﻿{"id":22207,"date":"2025-07-15T16:58:13","date_gmt":"2025-07-15T22:58:13","guid":{"rendered":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=22207"},"modified":"2025-07-18T18:30:44","modified_gmt":"2025-07-19T00:30:44","slug":"un-detective-entre-la-habana-y-veracruz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-detective-entre-la-habana-y-veracruz\/","title":{"rendered":"Un detective entre La Habana y Veracruz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Arturo E. Garc\u00eda Ni\u00f1o<br \/>\nInstituto de Investigaciones Hist\u00f3rico-Sociales,\u00a0Universidad Veracruzana<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #993300;\"><strong>En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 68.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_68_04_Habana.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16736 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Un robo en alhajas por 67 000 d\u00f3lares en 1919 habla de un hurto millonario. Esto ocurri\u00f3 en La Habana, en casa de un senador prominente. La historia llev\u00f3 a M\u00e9xico a donde los ladrones llegaron para deshacerse del bot\u00edn. Los v\u00ednculos pol\u00edticos y un investigador avezado comprueban c\u00f3mo en estos casos se puede resolver con \u00e9xito un delito.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22208\" aria-describedby=\"caption-attachment-22208\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22208\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vista-de-Veracruz.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"632\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vista-de-Veracruz.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vista-de-Veracruz-300x190.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Vista-de-Veracruz-768x485.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22208\" class=\"wp-caption-text\">C. B. Waite, Vera Cruz, ca. 1904. Biblioteca DeGolyer, Universidad Metodista del Sur, EUA, Flickr commons.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El detective Eduardo Ongay arrib\u00f3 a los muelles veracruzanos la tercera semana de junio de 1919, procedente de La Habana, Cuba, seg\u00fan dio a conocer <em>El Dictamen. Diario Independiente de Veracruz, <\/em>el d\u00eda 20. Amparado en la cooperaci\u00f3n binacional establecida desde 1902, cuando se inauguraron las relaciones diplom\u00e1ticas entre su pa\u00eds y M\u00e9xico, lleg\u00f3 en misi\u00f3n oficial, tras la pista del espa\u00f1ol Ernesto Villar Mu\u00f1oz, durante alg\u00fan tiempo \u201cayuda de c\u00e1mara\u201d de Ricardo Dolz y Arango, representante de la provincia de Camag\u00fcey y presidente del Senado cubano, a quien le hab\u00eda robado un lote de alhajas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escabullido y oculto unos d\u00edas en casas y hoteles de La Habana, Villar Mu\u00f1oz huy\u00f3 en cuanto pudo con destino al puerto de Veracruz, donde le esperaban un compatriota y dos mujeres mexicanas, quienes lo recibieron en el muelle al descender por la escalinata del nav\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya fuera de las instalaciones portuarias, el tr\u00edo se reparti\u00f3 el bot\u00edn para venderlo y, sabedores de que las autoridades cubanas iban tras quien hab\u00eda burlado la confianza del doctor en derecho civil y can\u00f3nico, fueron ofreciendo, con la mayor discreci\u00f3n posible, los collares, cadenas, anillos, gargantillas, brazaletes, esclavas, medias ca\u00f1as y relojes, al trav\u00e9s de algunos contactos en la ciudad y en poblados cercanos; y, directamente con los escasos porte\u00f1os y porte\u00f1as que por entonces quer\u00edan y pod\u00edan comprar tales productos, sin importarles ni cuestionar su procedencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La visita del detective comparti\u00f3 espacio noticioso ese 20 de junio \u2013cinco semanas despu\u00e9s de inaugurado el puesto de moda Balneario y Sal\u00f3n de Fiestas Villa del Mar, cuyos anuncios publicitarios aparec\u00edan en <em>El Dictamen<\/em>\u2013 con la denuncia que d\u00edas atr\u00e1s Magdalena Sarabia Mart\u00ednez y Emilia G\u00f3mez, representantes de un grupo de trabajadoras del molino de nixtamal \u201cLa Molina Fronteriza de Monterrey\u201d, apoyadas por los anarcosindicalistas \u00darsulo Galv\u00e1n y Her\u00f3n Proal, hab\u00edan hecho ante la Junta Municipal de Conciliaci\u00f3n contra el administrador de la empresa por despidos arbitrarios, malos tratos y condiciones laborales inhumanas, exigiendo el reconocimiento de su organizaci\u00f3n sindical