﻿{"id":22213,"date":"2025-07-15T17:26:29","date_gmt":"2025-07-15T23:26:29","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22213"},"modified":"2025-09-08T14:04:18","modified_gmt":"2025-09-08T20:04:18","slug":"la-comunidad-de-la-unam-y-los-sismos-de-1985","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-comunidad-de-la-unam-y-los-sismos-de-1985\/","title":{"rendered":"La comunidad de la UNAM y los sismos de 1985"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Mart\u00edn Manzanares Ruiz<br \/>\n<strong>Becario postdoctoral Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas \/ Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM, Becario del Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas, asesorado por la doctora Claudia Amalia Agostoni Urencio.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 68.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_06_Sismos.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">De inmediato a que el terremoto de hace cuatro d\u00e9cadas paralizara a la ciudad de M\u00e9xico, la Universidad moviliz\u00f3 a las primeras brigadas de socorro integradas por las \u00e1reas de medicina, odontolog\u00eda, ingenier\u00eda y enfermer\u00eda. Luego se sumar\u00edan estudiantes, profesores, personal administrativo y sindical, t\u00e9cnicos, egresados, artistas, de toda la comunidad.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22214\" aria-describedby=\"caption-attachment-22214\" style=\"width: 216px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-22214 size-medium\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_166-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"216\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_166-216x300.jpg 216w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_166.jpg 575w\" sizes=\"(max-width: 216px) 100vw, 216px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22214\" class=\"wp-caption-text\">Portada de la Gaceta UNAM, 26 de septiembre de 1985, tomada del portal acervo.gaceta.unam.mx.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ma\u00f1ana del 19 de septiembre de 1985 aconteci\u00f3 un sismo que marc\u00f3 la historia reciente del pa\u00eds. El epicentro se hall\u00f3 cerca del puerto de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y su magnitud fue de 8.1 en la escala de Richter. Las ondas s\u00edsmicas se propagaron y generaron una amplificaci\u00f3n, afectando gravemente a la capital mexicana y a otros estados, entre ellos Michoac\u00e1n, Guerrero, Jalisco, Colima y Morelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan algunos redactores de los principales diarios nacionales, los da\u00f1os sufridos por la sacudida de la corteza terrestre, que combin\u00f3 un movimiento oscilatorio y trepidatorio a la vez, hicieron que el Distrito Federal se asemejara a una ciudad bombardeada. El colapso afect\u00f3 a edificios p\u00fablicos y privados, vivienda y comercios; tambi\u00e9n, y en diferentes grados, al servicio de energ\u00eda, el transporte y a las telecomunicaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellas notas fueron acompa\u00f1adas de decenas de fotograf\u00edas. Se mostraba a los sobrevivientes desconcertados y afectados f\u00edsicamente. En las im\u00e1genes, los da\u00f1os materiales y humanos ocuparon el primer plano. Tambi\u00e9n las cr\u00f3nicas de aquel \u201cjueves negro\u201d, pusieron acento en la destrucci\u00f3n y nos permiten conocer la dimensi\u00f3n subjetiva de quienes vivieron el acontecimiento. Marta Anaya, columnista de <em>El Exc\u00e9lsior<\/em>, comunicaba apenas transcurridas unas horas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero fue el silencio, el temor, el desconcierto. El temblor no paraba. Las l\u00e1mparas movi\u00e9ndose, los cristales rompi\u00e9ndose, el piso oscilando. Y luego\u2026 el interior de la tierra tronaba. Los edificios desplom\u00e1ndose, las casas que ca\u00edan, las escuelas desbarat\u00e1ndose. Y la gente gritaba, lloraba, imploraba. Unos corr\u00edan por las calles. Se abrazaban a sus seres queridos. Otros rezaban de rodillas a las orillas de sus casas. La gente hu\u00eda. Hu\u00eda sin saber a d\u00f3nde.