﻿{"id":21771,"date":"2024-11-11T21:54:43","date_gmt":"2024-11-12T03:54:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21771"},"modified":"2025-09-13T17:03:32","modified_gmt":"2025-09-13T23:03:32","slug":"francisco-charro-aguayo-leyenda-de-la-lucha-libre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/francisco-charro-aguayo-leyenda-de-la-lucha-libre\/","title":{"rendered":"Francisco Charro Aguayo  Leyenda de la lucha libre"},"content":{"rendered":"<p>Sebasti\u00e1n Daniel Ojeda Bravo<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 66.<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/BiC_66_05_Charro.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Formado en el box en Coahuila, Francisco Aguayo se hizo en la lucha libre en competencias del lado estadunidense de la frontera. Una prohibici\u00f3n lo trajo a la ciudad de M\u00e9xico donde se ganar\u00eda el coraz\u00f3n de la gente con m\u00faltiples triunfos. Fue de los primeros luchadores en llevar este espect\u00e1culo al cine.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22890\" aria-describedby=\"caption-attachment-22890\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22890\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_107.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"557\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_107.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_107-300x209.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_107-768x535.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22890\" class=\"wp-caption-text\">George Ligosky contra Pancho Aguayo \u201cEl Charro\u201d en el Teatro Iris, 1934. AGN, Fondo Enrique D\u00edaz, Delgado y Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la lucha libre h\u00e9roes y villanos se enfrascan, de una a tres ca\u00eddas, en un combate de proporciones tit\u00e1nicas. Es un espect\u00e1culo violento donde hombres ataviados con brillantes m\u00e1scaras y estrafalarias mallas, encarnan a dioses omnipotentes que se juegan el destino de la humanidad, o m\u00e1s bien de los aficionados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hablar de lucha libre, su mayor referente es el enmascarado de plata, Rodolfo Guzm\u00e1n Huerta, quien incursion\u00f3 desde muy joven en este deporte-espect\u00e1culo, usando como apodo de guerra el diminutivo de su nombre: Rudy Guzm\u00e1n. Posteriormente, adopt\u00f3 otros seud\u00f3nimos hasta que en 1942 debut\u00f3 en la Arena M\u00e9xico con el alias que lo llevar\u00eda a la fama: <em>El Santo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pel\u00edculas <em>Santo contra el cerebro del mal<\/em> y <em>Santo contra los hombres infernales<\/em>, filmadas en 1958, convirtieron al personaje de Guzm\u00e1n Huerta en sin\u00f3nimo de leyenda. El enmascarado de plata se transform\u00f3 de un simple luchador en un h\u00e9roe que, adem\u00e1s de hacer frente a las perversidades de los rudos, combat\u00eda contra todo tipo de espantos de ultratumba que asolaban al pa\u00eds: vampiros, momias, marcianos, brujos y dem\u00e1s espectros ca\u00edan rendidos bajo sus plateadas botas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de \u00e9l, otros personajes ocuparon tambi\u00e9n un lugar entre las leyendas de esta actividad: Blue Demon, Black Shadow, Mil M\u00e1scaras, Dos Caras, Tinieblas, Rayo de Jalisco, Hurac\u00e1n Ram\u00edrez, El Solitario, Perro Aguayo, entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la llegada de El Santo, \u00bfhab\u00eda otros h\u00e9roes dentro de la lucha libre mexicana? La respuesta es afirmativa. Los cuadril\u00e1teros nacionales se engalanaron con atletas que causaron furor entre los fan\u00e1ticos de la lucha libre. H\u00e9roes de carne y hueso que no combat\u00edan seres sobrenaturales, sino a los \u201cinvasores extranjeros\u201d que hab\u00edan monopolizado las arenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9nes fueron estos primeros h\u00e9roes? Octavio Gaona, Yaqui Joe, Firpo Segura, Jorge Canales, Kid Azteca, Tarz\u00e1n L\u00f3pez, entre otros. En esta ocasi\u00f3n nos referiremos a la figura de un luchador que destacaba no s\u00f3lo por su estrafalaria vestimenta, sino por su rudeza en el cuadril\u00e1tero: Francisco el Charro Aguayo (su apellido no guarda relaci\u00f3n alguna con el \u201ccan de Nochistl\u00e1n\u201d, Pedro, el Perro Aguayo).