﻿{"id":22533,"date":"2025-09-01T18:36:12","date_gmt":"2025-09-02T00:36:12","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22533"},"modified":"2025-11-06T21:03:41","modified_gmt":"2025-11-07T03:03:41","slug":"la-oposicion-en-los-primeros-lustros-del-porfiriato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-oposicion-en-los-primeros-lustros-del-porfiriato\/","title":{"rendered":"La oposici\u00f3n en los primeros lustros del porfiriato"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ad\u00e1n Rodr\u00edguez \u00c1vila<br \/>\nPrograma de maestr\u00eda y doctorado en Historia, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_03_Oposici%C3%B3n_Porfiriato.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Los inconformes al r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz nunca pudieron hacer pie ante el r\u00e9gimen sino hasta su final. Ni conservadores ni cat\u00f3licos, reunidos en grupos de alcance insignificante, y enfrentados entre ellos, lograron incomodar a un gobierno que en sus distintos momentos supo manejar a la jerarqu\u00eda de la Iglesia y los propietarios de los medios impresos, las principales usinas de cualquier posible rebeld\u00eda organizada.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_23001\" aria-describedby=\"caption-attachment-23001\" style=\"width: 605px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23001\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_122.jpg\" alt=\"\" width=\"605\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_122.jpg 605w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_122-227x300.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 605px) 100vw, 605px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23001\" class=\"wp-caption-text\">\u201cViva la Reelecci\u00f3n\u201d litograf\u00eda en El Hijo del Ahuizote, M\u00e9xico, 7 de diciembre de 1890.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una buena dosis concentrada de historia patria nos recuerda a Francisco I. Madero montado en un caballo cuando pensamos en los adversarios del porfiriato. Sin embargo, la aventura maderista comprende apenas tres de los 33 a\u00f1os de gobierno repartidos de manera desigual entre Porfirio D\u00edaz y su compadre Manuel Gonz\u00e1lez. Nos imaginamos siempre al pa\u00eds entero alborotado, cuando en realidad, D\u00edaz goz\u00f3 de buena fama durante sus primeras administraciones \u2013que son tambi\u00e9n los a\u00f1os menos comentados. Antes de las canas, don Porfirio era respetado por la elite m\u00e1s privilegiada como mas\u00f3n de alt\u00edsimo grado y por el ciudadano promedio como defensor de la patria. Como muchos de sus antecesores, aliment\u00f3 su propia leyenda a fuerza de billetes: ten\u00eda en n\u00f3mina a varios peri\u00f3dicos, el \u00f3rgano por excelencia para difundir ideas en el siglo xix. Los diarios hac\u00edan quedar bien al general todos los d\u00edas; ensalzando sus virtudes personales o callando sus acciones m\u00e1s cuestionables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros pasos del porfiriato, la oposici\u00f3n era poca, aunque diversa, sostenida y organizada. M\u00e1s que un movimiento pol\u00edtico que hiciera contrapeso al oficialismo, lo que existieron fueron grupos contrarios a la administraci\u00f3n de Porfirio D\u00edaz; en lugar de una, varias oposiciones. Cada una de estas, inconforme con aspectos diferentes del gobierno; muchas veces, enemigas entre s\u00ed. Y esto era l\u00f3gico. En un ambiente de concordia, como el que pregonaba la pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n porfiriana, quedaron fuera del reparto los de convicciones firmes y principios irreconciliables. Excluirlos de la fiesta era tanto inevitable como necesario; muchos de los perdedores en la guerra contra el segundo imperio mexicano quedaron, injustamente, retratados como traidores. Mantener el estigma serv\u00eda al oficialismo, porque construy\u00f3 un discurso que lo legitimaba como el bueno de la historia \u2013nunca mejor dicho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para buscar aquellas notas disonantes es preciso dirigir la vista hacia la prensa independiente. Hasta los \u00faltimos a\u00f1os del porfiriato no se hab\u00edan presentado grandes oposiciones durante las elecciones, ni exist\u00eda el sistema de partidos institucionalizado hoy en d\u00eda. Los liberales