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras 24 horas posteriores al sismo fueron desconcertantes para toda la poblaci\u00f3n. Las autoridades no pod\u00edan calcular el da\u00f1o material y humano. Luego de transcurridas algunas semanas, las voces de la opini\u00f3n p\u00fablica hablaron de hasta 20 000 muertos. A ello hay que sumar los cuantiosos montos para reparar, demoler o reconstruir la infraestructura urbana y de la p\u00e9rdida del 10% del PIB del Distrito Federal, en medio de un contexto ce\u00f1ido por la crisis financiera del pa\u00eds y la regi\u00f3n latinoamericana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante ese escenario de cat\u00e1strofe, el presidente Miguel de la Madrid puso en marcha el Plan DN-III, programa que fue dise\u00f1ado desde la d\u00e9cada de 1960 para que el Ej\u00e9rcito y la Marina llevasen a cabo actividades de rescate y auxilio de la poblaci\u00f3n afectada por desastres de cualquier \u00edndole, y de \u201cmantener el orden y asegurar el buen gobierno, o restablecerlo a la brevedad posible\u201d. No obstante, los esfuerzos de los elementos castrenses fueron insuficientes y en diferentes ocasiones desacreditados por la propia poblaci\u00f3n. A las tareas de rescate se incorporaron decenas de cooperantes internacionales \u2013tanto de los pa\u00edses socialistas como del bloque occidental\u2013 y actores ligados a agencias globales (como la Cruz Roja o la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud) se sumaron a las tareas de rescate, atenci\u00f3n y gesti\u00f3n sanitaria, y desempe\u00f1aron labores de asesor\u00eda, control y gesti\u00f3n de da\u00f1os. No obstante, en la memoria nacional prevalece la participaci\u00f3n de miles de voluntarios de la sociedad civil, quienes pasaron del miedo a la organizaci\u00f3n espont\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de ese amplio abanico de participaci\u00f3n social, la comunidad universitaria se hizo presente. Ese colectivo comprend\u00eda a miembros de entidades privadas y p\u00fablicas. Empero, la participaci\u00f3n de la comunidad de la m\u00e1xima casa de estudios del pa\u00eds fue destacada por combinar en sus tareas conocimientos cient\u00edficos, t\u00e9cnicos y humanistas, as\u00ed como por el reconocimiento y apoyo de los capitalinos. Este art\u00edculo da cuenta de qui\u00e9nes fueron algunos de los que participaron y las tareas que emprendieron.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Respuesta<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que aconteciera la tragedia, la comunidad universitaria de la capital se reun\u00eda en la Ciudad Universitaria (CU), las Escuelas Nacionales de Estudios Superiores (ENES), las Escuelas Nacionales Preparatorias (ENP) y los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH). Se encontraba inmersa en m\u00faltiples actividades, debates e investigaciones dif\u00edciles de agrupar en pocas l\u00edneas. Iban desde las actividades sindicales, el estudio de las nebulosas planetarias, los aportes de las mujeres en la filosof\u00eda, el an\u00e1lisis de las negociaciones para establecer la paz en Centroam\u00e9rica, las acciones frente a la deuda con el Fondo Monetario Internacional, entre otros temas que estuvieron ligados con el acontecer de la sociedad, as\u00ed como discusiones tecnol\u00f3gicas y cient\u00edficas, en medio de la guerra fr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a la hora del sismo, fueron pocos los miembros de la comunidad que se encontraban en las instalaciones adscritas a la UNAM. Por la ubicaci\u00f3n y construcci\u00f3n de CU sobre un suelo de roca volc\u00e1nica, se disminuy\u00f3 la sensaci\u00f3n de las ondas s\u00edsmicas. Tampoco hubo afectaciones graves en los otros bienes inmuebles de la Universidad ubicados en la zona conurbada, los da\u00f1os no comprometieron la estabilidad de edificios, a\u00fan en el centro hist\u00f3rico, donde se encontraba el antiguo barrio universitario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la cat\u00e1strofe, la respuesta no se hizo esperar. Los universitarios participaron de forma desarticulada de la instituci\u00f3n durante los primeros minutos y horas de acontecida la tragedia, echaron mano del conocimiento ejercitado fuera y dentro de las aulas, ayudaron en sus barrios o en los sitios en los que se ubicaron, participando junto a otros actores civiles y gubernamentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, el mismo 19 de septiembre, se crearon las primeras brigadas. Estuvieron integradas por miembros de medicina, ingenier\u00eda, odontolog\u00eda y enfermer\u00eda, reunidos en CU o en los otros