y amenazando con irse a huelga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto los hechos relacionados con el caso de las joyas robadas y la lucha de las molineras \u2013primera en la ciudad por demandas de g\u00e9nero y cuyo sindicato ser\u00eda reconocido en 1923 para mantener, hasta bien avanzada la d\u00e9cada de 1940, sus batallas gremiales\u2013 aparecer\u00edan cotidianamente alrededor de quince d\u00edas m\u00e1s en las p\u00e1ginas del diario porte\u00f1o autodenominado, a\u00f1os m\u00e1s tarde, \u201cdecano de la prensa nacional\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su llegada, el detective Ongay \u2013de quien a\u00fan no sabemos si se present\u00f3 como miembro de la polic\u00eda o como un pionero detective privado habanero, contratado exprofeso para el caso\u2013 cont\u00f3 con el apoyo de las autoridades municipales, estatales y federales, mismas que fueron alertadas con tiempo respecto de que el detective ir\u00eda tras el autor del delito cometido contra el senador cubano Dolz y Arango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tambi\u00e9n exrector y profesor de la Universidad de La Habana era un reconocido autor de varios tratados de jurisprudencia y libros de abogac\u00eda y pol\u00edtica. Como presidente del Partido Conservador Nacional escribi\u00f3 <em>El proceso electoral de 1916<\/em>, alegato de 40 p\u00e1ginas dirigido al secretario de Estado de la Rep\u00fablica de Cuba, fechado el 20 de abril de 1917 y editado el mismo a\u00f1o para responder al pronunciado por su colega Alfredo Zayas, presidente de la Asamblea Nacional del Partido Liberal. Era tambi\u00e9n miembro del Tribunal Internacional \u2013antecedente de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Detenidos<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los apellidos Dolz y Arango, aunados a la estrategia diplom\u00e1tica \u201ccarrancista\u201d esbozada desde 1913, debieron influir en la disposici\u00f3n cooperativa sin cortapisas de las autoridades mexicanas hacia las tareas de Ongay. Al llegar, el detective se encontr\u00f3 con una parte del alijo de joyas robado, porque muchas piezas las hab\u00edan vendido Villar Mu\u00f1oz y sus tres c\u00f3mplices iniciales (sus nombres permanecen hasta hoy en la anonimia) antes de partir noches atr\u00e1s de la terminal ferroviaria de Veracruz y amanecer en San L\u00e1zaro, ciudad de M\u00e9xico. Los cuatro, seg\u00fan los reportes entregados a Ongay por la polic\u00eda mexicana, hab\u00edan desayunado cerca de San L\u00e1zaro antes de hospedarse en el Hotel Alhambra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La noche de su arribo al puerto Eduardo Ongay sigui\u00f3 un camino id\u00e9ntico al de los antes huidos desde Veracruz hacia la capital, donde, ya alertada, la polic\u00eda hab\u00eda descubierto a los presuntos delincuentes, a quienes, junto con el detective cubano, les cayeron por sorpresa en sus habitaciones el 19 de junio. Detuvieron a Villar y a las dos mujeres, pero el tercer c\u00f3mplice se esfum\u00f3 en la ciudad que por entonces habitaba un mill\u00f3n de personas, aproximadamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arrestado el tr\u00edo se comprob\u00f3 que faltaban unos 40 000 d\u00f3lares en joyas. Luego, como resultado de la informaci\u00f3n aportada por Villar en el interrogatorio, a las 24:00 horas del 20 de junio un pelot\u00f3n de gendarmes detuvo en el puerto de Veracruz al franc\u00e9s J. Bergeron Duval, due\u00f1o de la cantina \u201cEl Montecarlo\u201d, de varias accesorias y patios de vecindad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Interrogado el franc\u00e9s fue liberado al comprobarse que s\u00f3lo estableci\u00f3 v\u00ednculos con Villar como propietario de una cantina y casa teniente, y no por asuntos delincuenciales. Aunque dada su mala fama prevaleci\u00f3 la duda de si hab\u00eda adquirido o contribuido a vender alguna de las alhajas, no se le sigui\u00f3 interrogando \u2013tres a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda acusado de padrote por un grupo de trabajadoras sexuales durante el movimiento inquilinario veracruzano\u2013. S\u00ed fueron interrogados otros veracruzanos, entre ellos Regino Monteverde, due\u00f1o de la a\u00fan joven pero ya prestigiada casa comercial \u201cLa Palestina\u201d, quien hab\u00eda adquirido dos relojes de oro de 18 quilates, los cuales tuvo que devolver sin hacerse p\u00fablico el monto pagado por ellos.