﻿{"id":21792,"date":"2024-11-11T23:19:43","date_gmt":"2024-11-12T05:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21792"},"modified":"2024-11-11T23:20:34","modified_gmt":"2024-11-12T05:20:34","slug":"editorial-28","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-28\/","title":{"rendered":"EDITORIAL"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 66<\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tres d\u00e9cadas en el poder requieren de una figura carism\u00e1tica, compleja y avasallante, y muchas otras dispuestas a sostenerla y resguardarla. Abundantes argumentos explican la permanencia de Porfirio D\u00edaz por tanto tiempo rigiendo los destinos mexicanos entre fines del siglo XIX y principios del XX. Uno de ellos se llam\u00f3 Rafael Chousal y Rivera Melo. Quien fuera su secretario particular, lo acompa\u00f1\u00f3 desde que gobern\u00f3 Oaxaca hasta la ca\u00edda en 1911. En \u00e9l se sintetizan la confianza, la eficiencia y la lealtad con el dictador. Chousal llevaba la correspondencia y los telegramas, la agenda de actividades, qui\u00e9nes acced\u00edan al presidente o nunca llegaban hasta \u00e9l, los consejos as\u00ed como las mediaciones con gobernadores, legisladores o jefes militares. Fue el operador de lo que D\u00edaz ordenaba, el que llevaba la voz para resolver conflictos locales en los estados, el que mov\u00eda los hilos presidenciales en las elecciones. Nunca se sumar\u00eda a las corrientes que frecuentaron durante el r\u00e9gimen, aunque influ\u00eda en las decisiones tomadas en el despacho de la presidencia. Sus actividades en todos esos a\u00f1os no se limitaron a ser voz y o\u00eddo del presidente. Tambi\u00e9n ocup\u00f3 el cargo de diputado federal en varias ocasiones hasta el final del r\u00e9gimen, claro que a pedido de D\u00edaz y con la direcci\u00f3n que este le impon\u00eda. Su posici\u00f3n cercana a la figura presidencial la aprovech\u00f3 en los negocios. Tuvo la concesi\u00f3n del abastecimiento de aguas en la ciudad de M\u00e9xico, fue miembro de consejos administrativos de empresas y accionista en actividades mineras. Las condecoraciones internacionales recibidas explican el lugar clave que ocupaba. En la historia de los secretarios presidenciales \u2012imprescindibles, grises o influyentes\u2012, Chousal fue quien mejor entendi\u00f3 aquello del hombre en las sombras del poder. Un personaje fascinante que aqu\u00ed te contamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los hombres que la memoria del pa\u00eds arropa, volvemos sobre la figura siempre inquietante de Jos\u00e9 Vasconcelos. Llegamos hasta el padre de la modernizaci\u00f3n educativa mexicana desde la \u00f3ptica de su m\u00e9dico personal. El doctor Carlos V\u00e9jar Lacave, quien lo atendi\u00f3 en los \u00faltimos 20 a\u00f1os de su vida, relata en estas p\u00e1ginas de <em>BiCentenario<\/em> sobre el paciente testarudo, pero tambi\u00e9n acerca de ese amigo \u00fanico, del que supo ser confidente, observador de sus pensamientos y emociones, testigo de su entorno familiar y afectivo. El m\u00e9dico dej\u00f3 todas esas vivencias en un libro olvidado, publicado en 1976, donde se ocupa de \u201clas frustraciones del genio\u201d por sus derrotas pol\u00edticas, ahonda en las \u201creflexiones sentimentales\u201d y \u201cla pasi\u00f3n oto\u00f1al\u201d, destacando todo el tiempo \u201csu gran capacidad de amar\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras dos historias de vida apasionantes que abordamos en esta edici\u00f3n son las de Charles Augustus Lindbergh, el h\u00e9roe de la aviaci\u00f3n mundial de los a\u00f1os veinte de hace un siglo, y las de un contempor\u00e1neo suyo mexicano, Francisco El Charro Aguayo, un personaje que, como el estadunidense, tambi\u00e9n se supo abrir paso en el mundo a base de coraje y entrega, en este caso en la lucha libre. De Lindbergh ahondamos en su llegada a M\u00e9xico como parte de una jugada pol\u00edtica del entonces embajador estadounidense que, con el pretexto de su presencia, aprobada por el gobierno de Plutarco El\u00edas Calles, intentaba recomponer las tensas relaciones diplom\u00e1ticas entre ambos pa\u00edses. El piloto se gan\u00f3 la admiraci\u00f3n de la gente y las autoridades, disfrut\u00f3 de atenciones \u00fanicas y tambi\u00e9n encontr\u00f3 aqu\u00ed a quien ser\u00eda su pr\u00f3xima esposa. En el caso de El Charro Aguayo, retratamos la vida de un hombre legendario para la lucha libre: fue de los primeros que se ganaron el coraz\u00f3n de los asistentes a su espect\u00e1culo, pero tambi\u00e9n quien hall\u00f3 en el cine una manera de popularizar a\u00fan m\u00e1s el entretenimiento que luego extender\u00edan otras figuras como El Santo, Blue Demon o Black Shadow.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incorporamos en esta edici\u00f3n de la revista historias sobre el derecho, tan apasionantes como sugestivas. Por un lado, la compleja realidad del incesto, en un mundo tortuoso para las mujeres que han sido v\u00edctimas, calladas por sus familiares y desprotegidas por d\u00e9cadas por leyes excluyentes. Tambi\u00e9n nos sumergimos en una disputa legal tan antigua como nuestro pa\u00eds, la de los herederos del emperador Moctezuma II contra el Estado por el pago de unas retribuciones econ\u00f3micas m\u00e1s propias del surrealismo que del derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Te contamos mucho m\u00e1s de este n\u00famero 66. Del relato del general Mariano Escobedo sobre la supuesta traici\u00f3n del coronel Miguel L\u00f3pez y la ca\u00edda de Quer\u00e9taro en 1867, de c\u00f3mo los villistas se hicieron de armas en Estados Unidos para combatir a las tropas gubernamentales, del estado que guarda la salud mental en M\u00e9xico y los desaciertos de las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dejamos para tu descubrimiento, junto a otros art\u00edculos apasionantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 66 Tres d\u00e9cadas en el poder requieren de una figura carism\u00e1tica, compleja y avasallante, y muchas otras dispuestas a sostenerla y resguardarla. Abundantes argumentos explican la permanencia de Porfirio D\u00edaz por tanto tiempo rigiendo los destinos mexicanos entre fines del siglo XIX y principios del XX. Uno de ellos se llam\u00f3 Rafael Chousal y Rivera Melo. Quien fuera su secretario particular, lo acompa\u00f1\u00f3 desde que gobern\u00f3 Oaxaca hasta la ca\u00edda en 1911. En \u00e9l se sintetizan la confianza, la eficiencia y la lealtad con el dictador. Chousal llevaba la correspondencia y los telegramas, la agenda de actividades, qui\u00e9nes acced\u00edan al presidente o nunca llegaban hasta \u00e9l, los consejos as\u00ed como las mediaciones con gobernadores, legisladores o jefes militares. 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