﻿{"id":22220,"date":"2025-07-15T18:10:29","date_gmt":"2025-07-16T00:10:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22220"},"modified":"2025-07-18T19:00:15","modified_gmt":"2025-07-19T01:00:15","slug":"los-desenfadados-anos-veinte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-desenfadados-anos-veinte\/","title":{"rendered":"Los desenfadados a\u00f1os veinte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Angel Berist\u00e1in Cardoso<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 68.<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_09_Arte_Desenfadados.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Un siglo atr\u00e1s, las bandas de <em>fox-trot<\/em> y <em>jazz<\/em>, as\u00ed como la nueva est\u00e9tica en las mujeres j\u00f3venes, estilo de ropa atrevido y cortes de cabello corto, fueron un revulsivo para la cultura tradicional.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22221\" aria-describedby=\"caption-attachment-22221\" style=\"width: 583px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22221\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_127.jpg\" alt=\"\" width=\"583\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_127.jpg 583w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_127-219x300.jpg 219w\" sizes=\"(max-width: 583px) 100vw, 583px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22221\" class=\"wp-caption-text\">Emilio D. Uranga, Mu\u00f1eca sin coraz\u00f3n, Fox-Trot, portada de partituras, M\u00e9xico, [s. ed.], ca. 1926. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica, el arte, el cine, la moda y los movimientos pol\u00edticos y sociales, nacionales e internacionales fueron moldeando el estilo y la narrativa visual del semanario <em>El Universal Ilustrado<\/em>, de tal forma que captur\u00f3 el pulso cultural en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1920 del siglo pasado, ofreciendo a sus lectores una fuerte conexi\u00f3n con las corrientes contempor\u00e1neas, y despertando al mismo tiempo un sentido de pertenencia. <em>El Universal Ilustrado<\/em> hab\u00eda comenzado a circular desde mayo de 1917 como <em>Semanario Art\u00edstico Popular<\/em>. Creado por el escritor Carlos Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a con el objetivo de informar, cultivar y ense\u00f1ar, este medio impreso logr\u00f3, a lo largo de sus cr\u00f3nicas, notas e ilustraciones, dialogar con su pasado, capturar el presente y proyectar una visi\u00f3n futura a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de sus distintas voces sobre las tendencias culturales. Se hablaba, s\u00ed, de un M\u00e9xico posrevolucionario, se reivindicaban sus valores y tradiciones, sus agitaciones pol\u00edticas y sociales y, sin embargo, tambi\u00e9n se situaba al pa\u00eds frente al mundo y sus vertiginosos cambios, como aquellos provocados por el <em>jazz.<\/em><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El <em>fox-trot<\/em> <\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revisando las ediciones de 1924 pueden constatarse las constantes impresiones de partituras de <em>fox-trot<\/em>, publicadas a dos p\u00e1ginas, de f\u00e1cil acceso, para que los m\u00fasicos mexicanos incursionaran f\u00e1cilmente en este g\u00e9nero y lo pudieran reproducir en eventos sociales en los cuales sus orquestas fuesen contratadas. El <em>fox-trot<\/em> era un estilo de baile suave en un comp\u00e1s de 4\/4, que tuvo sus or\u00edgenes en los bailes de un solo paso, de dos pasos y del <em>ragtime<\/em> sincopado de principios del siglo xx en Estados Unidos. Algunos acreditan su nombre al actor de <em>vaudeville<\/em>, Harry Fox, por sus bailes musicales en los teatros neoyorquinos de 1914, mientras que otros a los movimientos de un zorro. Lo cierto es que este estilo era uno de los bailes m\u00e1s populares del <em>jazz <\/em>estadunidense, y mirar esta constante publicaci\u00f3n de partituras puede ayudarnos a constatar que M\u00e9xico ya hab\u00eda sido invadido y seducido. No fue extra\u00f1o que el sindicato de