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Antecedentes<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar de los antecedentes de la lucha libre en M\u00e9xico es una labor un tanto compleja. Si hacemos caso a las narraciones del c\u00e9lebre cronista deportivo Jos\u00e9 Luis Valero, la lucha libre halla su g\u00e9nesis en la segunda intervenci\u00f3n francesa. Fue en esta \u00e9poca cuando un aficionado de los deportes llamado Antonio P\u00e9rez de Prian, se hizo amigo de un zuavo (soldado franc\u00e9s de origen argelino) quien le imparti\u00f3 lecciones de <em>catch<\/em>, una disciplina de contacto donde se practicaban agarres y sumisiones. Con el tiempo P\u00e9rez de Prian desarroll\u00f3 un estilo propio y se convirti\u00f3 en el primer luchador mexicano, conocido como El Alcides mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1900, la llegada del empresario y luchador franc\u00e9s Michaud Planchet encendi\u00f3 de nueva cuenta el inter\u00e9s en la lucha libre al presentar un <em>match<\/em> de exhibici\u00f3n contra el mexicano Jos\u00e9 Espino. A partir de este momento surgieron diversas empresas que apostaron por la lucha libre, destacando en un inicio la encabezada por el tambi\u00e9n luchador y empresario Enrique Ugartechea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ciudades fronterizas, como Ciudad Ju\u00e1rez y El Paso, la lucha libre tambi\u00e9n hab\u00eda cobrado popularidad. Fue justo en estas funciones donde algunos luchadores mexicanos comenzaron a hacerse de renombre, pero tambi\u00e9n fue en ellas cuando los gladiadores connacionales enfrentaron a uno de sus rivales m\u00e1s formidables: el racismo. As\u00ed Yaqui Joe, uno de los primeros luchadores mexicanos en cobrar fama en Estados Unidos, sufri\u00f3 discriminaci\u00f3n en 1933, tras derrotar a Ted Hawks: fue apaleado por una enardecida afici\u00f3n que se negaba a reconocer su victoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto de xenofobia hacia los gladiadores mexicanos, surgi\u00f3 la figura de Salvador Lutteroth. Este empresario, quien hab\u00eda fracasado como vendedor de muebles, vio en la lucha libre una oportunidad de obtener cuantiosas ganancias. Tras asociarse con Francisco Ahumada y con Miguel Mike Corona, adquiri\u00f3 la Arena Modelo, un peque\u00f1o establecimiento que se encontraba al aire libre y en muy mal estado. Lutteroth restaur\u00f3 el local y lo rebautiz\u00f3 con el nombre de Arena M\u00e9xico. El 21 de septiembre de 1933 se llev\u00f3 a cabo la primera funci\u00f3n de la reci\u00e9n creada Empresa Mexicana de Lucha Libre (emll).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la falta de talento nacional, las primeras funciones de lucha libre de la emll las estelarizaron luchadores extranjeros de diversas nacionalidades, como Ray Ryan, Leong Tin-Kit Achiu, Bobby Sampson y Cicl\u00f3n Mackey, entre otros. Los gladiadores mexicanos eran relegados a las luchas preliminares y, en la mayor\u00eda de las ocasiones, ni siquiera se los mencionaba en los programas de cada espect\u00e1culo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el \u00e9xito de la emll, Mike Corona decidi\u00f3 abandonar la asociaci\u00f3n que ten\u00eda con Lutteroth y Ahumada para fundar su propia empresa de lucha libre, teniendo como sede el Teatro Iris. Fue bajo el amparo de esta empresa que Francisco Aguayo arrib\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico con el fin de hacer frente a los extranjeros que monopolizaban los cuadril\u00e1teros.