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La ruta del robo<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernesto Villar Mu\u00f1oz lleg\u00f3 a Veracruz desde la capital de la rep\u00fablica el 21 de junio a bordo de \u201cEl Mexicano\u201d, ya en calidad de preso con destino final a la isla de Cuba. En tanto que Ongay continuaba su pesquisa, con apoyo de la gendarmer\u00eda, para dar con un hombre a quien el ladr\u00f3n le hab\u00eda entregado alhajas por alrededor de 27 000 d\u00f3lares. Otro de sus compinches, Raymundo G\u00f3mez, alias \u201cEl Aragon\u00e9s\u201d, corredor de una parte de las alhajas divididas en lotes diseminados en ciudades y pueblos del estado, as\u00ed como en Espa\u00f1a \u2013envi\u00f3 all\u00ed dos relicarios con 27 diamantes incrustados en cada uno de ellos\u2013, fue capturado el d\u00eda 23 afuera del restaurant y hotel \u201cEl Puerto de Veracruz\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo el camino de los relicarios se descubri\u00f3 que hab\u00edan cruzado el Atl\u00e1ntico mediante el pago de un giro por 2 500 pesos a trav\u00e9s de los banqueros Lacaud e Hijo, quienes se anunciaban como Members of American Banquer\u2019s Association y ten\u00edan sus oficinas en Independencia 17, avenida principal del puerto veracruzano. El nombre del destinatario, sabido de todos los involucrados, no fue dado a conocer al p\u00fablico. S\u00ed fue y es sabido que, durante todo el <em>affaire<\/em> de las alhajas, Bartolom\u00e9 Carrillo, canciller encargado del consulado de la Rep\u00fablica de Cuba en Veracruz \u2013M\u00e9xico y Cuba no establecer\u00edan sus primeras embajadas sino hasta 1923\u2013, estuvo al tanto de las acciones llevadas a cabo por Eduardo Ongay y gestion\u00f3 la abierta y decidida colaboraci\u00f3n del gobierno constitucionalista mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso de los d\u00edas, Ezequiel Garc\u00eda Ense\u00f1at, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, solicit\u00f3 a su par encargado de despacho en la secretar\u00eda de Relaciones Exteriores, Salvador Diego Fern\u00e1ndez, la extradici\u00f3n de Ernesto Villar Mu\u00f1oz, cuando el detective Ongay estaba ya de vuelta en La Habana. Hab\u00eda cumplido con solvencia la encomienda sin preguntarse, como nadie lo hizo, de qu\u00e9 tama\u00f1o era la fortuna de ese senador, y poseedor de alhajas con un valor superior (seg\u00fan lo conocido, sin contar los dos relojes devueltos, los dos relicarios enviados a Espa\u00f1a y lo vendido a sabr\u00e1 qui\u00e9nes) a los 67 000 d\u00f3lares de aquellos tiempos. Como tampoco nadie se pregunt\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda obtenido tal fortuna.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Entretelones del caso<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios aspectos donde se entrelazan pol\u00edtica y v\u00ednculos sociales explican el \u00e9xito fulminante del detective Eduardo Ongay. Por un lado, que el primero de junio de ese 1919, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n, exsecretario de Guerra y Marina entre 1916 y 1917, diera a conocer su decisi\u00f3n de contender por la presidencia de la Rep\u00fablica. Obreg\u00f3n era un conocido de Cuba, donde estuvo entre septiembre y octubre de 1917, despu\u00e9s de dejar el cargo, para promover su empresa \u201c\u00c1lvaro Obreg\u00f3n Producci\u00f3n y Exportaci\u00f3n\u201d. En segundo lugar, contribuye el hecho de que Rafael Gu\u00edzar y Valencia, con un pasado de destierro en Cuba, fuera designado recientemente quinto obispo de Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los v\u00ednculos culturales, comerciales y pol\u00edticos entre Veracruz y La Habana ven\u00edan de muy lejos. Las relaciones diplom\u00e1ticas oficiales, establecidas desde 1902 se hab\u00edan cimentado con la llegada a la presidencia de Venustiano Carranza, quien consider\u00f3 a Cuba desde el inicio de su lucha por el poder como un punto estrat\u00e9gico importante para la consecuci\u00f3n de armas, para hacer la revoluci\u00f3n en el sureste mexicano y, en lo internacional, mantener una representaci\u00f3n oficial que le permitiera reconocimiento como parte beligerante al ej\u00e9rcito constitucionalista en la pugna con las otras facciones revolucionarias. \u201cDesde\u2026 1913 [dice Indra Labardini Fragoso], hasta la muerte del Primer Jefe en 1920, la facci\u00f3n constitucionalista actu\u00f3 de acuerdo con una concepci\u00f3n geopol\u00edtica\u2026 el inter\u00e9s\u2026 por Cuba estuvo marcado por los beneficios pol\u00edticos que pod\u00edan obtener de la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la isla, as\u00ed como de la relaci\u00f3n especial que esta