m\u00fasicos, fundado desde 1908, estuviera dominado por partidarios del <em>jazz<\/em>, y que, cada vez fuesen menos aquellos afines a la m\u00fasica cl\u00e1sica, llegando a coexistir dos bandos, uno que se autodenominaba el de los \u201ccl\u00e1sicos\u201d, y el otro de los \u201cjazzistas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alain Derbez, investigador y especialista, encontr\u00f3 grupos mexicanos de <em>jazz band<\/em>, desde 1923, que tocaron durante las funciones de pel\u00edculas mudas en la capital, como la <em>M\u00e9xico Jazz Band<\/em> en el cine Venecia; la <em>Jazz Band Le\u00f3n<\/em> y la de <em>Vel\u00e1zquez Moreno<\/em> en el Cine Ode\u00f3n; y la <em>Winter Garden Jazz Band<\/em> en el cine Rialto, entre otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El c\u00e9lebre m\u00fasico Manuel M. Ponce lleg\u00f3 a reconocer que el pa\u00eds sufr\u00eda el yugo del <em>fox-trot<\/em>; Jos\u00e9 Vasconcelos consign\u00f3 este movimiento porque, a su juicio, nos hab\u00eda enviado al plebeyismo, mientras que el m\u00fasico Miguel Lerdo de Tejada aceptaba que la invasi\u00f3n del <em>jazz<\/em> estaba consumada, llegando a afirmar que el m\u00fasico que quisiera tener \u201chueso\u201d deb\u00eda aprender a tocar <em>foxes <\/em>y <em>jazz<\/em>. El mismo Luis Herrera de la Fuente (1916-2014), director de la Orquesta Sinf\u00f3nica Nacional, reconoci\u00f3 que para pagar las clases particulares, que tomaba con el prestigiado maestro Rodolfo Halfter (1900-1987), tuvo que tocar el piano en todas partes, y que form\u00f3 parte de la banda de <em>jazz<\/em> de Polo Mar\u00edn para tocar en las vecindades. Tambi\u00e9n que cantaba por las noches en los cabarets y, al otro d\u00eda, lo hac\u00eda en la primera misa de la Iglesia de Regina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los libros que han acompa\u00f1ado a los m\u00fasicos y amigos del <em>jazz<\/em> desde 1953, es <em>El jazz. De Nueva Orleans a los a\u00f1os ochenta,<\/em> de Joachim E. Berendt. Para este autor, el <em>jazz <\/em>no era un privilegio exclusivo de los negros, puesto que en sus inicios tambi\u00e9n se formaron bandas de blancos; era m\u00e1s bien resultado del encuentro entre \u201cnegro\u201d y \u201cblanco\u201d en el lugar m\u00e1s intenso de Estados Unidos: el Sur. Cuando comenzaron a tocar las primeras bandas de <em>jazz<\/em> en Nueva Orleans hab\u00eda una diferencia entre lo que se presentaba como <em>jazz<\/em> y <em>blues<\/em>. Pero, pronto, el canto folclorizante de los \u201c<em>blues<\/em> rurales\u201d desemboc\u00f3 en la corriente principal de la m\u00fasica de <em>jazz<\/em> y desde entonces se entretejieron, de tal manera que no se pod\u00eda decir si el <em>jazz<\/em> era una aplicaci\u00f3n del <em>blues<\/em> a la m\u00fasica europea, o a la inversa, la aplicaci\u00f3n de la m\u00fasica europea al <em>blues<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el historiador Eric Hobsbawn (1917-2012), en su libro <em>Gente poco corriente. Resistencia, rebeli\u00f3n y jazz<\/em>, hace honor al <em>jazz<\/em> por considerarlo como una manifestaci\u00f3n art\u00edstica, cuyas ra\u00edces se encuentran en la gente pobre: \u201cEl <em>jazz<\/em> es m\u00fasica de di\u00e1spora, entre otras cosas. Su historia forma parte de la migraci\u00f3n en masa desde el Viejo Sur, y por razones econ\u00f3micas y a menudo tambi\u00e9n psicol\u00f3gicas, el <em>jazz <\/em>lo hacen personas libres y sin compromiso que pasan mucho tiempo en la carretera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Retomando las p\u00e1ginas del semanario <em>El Universal Ilustrado<\/em> de 1924, el m\u00fasico aguascalentense Alfonso Esparza Oteo (1894-1931), autor de la c\u00e9lebre canci\u00f3n popular \u201cUn viejo amor\u201d, era encargado de seleccionar partituras para su publicaci\u00f3n, as\u00ed <em>fox-trots<\/em> como: \u201cLa luna sobre el r\u00edo\u201d de Walter Wallace Smith, \u201cTodo es bello para estos ojos\u201d de Harry Delf, \u201cYa sentir\u00e1s haberme hecho llorar\u201d de Albert Von Tilzer, \u201cPeggy de mi alma\u201d de Fred Fischer, \u201cSnakes hips\u201d de Spencer Williams, \u201cC\u00f3rtate un cacho de pastel\u201d de autor an\u00f3nimo, \u201cCuentos de amor\u201d de Vicent Rose, \u201cTe amo\u201d de Harry Archer, \u201cDulce Carmencita\u201d de Ned Arthur, \u201cPap\u00e1 se divierte\u201d de Lou Davis y Bennie Krueger, \u201cEmpolvando las teclas\u201d de Edward B. Claypoole, entre muchos otros.