﻿{"id":22529,"date":"2025-09-01T16:15:07","date_gmt":"2025-09-01T22:15:07","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22529"},"modified":"2025-11-06T21:02:14","modified_gmt":"2025-11-07T03:02:14","slug":"un-mexico-neutral-ante-la-emancipacion-de-cuba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-mexico-neutral-ante-la-emancipacion-de-cuba\/","title":{"rendered":"Un M\u00e9xico neutral ante la emancipaci\u00f3n de Cuba"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Luis Fidel Acosta Machado<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 69.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/BiC_69_02_Emancipaci%C3%B3n_Cuba.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Una serpenteante mu\u00f1eca pol\u00edtica tuvieron que desplegar, desde Benito Ju\u00e1rez hasta Porfirio D\u00edaz, en los diferentes momentos en que los independentistas cubanos reclamaron el apoyo mexicano a su causa, en tanto Espa\u00f1a y Estados Unidos presionaban por sus intereses particulares.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_23004\" aria-describedby=\"caption-attachment-23004\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-23004\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_002.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"651\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_002.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_002-300x244.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_002-768x625.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23004\" class=\"wp-caption-text\">W. Urio, Cuba ser\u00e1 libre, litograf\u00eda a color, 1873. Biblioteca del Congreso, Washington, D.C., EUA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El esp\u00edritu de solidaridad y ayuda es el aspecto que m\u00e1s destacan los historiadores al acercarse al estudio de las relaciones entre M\u00e9xico y Cuba durante la segunda mitad del siglo xix, marcada por el desarrollo de la gesta independentista de la mayor de las Antillas. Sin embargo, muchas veces obvian que la actitud mexicana debe analizarse a partir de dos aristas fundamentales: una, la postura de la sociedad civil y la personal de pol\u00edticos y funcionarios; y otra, la posici\u00f3n oficial del gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, debe se\u00f1alarse que, en cuanto a la actitud del pueblo mexicano y de pol\u00edticos como Benito Ju\u00e1rez, esta siempre fue de respaldo y reconocimiento de la causa libertaria cubana. Los ejemplos de ello son varios y van desde los actos populares de apoyo, art\u00edculos en la prensa, declaraciones y propaganda proindependentista, hasta el auxilio financiero directo y la participaci\u00f3n de nacionales, entre los que se destacaron al menos 49 ciudadanos del pa\u00eds, la mayor\u00eda de ellos con altos grados militares. Por otra parte, durante la guerra de Independencia (1895-1898), las ciudades de M\u00e9rida y Veracruz brindaron refugio a numerosos patriotas cubanos, quienes fundaron clubes revolucionarios adscritos al Partido Revolucionario Cubano creado por Jos\u00e9 Mart\u00ed. El propio Mart\u00ed mantuvo una estrecha amistad con el mexicano Manuel Mercado, intelectual y pol\u00edtico que se desempe\u00f1\u00f3 como diputado en el Congreso de la Uni\u00f3n por el estado de Michoac\u00e1n, adem\u00e1s de subsecretario de Gobernaci\u00f3n y secretario del Gobierno del Distrito Federal, entre otras funciones. La amistad entablada entre ambos result\u00f3 tan fuerte que el h\u00e9roe nacional de Cuba se refer\u00eda al michoacano como \u201cmi hermano querid\u00edsimo\u201d, y le envi\u00f3 la que ser\u00eda su \u00faltima carta, inconclusa debido a su ca\u00edda en combate el 19 de mayo de 1895, y que se considera su \u201ctestamento pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las relaciones de la naci\u00f3n mexicana con Espa\u00f1a y Estados