centros adscritos a la Universidad, coadyuvaron en las tareas de rescate y auxilio en la capital mexicana. Salieron a recorrer las calles de la ciudad en las ambulancias de la Direcci\u00f3n General de Servicios M\u00e9dicos (DGSM), evaluaron da\u00f1os de la infraestructura sanitaria, socorrieron heridos, adem\u00e1s se coordinaron con otras entidades como la Cruz Roja y el Hospital de Xoco para la atenci\u00f3n directa de afectados. En paralelo, en el Centro M\u00e9dico Universitario y en las doce cl\u00ednicas universitarias situadas en la ciudad, se atendieron directamente a v\u00edctimas del sismo; mientras que otro sector de la comunidad organiz\u00f3 una recolecci\u00f3n de medicamentos e hizo labor de propaganda para que los capitalinos donaran sangre. Adem\u00e1s, autoridades y trabajadores sindicalizados recaudaron dinero, que finalmente se destin\u00f3 a la compra de insumos de rescate y a la Cruz Roja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La suspensi\u00f3n de clases en todos los recintos fue anunciada formalmente el 20 de septiembre por el rector Jorge Carpizo, quien exhort\u00f3 a la comunidad a organizarse y apoyar a la poblaci\u00f3n afectada. Al llamado respondieron estudiantes, profesores, investigadores, artistas, trabajadores t\u00e9cnicos y administrativos; tambi\u00e9n egresados y aspirantes notificados. Ese colectivo no s\u00f3lo estaba compuesto por connacionales, tambi\u00e9n, y derivado de las diferentes migraciones, hab\u00eda una poblaci\u00f3n proveniente de distintas regiones del mundo. Ejemplo de ello fue la participaci\u00f3n de la comunidad exiliada, quien puso a disposici\u00f3n de los capitalinos la Casa de Chile en M\u00e9xico, donde se form\u00f3 un albergue para las familias damnificadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcurridos un par de d\u00edas, y con los efectos visibles \u2013y no visibles\u2013 de la r\u00e9plica del 20 de septiembre, otros segmentos de la comunidad se fueron sumando. Destaca la participaci\u00f3n del grupo de atenci\u00f3n psiqui\u00e1trica y psicol\u00f3gica, compuesto por integrantes del Departamento de Salud Mental y Psiquiatr\u00eda de la Facultad de Medicina (FM), la Facultad de Psicolog\u00eda (FP) y de la ENES Zaragoza, que en un primer momento participaron sin coordinaci\u00f3n entre ellos. Igual de importante fue la participaci\u00f3n de vigilantes, trabajadores de limpieza, auxiliares de transporte, supervisores y t\u00e9cnicos adscritos a la Direcci\u00f3n General de Servicios Auxiliares (DGSA), quienes apoyaron en tareas de transportaci\u00f3n, vigilancia e intendencia. Dentro de esta \u00e1rea tambi\u00e9n destaca la labor de los integrantes del cuerpo de bomberos, quienes detectaron y detuvieron fugas de gas, de igual manera, atendieron y previnieron el surgimiento de incendios en diversos puntos de la ciudad afectados por el sismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La DGSM tuvo un rol sobresaliente, por ser el \u00e1rea que coordin\u00f3 las tareas de rescate y de apoyo. Al frente de la dependencia se encontraba el m\u00e9dico Alfonso Mill\u00e1n, quien fue designado por el propio Carpizo para organizar a la comunidad. Esta demanda no fue sencilla pues se presentaron cerca de 17 000 voluntarios, en menos de dos semanas. Mill\u00e1n y su equipo debieron determinar cu\u00e1les eran las tareas urgentes y secundarias; delinear acciones concretas; delimitar los alcances y la composici\u00f3n de las brigadas (que llegaron a ser 2 640); establecer puntos de localizaci\u00f3n de estas, entre otras. Al menos cuatro grupos coordinados son identificables, las que llevaron a cabo: 1) tareas sanitarias, 2) psicol\u00f3gicas, 3) de evaluaci\u00f3n y redise\u00f1o de inmuebles e infraestructura y 4) de enlace e informaci\u00f3n.