manten\u00eda con los Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese inter\u00e9s y cuidado del gobierno encabezado por Carranza en las relaciones con el gobierno cubano, sumado a que Dolz y Arango era miembro por v\u00edas materna y paterna de la elite pol\u00edtica e intelectual de la isla, jugaron su baza en el caso del hurto del lote de alhajas. La familia era importante y reconocida no s\u00f3lo por el senador, sino tambi\u00e9n por su hermana Mar\u00eda Luisa, precursora en la lucha por los derechos de la mujer y la educaci\u00f3n f\u00edsica, promotora de servicios educativos para los sectores menos favorecidos \u2013entre ellos los presos y presas\u2013, fundadora del primer colegio de segunda ense\u00f1anza para mujeres \u2013el \u201cIsabel La Cat\u00f3lica\u201d, que luego llevar\u00eda su nombre\u2013 y autora, entre otras obras, de <em>La participaci\u00f3n de la mujer en las ciencias y las artes<\/em>, <em>La reivindicaci\u00f3n de los derechos<\/em> <em>de la mujer<\/em>, <em>La mujer en la historia<\/em> y <em>Desventajas de la obrera<\/em>. Otro de los hermanos, Eduardo, fue abogado y pol\u00edtico dirigente del Partido Reformista, integrante del Conservador Nacional, diputado por Pinar del R\u00edo y ministro de gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales circunstancias actuaban en los entretelones en que se insert\u00f3 y desarrollo el caso en cuesti\u00f3n, determinando, primero, que el detective Eduardo Ongay tuviera en M\u00e9xico todas las facilidades y la cooperaci\u00f3n gubernamentales para perseguir al ladr\u00f3n Ernesto Villar Mu\u00f1oz, extraditarlo y recuperar parte de las alhajas. En segundo lugar, porque al ser Ricardo Dolz y Arango un prominente integrante de las elites pol\u00edtica e intelectual de su pa\u00eds, permiti\u00f3 y facilit\u00f3 al gobierno cubano actuar de manera expedita y decidida, vali\u00e9ndose de los recursos financieros y diplom\u00e1ticos necesarios para la investigaci\u00f3n de Ongay. Es posible que, de no haberse conjuntado dichas circunstancias locales e internacionales, el caso no hubiera trascendido ni se habr\u00eda resuelto con tanta rapidez y eficacia.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Labardini Fragoso, Indira, \u201cCuba en la estrategia de la pol\u00edtica exterior carrancista\u201d, tesis de Maestr\u00eda en Historia Moderna y Contempor\u00e1nea, Instituto Mora, 2019, en https:\/\/goo.su\/qylX<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hern\u00e1ndez Galanao, Yamilet, \u201cR\u00e9quiem por Mar\u00eda Luisa Dolz. Pedagog\u00eda y discurso femenino en Cuba\u00a0(1854-1928), <em>Espacio Laical<\/em>, 2016, en https:\/\/goo.su\/9kCfwg<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo E. Garc\u00eda Ni\u00f1o Instituto de Investigaciones Hist\u00f3rico-Sociales,\u00a0Universidad Veracruzana En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 68. Un robo en alhajas por 67 000 d\u00f3lares en 1919 habla de un hurto millonario. Esto ocurri\u00f3 en La Habana, en casa de un senador prominente. La historia llev\u00f3 a M\u00e9xico a donde los ladrones llegaron para deshacerse del bot\u00edn. Los v\u00ednculos pol\u00edticos y un investigador avezado comprueban c\u00f3mo en estos casos se puede resolver con \u00e9xito un delito. El detective Eduardo Ongay arrib\u00f3 a los muelles veracruzanos la tercera semana de junio de 1919, procedente de La Habana, Cuba, seg\u00fan dio a conocer El Dictamen. Diario Independiente de Veracruz, el d\u00eda 20. Amparado en la cooperaci\u00f3n binacional establecida desde 1902, cuando se inauguraron las relaciones diplom\u00e1ticas entre su pa\u00eds y M\u00e9xico, lleg\u00f3 en misi\u00f3n oficial, tras la pista del espa\u00f1ol Ernesto Villar Mu\u00f1oz, durante alg\u00fan tiempo \u201cayuda de c\u00e1mara\u201d de<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2868],"tags":[2872,1029,898],"class_list":{"0":"post-22207","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-68","8":"tag-crimen","9":"tag-la-habana-2","10":"tag-veracruz"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22207","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22207"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22207\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22293,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22207\/revisions\/22293"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22207"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22207"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22207"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}