Unidos, \u2013que se hab\u00eda convertido para la segunda mitad el siglo xix en una poderosa presencia pol\u00edtica en la regi\u00f3n caribe\u00f1a y latinoamericana en general\u2013, la obligaron a evaluar muy bien sus proyecciones diplom\u00e1ticas e internacionales en funci\u00f3n de esos actores pol\u00edticos y econ\u00f3micos. En el juego diplom\u00e1tico entre M\u00e9xico, Espa\u00f1a y Estados Unidos, tanto durante la guerra de 1868 como durante la de 1895, las aspiraciones libertarias de Cuba quedaron relegadas a un segundo plano. Un acercamiento m\u00e1s detallado a la cuesti\u00f3n durante los dos conflictos b\u00e9licos permitir\u00e1 comprender mejor lo afirmado.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Diez a\u00f1os<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El M\u00e9xico de Benito Ju\u00e1rez fue testigo del comienzo de la primera guerra de independencia en Cuba, iniciada el 10 de octubre de 1868. De inmediato, el iniciador de esta y posterior presidente de la Rep\u00fablica de Cuba en armas, Carlos Manuel de C\u00e9spedes, despleg\u00f3 una importante labor diplom\u00e1tica cuyo principal objetivo fue obtener el reconocimiento de la beligerancia cubana y el apoyo para su causa por parte de diversos gobiernos, entre ellos el de Estados Unidos y M\u00e9xico, el segundo pa\u00eds en el que, despu\u00e9s del primero, resid\u00edan m\u00e1s cubanos contrarios al r\u00e9gimen colonial espa\u00f1ol. Junto a la solicitud oficial del presidente cubano, Ju\u00e1rez recibi\u00f3 tambi\u00e9n la petici\u00f3n directa de dos de sus m\u00e1s cercanos colaboradores, de origen cubano ambos: Domingo Goicur\u00eda, quien hab\u00eda sido financiero y agente log\u00edstico de Ju\u00e1rez durante la guerra de Reforma y luego en su lucha contra el gobierno de Maximiliano; y Pedro Santacilia, a quien confi\u00f3 el cuidado de su familia en Estados Unidos y que despu\u00e9s se convirti\u00f3 en su yerno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno mexicano acord\u00f3, el 3 de abril de 1869, recibir en todos los puertos las embarcaciones con bandera cubana en se\u00f1al de apoyo a la causa independentista y, dos d\u00edas despu\u00e9s, el Congreso, por mayor\u00eda, autoriz\u00f3 al presidente a reconocer la beligerancia de los cubanos. Respecto a esto \u00faltimo hay opiniones hist\u00f3ricas encontradas. Investigadores, tanto cubanos como mexicanos, afirman que Ju\u00e1rez hizo uso de esta prerrogativa y M\u00e9xico se convirti\u00f3 en el primer pa\u00eds que reconoci\u00f3 la beligerancia de los patriotas independentistas, mientras que otros especialistas afirman que el Benem\u00e9rito nunca lo hizo. Esto \u00faltimo, de resultar cierto, puede entenderse si se conoce que el gobierno juarista tambi\u00e9n hab\u00eda recibido otra petici\u00f3n, esta vez con el objeto de negar el apoyo a la causa cubana. Esta parti\u00f3 del general Juan Prim, quien se hallaba al frente del gobierno espa\u00f1ol luego del triunfo de \u201cLa Gloriosa\u201d en la pen\u00ednsula, revoluci\u00f3n que derroc\u00f3 la monarqu\u00eda de Isabel II. Por otra parte, Estados Unidos, en correspondencia con su pol\u00edtica de la \u201cFruta Madura\u201d, la cual consist\u00eda en mantener Cuba bajo el dominio espa\u00f1ol en tanto no poseyeran las condiciones y los medios para apoderarse de la isla, no deseaba la independencia de Cuba y tom\u00f3 cartas en el asunto en cuanto a la posici\u00f3n oficial mexicana.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-23005\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_006.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"538\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_006.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_006-300x202.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_69_006-768x516.