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La salud <\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las brigadas m\u00e9dicas estuvieron compuestas por diferentes actores, los m\u00e1s reconocidos, profesores, profesoras y estudiantes ligados a la Facultad de Medicina (FM), quienes desempe\u00f1aron m\u00faltiples tareas. Atendieron a las v\u00edctimas y participaron de las labores de rescate, instalaron y participaron en los albergues, coordinaron la recolecci\u00f3n de sangre y plasma, distribuyeron medicamentos, v\u00edveres y ropa, asesoraron en el traslado e incineraci\u00f3n de cad\u00e1veres. En estas y otras acciones tambi\u00e9n participaron la Escuela Nacional de Enfermer\u00eda y Obstetricia (ENEO), de Estudios Superiores de Zaragoza y la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la DGSM tambi\u00e9n se puso inter\u00e9s en realizar labores de prevenci\u00f3n de enfermedades y epidemias. Por tanto, tambi\u00e9n se organizaron brigadas de fumigaci\u00f3n que quedaron a cargo de la FMVZ, se a\u00f1adieron actividades ligadas al dise\u00f1o y aplicaci\u00f3n de programas de an\u00e1lisis de bacterias para el control de calidad de alimentos y del agua, as\u00ed como de tareas de higienizaci\u00f3n y manejo de la basura, donde participaron miembros de la Facultad de Ingenier\u00eda y del Centro de las Ciencias de la Atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las brigadas contribuyeron a informar en las colonias afectadas, en las cuales se se\u00f1al\u00f3 desde la importancia de hervir el agua, pasando por ense\u00f1ar c\u00f3mo elaborar formol y realizar maniobras de rescate, hasta c\u00f3mo llevar a los difuntos a los servicios de incineraci\u00f3n. Las tareas informativas se vieron beneficiadas de la intervenci\u00f3n de la Coordinaci\u00f3n Audiovisual que elabor\u00f3 c\u00e1psulas informativas, luego validadas por la Secretar\u00eda de Salud y transmitidas en Radio UNAM y otras emisoras capitalinas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las acciones sanitarias se multiplicaron cuando Fernando Cano del Valle, director de la Facultad de Medicina, expres\u00f3 a los medios de comunicaci\u00f3n la disposici\u00f3n de la entidad para participar de manera coordinada con otras instituciones en tareas sanitarias. Este anuncio permiti\u00f3 que los universitarios se ligaran con las entidades gubernamentales, agencias internacionales y directamente con la poblaci\u00f3n aquejada. Se recibieron cientos de solicitudes y las brigadas se presentaron. En ese contexto, un papel destacado por su fuerte participaci\u00f3n fue el de la ENEO, cuya comunidad, mayoritariamente estaba compuesta por mujeres, quienes se dispersaron entre barrios, nosocomios y albergues. Las y los enfermeros, no s\u00f3lo contribuyeron asistiendo la labor m\u00e9dica, tambi\u00e9n clasificaron medicamentos, esterilizaron materiales quir\u00fargicos, administraron sueros y vacunas, y desempe\u00f1aron los tan necesarios cuidados de la poblaci\u00f3n afectada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, los t\u00e9cnicos del Centro de Instrumentos de la UNAM ofrecieron ayuda para revisar y reparar equipos electr\u00f3nicos, electromagn\u00e9ticos y \u00f3pticos de los centros de salud y de los hospitales p\u00fablicos. Algunos de estos instrumentos fueron reparados <em>in situ<\/em>, mientras que otros fueron trasladados a Ciudad Universitaria, todo esto en tiempo r\u00e9cord para que los hospitales y profesionales pudiesen seguir y llevar a cabo sus tareas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Salud mental<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha se\u00f1alado. se formaron brigadas de atenci\u00f3n y apoyo emocional que actuaron de manera aislada. Cuando fueron organizadas desde la DGSM las tareas se complejizaron. Se ofrecieron servicios de consulta de orientaci\u00f3n psicol\u00f3gica, tratamiento psiqui\u00e1trico ambulatorio, canalizaci\u00f3n de casos para internamiento y atenci\u00f3n directa de crisis de angustia. Actividades que se vieron fortalecidas por la participaci\u00f3n directa de miembros del Departamento de Salud Mental de la FM, la FP, la Direcci\u00f3n General de Orientaci\u00f3n Vocacional, la ENES Zaragoza, adem\u00e1s de la Asociaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica Mexicana y el Instituto Mexicano de Psicoan\u00e1lisis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra parte de la comunidad dise\u00f1\u00f3 un directorio dirigido para el p\u00fablico en general, conten\u00eda los datos de contacto con instituciones especializadas. De igual forma, se prepar\u00f3 un programa de capacitaci\u00f3n para que quienes participaban en la atenci\u00f3n en los albergues pudieran detectar y canalizar crisis emocionales. Asimismo, se habilit\u00f3 la cl\u00ednica de la fp para atender a la poblaci\u00f3n afectada. Los universitarios tambi\u00e9n echaron mano de la tecnolog\u00eda del momento. El Programa de Servicio Psicol\u00f3gico oper\u00f3 a trav\u00e9s del de las l\u00edneas