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El \u201cbeso<em> jazz\u201d<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <em>jazz<\/em> tambi\u00e9n coadyuv\u00f3 a la imagen que se cre\u00f3 de una \u00a0\u201cnueva mujer\u201d en la d\u00e9cada de 1920, aquella que rechazaba lo que las generaciones anteriores consideraban pol\u00edticamente correcto. En las p\u00e1ginas de <em>El Universal Ilustrado<\/em>, tambi\u00e9n se habl\u00f3 de las <em>flappers<\/em>, la nueva generaci\u00f3n de mujeres j\u00f3venes occidentales que utilizaban pantalones, faldas cortas, cabello corto y escuchaban <em>jazz<\/em>. El \u201cbeso <em>jazz<\/em>\u201d,\u00a0 tambi\u00e9n conocido como el \u201cbeso rojo\u201d o \u201c<em>jazz kiss<\/em>\u201d fue un producto directo del momento en el que se viv\u00eda. Como escribi\u00f3 Gast\u00f3n Rey en sus \u201cComentarios acerca del beso <em>jazz<\/em>\u201d, pod\u00eda consider\u00e1rsele una especie de regresi\u00f3n a los instintos primitivos como el mismo g\u00e9nero musical del <em>jazz<\/em> o tambi\u00e9n como una especie de venganza del primitivismo contra la civilizaci\u00f3n mec\u00e1nica de Estados Unidos. Seg\u00fan este, \u201cel <em>jazz <\/em>sigue adue\u00f1\u00e1ndose, poco a poco, de todas las actividades. Pronto se pensar\u00e1 en <em>jazz<\/em> como ahora se vive, se ama y se divierte en funci\u00f3n de esa m\u00fasica que es todo un sistema filos\u00f3fico prendido en la trompa brillante del saxof\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><em>Las \u201cpelonas\u201d<\/em><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las p\u00e1ginas de este semanario cultural no se dej\u00f3 pasar de largo la moda de los \u201ccabellos cortos\u201d en las mujeres, la cual tom\u00f3 carta de naturalizaci\u00f3n como una nueva est\u00e9tica femenina tanto en Europa como en Am\u00e9rica y por lo cual distintas voces expresaron sus opiniones.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22222\" aria-describedby=\"caption-attachment-22222\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22222\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_119.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"496\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_119.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_119-300x186.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_119-768x476.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22222\" class=\"wp-caption-text\">Flappers en la ciudad de M\u00e9xico, M\u00e9xico, 1928, inv. 30147, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de sus autores, Simone May, entrevist\u00f3 a maestros europeos de la pintura moderna, y las respuestas se dividieron, puesto que alguno consideraba que ese cabello corto era de mal gusto y un intento de masculinizarse, pero que no se atrev\u00edan a hacerlo totalmente. Si se tuviera que hacer alguna excepci\u00f3n, el cabello corto pod\u00eda prestarse s\u00f3lo en aquellas mujeres que practicaban deportes como la equitaci\u00f3n y el tenis. Sin embargo, para alg\u00fan otro entrevistado se trataba de una moda muy simp\u00e1tica, encantadora y razonable para la \u00e9poca. M\u00e1s all\u00e1 de pasajera y banal pod\u00eda considerarse como una evoluci\u00f3n, un signo de la \u00e9poca, una forma de la emancipaci\u00f3n. En cuanto a cuestiones pr\u00e1cticas, facilitaba el uso de sombreros sencillos, en lugar de las \u201cpavorosas canastas de flores\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El semanario reconoci\u00f3 p\u00fablicamente que, como medio impreso, proyectaba la \u201cactualidad\u201d. El \u201cpelonismo\u201d ocup\u00f3 sus p\u00e1ginas del n\u00famero 735 del mes de julio de 1924, aclarando que lo hac\u00eda con un toque de humor y con algunos datos precisos sobre su origen. S\u00e1nchez Filmador, quien escribi\u00f3 este art\u00edculo, abord\u00f3 el tema con versos, sirviendo de fondo los dibujos o \u201cmonos\u201d del caricaturista Andr\u00e9s Audiffred. He aqu\u00ed un fragmento:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Promovido por varias solteronas (que esto lo s\u00e9 de manera cierta) esta otra vez en puerta la famosa cuesti\u00f3n de \u201clas pelonas\u201d y han pretendido influir hasta en el clero para que el Arzobispo haga un exhorto que ponga un hasta aqu\u00ed a ese lisonjero uso del pelo corto; y quieren que el Gobierno por su lado lance un nuevo decreto que a su vez ponga veto a esta moda del pelo recortado; y yo no pongo en duda que el Gobierno d\u00e9 su ayuda [\u2026]<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El periodista Oscar Leblanc, en su breve art\u00edculo \u201cEl club de las pelonas\u201d, plasm\u00f3 algunos fragmentos de entrevistas realizadas, a las que denomin\u00f3 como \u201cse\u00f1oritas <em>flappers<\/em>\u201d, durante la primera sesi\u00f3n del \u201cClub Pro-pelonas\u201d de la ciudad de Tacubaya, donde fue invitado de honor por su defensa a esta sociedad:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y usted, se\u00f1orita, \u00bfqu\u00e9 opina de la campa\u00f1a contra las pelonas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Se\u00f1orita: La moda del cabello corto debe imperar en el mundo, porque responde a una necesidad social, porque refleja la psicolog\u00eda de la mujer moderna. El peinado es, en mi concepto, el complemento de la belleza femenina y debe estar en armon\u00eda con la silueta y la moda que impera en el vestido.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de las <em>flappers<\/em> estaba en la opini\u00f3n p\u00fablica y no pod\u00edan faltar los puntos de vista de intelectuales, poetas y cronistas en las encuestas del semanario. Para el escritor Julio Torri (1889-1970), la antipat\u00eda a las pelonas s\u00f3lo revelaba un esp\u00edritu de pesadez en la sociedad, por lo cual estaba dispuesto a crear un ej\u00e9rcito en defensa de las <em>flappers<\/em>. Jaime Torres Bodet se\u00f1al\u00f3 que la modernidad hab\u00eda impuesto la monoton\u00eda a las mujeres de su tiempo; mientras que, a algunos otros, como el poeta M\u00e9ndez Rivas, le gustaban \u201cpelonas, peludas y de medio pelo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Paul Maisonneuve, en su art\u00edculo \u201cLas pelonas a trav\u00e9s de la historia\u201d, encontr\u00f3 que a lo largo de la historia hab\u00eda existido cierta pasi\u00f3n por las cabelleras largas de las mujeres: Venus en la mitolog\u00eda griega, Eva en la tradici\u00f3n cristiana, los grandes y \u201cmonstruosos peinados del siglo xviii\u201d y el corte del cabello como castigo a las mujeres \u201cvendedoras clandestinas de caricias\u201d, y qu\u00e9 decir de los postizos del siglo xix. Para este autor, el origen de esta moda se encontraba en el siglo xx:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La guerra mundial, acentuando con violencia el movimiento feminista, ha tra\u00eddo como natural consecuencia la popularidad de una moda que, hasta cierto punto, acerca a la mujer al hombre, la masculiniza, por decirlo as\u00ed, respondiendo a una necesidad acarreada por las actividades que desempe\u00f1a, invadiendo los dominios que antes eran exclusivos de su antiguo se\u00f1or. Pero, aunque fundada, esta rivalidad entre el hombre y la mujer, no puede ser motivo suficiente para la guerra que ha declarado a los cabellos cortos, demostrando su antipat\u00eda hacia el movimiento feminista. La causa genuina tiene ra\u00edces m\u00e1s profundas, olvidadas ahora, pero no por eso menos leg\u00edtimas dentro del car\u00e1cter masculino. Un prejuicio moral, m\u00e1s vigoroso quiz\u00e1 que el encanto peculiar a la cabellera femenina, hace que veamos con malos ojos que las mujeres se priven de ella. Por tradici\u00f3n y sin saber bien a bien por qu\u00e9 hemos declarado que el cabello corto no puede gastarlo sino la mujer de teatro o de costumbres ligeras. Una copla popular nos lo dice: \u2018Por el pelo me quisiste y ora que me ves pelona, ya no me quieres\u2019.