﻿{"id":21781,"date":"2024-11-11T22:43:50","date_gmt":"2024-11-12T04:43:50","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21781"},"modified":"2025-09-13T20:28:32","modified_gmt":"2025-09-14T02:28:32","slug":"recuerdos-de-una-pasion-otonal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/recuerdos-de-una-pasion-otonal\/","title":{"rendered":"Recuerdos de una pasi\u00f3n oto\u00f1al"},"content":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 66.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/BiC_66_08_Testimonio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9dico Carlos V\u00e9jar Lacave escribi\u00f3 en 1976 un libro sobre su amigo y paciente Jos\u00e9 Vasconcelos. All\u00ed describe a un excelente gourmet, un hombre frustrado con la pol\u00edtica y quienes ejerc\u00edan el poder, reacio a la adulaci\u00f3n, las medicinas y la soberbia, ir\u00f3nico con el rastro de sus propias palabras, contradictorio sobre el fin de su vida. Presentamos aqu\u00ed un extracto de <em>Jos\u00e9 Vasconcelos (semblanza y pasi\u00f3n oto\u00f1al)<\/em>.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22897\" aria-describedby=\"caption-attachment-22897\" style=\"width: 581px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-22897\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_150.jpg\" alt=\"\" width=\"581\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_150.jpg 581w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_150-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 581px) 100vw, 581px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22897\" class=\"wp-caption-text\">Carlos V\u00e9jar Lacave, ca. 1960. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida y obra de Jos\u00e9 Vasconcelos ha sido escrita y analizada por innumerables plumas que hasta nuestros d\u00edas contin\u00faan recordando al hombre y estudiando su pensamiento y acci\u00f3n. Se sigue redescubriendo al idealista, al luchador social, al funcionario y su obra educativa, al pol\u00edtico en campa\u00f1a, al humanista, al fil\u00f3sofo y brillante escritor. El personaje en todas las facetas y en todas las etapas de su vida. Quiz\u00e1 menos se ha dicho del hombre en sus \u00faltimos a\u00f1os, de su transformaci\u00f3n de ideas y postreras reflexiones; su religiosidad, amores y pasiones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy presentamos el testimonio del doctor Carlos V\u00e9jar Lacave, quien fuera m\u00e9dico de cabecera de Vasconcelos durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os de su vida, tiempo en el que lleg\u00f3 a conocer de cerca no s\u00f3lo al paciente, sino tambi\u00e9n al amigo, al confidente, al hombre del que pudo escrudi\u00f1ar su personalidad, ahondar en sus pensamientos y emociones y estar cerca de su entorno familiar y afectivo. V\u00e9jar escribi\u00f3 sus recuerdos, experiencias y reflexiones sobre Vasconcelos en un libro que public\u00f3 poco despu\u00e9s de la muerte del escritor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos V\u00e9jar Lacave (Xalapa, 1908 &#8211; Ciudad de M\u00e9xico, 1989) fue m\u00e9dico cirujano por la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico con especialidad en gastroenterolog\u00eda por la Sorbona de Par\u00eds y la Universidad de Harvard, profesi\u00f3n que lo llev\u00f3 a desempe\u00f1arse en la Secretar\u00eda de Salud y como docente en la Escuela M\u00e9dico Militar y en la Facultad de Medicina de la UNAM, adem\u00e1s de su consulta particular. Colabor\u00f3 en el Instituto Mexicano del Seguro Social y, por propia iniciativa y bajo la direcci\u00f3n del licenciado Antonio Ortiz Mena, fue fundador y director de la biblioteca m\u00e9dica de dicho instituto. Adem\u00e1s de ser miembro de la Academia Nacional de Medicina y editor m\u00e9dico de la Revista de la Facultad de Medicina, incursion\u00f3 en el medio diplom\u00e1tico al ser nombrado