telef\u00f3nicas. Ah\u00ed, estudiantes y profesores fungieron como operadores y atendieron a personas que manifestaron desequilibrios emocionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es dif\u00edcil saber c\u00f3mo procedieron, pues ten\u00edan diferentes orientaciones te\u00f3ricas y terap\u00e9uticas, la presencia de estos profesionales fue demandada por la propia poblaci\u00f3n y reconocida como una parte necesaria de atender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de algunas semanas y casi durante seis meses se mantuvo la atenci\u00f3n psicol\u00f3gica telef\u00f3nica y en las instalaciones universitarias. A estas hay que a\u00f1adir la participaci\u00f3n de expertos de la Universidad en medios de comunicaci\u00f3n, donde explicaron los da\u00f1os en salud mental que ocasion\u00f3 el sismo y la necesidad de atenderse en caso de presentar miedo extremo, desorientaci\u00f3n, angustia excesiva y trastornos alimenticios y del sue\u00f1o.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Evaluaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estudiantes y profesores de la Facultad de Arquitectura y del autogobierno, inspeccionaron y dictaminaron la condici\u00f3n de inmuebles localizados en las zonas m\u00e1s afectadas de la ciudad. A su vez las y los arquitectos \u2013formados y en formaci\u00f3n\u2013 redactaron y circularon un manual para que la ciudadan\u00eda pudiese observar y evaluar las afectaciones de las viviendas que habitaban, mismo que indicaba qu\u00e9 se deb\u00eda de hacer en caso de detectar da\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas tareas fueron acompa\u00f1adas de la comunidad de la Facultad de Ingenier\u00eda quienes ayudaron a conocer las condiciones de varios inmuebles (escuelas, oficinas de gobierno, hospitales, entre otros) y ayudar en la toma de decisiones para evacuar o buscar una nueva sede. Entre el 19 y el 23 de septiembre los universitarios realizaron 83 informes. Luego del 24, las brigadas se dirigieron a la delegaci\u00f3n Cuauht\u00e9moc para dictaminar vivienda, llegando a sumar 5 000 peritajes r\u00e1pidos. Otro frente de ingenier\u00eda se dedic\u00f3 a revisar instalaciones hidr\u00e1ulicas, no s\u00f3lo las de distribuci\u00f3n del agua potable, tambi\u00e9n las de plantas de tratamiento. En paralelo, otra brigada dise\u00f1\u00f3 un medidor de ruido s\u00edsmico, que se dispuso para el redise\u00f1o y construcci\u00f3n de nuevas viviendas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A estas tareas hay que agregar la importante presencia de los ingenieros en el rescate de sobrevivientes. Fueron ellos quienes dise\u00f1aron y ejecutaron maniobras concretas para mover partes de la infraestructura desplomada. Durante los meses siguientes fue esta misma comunidad la que coadyuv\u00f3 en tareas de selecci\u00f3n y demolici\u00f3n de edificios que pusieran en riesgo a los habitantes de la ciudad.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfY los cient\u00edficos sociales?<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos universitarios vinculados con el an\u00e1lisis social y el quehacer human\u00edstico tambi\u00e9n participaron. Ayudaron en la instalaci\u00f3n de albergues y desarrollaron diversas tareas de rescate y atenci\u00f3n. Tambi\u00e9n, destacaron por servir de enlace entre los servicios de la UNAM, el gobierno y los damnificados. Por ejemplo, el Instituto de Investigaciones Jur\u00eddicas (IIJ) puso a disposici\u00f3n de las personas afectadas un servicio de consultor\u00eda legal, relativo a problemas con los arrendamientos, sucesiones e indemnizaciones, as\u00ed como de bajas laborales por la desaparici\u00f3n de centros de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, los cient\u00edficos sociales se vieron inmersos en labores desde su profesi\u00f3n despu\u00e9s de transcurridas algunas semanas y meses. Los an\u00e1lisis posteriores al sismo brindaron luces sobre qui\u00e9nes fueron los m\u00e1s afectados. Sirva de ejemplo el desarrollado por un equipo del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), que realiz\u00f3 un estudio concentrado en los damnificados que se situaban en albergues y campamentos callejeros. El IIS determin\u00f3 que un amplio porcentaje de la poblaci\u00f3n viv\u00eda en hogares que no eran propios, pues eran rentados o eran inmuebles prestados (cuartos de azotea, vecindades, departamentos, viviendas