adversos al nuevo rumbo que tomaba su ideolog\u00eda bajo el manto porfiriano no se imaginaban salir de su partido para formar otro; reconoc\u00edan diferencias, pero su discurso, muchas veces, era lograr el cambio desde dentro. En cierto sentido, estos opositores eran privilegiados, pues su abierta adhesi\u00f3n al credo liberal los absolv\u00eda de los 400 motes y descalificaciones que la prensa pagada lanzaba a sus contrarios. Adem\u00e1s, sus manifestaciones encontraron respuesta en la forma de debates. Esto no ocurri\u00f3 con los otros opositores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conservadores y cat\u00f3licos fueron ridiculizados una vez tras otra en la prensa subvencionada, pues el oficialismo no los reconoc\u00eda dignos, ni siquiera para entablar debates. Los primeros llegaron al porfiriato con la reputaci\u00f3n por los suelos, como perdedores de la Guerra de Reforma. Por otra parte, los cat\u00f3licos organizados en pol\u00edtica que no se identificaban como conservadores tomaron nota del fracaso de estos y desarrollaron una prensa caracterizada por las denuncias sociales. A todo esto, deben sumarse un par de puntos. En primer lugar, la alta jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica reci\u00e9n volv\u00eda de su exilio y solicit\u00f3 a sus fieles que se manejaran con prudencia y sumisi\u00f3n a las autoridades, para que no se acusara a la Iglesia de sublevaci\u00f3n y rebeld\u00eda. Adem\u00e1s, estaba en la habitaci\u00f3n un elefante de los grandes: el tremendo escepticismo ante las elecciones por los mecanismos de control gubernamentales, desde las denuncias de personas sospechosas cerca de las urnas hasta las francas acusaciones de fraude.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las oposiciones del porfiriato m\u00e1s tempranas no aspiraban a ganarse al pueblo en los comicios. Su labor era la del periodista cr\u00edtico en un r\u00e9gimen cuestionable: denuncias, correcciones y poner los puntos sobre las \u00edes. La pervivencia de las expresiones opositoras a lo largo de m\u00e1s de 30 a\u00f1os de gobiernos porfiristas da cuenta del apoyo que recibieron del p\u00fablico y la importancia de su rol en el ambiente pol\u00edtico. Los que supieron subsistir a pesar de la censura y otros mecanismos de control \u2013que hoy llamar\u00edamos competencia deshonesta\u2013 son los protagonistas de una visi\u00f3n comprometida con la supervivencia de la verdad en cierta \u00e9poca; al menos, ellos as\u00ed la llamar\u00edan, nosotros convengamos en que, por lo menos, reivindican una historia de los inconformes.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>En casa de herrero\u2026<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los asuntos que m\u00e1s atarearon al porfirismo fue la construcci\u00f3n de una imagen digna de cualquier naci\u00f3n moderna. As\u00ed, dedic\u00f3 grandes esfuerzos a sus pabellones culturales en exposiciones internacionales y tir\u00f3 la casa por la ventana cuando invit\u00f3 a los extranjeros a sus festejos por el centenario de la independencia. Sin embargo, puertas hacia adentro batall\u00f3 un poco m\u00e1s para lograr una reputaci\u00f3n limpia. La primera de sus preocupaciones fue mandar el mensaje de que el partido liberal estaba m\u00e1s unido que nunca. Hacer las paces con antiguos enemigos por medio de la pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n apacigu\u00f3 los \u00e1nimos y suprimi\u00f3 algunos rencores, pero tambi\u00e9n aport\u00f3 su granito de legitimaci\u00f3n a un movimiento que hab\u00eda llegado al poder despu\u00e9s de dos levantamientos armados, levantamientos que evidenciaron lo poco que se aguantaban las facciones liberales.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23002\" aria-describedby=\"caption-attachment-23002\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23002\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_127.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_127.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_127-300x240.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_127-768x614.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23002\" class=\"wp-caption-text\">Diario del Hogar. Peri\u00f3dico de las familias, portada, M\u00e9xico, 27 de enero de 1884.