-1985) era la superiora general de la Congregaci\u00f3n y Mar\u00eda de Regina Coeli, su asistente. Hacia ese tiempo, la provincia de M\u00e9xico se hab\u00eda declarado aut\u00f3noma de las provincias de Colombia y Cuba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los vitrales de los coros laterales de la capilla de Poussin se consignan dos fechas importantes para la historia de la Orden: 1854 y 1954. La primera, refiere el a\u00f1o en el que el general Antonio L\u00f3pez de Santa Anna permiti\u00f3 el retorno de los jesuitas a territorio mexicano, y el mismo a\u00f1o en el que Emilia tuvo una revelaci\u00f3n, en la capilla de Bauffe, en Roma; y la segunda, representa muy probablemente el a\u00f1o en el cual se estren\u00f3 la \u201cVilla Mar\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, cabe mencionar que las integrantes de la Orden de Mar\u00eda Reparadora continuaron el legado de su fundadora con sus labores de catequizaci\u00f3n y de servicio social para los m\u00e1s necesitados, adem\u00e1s de extender sus obras hacia las comunidades ind\u00edgenas. Su presencia se hizo notar en los estados de Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Veracruz y en la Sierra Tarahumara, en Wasachike y Temoris, donde fundaron adoratorios a distintas advocaciones de la Virgen Mar\u00eda de Nazareth. Pero en M\u00e9xico, el mantenimiento de la Villa Mar\u00eda comenz\u00f3 a ser cada vez m\u00e1s dif\u00edcil, los desayunos que organizaban para celebrar bautizos y primeras comuniones ya no fueron suficientes para sobrevivir y mantener las labores hospitalarias y de salud que establecieron en la villa. En el a\u00f1o 2013 vendieron sus instalaciones al Instituto Mora y ellas se replegaron a un peque\u00f1o terreno donde actualmente residen, en la calle de Empresa n\u00fam. 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hermosa capilla neog\u00f3tica qued\u00f3 sin funcionar como tal. El 23 de septiembre de 2019 se inaugur\u00f3 all\u00ed la sala de lectura \u201cAna Buriano Castro\u201d, como una sede alterna de la Biblioteca \u201cErnesto de la Torre Villar\u201d, del Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora. Ah\u00ed, en el silencio de la otrora capilla, los estudiantes, investigadores e incluso vecinos realizan sus tesis o se dan a la tarea de leer distintos materiales.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Decoux-Ricour, Jacqueline, <em>Ser Mar\u00eda para Jes\u00fas: mujeres al servicio de una congregaci\u00f3n. Congregaci\u00f3n de Mar\u00eda Reparadora<\/em>, Estrasburgo, Signe, 2004.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Navarro Jim\u00e9nez, Francisco Javier, \u201cArquitectura religiosa neomedieval de la ciudad de M\u00e9xico. Historia y lugar en el espacio urbano, 1885-1938\u201d, tesis de doctorado en arquitectura, Universidad Michoacana de San Nicol\u00e1s Hidalgo, 2024, en https:\/\/goo.su\/7SYz6y5<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Araceli Medina Ch\u00e1vez Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. La vida de esta orden cat\u00f3lica en el pa\u00eds, desde que en 1895 comenz\u00f3 las gestiones para instalarse, ha pasado por diversas vicisitudes, en especial en tiempo de la guerra cristera. Persisten sus labores de catequizaci\u00f3n y de servicio social para los m\u00e1s necesitados y las comunidades ind\u00edgenas, aunque sin el despliegue que se le conoci\u00f3, como en ciudad de M\u00e9xico. \u00bfSab\u00edas que el edificio de la sede Poussin del Instituto de Investigaciones Dr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora fue otrora un convento de monjas de la Orden de Mar\u00eda Reparadora? A continuaci\u00f3n, algunas noticias hist\u00f3ricas al respecto de la fundaci\u00f3n de la congregaci\u00f3n y su establecimiento en M\u00e9xico. Fue el 17 de diciembre del a\u00f1o de 1857 cuando Emilia d\u2019Oultremont d\u2019Hooghvorst (1818-1878), dama perteneciente a la alta nobleza belga e hija del ministro plenipotenciario permanente<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2880],"tags":[2258,2883,2884,626],"class_list":{"0":"post-22537","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-69","8":"tag-instituto-mora","9":"tag-mixocac","10":"tag-poussin","11":"tag-religion"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22537","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22537"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22537\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23028,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22537\/revisions\/23028"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22537"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22537"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22537"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}