embajador de M\u00e9xico en Finlandia. Su vocaci\u00f3n como escritor desde temprana edad lo llev\u00f3 a publicar art\u00edculos sobre su profesi\u00f3n y 16 libros de diferentes tem\u00e1ticas, algunos bajo el pseud\u00f3nimo de Hermilo de la Cueva, entre ellos: <em>Bajo el signo de Esculapio<\/em> (1965),<em> Cuando el amor figura en el reparto <\/em>(1967), <em>Ignacio Ch\u00e1vez <\/em>(1977), <em>El \u00faltimo d\u00eda de mi <\/em>vida (1982) y<em> Yo vivo con una sombra <\/em>(1952), entre, este \u00faltimo prologado por Vasconcelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presente testimonio es una selecci\u00f3n de la obra: <em>Jos\u00e9 Vasconcelos (semblanza y pasi\u00f3n oto\u00f1al)<\/em>, de 1976, en la que V\u00e9jar Lacave desnuda al personaje en todas sus facetas, y reflexiona sobre los \u201cPerfiles Vasconcelianos\u201d, refiri\u00e9ndose a \u201cla amistad\u201d, al \u201cpensamiento y acci\u00f3n\u201d, a los ideales por los que luch\u00f3 \u201cel maestro\u201d, como \u00e9l le llama a lo largo de la obra. Se ocupa de \u201clas frustraciones del genio\u201d por su derrota pol\u00edtica, y en la parte dedicada a la vida amorosa, ahonda en las \u201creflexiones sentimentales\u201d y \u201cla pasi\u00f3n oto\u00f1al\u201d, destacando todo el tiempo \u201csu gran capacidad de amar\u201d. El autor termina analizando minuciosamente la obra del educador, del secretario de Educaci\u00f3n, del escritor, del fil\u00f3sofo y del hombre m\u00edstico.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El Vasconcelos que yo conoc\u00ed<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las siguientes l\u00edneas de Carlos V\u00e9jar Lacave se desprenden principalmente del cap\u00edtulo dedicado a \u201cLa Amistad\u201d, de su libro <em>Jos\u00e9 Vasconcelos (semblanza y pasi\u00f3n oto\u00f1al)<\/em>:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201cT\u00fa no te has ido, maestro querido, sigues viviendo con nosotros,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">vives en mis pobres letras y en mis esplendorosos recuerdos\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se olvidar\u00e1n aquellos que aparentemente brillaron<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en el cielo de M\u00e9xico durante tu tr\u00e1nsito vital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero t\u00fa, con el libro bajo el brazo, la mirada serena,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0la sonrisa pronta y el pecho lleno de amor, no pasar\u00e1s\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el verano de 1959 expiraba en M\u00e9xico uno de los hombres m\u00e1s valiosos que haya nacido en nuestro suelo: Jos\u00e9 Vasconcelos. Figura humana de las m\u00e1s controvertidas; escritor, fil\u00f3sofo, educador, pol\u00edtico, periodista, todo ello en la m\u00e1s alta categor\u00eda. Fue un intelectual lleno de mensaje para sus contempor\u00e1neos, tuvo la suerte de vivir las horas m\u00e1s gloriosas y amargas de nuestra historia en lo que va del siglo, y de ser adem\u00e1s actor y testigo de nuestras gestas revolucionarias y de la estructuraci\u00f3n de una patria nueva [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Profundamente inquieto, trabajador infatigable y amante de su pa\u00eds constituye por s\u00ed solo una etapa inolvidable en la cultura y en la educaci\u00f3n del mexicano. Pensador de altos vuelos, produjo una obra extensa y magn\u00edfica que mientras m\u00e1s se analiza m\u00e1s asombra. Hombre polifac\u00e9tico, aplic\u00f3 su talento a servir a los dem\u00e1s; valeroso hasta la temeridad, se enfrent\u00f3 igual a los enemigos personales que a las situaciones dif\u00edciles, severo juez y cr\u00edtico. Atento a nuestros gobernantes, supo acusar pero tambi\u00e9n supo perdonar [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En M\u00e9xico no se le ha hecho justicia, especialmente