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La intenci\u00f3n de mostrar a los diferentes grupos pol\u00edticos como un coro al un\u00edsono respond\u00eda a las novedosas ideas decimon\u00f3nicas de uniformidad y progreso: todos hacia adelante. Fue Porfirio D\u00edaz el responsable de institucionalizar el culto a Benito Ju\u00e1rez y remarcar la genealog\u00eda liberal de la que, en efecto, proven\u00eda. En 1878, el gobierno financi\u00f3 a <em>La Libertad<\/em>, un peri\u00f3dico de corte positivista, en el que se inst\u00f3 a todos los liberales a remar hacia la misma direcci\u00f3n para conservar el poder que el partido hab\u00eda conquistado. M\u00e1s tarde, en 1885, las subvenciones se dirigieron hacia <em>El Partido Liberal<\/em>, otro diario con la expresa intenci\u00f3n de reunir a todos los simpatizantes de la ideolog\u00eda que llevaba en su nombre. En estos primeros a\u00f1os se quer\u00eda retratar a los vencedores de 1867 como una gran familia homog\u00e9nea; un \u00fanico partido indivisible extendido por todo el territorio. No lo consiguieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera de las ovejas descarriadas fue <em>El Monitor Republicano<\/em>, anciano venerable y miembro distinguido del liberalismo m\u00e1s recalcitrante. Su historia, en realidad, es triste. Este peri\u00f3dico defendi\u00f3 los principios liberales durante los momentos de mayor confrontaci\u00f3n con los conservadores; era un superviviente de m\u00faltiples guerras que no se hallaba en los nuevos tiempos, cuando descubri\u00f3 que el liberalismo por el que hab\u00eda peleado no se parec\u00eda al que se adjudicaba el triunfo en el gobierno. As\u00ed lo mostraba la manera en que estaba redactado: no con una jerga cient\u00edfica y af\u00e1n noticioso \u2013como los nuevos peri\u00f3dicos que surg\u00edan\u2013, sino con un discurso pasional y sin tapujos, aunque permeado de un sentido de la honorabilidad, reminiscencia del antiguo r\u00e9gimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque de misma ideolog\u00eda que el oficialismo, <em>El Monitor Republicano<\/em> era prensa independiente y sus p\u00e1ginas representaban al mism\u00edsimo liberalismo de la Reforma. Los redactores no simpatizaban con el positivismo, ni con la tendencia de ensalzar el progreso materialista por encima de las libertades y el cultivo de los valores sociales. Advert\u00edan, pues, que frente a las ideas con las cuales coqueteaban los m\u00e1s j\u00f3venes liberales, la sociedad estaba en peligro de decadencia. Si bien, sus m\u00e1s grandes preocupaciones eran otras. Por una parte, denunciaban que los hombres alrededor del presidente se aprovechaban de un coraz\u00f3n generoso y buenas intenciones para cometer abusos y atropellos legales. Por otra, acusaban a las reelecciones como una inconsecuencia de los tuxtepecanos y los principios liberales. El problema, en s\u00ed, no era que el pueblo escogiera a Porfirio D\u00edaz cuantas veces le placiere. Las alertas de <em>El Monitor Republicano<\/em> estaban en que la no renovaci\u00f3n de los poderes, al propiciar el estatismo pol\u00edtico, atentaba directamente contra el progreso; adem\u00e1s, ni siquiera podr\u00eda hablarse de la voluntad del pueblo cuando el sufragio no era libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquella misma sinton\u00eda escribi\u00f3 <em>El Diario del Hogar<\/em>, de Filomeno Mata, periodista comprometido con el oficialismo hasta 1887, cuando se modific\u00f3 la constituci\u00f3n para que Porfirio D\u00edaz se reeligiera sin obst\u00e1culos. Esto fue juzgado por el peri\u00f3dico como un retroceso en las instituciones liberales, que no necesariamente era culpa de Porfirio D\u00edaz. Al general lo hab\u00edan apoyado en los comicios anteriores y aseguraban que lo har\u00edan de nuevo para los de 1892, pero no as\u00ed la idea de presentarse en elecciones consecutivas de manera indefinida. Semejante pr\u00e1ctica antiprogresista, escribi\u00f3 <em>El Diario del Hogar<\/em>, no pod\u00eda venir del intelecto, ni las intenciones del presidente; se trataba de un plan maquiav\u00e9lico orquestado por los funcionarios p\u00fablicos de mediano rango, aquellos vividores del erario que pretend\u00edan alargar sus carreras pol\u00edticas con el fin de mantener su c\u00f3modo estilo de vida. Otra gran preocupaci\u00f3n que tuvo Filomeno Mata, en consonancia con <em>El Monitor Republicano<\/em>, fue la destrucci\u00f3n del sufragio libre. La tremenda indiferencia de la poblaci\u00f3n mexicana frente a las elecciones era culpa directa de las pr\u00e1cticas y decisiones controladoras de los tuxtepecanos, del tiro que se hab\u00edan dado en el pie al ir en contra de sus primeros ideales.