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las relaciones pol\u00edticas y diplom\u00e1ticas entre Espa\u00f1a y M\u00e9xico se encontraban bastante deterioradas, por no decir que eran pr\u00e1cticamente inexistentes, luego de la invasi\u00f3n francesa al pa\u00eds y la guerra contra el segundo imperio. Sin embargo, el estallido de la gesta de independencia en Cuba introdujo un nuevo factor a considerar en el v\u00ednculo diplom\u00e1tico entre ambos pa\u00edses: Espa\u00f1a deseaba que M\u00e9xico, territorio latinoamericano que resultaba el de mayor cercan\u00eda y poblaci\u00f3n inmigrada cubana, no interviniese en el asunto. Lo mismo deseaba Estados Unidos, cuyo gobierno se ofreci\u00f3 como mediador para resta\u00f1ar las desavenencias entre M\u00e9xico y Espa\u00f1a. De tal modo, los dos \u00faltimos pa\u00edses entraron en conversaciones secretas sobre diferentes asuntos, entre ellos el tema cubano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asesinato de Prim puso en pausa las negociaciones, pero estas se retomaron en 1871 y M\u00e9xico se comprometi\u00f3, en junio, a adoptar una posici\u00f3n neutral respecto a la guerra de independencia de Cuba. Espa\u00f1a y Estados Unidos consegu\u00edan, de esta manera, que uno de los territorios m\u00e1s cercanos a la isla, si no el m\u00e1s cercano, asumiera oficialmente una postura de no intervenci\u00f3n. As\u00ed se lo hizo saber el presidente Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada, en 1873, a Ram\u00f3n C\u00e9spedes, enviado por el gobierno independentista en armas, con la misi\u00f3n, una vez m\u00e1s, de recabar el apoyo y reconocimiento del gobierno mexicano a la causa libertaria.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La postura en el porfiriato<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1876, a partir del Plan de Tuxtepec, el general Porfirio D\u00edaz ascendi\u00f3 a la presidencia de la Rep\u00fablica. En Cuba a\u00fan se combat\u00eda en la Guerra de los Diez A\u00f1os. El inaugurado gobierno mantuvo la postura mexicana. Incluso, una vez terminada la guerra y frente a los diversos intentos de reiniciarse el combate independentista, el gobierno porfirista permaneci\u00f3 al margen. Un ejemplo lo constituy\u00f3 la visita de Antonio Maceo al pa\u00eds, con el objetivo de recaudar fondos para el plan insurreccional que organizaba el general M\u00e1ximo G\u00f3mez en Honduras y para entrevistarse con el nuevo presidente. Pero, aunque el general cubano le solicit\u00f3 en dos ocasiones, s\u00f3lo se respondi\u00f3 a una misiva dirigida a la esposa del oaxaque\u00f1o<strong>,<\/strong> Carmen Romero Rubio, prometiendo recibirlo en el Palacio Nacional o en el Castillo de Chapultepec. El encuentro nunca se produjo: pesaba m\u00e1s en el inter\u00e9s de Porfirio D\u00edaz mantener las buenas relaciones con Espa\u00f1a que apoyar una intentona insurreccional cubana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso del llamado Programa de San Pedro Sula, conspiraci\u00f3n dirigida por un grupo de independentistas cubanos desde esa localidad hondure\u00f1a con la finalidad de hacer estallar la guerra en Cuba, ofrece un magn\u00edfico ejemplo de que una cosa era la posici\u00f3n oficial del gobierno mexicano y otra la de su pueblo, incluso de autoridades locales. Un segundo viaje de Maceo a M\u00e9xico, de forma espec\u00edfica a Veracruz, M\u00e9rida y Progreso<strong>,<\/strong> fue realizado para constatar los avances de una expedici\u00f3n armada que el general cubano \u00c1ngel Mestre organizaba hac\u00eda ya alg\u00fan tiempo y que ten\u00eda ramificaciones en Veracruz y Yucat\u00e1n. De este \u00faltimo territorio deb\u00eda partir con armas y hombres, desembarcar en la isla e iniciar un levantamiento. A trav\u00e9s del espionaje espa\u00f1ol, que hab\u00eda penetrado los grupos cubanos desde hac\u00eda bastante tiempo, el gobierno hispano supo al respecto y de inmediato la legaci\u00f3n presion\u00f3 a la canciller\u00eda mexicana para que tomara cartas en el asunto<strong>.