en el sector gubernamental; en apariencia se objeta su pensamiento; en el fondo significan graves reproches por su independencia en la conducta. Pero los que lo trataron lo admiran; algunos elementos j\u00f3venes se interesan ya en conocer y guardar celosamente su mensaje. Los que fuimos sus amigos no hemos trabajado lo suficiente para perpetuar su memoria y ensalzar sus aciertos. Para enmendar esa falta quiero hablar de los sentimientos del hombre extraordinario que fue amigo fraterno y hacer una semblanza del mexicano genial cuya vida fue atestiguada por m\u00ed en sus dos \u00faltimos decenios. Como m\u00e9dico y como amigo del maestro, tuve sus confidencias y supe de sus tribulaciones y de sus \u00e9xitos, advert\u00ed la nobleza de su esp\u00edritu y su firmeza de car\u00e1cter [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierro un momento los ojos y recuerdo c\u00f3mo conoc\u00ed al maestro a su regreso a M\u00e9xico en 1938. Me llev\u00f3 a presentar un excelente amigo de ambos y partidario afectuoso y admirador sincero, el se\u00f1or don Joaqu\u00edn C\u00e1rdenas. Mutua simpat\u00eda naci\u00f3 inmediata. Ten\u00eda entonces 56 a\u00f1os y tra\u00eda su bagaje de recuerdos y desenga\u00f1os. M\u00e1s los \u00faltimos que los primeros, pues no olvidaba la derrota que ech\u00f3 por tierra sus enormes esperanzas. La elecci\u00f3n presidencial del 29, hecha en medio de lucha encarnizada contra la dictadura, el ej\u00e9rcito o por lo menos una fracci\u00f3n importante de \u00e9l, le decepcion\u00f3 profundamente; pudo advertir una vez m\u00e1s c\u00f3mo le volvieron la espalda hasta sus allegados, y el pueblo aletargado e indiferente, cansado de violencia, no movi\u00f3 una mano para protestar por el fraude [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi diez a\u00f1os hab\u00edan transcurrido desde esta gran amargura cuando lo conoc\u00ed, pero en su coraz\u00f3n no cicatrizaba la herida, no cicatriz\u00f3 jam\u00e1s; su mente genial y sus pasiones gigantescas a\u00fan deseaban expresarse; luchar contra lo imposible. Aun en la cercan\u00eda de su muerte escribe una misiva a su yerno en que repudia el ser enterrado en la Rotonda de los hombres ilustres, pues existen ah\u00ed enemigos suyos y gente para \u00e9l indigna de haber tenido ese honor. Y declara abiertamente: \u201cLa ciudadan\u00eda de nuestro pa\u00eds no tiene derecho a honrarme como escritor, mientras no me reconozca como pol\u00edtico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cambio fue profundo despu\u00e9s de su fracaso pol\u00edtico, pero su amor a M\u00e9xico no sufr\u00eda menoscabo por ello, porque aunque sus tendencias al regresar de su destierro eran conservadoras, lo que aparentemente no se compaginaba con su pasado revolucionario, lo cierto es que su ideolog\u00eda hispanista, su deseo de servir los valores de la cultura iberoamericana y alejarnos del tutelaje <em>yankee<\/em>, as\u00ed como de combatir la corrupci\u00f3n interna, permanec\u00edan inconmovibles. A su frustraci\u00f3n pol\u00edtica se a\u00f1adi\u00f3 el asco que le dieron muchos de los hombres que dirig\u00edan la grey gubernamental. El mismo fen\u00f3meno se presentaba en muchos revolucionarios de gran calidad, digamos don Luis Cabrera, que cuando se refiri\u00f3 a los hombres en el poder los llam\u00f3 \u201cni\u00f1os de teta de la revoluci\u00f3n\u201d, y a\u00f1ad\u00eda: \u201cles digo as\u00ed no porque hubieran sido lactantes cuando nosotros hicimos la revoluci\u00f3n, sino porque han estado pegados todo el tiempo a las tetas del gobierno emanado de aquel movimiento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basta leer los sobrenombres que puso Vasconcelos a muchos de los pretendidos pr\u00f3ceres revolucionarios, para entender su indignaci\u00f3n por una revoluci\u00f3n que era ahora dirigida por una ralea falta de toda moral y decencia. Afirmaba: \u201cdesde