colectivas), mientras que s\u00f3lo un peque\u00f1o porcentaje ten\u00eda hogar propio y no ten\u00eda contratado un seguro en caso de desastre. El estudio sirvi\u00f3 para visibilizar el problema y busc\u00f3 orientar la toma de decisiones del gobierno. Este se vio reforzado por los foros que desde la Universidad se organizaron, donde buscaron evaluar los efectos sociales del sismo y que convocaron a diversas instituciones educativas p\u00fablicas y privadas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Efectos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de una aparente estabilizaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n afectada, la Universidad fue convocada por el presidente Miguel De la Madrid en la Comisi\u00f3n Nacional de Reconstrucci\u00f3n, y si bien a trav\u00e9s de esta no se repar\u00f3 el da\u00f1o cabalmente, la Universidad busc\u00f3 medidas de beneficio com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La agenda de la Universidad tambi\u00e9n se vio modificada por el sismo. Si bien otro trabajo tendr\u00eda que dar cuenta de cu\u00e1les fueron las modificaciones en planes de estudio y en la actitud de los universitarios frente a la cat\u00e1strofe, hay que se\u00f1alar que se conformaron nuevos equipos (inter y multidisciplinarios),\u00a0 con ellos nuevos campos y l\u00edneas de investigaci\u00f3n para comprender el ciclo s\u00edsmico, desde disciplinas como la geof\u00edsica, pasando por la ingenier\u00eda, la arquitectura, la salud \u2013en su espectro amplio e integral\u2013, hasta las ciencias sociales (historia, antropolog\u00eda, el derecho y la sociolog\u00eda).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A 40 a\u00f1os de transcurridos los sismos, consideramos importante reconocer la enorme tarea de la comunidad universitaria, no para vanagloriarse, sino para se\u00f1alar la necesidad de mantener e incentivar la educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita al servicio de las necesidades de la sociedad en su conjunto.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Acosta, Virginia y Gerardo Su\u00e1rez Reynoso, <em>Los sismos en la historia de M\u00e9xico, T. I<\/em>, M\u00e9xico, UNAM-FCE, 1996.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Monsiv\u00e1is, Carlos<em>, No sin nosotros. Los d\u00edas del terremoto 1985-2005<\/em>, M\u00e9xico, Era, 2013.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez Kuri, Ariel, coord., <em>Historia pol\u00edtica de la Ciudad de M\u00e9xico (Desde su fundaci\u00f3n hasta el a\u00f1o 2000<\/em>), M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 2013.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, <em>La unam ante los sismos de septiembre<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, 1985.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Manzanares Ruiz Becario postdoctoral Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas \/ Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM, Becario del Instituto de Investigaciones Hist\u00f3ricas, asesorado por la doctora Claudia Amalia Agostoni Urencio. En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 68. De inmediato a que el terremoto de hace cuatro d\u00e9cadas paralizara a la ciudad de M\u00e9xico, la Universidad moviliz\u00f3 a las primeras brigadas de socorro integradas por las \u00e1reas de medicina, odontolog\u00eda, ingenier\u00eda y enfermer\u00eda. Luego se sumar\u00edan estudiantes, profesores, personal administrativo y sindical, t\u00e9cnicos, egresados, artistas, de toda la comunidad. La ma\u00f1ana del 19 de septiembre de 1985 aconteci\u00f3 un sismo que marc\u00f3 la historia reciente del pa\u00eds. El epicentro se hall\u00f3 cerca del puerto de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas y su magnitud fue de 8.1 en la escala de Richter. Las ondas s\u00edsmicas se propagaron y generaron una amplificaci\u00f3n, afectando gravemente a la capital<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2868],"tags":[1950,810,1932],"class_list":{"0":"post-22213","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-68","8":"tag-salud-mental","9":"tag-terremoto","10":"tag-unam"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22213"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22553,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22213\/revisions\/22553"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}