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El charro<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n era Francisco Aguayo? Nacido en Torre\u00f3n, Coahuila, el 24 de octubre de 1895, era asiduo a los deportes de contacto. Comenz\u00f3 desde muy joven a entrenarse en el box bajo la tutela del reconocido empresario texano Ben Freudenstain. A pesar de su preparaci\u00f3n inicial, Aguayo pronto cambi\u00f3 de disciplina y comenz\u00f3 a entrenarse en lucha libre, donde destac\u00f3. Las fuentes no son claras en cuanto a las fechas de su debut profesional. No obstante, es posible saber que para el 5 de diciembre de 1920 ya era un luchador reconocido que combat\u00eda bajo el mote de Flying Cactus Pete Brown. Se desconoce la raz\u00f3n de ese apodo, pero es probable que su intenci\u00f3n fuera generar mayor empat\u00eda con el p\u00fablico estadunidense. En esta primera etapa combati\u00f3 en m\u00faltiples locaciones, como en El Paso, McAllen, Phoenix, Albuquerque y San Angelo, contra rivales de la talla del australiano Jim Heslin y del polaco Lou Bartell.<\/p>\n<figure id=\"attachment_22889\" aria-describedby=\"caption-attachment-22889\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22889\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_110.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"574\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_110.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_110-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_110-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22889\" class=\"wp-caption-text\">El Oso Andy contra Mervin Barackman en el Teatro Iris, 1934. AGN, Fondo Enrique D\u00edaz, Delgado y Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de su creciente popularidad, El Nopal, como tambi\u00e9n era conocido en algunos peri\u00f3dicos estadunidenses de habla hispana, fue uno de los primeros mexicanos, junto a Yaqui Joe, en afrontar la ira del p\u00fablico local. Motivado, quiz\u00e1 por su furia o por la reacci\u00f3n del p\u00fablico, Aguayo ocasion\u00f3 una trifulca el 10 de enero de 1933 en el Liberty Hall de El Paso, Texas, cuando, despu\u00e9s de ser derrotado por Tug Wilson, atac\u00f3 al r\u00e9feri y posteriormente se enfrent\u00f3 a varios espectadores y a la polic\u00eda misma. Aquel esc\u00e1ndalo pronto afect\u00f3 a otros luchadores mexicanos, al grado que a mediados de 1933, el presidente de la Asociaci\u00f3n Nacional de Lucha Libre, Harry Landri, lanz\u00f3 un decreto mediante el cual vet\u00f3 de los encordados estadunidenses a los gladiadores mexicanos, situaci\u00f3n que oblig\u00f3 a los luchadores nacionales radicados en Estados Unidos, a buscar nuevos lugares donde trabajar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras del decreto de suspensi\u00f3n de Landri, Aguayo se traslad\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico bajo el cobijo de Mike Corona y su reci\u00e9n formada empresa, donde se present\u00f3 con un nuevo personaje. Cactus Pete Brown quedaba atr\u00e1s y daba paso al Charro Aguayo, un exrevolucionario que, tras haber combatido al lado de Francisco Villa, ahora se dedicaba a vapulear a todo aquel que osara subirse a un ring con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos dilucidar que el cambio se llev\u00f3 a cabo por dos razones: en primer lugar, desde sus luchas en Estados Unidos, Francisco frecuentemente se presentaba a sus encuentros ataviado de charro. En segundo t\u00e9rmino, su traje le permiti\u00f3 crear la historia de que \u00e9l era un exrevolucionario que hab\u00eda sido parte de los dorados de Villa. Que esto \u00faltimo fuese as\u00ed es poco probable, sin embargo, dentro del imaginario colectivo \u00e9l era un exrevolucionario que ten\u00eda todo el derecho de enfrentar a los extranjeros que mancillaban