que hay monarcas absolutos sus delegados son tambi\u00e9n absolutos, y el \u00faltimo gendarme absoluto. Y esto ya no es gobierno, es destrucci\u00f3n\u2026\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hombre \u00edntegro, de intachable honradez, se rebelaba iracundo contra la injusticia, contra el fraude, contra la mentira y la traici\u00f3n, \u00a1C\u00f3mo no recordarlo en \u00e9sta, una de sus aut\u00e9nticas personalidades, peleando con denuedo contra los prevaricadores y malvados, hiriendo con sus frases de florete al enemigo, siempre por un M\u00e9xico mejor, libre de falsos redentores! \u00a1Era hermoso contemplarlo as\u00ed, con la cara enrojecida y los ojos fulgurantes por la ira, mientras golpeaba el suelo con el bast\u00f3n, al tiempo que iba diciendo: \u201ctengo que defender a nuestra gente que sufre con paciencia inexplicable la explotaci\u00f3n de estos sinverg\u00fcenzas\u2026!\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Vasconcelos fue un amigo magn\u00edfico, leal y sincero, jam\u00e1s trat\u00f3 de ganar la amistad de nadie por senderos torcidos [\u2026] Fue amable y cort\u00e9s, jovial y lleno de humor, y noble y generoso hasta llegar al perd\u00f3n de sus m\u00e1s irreconciliables enemigos, como aconteci\u00f3 con varios expresidentes. Sin embargo, su amistad no la prodigaba indiscriminadamente, ten\u00eda muchos conocidos pero en realidad no eran muchos los fieles y buenos amigos. \u201cEl valor de la amistad \u2013nos dec\u00eda\u2013 es superior en las relaciones humanas a cualquier otro valor\u201d. Por fortuna, al final de su vida, su balance amistoso era francamente positivo. Sus amigos pod\u00edamos tener desacuerdos con su ideolog\u00eda, pero esto no disminu\u00eda nuestro cari\u00f1o. Sab\u00edamos que lo importante para \u00e9l era que fueran hombres de buena voluntad los que llegaran cerca de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era f\u00e1cil adularlo porque su vanidad era poca, y frecuentemente hac\u00eda cr\u00edtica e iron\u00eda de sus propios escritos, creyendo o aparentando no tomarse en serio. Le dec\u00edan: \u201cUsted en algunas p\u00e1ginas habla mal de Voltaire y de Rousseau, parece que en el libro <em>De Robinson a Odiseo<\/em>. Y tambi\u00e9n la emprende contra Bernard Shaw, a quien dice usted detestar por su palabrer\u00eda de juglar, y a France por su gracia afinada y trivial y ni siquiera Ortega y Gasset se salva\u201d. \u201c<em>\u00bf<\/em>De veras, dije todo eso?\u201d, contestaba preguntando, y despu\u00e9s de unos instantes, sonriendo a\u00f1ad\u00eda: \u201cQu\u00e9 quiere usted, uno dice muchas tonter\u00edas y con frecuencia no tiene ni derecho de arrepentirse\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y constantemente era lo mismo, un sorprenderse de lo que hab\u00eda dicho. Sin embargo, cuando se encontraba entre interlocutores con talento, se prodigaba en opiniones reciamente fundadas mostrando toda la capacidad y la erudici\u00f3n que pose\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su genialidad no modificaba al hombre sencillo que era. Su conversaci\u00f3n grata, casi se podr\u00eda calificar como llena de ingenuidad y sencillez. Re\u00eda animadamente de la charla jocosa, de los chistes; se interesaba igual por temas populares que por elevados; jam\u00e1s hac\u00eda citas y gozaba con el anecdotario propio y el ajeno. Su palabra, con frecuencia descuidada y llena de picard\u00eda, alegraba a los dem\u00e1s, al propio tiempo que les proporcionaba un motivo de j\u00fabilo. Nunca estaba en plan acad\u00e9mico y tampoco pontificando sobre ning\u00fan tema. Con m\u00e1s frecuencia, en cambio, hac\u00eda un chiste para quitarle importancia a un motivo serio, lo que en ocasiones le acarreaba molestias y dificultades. Cuando lo nombraron Acad\u00e9mico de la Lengua nos dec\u00eda casi riendo: \u201cPositivamente no me interesa ser