<\/strong> Porfirio D\u00edaz curs\u00f3 entonces las \u00f3rdenes necesarias para hacer abortar la expedici\u00f3n. Sin embargo, aunque esta no pudo llevarse a cabo, los principales implicados, entre ellos Mestre, contaron con la colaboraci\u00f3n y ayuda de la poblaci\u00f3n y las autoridades locales, que simpatizaban con la causa cubana.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Jos\u00e9 Mart\u00ed y Porfirio D\u00edaz<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de 1894, Jos\u00e9 Mart\u00ed, el principal organizador de la tercera y \u00faltima guerra de independencia cubana, decidi\u00f3 visitar M\u00e9xico. Ten\u00eda los mismos objetivos que Maceo a\u00f1os atr\u00e1s: levantar fondos entre la inmigraci\u00f3n radicada en el pa\u00eds y entrevistarse con Porfirio D\u00edaz. Sus esperanzas de \u00e9xito eran mayores que las de Antonio Maceo. Entre otros motivos, porque contaba con un n\u00famero no despreciable de amigos mexicanos, amistades que se hab\u00edan fraguado en los tiempos en que vivi\u00f3 en el pa\u00eds, entre 1875 y 1877. Entre ellos se encontraban Justo Sierra, Juan de Dios Peza, Vicente Garc\u00eda Villada y, por supuesto, Manuel Mercado. La mayor\u00eda formaba parte del aparato burocr\u00e1tico del porfirismo o era cercana al mismo, por lo que Mart\u00ed vio posibilidades m\u00e1s reales de obtener una entrevista con D\u00edaz. De hecho, esta se produjo en agosto, luego de que el presidente recibiera una misiva de parte del cubano en la que le explicaba los motivos que ten\u00eda para pedirle audiencia. Aunque se ha puesto en duda por no pocos historiadores si esta se llev\u00f3 a cabo, en la actualidad existen evidencias suficientes como para considerar que s\u00ed se produjo y que Porfirio D\u00edaz escuch\u00f3 con atenci\u00f3n lo que el revolucionario quer\u00eda decirle. Entre otras cosas, Mart\u00ed le habl\u00f3 del inminente peligro que para M\u00e9xico constitu\u00eda la expansi\u00f3n territorial y econ\u00f3mica de Estados Unidos por Am\u00e9rica Latina e, incluso, que ser\u00eda mayor si Cuba era anexada o ca\u00eda en la esfera de influencia del pa\u00eds vecino del norte, temores que, por otra parte, albergaba la propia clase pol\u00edtica mexicana desde los tiempos de la Guerra de los Diez A\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a todo lo anterior, no se llegaron a acuerdos formales, ni tan siquiera al de un reconocimiento futuro de la beligerancia de los cubanos si estallaba la guerra. Seg\u00fan se dice, aunque no hay pruebas documentales al respecto, el mandatario mexicano entreg\u00f3 a Mart\u00ed la suma de 20 000 pesos de su peculio personal. Pero, una vez m\u00e1s, las relaciones con Espa\u00f1a pesaban m\u00e1s en la pol\u00edtica mexicana.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Ante la Guerra de 1895<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estallada la Guerra de 1895, el gobierno de Porfirio D\u00edaz asumi\u00f3 una pol\u00edtica neutral. Varios especialistas han intentado explicar los motivos para ello y han llegado a diversas conclusiones. No obstante, todo parece indicar que algunas de las razones que tuvieron mayor influjo en la asunci\u00f3n de la neutralidad fueron la fuerza econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la comunidad espa\u00f1ola establecida en el pa\u00eds, mucho m\u00e1s numerosa e influyente que la cubana; el deseo de D\u00edaz de no generar roces diplom\u00e1ticos con Espa\u00f1a y, algo que ya se hab\u00eda manifestado con anterioridad, pero ahora cobraba fuerza en la opini\u00f3n de la clase pol\u00edtica mexicana: la falta de fe en que una Cuba independiente pudiera sostenerse en el tiempo y, que m\u00e1s tarde o m\u00e1s temprano, cayera en manos estadunidenses que, de