los cuadril\u00e1teros nacionales. En palabras del autor Rafael Olivera: \u201cen la lucha libre la fantas\u00eda adquiere caracter\u00edsticas important\u00edsimas, porque hace so\u00f1ar a los aficionados y rodea de una aureola de misterios a quien inventa a un personaje\u201d. En pocas palabras, Flying Cactus Pete Brown era un luchador fanfarr\u00f3n proveniente de Estados Unidos, el Charro Aguayo un h\u00e9roe del pancracio mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Charro Aguayo debut\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico el 31 de marzo de 1934, frente a George Ligosky ,el Feroz Bolchevique. La recepci\u00f3n del p\u00fablico fue mala, seg\u00fan lo hace notar el peri\u00f3dico <em>La Afici\u00f3n<\/em> del 2 de abril: \u201cLa lucha s\u00f3lo tuvo breves aspectos de tal, pues el resto se lo pasaron en hacer payasadas, y faramallas que el p\u00fablico no recibi\u00f3 de buen grado, pues Aguayo tom\u00f3 a su contrincante por las barbas para zarandearlo [<em>sic<\/em>] de un lado a otro, haciendo otros chistes corrientes\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco volver\u00eda a presentarse en el Teatro Iris una semana m\u00e1s tarde, siendo su rival el domador de osos y \u201ccampe\u00f3n canadiense\u201d Mervin Barackman. A diferencia de su debut, esta lucha fue bien recibida y con aplausos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n el Charro recibi\u00f3 un reto por parte de Ligosky, quien quer\u00eda una revancha en modalidad \u201cs\u00faper libre\u201d, es decir sin reglas. Aguayo protagoniz\u00f3 una de las primeras luchas en dicha categor\u00eda y con triunfo nuevamente sobre el Feroz Bolchevique en dos ca\u00eddas al hilo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama del Charro Aguayo alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto el 4 de mayo de 1934, cuando encarniz\u00f3 una f\u00e9rrea rivalidad en contra del gladiador estadunidense Jack Morgan, conocido como El Tigre. Inicialmente se hab\u00eda programado que este enfrentara al luchador Paul Johnson, el 4 de mayo en la Arena M\u00e9xico. No obstante, debido a diversos problemas externos, Salvador Lutteroth se vio obligado a modificar su programa contratando a Aguayo, quien derrot\u00f3 a Morgan tras acertar una patada que lo llev\u00f3 a caer en el piso de concreto de la arena. Morgan busc\u00f3 la revancha. La lucha se llev\u00f3 a cabo el jueves 31 de mayo. De nueva cuenta el Charro sali\u00f3 avante, pero en esta ocasi\u00f3n cont\u00f3 con un apoyo un tanto inesperado, como nos lo permite ver el diario <em>La Afici\u00f3n:<\/em><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendemos perfectamente que el p\u00fablico pierda la cabeza al ver las barrabasadas [<em>sic<\/em>] del Tigre sobre el ring; pero no comprendemos que haya salvajes que incluso quieran matarlo. Hubo un espectador que sac\u00f3 una navaja y se la hubiera enterrado en el cuerpo al pobre yanqui, si [\u2026] no lo hubieran detenido. Pero sin cuchillos le han dado una paliza al pobre yanqui [\u2026] Hasta una honorable dama le dio un bolsazo en plena cabeza [\u2026] La victoria se la apunta t\u00e9cnicamente Aguayo; pero los que verdaderamente vencieron al Tigre fueron los espectadores.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante sus constantes derrotas, Jack Morgan busc\u00f3 zanjar sus diferencias con Aguayo en una tercera y definitiva lucha. El Tigre solicit\u00f3 reglas especiales: luchar sin r\u00e9feri. Ante tal petici\u00f3n, Salvador Lutteroth decidi\u00f3 colocarlo debajo del ring, para as\u00ed evitar que Morgan maltratara al hombre encargado de impartir justicia sobre el cuadril\u00e1tero. La lucha qued\u00f3 pactada para el d\u00eda 14 de junio. En esta ocasi\u00f3n Aguayo no recibi\u00f3 ayuda inesperada y se enfrent\u00f3 a la ir\u00e1 de un Tigre sediento de triunfo, pero a pesar de la rudeza del extranjero se