acad\u00e9mico, pero el Presidente de la Academia acostumbra a reunirnos en su casa y darnos unos magn\u00edficos agasajos. Y eso s\u00ed me interesa mucho, tiene una excelente bodega y buena cocina\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Detestaba los modales demasiado diplom\u00e1ticos y pol\u00edticos. Es que estaba m\u00e1s all\u00e1 de todas esas peque\u00f1as cortes\u00edas y oropeles que tiene el trato humano diario. Me acuerdo de que alguien le dijo que sus trajes estaban malhechos y algunos demasiado viejos, a lo que contest\u00f3 que ten\u00eda muchas cosas importantes en qu\u00e9 ocuparse, para distraer el tiempo en ir a escoger su ropa. Yo le dije alguna vez que su sombrero realmente estaba feo, y me contest\u00f3 sonriendo: \u201cpues as\u00ed los deja mi yerno\u201d. Naturalmente que exageraba, pero esto ayuda a definirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excelente gourmet, sab\u00eda mucho de cocina, tanto de la internacional como de la nuestra. Los platos deliciosos no guardaban secretos para \u00e9l. Tambi\u00e9n en conocimiento de vinos era fuerte, y cuando hab\u00eda un buen Borgo\u00f1a o un clarete de Burdeos, les hac\u00eda los honores. En cambio un mal vino casi lo escup\u00eda. Dec\u00eda: \u201cHay mucha gente que sabe que el vino es malo unas horas despu\u00e9s, cuando les duele la cabeza. Yo por fortuna lo descubro en el momento de tomarlo, mi cabeza no llega a doler\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguien le dijo alguna vez al verlo comer tan suculenta y abundantemente: \u201cMaestro, en su art\u00edculo sobre \u201cAltiplanitis\u201d, enfermedad que usted inventa para todos los que vivimos en este valle, recomienda como remedio hacer comidas ligeras, a base de fruta y verduras, suprimir la carne y las bebidas alcoh\u00f3licas, tomar s\u00f3lo refrescos y lo vemos comer con apetito feroz esos jugosos filetes, esos ricos postres, todos los buenos mariscos\u201d. El maestro re\u00eda escuch\u00e1ndolo y cuando termin\u00f3 dijo mir\u00e1ndonos alegremente: \u201cNo hagan ustedes caso de esas recomendaciones, las hice cuando no ten\u00eda dinero para comprar carne\u201d [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jovial y atractivo, alejado de toda pose, ganaba inmediatamente la buena voluntad de los interlocutores. Hombre sencillo, que recibe a todos, que charla con todos y no se a\u00edsla en la consabida torre de marfil; hombre pr\u00e1ctico, con sus pies bien asentados en el suelo, pendiente de todos los acontecimientos y siempre listo para el trabajo y la aventura. Todos los que lo trataron lo recuerdan con esa alegr\u00eda y confianza que no excluye el respeto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo una cosa lo perturbaba: el encontrar personas necias, soberbias, de baja calidad mental. Apreciando el tiempo como la mayor riqueza que el hombre posee, especialmente cuando est\u00e1 en el ocaso de la existencia, le dol\u00eda enormemente perderlo, y las discusiones tontas no las toleraba. Cierta vez que un visitante le discut\u00eda, cuando yo llegu\u00e9, algunos falsos postulados y absurdos silogismos, o\u00ed con sorpresa que el maestro en todo le daba la raz\u00f3n. Cuando hubo salido le dije con vacilaci\u00f3n que si estaba de acuerdo en las tesis que le hab\u00edan sido planteadas y me contest\u00f3 sonriendo: \u201cNo ve que lo hice para que se largue: un pretencioso idiota como \u00e9ste no va a quedarse con muchos minutos de mi tiempo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sum\u00e1bamos seis o siete contertulios los jueves, m\u00e1s alg\u00fan diplom\u00e1tico sudamericano que se nos a\u00f1ad\u00eda y nos pon\u00eda al tanto de las novedades en su pa\u00eds, o bien un refugiado pol\u00edtico, alg\u00fan escritor de provincia o del extranjero; en ocasiones m\u00e1s raras alg\u00fan fil\u00f3sofo espa\u00f1ol o norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comida dejaba por tanto de ser un acto meramente fisiol\u00f3gico para convertirse en un acto amistoso y social. Su mesa era un deleite no s\u00f3lo para el paladar, sino para el paladar espiritual de la comunicaci\u00f3n fraterna, del comentario gracioso o el cuento p\u00edcaro. Se com\u00edan con refinamiento las viandas, se beb\u00eda el buen vino pero tambi\u00e9n se absorb\u00eda espiritualmente ese ambiente jer\u00e1rquico y gracioso que el maestro siempre buscaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se hablaba de todo y de igual a igual, no quer\u00eda ser la estrella de primera magnitud y poco hablaba de \u00e9l, pero se preocupaba a veces ansiosamente de los dem\u00e1s, no s\u00f3lo para la charla, sino para poner en orden torcidas econom\u00edas y obligadas limitaciones. Es decir, le gustaba ayudar. Por eso con frecuencia nos solicitaba auxilio para un reci\u00e9n llegado que no ten\u00eda trabajo, para un refugiado pol\u00edtico o para editar el libro de un escritor novel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siempre enamorado de los valores espirituales, estimaba en los amigos la veracidad, la valent\u00eda para hacer una declaraci\u00f3n, la lealtad a sus credos, aunque fueran totalmente opuestos a los suyos. Por eso en su mesa nos sent\u00e1bamos igual el marxista furibundo que el cat\u00f3lico recatado o el fil\u00f3sofo liberal. En esa tertulia nuestra, todos nos d\u00e1bamos la mano independientemente de nuestras ideolog\u00edas [\u2026] Fue para nosotros una flama que no se apaga, a pesar del tiempo y la distancia. Con su conducta sencilla y su capacidad de amar, fue un forjador de amistad; nos abri\u00f3 su alma se\u00f1alando en ella las faltas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la medicina, en lo que yo lo trat\u00e9 muchas veces, tambi\u00e9n era un hombre un tanto raro. Como muchos otros no cre\u00eda en los m\u00e9dicos, ni en las drogas, y con mucha frecuencia, sin consult\u00e1rmelo, iba, no con otros m\u00e9dicos, sino curanderos, comadres, gentes que le daban alguna recomendaci\u00f3n. Una vez ven\u00eda de Argentina y me ense\u00f1\u00f3 un frasquito peque\u00f1o dici\u00e9ndome: &#8220;Mire esta es agua del volc\u00e1n de Copahue, es excelente para el reumatismo que yo padezco y se toma por gotas, es muy fuerte, veinte gotas al d\u00eda y si viera qu\u00e9 bien me siento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los dos meses le dec\u00eda a su hija: \u201cOye, estoy muy mal, todas estas cosas no me sirven. Creo que hay que llamar a Carlitos\u201d. Entonces iba yo a verlo y le daba la medicina ortodoxa. Otra vez era un japon\u00e9s que le hac\u00eda puntos de fuego en sus rodillas, un chino con su acupuntura, un naturista con una cura de aguas y frutas\u2026 era su desprecio para la ciencia que se hac\u00eda manifiesto hasta en sus m\u00ednimos detalles: trataba de creer m\u00e1s en la magia que en la medicina, su ignorancia aparente de nuestro arte la exageraba. En alg\u00fan interrogatorio le pregunt\u00e9: \u201c\u00bfC\u00f3mo anda usted de la pr\u00f3stata?\u201d y me contest\u00f3 un tanto despreocupado; \u201c\u00bfD\u00f3nde queda eso?\u201d [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alguna vez que hablaba yo de medicina psicosom\u00e1tica, y estando reciente su internaci\u00f3n en el Instituto de Cardiolog\u00eda, me coment\u00f3: \u201c\u00bfRecuerda cuando estuve encamado? Pues bien, despu\u00e9s de la visita de usted y su hermano me sent\u00ed tan bien que estoy seguro que me hizo m\u00e1s provecho nuestra charla que las drogas del cardi\u00f3logo. Acu\u00e9rdese que al d\u00eda siguiente pude solicitar mi alta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sent\u00eda sin duda que la vida llegaba a su fin y en realidad su posici\u00f3n ante la muerte, aunque un tanto contradictoria, iba ilumin\u00e1ndose