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Cat\u00f3licos y ciudadanos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong>He aqu\u00ed los m\u00e1s grandes cr\u00edticos del r\u00e9gimen. Cuando los liberales hablaban de la Iglesia, retrataban a un cl\u00e9rigo monarquista, conservador y traidor a patria, cuyo modo de vida consist\u00eda en aprovecharse el pueblo y mantenerlo ignorante. En realidad, la oposici\u00f3n cat\u00f3lica tuvo varias caras, separadas del enemigo caricaturesco pintado por el discurso del oficialismo. Para empezar, los cat\u00f3licos fueron los grandes perdedores de la pol\u00edtica de conciliaci\u00f3n: a diferencia de algunos conservadores, mon\u00e1rquicos y la mayor\u00eda de los liberales, no se unieron al gobierno, ni cesaron las calumnias hacia sus prohombres en las p\u00e1ginas subvencionadas. Tampoco vieron anuladas las leyes intolerantes promulgadas en el calor de la Guerra de Reforma. Es cierto que estas se aplicaron poco y sin ganas en la mayor\u00eda de los casos, pero su existencia en el papel hac\u00eda creer a los cat\u00f3licos que celebrar las fiestas patronales depend\u00eda de la buena voluntad de don Porfirio y no de un marco legal que protegiera el ejercicio de sus creencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Coartados los espacios de participaci\u00f3n pol\u00edtica tradicionales y estigmatizados como mochos, retr\u00f3grados, cangrejos\u2026 los cat\u00f3licos se volvieron cr\u00edticos del porfiriato a trav\u00e9s de la prensa peri\u00f3dica, en cuyas p\u00e1ginas plasmaron verdaderos proyectos alternativos al liberalismo, sin el freno de mano caracter\u00edstico de la cr\u00edtica hecha por los liberales independientes. De los m\u00faltiples peri\u00f3dicos cat\u00f3licos destac\u00f3 una trinidad: <em>La Voz de M\u00e9xico<\/em>, <em>El Tiempo<\/em> y <em>El Pa\u00eds<\/em>. Todos eran proyectos laicos. Despu\u00e9s de todo, al alto clero no le interesaba envolverse en confrontaciones pol\u00edticas \u2013en vista de los fracasos anteriores\u2013 y hab\u00edan llegado a una especie concertaci\u00f3n con Porfirio D\u00edaz: a los laicos, les ped\u00edan ser sumisos y aguantar las hostilidades, pues la Iglesia, dec\u00eda, era amiga de la paz y enemiga de las revoluciones. M\u00e1s o menos, hicieron caso los peri\u00f3dicos. <em>La Voz de M\u00e9xico<\/em> a\u00fan se cre\u00eda conservadora y a\u00f1oraba los viejos tiempos; <em>El Tiempo<\/em> llev\u00f3 a sus redactores muchas veces a la c\u00e1rcel. Y <em>El Pa\u00eds<\/em> fue el aburrido del tr\u00edo, pues su fundaci\u00f3n (en 1899) hizo que llegara tarde al alboroto de las reelecciones y actuara m\u00e1s como un peri\u00f3dico moderno. Esto era, menos opiniones, achaques y disputas; m\u00e1s noticias descriptivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fundada en 1870, <em>La Voz de M\u00e9xico<\/em> representaba al catolicismo de la vieja guardia; sus miembros eran conservadores y hab\u00edan trabajado para el imperio. Desde sus inicios, miraron al porfiriato con escepticismo. Hab\u00edan presenciado la derrota de sus intereses en m\u00faltiples ocasiones, tantas como las veces que presenciaron a los liberales pelearse entre facciones; adem\u00e1s, se acercaron a las recomendaciones de la instrucci\u00f3n pastoral de 1875, publicada por los arzobispos mexicanos. Esta suger\u00eda a los fieles resignaci\u00f3n y respeto a las autoridades; a los periodistas cat\u00f3licos, en particular, les pidi\u00f3 no alebrestar los \u00e1nimos. <em>La Voz de M\u00e9xico<\/em>, pues, desde\u00f1\u00f3 la participaci\u00f3n pol\u00edtica monopolizada por los liberales. No simpatizaba, siquiera, con el sufragio, convencida de que los resultados, al fin y al cabo, estaban arreglados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto no significa que los cat\u00f3licos fueran aquellos cangrejos que denunciaba la prensa subvencionada, empecinados en traer de vuelta al Antiguo R\u00e9gimen. Al contrario, fueron los primeros cr\u00edticos del partido conservador y las acciones que lo llevaron a su declive. Aceptaron el republicanismo y la democracia \u2013si se aplicaban correctamente\u2013; no as\u00ed con los principios liberales. La cr\u00edtica por excelencia hacia las administraciones porfirianas es que se reg\u00edan por el liberalismo, una ideolog\u00eda inmoral y pecaminosa, debido a sus presupuestos filos\u00f3ficos acerca de los humanos y su organizaci\u00f3n en sociedades. Uno de los temas predilectos de <em>La Voz de M\u00e9xico<\/em> fue la intolerancia de los liberales: libertad de asociaci\u00f3n en los papeles oficiales, pero persecuci\u00f3n a las monjitas caritativas; libertad de creencia, pero los diarios subvencionados echaban espuma por la tinta cuando paseaba una procesi\u00f3n por las calles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 el mayor cr\u00edtico del porfiriato fue <em>El Tiempo<\/em>. No s\u00f3lo fueron el motivo de su \u00e9xito un estilo culto e incisivo, junto con una agenda bien sistematizada desde sus inicios; sobre todo, estos cat\u00f3licos introdujeron una novedad en el campo period\u00edstico y en la esfera pol\u00edtica mexicana: la cuesti\u00f3n social. Si bien, este tema parece m\u00e1s propio de los revolucionarios, lo cierto es que los cat\u00f3licos fueron pioneros en evidenciar las consecuencias sociales del liberalismo econ\u00f3mico y su raudo progreso sobre el territorio mexicano: usura, empleoman\u00eda, alcoholismo, prostituci\u00f3n y juego. <em>El Tiempo<\/em> denunci\u00f3 cuanto se le puso en frente: el arreglo de las elecciones, la hipocres\u00eda del r\u00e9gimen \u2013al pregonar libertades para los ciudadanos, pero coartar las aspiraciones de los cat\u00f3licos\u2013, lo que llamaban \u201cdegeneraci\u00f3n social\u201d y la filia de los liberales con el vecino del norte. La historia de este peri\u00f3dico muestra dos necesidades fundamentales. Primero, que los cat\u00f3licos requer\u00edan que fuera reconocida la dimensi\u00f3n intangible del ser humano \u2013y su respectivo desarrollo\u2013, ante el sofoco del progreso m\u00e1s materialista posible; y segundo, que estaban \u00e1vidos de participaci\u00f3n pol\u00edtica y daban sus primeros pasos en esto que el nuevo r\u00e9gimen llamaba \u201cciudadan\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos aspectos en los que coincidieron ambos grupos de cat\u00f3licos fueron la cr\u00edtica hacia la ley del Timbre, la ley Fuga, el funesto episodio de la moneda de n\u00edquel, los grandes contratos ferrocarrileros y los empr\u00e9stitos. Tambi\u00e9n, el hecho de que todo lo anterior era omitido en la prensa subvencionada, junto con los hostigamientos a los periodistas independientes. Los cat\u00f3licos tambi\u00e9n se pronunciaron en contra de las reformas constitucionales para que Porfirio D\u00edaz se mantuviera en la presidencia. Sin embargo, no creyeron que al general lo hubieran enga\u00f1ado sus ambiciosos colaboradores o que los tuxtepecanos traicionaran sus primeras convicciones. Cre\u00edan, m\u00e1s bien, que los liberales hab\u00edan querido perpetuarse desde el inicio y el discurso de la no reelecci\u00f3n tuxtepecana era otra de las cuatrocientas ideas que pregonaban y no respetaban en la pr\u00e1ctica. No hay decepciones cuando no se tienen expectativas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Peri\u00f3dicos independientes<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A menudo se exagera la censura ejercida en el porfiriato. Esto es un legado de la historia patria, menos ocupada en la comprensi\u00f3n el pasado y m\u00e1s interesada en la fabricaci\u00f3n h\u00e9roes y villanos. Sin embargo, negarla ser\u00eda un error tan grande como exacerbarla. A finales del siglo xix, exist\u00edan muy pocos espacios para alzar la voz y ser escuchado; la prensa era uno de los m\u00e1s importantes. La maquinaria del r\u00e9gimen ten\u00eda muchos medios para frenar a los periodistas: denuncias, encarcelamientos, confiscaci\u00f3n de imprentas\u2026 No obstante, el m\u00e1s usado fue oponer sus propios peri\u00f3dicos a los independientes, con una versi\u00f3n de los hechos rebajada o ausente. Adem\u00e1s, la dificultad de presentar oposici\u00f3n pol\u00edtica se acrecentaba cuando los t\u00edtulos oficialistas vend\u00edan sus diarios mucho m\u00e1s baratos y con calumnias hacia los escritores opositores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros cr\u00edticos encontraron en la prensa un espacio donde