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unas partituras impresas de <em>fox-trot<\/em>, una nota con relaci\u00f3n al \u201cbeso <em>jazz<\/em>\u201d y otras m\u00e1s relacionadas con el impacto del cabello de las mujeres <em>flappers<\/em>, nos aportan elementos valiosos para caracterizar una \u00e9poca o tal vez, para acercarnos un poco m\u00e1s. El movimiento del <em>jazz<\/em> perme\u00f3 la m\u00fasica, el baile, el teatro, el cine y la moda, seduciendo m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras, como lo hizo en un sector de la sociedad mexicana durante la segunda d\u00e9cada del siglo xx. No cabe duda de que el semanario <em>El Universal Ilustrado<\/em>, como fuente documental, nos permite abordar estas influencias del exterior en el M\u00e9xico posrevolucionario, as\u00ed como su recepci\u00f3n, discusi\u00f3n y debate en la arena de la opini\u00f3n p\u00fablica. Parafraseando al historiador franc\u00e9s Marc Ferro: \u201cLo imaginario y lo no dicho son Historia tanto como la Historia misma\u201d.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Derbez, Alain, <em>El jazz en M\u00e9xico. Yo tengo otros datos<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2014.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hobsbawn, Eric, <em>Gente poco corriente. Resistencia, rebeli\u00f3n y jazz<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2013.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez Arellano, Marcela, \u201cMujeres en M\u00e9xico durante la d\u00e9cada de 1920 desde los escritos de Anita Brenner\u201d. <em>Caleidoscopio. Revista Semestral de Ciencias Sociales y Humanidades<\/em>, 2014, en https:\/\/goo.su\/SNJ4L<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Video, \u201cClases de <em>foxtrot<\/em>\u201d, en <a href=\"https:\/\/goo.su\/LPoCJ\">https:\/\/goo.su\/LPoCJ<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Angel Berist\u00e1in Cardoso Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 68. Un siglo atr\u00e1s, las bandas de fox-trot y jazz, as\u00ed como la nueva est\u00e9tica en las mujeres j\u00f3venes, estilo de ropa atrevido y cortes de cabello corto, fueron un revulsivo para la cultura tradicional. La m\u00fasica, el arte, el cine, la moda y los movimientos pol\u00edticos y sociales, nacionales e internacionales fueron moldeando el estilo y la narrativa visual del semanario El Universal Ilustrado, de tal forma que captur\u00f3 el pulso cultural en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1920 del siglo pasado, ofreciendo a sus lectores una fuerte conexi\u00f3n con las corrientes contempor\u00e1neas, y despertando al mismo tiempo un sentido de pertenencia. El Universal Ilustrado hab\u00eda comenzado a circular desde mayo de 1917 como Semanario Art\u00edstico Popular. Creado por el escritor Carlos Gonz\u00e1lez Pe\u00f1a con el objetivo de informar, cultivar y ense\u00f1ar, este medio<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,2868],"tags":[2388,2387,2876,2877],"class_list":{"0":"post-22220","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-68","8":"tag-2388","9":"tag-anos-20s","10":"tag-fox-trot","11":"tag-jazz"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22220","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22220"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22220\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22298,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22220\/revisions\/22298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22220"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22220"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22220"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}