con celeridad haci\u00e9ndolo tan confiado en su fe, en su destino extrahumano, que la miraba sonriendo en sus \u00faltimas semanas. Recuerdo que una noche tuvo un sue\u00f1o apacible y dulce; so\u00f1\u00f3 que se mor\u00eda y que eso le daba una sensaci\u00f3n de tranquilidad, de serenidad, el cl\u00e1sico remanso en que descansan las agitadas aguas de un r\u00edo. Llegu\u00e9 en la tarde y estaba yo junto a \u00e9l, cuando despu\u00e9s de referirme su sue\u00f1o, sonriendo dijo frente a su hija que estaba con nosotros: \u201cNo tuve suerte. Aqu\u00ed, Mar\u00eda del Carmen me argument\u00f3 en contra, asegur\u00e1ndome que no es tan f\u00e1cil morirse. Y ahora s\u00ed lo creo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda 77 a\u00f1os, pero yo como m\u00e9dico advert\u00eda que era bastante sano y que el tiempo no hab\u00eda maltratado mucho sus \u00f3rganos. Pero la m\u00e1s querida de sus nietas alcanzaba la adolescencia y su car\u00e1cter la conduc\u00eda a la vida conventual, fen\u00f3meno explicable porque dos de sus t\u00edas eran monjas. Este suceso deb\u00eda llenar de alegr\u00eda a un cat\u00f3lico ferviente, mas no sucedi\u00f3 as\u00ed, por el contrario, se entristeci\u00f3 profundamente al saberlo\u2026 y el coraz\u00f3n del hombre de 77 a\u00f1os comenz\u00f3 a declinar. La emoci\u00f3n act\u00faa inexorablemente en todos los sistemas y aparatos del organismo como espina que irrita. Lo mand\u00e9 con el cardi\u00f3logo y comenz\u00f3 su tratamiento; afortunadamente era fuerte y la enfermedad casi no se manifestaba en su estado f\u00edsico, pero en lo mental declar\u00f3: \u201cLa resistencia humana tiene sus l\u00edmites, ya los alcanc\u00e9\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguimos aparentemente nuestra vida normal, sus actividades permanec\u00edan las mismas, el humor se hac\u00eda inestable, por momentos se ensombrec\u00eda, pero en forma muy transitoria, pues r\u00e1pido volv\u00eda a su habitual car\u00e1cter. Lo calmaba mucho la visita diaria a su hijito H\u00e9ctor, pasaba ah\u00ed seguramente muchas horas felices, pero la semilla de la angustia estaba sembrada y pronto hab\u00eda de fructificar. El cuerpo resist\u00eda, el alma no\u2026 En el fondo del alma del que va a morir quedan s\u00f3lo los afectos, las alegr\u00edas que da el amor. Los hijos, una compa\u00f1era, unos cuantos amigos. As\u00ed lo siente el maestro. Prepara el advenimiento de esta m\u00edstica posici\u00f3n el ver partir a la nietecita Rosario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El maestro sigui\u00f3 su vida, no fueron muchos los que notaron su pena. Tuve yo la gloria de que su \u00faltimo art\u00edculo fuera el comentario de mi libro: <em>La deshumanizaci\u00f3n de la medicina<\/em>. Pero Dios ya lo hab\u00eda escuchado, sab\u00eda que la existencia de Jos\u00e9 Vasconcelos hab\u00eda llegado a su l\u00edmite y que iba a empezar por tanto su inmortalidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 66. El m\u00e9dico Carlos V\u00e9jar Lacave escribi\u00f3 en 1976 un libro sobre su amigo y paciente Jos\u00e9 Vasconcelos. All\u00ed describe a un excelente gourmet, un hombre frustrado con la pol\u00edtica y quienes ejerc\u00edan el poder, reacio a la adulaci\u00f3n, las medicinas y la soberbia, ir\u00f3nico con el rastro de sus propias palabras, contradictorio sobre el fin de su vida. Presentamos aqu\u00ed un extracto de Jos\u00e9 Vasconcelos (semblanza y pasi\u00f3n oto\u00f1al). La vida y obra de Jos\u00e9 Vasconcelos ha sido escrita y analizada por innumerables plumas que hasta nuestros d\u00edas contin\u00faan recordando al hombre y estudiando su pensamiento y acci\u00f3n. Se sigue redescubriendo al idealista, al luchador social, al funcionario y su obra educativa, al pol\u00edtico en campa\u00f1a, al humanista, al fil\u00f3sofo y brillante escritor. 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