pudieron ejercer la libertad de expresi\u00f3n, aunque esta fuera limitada. La funci\u00f3n de estos peri\u00f3dicos fue m\u00e1s all\u00e1 del mero quehacer noticioso; dieron voz a los grupos pol\u00edticos segregados, evidenciaron la censura sistem\u00e1tica, denunciaron los presuntos desfalcos y los obvios atropellos a las libertades, mostraron su compromiso social y construyeron la opini\u00f3n p\u00fablica. Hubo una notoria ca\u00edda de la simpat\u00eda hacia Porfirio D\u00edaz a partir de 1887, cuando se llev\u00f3 a cabo el plan maestro de la reelecci\u00f3n indefinida. Fue el punto de no retorno. Lustros m\u00e1s tarde, la disconformidad encontr\u00f3 voces m\u00e1s explosivas.<\/p>\n<h4><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li>Pani \u00c9rika, \u201cDemocracia y representaci\u00f3n pol\u00edtica. La visi\u00f3n de dos peri\u00f3dicos cat\u00f3licos de fin de siglo, 1880-1910\u201d, Claudia Agostini y Elisa Speckman Guerra, eds., <em>Modernidad, tradici\u00f3n y alteridad. La ciudad de M\u00e9xico en el cambio de siglo (XIX-XX),<\/em> M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas, UNAM, 2001, pp. 143-160.<\/li>\n<li>P\u00e9rez-Ray\u00f3n Elizundia, P\u00c9REZ-RAY\u00d3N ELIZUNDIA, NORA, \u201cLa cr\u00edtica pol\u00edtica liberal a fines del siglo XIX. <em>El Diario del Hogar<\/em>\u201d, Nora Claudia Agostini y Elisa Speckman Guerra, eds., <em>Modernidad, tradici\u00f3n y alteridad. La ciudad de M\u00e9xico en el cambio de siglo (XIX-XX),<\/em> M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas, unam, 2001, pp. 115-142.<\/li>\n<li>Ponce Alcocer, Mar\u00eda Eugenia, \u201cLa prensa frente a la maquinaria y el abstencionismo electoral: <em>El Monitor Republicano<\/em> y <em>El Diario del Hogar<\/em>. 1877-1899\u201d, Fausta Gant\u00fas y Alicia Salmer\u00f3n (Coords.), <em>Prensa y elecciones. Formas de hacer pol\u00edtica en el M\u00e9xico<\/em> <em>del siglo XIX,<\/em> M\u00e9xico, Instituto Mora, Instituto Federal Electoral, 2014, pp. 103-126.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez \u00e1vila, ad\u00e1n, \u201cEl problema usurario seg\u00fan <em>El Tiempo<\/em>: cr\u00edtica cat\u00f3lica contra el r\u00e9gimen liberal, 1883-1891\u201d, <em>Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea de<\/em> <em>M\u00e9xico<\/em>, 2023, en <a href=\"https:\/\/moderna.historicas.unam.mx\/index.php\/ehm\/article\/view\/77807\">https:\/\/moderna.historicas.unam.mx\/index.php\/ehm\/article\/view\/77807<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ad\u00e1n Rodr\u00edguez \u00c1vila Programa de maestr\u00eda y doctorado en Historia, UNAM En revista\u00a0BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. Los inconformes al r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz nunca pudieron hacer pie ante el r\u00e9gimen sino hasta su final. Ni conservadores ni cat\u00f3licos, reunidos en grupos de alcance insignificante, y enfrentados entre ellos, lograron incomodar a un gobierno que en sus distintos momentos supo manejar a la jerarqu\u00eda de la Iglesia y los propietarios de los medios impresos, las principales usinas de cualquier posible rebeld\u00eda organizada. Una buena dosis concentrada de historia patria nos recuerda a Francisco I. Madero montado en un caballo cuando pensamos en los adversarios del porfiriato. Sin embargo, la aventura maderista comprende apenas tres de los 33 a\u00f1os de gobierno repartidos de manera desigual entre Porfirio D\u00edaz y su compadre Manuel Gonz\u00e1lez. Nos imaginamos siempre al pa\u00eds entero alborotado, cuando en realidad, D\u00edaz goz\u00f3 de buena<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2880],"tags":[896,198,2293],"class_list":{"0":"post-22533","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-69","8":"tag-periodismo","9":"tag-porfiriato","10":"tag-prensa"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22533","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22533"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22533\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23024,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22533\/revisions\/23024"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22533"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22533"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22533"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}