esa forma, controlar\u00edan casi en su totalidad el Golfo de M\u00e9xico. De ah\u00ed que se prefiriese una Cuba espa\u00f1ola a una Cuba estadunidense, lo que a la postre resultaba lo mismo. No obstante, la neutralidad nunca fue total pues tanto el gobierno como la comunidad de peninsulares en M\u00e9xico fueron m\u00e1s favorecidos que los independentistas cubanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, se puede afirmar que a lo largo del ciclo nacional liberador en Cuba hubo dos actitudes bien definidas por parte de M\u00e9xico. Una, la del pueblo y no pocos pol\u00edticos y autoridades locales, especialmente de Veracruz y Yucat\u00e1n que, comprometidos con la causa de la independencia en la isla, aportaron recursos, apoyo moral y propagand\u00edstico, a la par que no pocos mexicanos marcharon a pelear en los campos de la Antilla Mayor. Por otra parte, la posici\u00f3n oficial del gobierno fue muy distinta pues no reconoci\u00f3 la beligerancia de los cubanos, al menos es un hecho que sucedi\u00f3 as\u00ed durante la Guerra de 1895 y que asumi\u00f3 una neutralidad que, en no pocas ocasiones, benefici\u00f3 m\u00e1s al gobierno y a la comunidad hispana. En este punto hay que consignar que cuestiones geopol\u00edticas y de inter\u00e9s diplom\u00e1tico pesaron m\u00e1s en las consideraciones del gobierno mexicano, pues la necesidad de mantener buenas relaciones con Espa\u00f1a y la amenaza que significaba Estados Unidos \u2013potencia emergente que no tardar\u00eda en avanzar sobre Latinoam\u00e9rica\u2013, lo hicieron asumir una postura de no intromisi\u00f3n en la guerra y ver expectante c\u00f3mo se desarrollaban los acontecimientos para, de esa manera, actuar en consecuencia.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Bobadilla Gonz\u00e1lez, Leticia, <em>La revoluci\u00f3n cubana en la diplomacia, prensa y clubes de M\u00e9xico, 1895-1898<\/em>, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores, 2002.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Morales P\u00e9rez, Salvador E., <em>Relaciones interferidas. M\u00e9xico y el Caribe. 1813- 1982<\/em>, M\u00e9xico, Acervo Hist\u00f3rico Diplom\u00e1tico Mexicano, Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores, 2002.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Mu\u00f1oz Mata, Laura, \u201cM\u00e9xico ante la independencia cubana. 1895-1898\u201d, Ana Rosa Su\u00e1rez Arguello (coord.), <em>La relaci\u00f3n conflictiva entre M\u00e9xico y Estados Unidos, 1810-1942<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 1998, pp. 274-314.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;, \u201cM\u00e9xico ante la independencia cubana, 1895-1898. Posici\u00f3n oficial y opini\u00f3n p\u00fablica\u201d, <em>Tiempos de Am\u00e9rica. Revista de Historia, Cultura y Territorio<\/em>, 1999, en https:\/\/goo.su\/4VSmwyk<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rojas Guti\u00e9rrez, Rafael, <em>Cuba mexicana. Historia de una anexi\u00f3n imposible<\/em>, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores, 2002.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Fidel Acosta Machado Instituto Mora En revista BiCentenario, el ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 69. Una serpenteante mu\u00f1eca pol\u00edtica tuvieron que desplegar, desde Benito Ju\u00e1rez hasta Porfirio D\u00edaz, en los diferentes momentos en que los independentistas cubanos reclamaron el apoyo mexicano a su causa, en tanto Espa\u00f1a y Estados Unidos presionaban por sus intereses particulares. El esp\u00edritu de solidaridad y ayuda es el aspecto que m\u00e1s destacan los historiadores al acercarse al estudio de las relaciones entre M\u00e9xico y Cuba durante la segunda mitad del siglo xix, marcada por el desarrollo de la gesta independentista de la mayor de las Antillas. 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