llev\u00f3 la victoria y los aplausos de la afici\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al sonar el gongo, el Tigre se lanz\u00f3 sobre el Charro [\u2026] se dedic\u00f3 a darle una serie de golpes que noquearon al Charro el cual perdi\u00f3 esta ca\u00edda en dos minutos. Todo ensangrentado, el Charro esper\u00f3 en el segundo episodio, la arremetida del Tigre [\u2026] para recibirlo con golpes de antebrazo a la barba que surtieron sus efectos [\u2026] Este asalto lo gan\u00f3 el Charro en cuatro minutos [\u2026]. La tercera ca\u00edda, fue tambi\u00e9n del Charo, [<em>sic<\/em>] ensangrentado como si acabara de salir de un matadero, tuvo alientos para entregarse a un cambio de golpes formidable, en el que le toc\u00f3 la mejor parte, toda vez que al final de los seis minutos que dur\u00f3, se anot\u00f3 la victoria, recibiendo una gran ovaci\u00f3n.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apabullante victoria de Aguayo contra Morgan lo convirti\u00f3 en el favorito de la afici\u00f3n y le brind\u00f3 la oportunidad de contender por el primer campeonato mundial de pesos pesados. En esta ocasi\u00f3n el rival a vencer no era un extranjero, sino un mexicano: Manuel Hern\u00e1ndez, qui\u00e9n lo aventajaba en peso y edad. Quiz\u00e1 la mayor arma del Charro yac\u00eda en su amplia experiencia sobre los encordados. La lucha se llev\u00f3 a cabo el 22 de junio. Nuestro protagonista fue el vencedor:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los 9.40 de la tercera y decisiva ca\u00edda, Hern\u00e1ndez, que hab\u00eda venido manejando con soltura sus tijeras al cuerpo, dio una de ellas. El Charro lo esperaba y en el momento que lo enganch\u00f3 por el frente Manuel, Aguayo se dej\u00f3 ir para adelante, cayendo con todo su cuerpo sobre el adversario. Como cogi\u00f3 de sorpresa a Manuel, este no se pudo librar de poner las espaldas en la lona y perder ah\u00ed el match que llevaba aparejado el t\u00edtulo mexicano de peso m\u00e1ximo, el cual desde hoy ostenta Aguayo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Aguayo no s\u00f3lo se hab\u00eda ganado el coraz\u00f3n del p\u00fablico al derrotar a Jack Morgan, ahora tambi\u00e9n ostentaba uno de los m\u00e1ximos galardones del pancracio nacional, pasando a la historia como el primer campe\u00f3n de peso completo en M\u00e9xico. Cabe mencionar que si bien perdi\u00f3 dicho campeonato en 1937 ante Yaqui Joe, logr\u00f3 recuperarlo al poco tiempo, consolidando a\u00fan m\u00e1s su legado dentro de los encordados mexicanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Charro continu\u00f3 luchando en la ciudad de M\u00e9xico hasta el mes de agosto, venciendo a la mayor\u00eda de sus rivales, pero tambi\u00e9n perdiendo algunos encuentros. Quiz\u00e1 la m\u00e1s amarga derrota la sufri\u00f3 en contra del estadunidense Jimmy Lott, el 16 de agosto. El coahuilense, queriendo limpiar su honor antes de regresar a Estados Unidos, pact\u00f3 una revancha en contra de Lott. La lucha se llev\u00f3 a cabo el jueves 23 de agosto, el vencedor ahora s\u00ed fue \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su victoria, Francisco Aguayo retorn\u00f3 a Estados Unidos, \u00e1vido de enfrentar a rivales de todas las nacionalidades. Derrot\u00f3 a Duke Pettigrove, Frank Taylor, el griego Al Stecher y el japon\u00e9s Uno Kiyoshi, entre otros, demostrando su rudeza y afianzando su reputaci\u00f3n en el \u00e1mbito internacional. Naturalmente, regres\u00f3 en varias ocasiones a M\u00e9xico, donde sigui\u00f3 destacando por su personalidad y su fortaleza, siendo una de sus luchas m\u00e1s memorables la \u201cbatalla campal\u201d del viernes 25 de diciembre de 1942 en la Arena M\u00e9xico, en la que enfrent\u00f3 y derrot\u00f3 al entonces campe\u00f3n de peso semicompleto Jes\u00fas Anaya.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>El cine<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de su carrera en el ring, Aguayo incursion\u00f3 en el cine. Particip\u00f3 en varios largometrajes como <em>La bestia negra,<\/em> de 1939, y <em>Con su amable permiso,<\/em> de 1940. Sin embargo, quiz\u00e1 su trabajo cinematogr\u00e1fico m\u00e1s importante fue su debut como actor en <em>Padre de m\u00e1s de cuatro, <\/em>de 1938, dirigida por Robert Quigley. En esta comedia rom\u00e1ntica, el actor de origen peruano, Leopoldo Chato Ort\u00edn, interpret\u00f3 a Juan Le\u00f3n, un caporal que se enamora de Mar\u00eda Lupe, interpretada por Rosita Gonz\u00e1lez, un idilio que los lleva a involucrarse de forma accidental en la lucha libre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Padre de m\u00e1s de cuatro<\/em> fue la primera pel\u00edcula en la que la lucha libre ocup\u00f3 un papel central, marcando el inicio del cine de luchadores. De igual forma, Aguayo, junto con Firpo Segura y el Toro Hern\u00e1ndez, destac\u00f3 por ser uno de los primeros luchadores en aparecer en una producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la muerte del Charro en 1963, el pancracio nacional se visti\u00f3 de luto. Por fortuna, surgieron figuras que continuaron con su legado de hacer frente a los \u201cinvasores extranjeros\u201d. Destaca Mil M\u00e1scaras quien adem\u00e1s de sus constantes viajes a Jap\u00f3n, era conocido por su rivalidad con el estadunidense Dick Beyer, que combat\u00eda bajo el mote de The Destroyer. Otro fue Canek, quien pas\u00f3 a la historia por haber enfrentado al enorme franc\u00e9s Andr\u00e9 el Gigante en el ya desaparecido Toreo de Cuatro Caminos.<\/p>\n<p><strong>PARA SABER M\u00c1S.<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Mart\u00ednez Mart\u00ednez, Mart\u00edn Josu\u00e9, \u201cEntre discriminaci\u00f3n, sudor y sangre. El origen de la lucha libre en M\u00e9xico\u201d, <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 18, 2012, en https:\/\/goo.su\/gWWXk<\/li>\n<li>Monroy Olvera, Hugo y Miguel Reducindo Zald\u00edvar, <em>85 a\u00f1os de lucha libre. De la EMLL al CMLL, <\/em>M\u00e9xico, AM Editores, 2017.<\/li>\n<li>Olivera Figuerora, Rafael, <em>Memorias de la lucha libre<\/em>, M\u00e9xico, Costa-Amic, 2007.<\/li>\n<li>Vigil, Arnulfo, comp., <em>Sin l\u00edmite de tiempo. Cr\u00f3nicas de la lucha libre, <\/em>Nuevo Le\u00f3n, Universidad Aut\u00f3noma del Estado de Nuevo Le\u00f3n, 2013.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sebasti\u00e1n Daniel Ojeda Bravo Facultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 66. Formado en el box en Coahuila, Francisco Aguayo se hizo en la lucha libre en competencias del lado estadunidense de la frontera. Una prohibici\u00f3n lo trajo a la ciudad de M\u00e9xico donde se ganar\u00eda el coraz\u00f3n de la gente con m\u00faltiples triunfos. Fue de los primeros luchadores en llevar este espect\u00e1culo al cine. En la lucha libre h\u00e9roes y villanos se enfrascan, de una a tres ca\u00eddas, en un combate de proporciones tit\u00e1nicas. Es un espect\u00e1culo violento donde hombres ataviados con brillantes m\u00e1scaras y estrafalarias mallas, encarnan a dioses omnipotentes que se juegan el destino de la humanidad, o m\u00e1s bien de los aficionados. Al hablar de lucha libre, su mayor referente es el enmascarado de plata, Rodolfo Guzm\u00e1n Huerta, quien incursion\u00f3 desde muy joven en este deporte-espect\u00e1culo,<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2832],"tags":[336,2279,2838,337],"class_list":{"0":"post-21771","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-66","8":"tag-box","9":"tag-deporte","10":"tag-francisco-aguayo","11":"tag-lucha"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21771"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22891,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21771\/revisions\/22891"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}